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viernes, agosto 26, 2011

Corrupted - Garten Der Unbewusstheit (2011)

Quién iba a decirnos que tras varios años en absoluto silencio, iban a volver a la palestra una de esas bandas cuya música transmuta su sonido hacia algo más que una sucesión de melodías bien encajadas. Corrupted es el claro ejemplo de la palabra "actitud". Ya en su día hablé de ellos extensamente hará un año atrás aquí. Siempre bajo la tutela del Sludge y el Doom, pero con unos ideales y una imagen claramente cosechados del mismísimo Grindcore primerizo, con unas letras en castellano (además de también tenerlas en inglés y japonés) que son todo un golpe de estado contra la política de hoy en día, y de los sucesos que enturbian la paz humana y que son escondidos para luego echar tierra encima de ellos, esta banda japonesa lleva desde su comienzo experimentando una evolución en su sonido cada vez más notoria, pasando de la rabia insostenible hacia pasajes cada vez más calmados y tranquilos. El Mundo Frío vendría a ser la confirmación de este hecho, compuesto por un solo tema que era todo un mundo, en donde diversas atmósferas y ambientes se entrecruzaban y se daban el relevo durante el transcurso de éste. Hoy por fin puede uno, tras varios años entre éste último trabajo y algún que otro tema suelto en forma de EP, disfrutar de esta delicia de banda que vuelve a confirmar dos cosas: primero, que cada vez están más lejos de los Corrupted que eran en un principio, y segundo, que tienen un talento innato para conseguir separarnos de la vida real del día a día y meternos en un mundo donde la nada y la desolación reinan e imperan a sus anchas.

Garten Der Unbewusstheit (curioso que el título sea en alemán, que viene a decir algo así como "El Jardín de La Inconsciencia") es ya una dimensión paralela a lo que ya conocíamos de la banda anteriormente, pues aquí lo que más predomina son los elementos del Funeral Doom Metal, y claro ejemplo de ello lo presenta Garten, con una pasividad y una atmósfera pasmosa que se va condensando y engrandeciendo a medida que éste transcurre. Comenzando con una calma absoluta, poco a poco el tema se va alzando cada vez más, mediante unos pasajes y unas melodías que se intercalan con la épica (sic) que va aumentando desde el instante en que escuchamos a Hevi hacer acto de escena con su aplastante voz. El transcurso de dicho tema, de cómo van tocando las notas de guitarra poco a poco con una melodía oscura, y de cómo va Chew acariciando los platillos de su batería con un ambiente sobrecargado de fondo, hace recordar al transcurso más calmado de los Disembowelment, lo cual no me extrañaría para nada.

Una vez se va acercando éste al final, da entrada a Against The Darkest Days, un tema de casi 5 minutos que circunscribe una línea marcada por un acústico relajado y triste, y que marca el espacio entre el tema que sucede y al que precede, que curiosamente recibe el título de Gekkou No Daichi. Para algunos le resultará extraño, pues ya existía un tema con el mismo nombre en Se Hace Por Los Suenos Asesinos, sin embargo no tiene nada que ver con éste, pues mientras el tema original se basaba en un relajado paso similar al de Against The Darkesst Days que te hacía disfrutar de un agradable amanecer, esta versión, aunque pueda sonar similar al principio, empieza a transformarse en un impresionante tema con una fuerza y unas melodías increíbles que van poco a poco extrayendo tu alma hasta dejarte completamente vacío. En su más de media hora de duración, la banda da lo mejor que ha podido dar de sí nunca con un tema cargado de sentimiento y que se expresa y se nota en todos y cada uno de los elementos que se llegan a percibir en éste, poniendo una base muy simple que se repite en todo el trayecto y la cual adornan con multitud de detalles que hacen de este tema un claro ejemplo de lo que tiene que ser la música en sí: un medio de expresión. Y así, como si de una tormenta de arena que arrasa con todo, no queda nada tras su paso, dejándonos a la intemperie.

Un disco que tristemente se convierte en el último trabajo para Hevi y Talbot, pues han decidido dejar la banda definitivamente. Muchos años pesan para la banda ya, pero no por ello quiere decir que sea su fin. De momento, sólo queda disfrutar indefinidamente de una nueva maravilla más.

Puntuación: 10/10

viernes, julio 01, 2011

Verwustüng - Beyond The Watercolor Sunset, We Feel New Life (2011)

El ser humano, de manera simbólica, busca el sentido de la vida a través del valor que éste le atribuye a todo lo que le rodea: una buena casa, un buen coche, un buen puesto de trabajo... cosas insustanciales para el hombre. Y cuando todo ello lo pierde, el ser humano siente que lo ha perdido todo y que la vida no tiene sentido, cuando olvida de que aún tiene algo que vale más que todo aquello que el hombre ha creado: su propia vida.

La cuestión de la vida, el por qué de estar aquí, son preguntas y sensaciones que surgen en la soledad a raíz de cosas como lo que hoy viene a ser portada del día. Verwustüng es un estadounidense que vive a las afueras de San Francisco, en California, y el cual forma parte de otros proyectos surgidos recientemente como Airs. Aparte de ello, también comparte hueco en algún split compartido con otras bandas como los ya mencionados por aquí Sun Devoured Earth. Un split formado por proyectos de un solo miembro, vaya.

