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lunes, diciembre 19, 2011

Necro Deathmort - Music Of Bleak Origin (2011)


Hay que ver en qué se ha originado todo a partir de la llegada de Sunn O))). Desde el instante en que convirtieron el Drone en algo más que distorsión para transformarlo en una forma de construir una atmósfera simple y desoladora a la misma vez, muchos han sido los grupos que han tomado la dirección de la banda, recogiendo uno o varios elementos de los estadounidenses para sumarse a la construcción de esos ambientes tan claustrofóbicos y asfixiantes.

Tal es así la cosa, que ha llegado incluso a tocar el hilo que sostiene a la Electrónica. Así es, incluso hay quien se atreve a coger esos elementos que hacen únicos a Sunn O))) para llevarlos al mundo de los samples, de los bajos estridentes y demás. Así nace Necro Deathmort, banda formada en Reino Unido, y que por muy valiente que pueda parecer esta afirmación, serían la versión eléctrica de la banda de Greg Anderson y Stephen O'Malley.


Y no sólo por la estética y la forma de presentarse en escena que tiene este dúo (que también, aunque en este aspecto hay muchos otros grupos que apuestan por la imagen tanto como por la música), sino por la capacidad de transmitir unas sensaciones esotéricas únicas y alucinantes, capaces de enviarte allá donde nadie más ha llegado, y todo gracias a unas bases electrónicas de down-tempo que junto a los recursos propios del Drone y del Dark Ambient, convierten su música en una especie de dios ancestral atrapado entre las diversas capas sonoras que conforman Necro Deathmort. Music Of Bleak Origin es su segundo disco, el cual algunos dicen ser mucho más accesible que su predecesor. Sea así o no, está claro que esta obra magna se convertirá en una forma de vida para más de alguno, gracias a que mantiene en todo momento la atmósfera característica, de modo que no se pierde en ningún momento el hilo, dando la sensación de estar escuchando una sesión entera de un tirón, dividido en varios tramos.

Music Of Bleak Origin, aún a pesar de dicha continuidad, presenta diferencias entre sus temas, que van desde temas más encaminados hacia los ritmos electrónicos ciertamente más animados como en For Your Own Good hasta temas en donde se adentran completamente en la locura emanada del Drone y del Doom Metal de los Sunn O))) como en The Heat Death Of Everything, temas que por otra parte también se alternan entre las instrumentales o con presencia de voces como las antes mencionadas o como en In Binary, que van desde voces dulces y relajadas a meros gritos agónicos. Lo que queda bastante claro es que la variedad está asegurada, aún cuando el disco traza una línea bastante notoria de la que no suele salirse mucho.

Las atmósferas que envuelven y devoran a Music Of Bleak Origin son apocalípticas y ante todo increíbles, demostrando así el ingenio y la imaginación que atesoran las mentes de estos dos auténticos prodigios. Temple Of Juno es una buena muestra de ello, un tema que te obligará a quedarte sentado en el mismo sitio y a quedarte petrificado ante la presencia de este fenómeno.


Una maravilla sonora, que irrumpe de manera abrupta entre lo mejor del 2011. Y yo que pensaba que ya lo tenía todo claro para este año, maldita sea...



Puntuación: 10/10

sábado, octubre 15, 2011

Rorcal - Heliogabalus (2010)

A estas alturas, me da en la nariz de que Domino Media Agency va a acabar haciéndose un hueco propio en este blog. Ya son varias las entradas dedicadas a los grupos que esta compañía está ayudando a promocionarse a través de la red, todas con un factor común: provienen de Suiza. En esta ocasión, se trata de una banda que ya había mencionado en alguna que otra ocasión de aquí a un tiempo hacia atrás, así que esta oportunidad me ha venido de perlas para poder entenderme con este grupo.

Rorcal es una banda peculiar, más que nada por su manera de hacer las cosas. Formados en Geneva en el año 2006, y tras varios EP's, este grupo se nos presenta con una mezcla de los géneros más escalofriantes del Metal, dando lugar a un resultado perturbador y oscuro como pocos trabajos se han realizado hasta ahora. Heliogabalus es todo un reto tras su anterior Myrra, Mordvynn, Marayaa, pues supone concentrar todo el proceso de la banda en un solo tema de una duración en torno a los 70 minutos. Sinceramente, siempre he admirado la valentía de coger el toro por los cuernos y lanzar un trabajo de este tipo en el que, en una única canción, den rienda suelta a su imaginación, sea la banda que sea y del tipo que sea, pero esto conlleva, evidentemente, al mayor duelo: tratar de hacer un trabajo que sea llevadero en todo su trayecto, de manera que tenga un sentido en toda su extensión y no resulte un conglomerado de ideas difusas que van y vienen como coches en una autovía. Para alegría de ellos y de nosotros, Heliogabalus mantiene una idea clara que llevarán en todo momento: enterrar vivo al oyente en una atmósfera tan profunda como la Fosa de Las Marianas. Bebiendo de elementos como el Doom Metal más escatológico (entiéndase, Funeral Doom) y de la pesadez de bandas como los actuales Corrupted o incluso Sunn O))), Rorcal nos introduce en un ambiente malsano, denso y asfixiante que irá fluctuando lentamente cual frecuencia grave serpenteante, y metiéndonos en continuos elementos nuevos al anterior. Comenzando con una batería solitaria en medio de la nada, no tarda en explotar en un claro ramalazo de puro Funeral Doom, pero llevado hacia unos entramados propios del Sludge que lo hace peculiarmente raro, sobre todo a la voz, algo así como si Comatose Vigil se encontrara de bruces con Eyehategod, una mezcla extraña.

Tras varios minutos de esta asfixiante sensación, el disco toma un cambio que va entre lo ritualista a través de la batería y lo fantasmagórico con unos efectos sonoros y distorsiones que van y vienen como breves y repentinas ráfagas de luz que pasan de un lado a otro de nosotros, todo ello para sumergirse de lleno en unos pasajes meramente Post-Metal, con una cierta melodía grisácea, pero manteniendo la tonalidad de la banda en todo momento, para acto seguido seguir con unas expansiones sonoras a cargo de las guitarras que bien podrían estar a la altura de las primeras incursiones de Omega Massif, todo ello evidentemente manteniendo la oscuridad de la que hacen gala.

Nuevamente dejan todo atrás para zambullirse en las profundas cavernas de lo esotérico y lo desconocido a través de unas atmósferas nuevamente cargantes y opresivas para, pasado un buen tiempo, salir rápidamente a la superficie con otro estallido muy similar al anterior con mucho regusto del Post-Metal. A partir de aquí, la banda implosionará en un