Las raíces de la música que realiza este hombre giran en torno al Black Metal, pero adornado con unas capas atmosféricas y de puro Rock depresivo minimalista que te harán focalizar toda tu atención en sus sonidos mientras éstos te agarran de la mano como un niño inocente y te arrastra hacia una luz blanca cegadora que lleva hacia un nuevo mundo, un mundo que jamás pensarías que existiría. Su nuevo trabajo, Beyond The Watercolor Sunset, We Feel New Life, es un largo camino a través de una serie de emociones que te irán invadiendo poco a poco a lo largo de toda la duración de este disco, resumido en un único tema que abarca todo ese trayecto que supone éste. Comenzando con una indulgente atmósfera que mece tu paz y tranquilidad mientras ésta se va desarrollando poco a poco, con un cierto regusto a la época atmosférica de Burzum, pero con un estado de gracia que lo hace mucho más noble y azul en su textura musical, empieza a manifestarse este fenómeno musical, y que va dando latidos cada vez más fuertes, con la introducción de voces agitadas y nerviosas, para, después de la calma, llegar la tempestad con un golpe directo y poco predecible de puro Black Metal que se apoya en el ambiente llevado desde entonces, y que se amoldan para conformar un sonido agresivo, pero hermoso a la misma vez, mientras gritos apagados aullan en la lejanía. Con ello, y tras varios minutos en donde a veces parece que todo va a estallar, rompe en completo silencio para brindarnos una sesión acústica triste, melodiosa, y a veces aventurada, que choca directamente con nuestras emociones al no esperarnos algo como esto para nada, rompiendo con todas las bazas escritas anteriormente, de la misma manera que sin previo aviso rompe en un último suspiro de rabia propia del Black, y en donde algunas melodías más propias del Post-Rock se enlazan con ésta para acabar en una tenue melodía final.

No sé ustedes, pero yo con cosas como ésta acabo apreciando mi vida un poco más mientras los días pasan sucesivamente, y hacen que valore ésta, pues no hay nada más hermoso que el vivir, pues ésta de por sí es una aventura a experimentar de principio a fin.

Puntuación: 10/10

martes, agosto 31, 2010

Antimatter - Planetary Confinement (2005)

¿Quién no conoce a Anathema a estas alturas de la vida? Una de las bandas más grandes de la historia del Metal y el Rock hasta nuestros días, pasando del Death/Doom más infernal al Rock progresivo más melódico jamás visto, pilares del Rock y Metal gótico junto con otros como Paradise Lost o Type O Negative... Siempre ha sido una banda que me ha llenado, de una manera u otra. Su música, sus letras, penetran en tu piel y atraviesan tu alma como espada forjada se tratase. Muchos han sido los que han pasado por esta banda, y muchos las que la han dejado. Uno de los miembros más conocidos de ésta es sin duda Duncan Patterson, antiguo bajista de la banda, y uno de los principales compositores de ésta, facturando auténticos discos de culto como The Silent Enigma y la maravillosa Alternative 4.

Allá por 1998, todo eso quedó atrás, Duncan Patterson abandonaba la banda y se centraba en un nuevo proyecto único: Antimatter. Explotando su faceta más ambiental de Anathema, Duncan crea la banda junto con Mick Moss y comienza a moldear dicha faceta, jugando con elementos del Trip Hop y el gótico que se hacen evidentes en sus dos primeras obras, Saviour y Lights Out.

Sin embargo, en 2005 lanzan su tercer disco, Planetary Confinement, suponiendo un cambio no sólo en el sonido, sino en la banda en sí, ya que sería el último trabajo de Duncan Patterson antes de volver a correr libre y dejar la banda a manos de Mick Moss. Y no sólo hablo de éste por este punto de inflexión, sino porque es un disco que me transmite emociones que ni siquiera los propios Anathema llegan a alcanzar de transmitirme. Planetary Confinement es un viaje hacia la desolación y la tristeza, un frondoso lago de melodías únicas que demuestran el poder compositivo de Duncan. Pero no sólo eso, Mick Moss también demuestra su poderío en cuanto a composición, y es que la peculiaridad de este disco se encuentra en que fue creado a medias... entre Inglaterra e Irlanda. Así es, la mitad de las canciones que encierra Planetary Confinement fueron compuestas por Mick Moss en Inglaterra, mientras que la otra mitad fueron creadas por Duncan Patterson en Irlanda (excepto Mr. White), terminando en una amalgama de los temas que se hace bastante evidente por una cosa: la voz. Y es que el disco ha sido creado y elegido los temas de manera que se alternen los temas de Mick Moss en donde hace acto de su voz dulce y melancólica con los temas creados por Duncan que son reconocibles por la voz femenina de Amélie Festa. Sin embargo, tanto unos como otros tienen algo en común, y lo que supone el cambio de sonido del disco de sus predecesores: la acústica, y es que todos los temas están más centrados en la composición acústica, haciendo de esta manera unos Anathema pero mucho más suavizados.

Por supuesto en la instrumentación también es notoria el cambio en la composición de unos y otros, y mientras que en los temas de Mick Moss predominan las melodías realizadas por violines (hermosas, por cierto), las de Duncan Patterson se basan más en los pianos y los teclados, en las atmósferas esotéricas, y en el uso de otros instrumentos poco usuales en ellos como el djembe (o tam-tam de toda la vida) que se puede escuchar en Line Of Fire por ejemplo.

Temas como The Weight Of The World, Legions o la increíble Eternity Part 24 que roza el Dark Ambient con esas atmósferas tan siniestras, te harán sucumbir y mecer cual niño en la cuna, hará que te preguntes por qué estás aquí, y cuando termine, te sentirás desorientado, como si hubieras despertado de un sueño extraño, en el cual has descubierto la esencia de la vida. Un disco que te hará vivir una experiencia casi extra-sensorial, como si de un fenómeno se tratase. Eso es Antimatter, y eso es el poder de alguien como Duncan cuando se junta con músicos prestigiosos.



Puntuación: 9'75/10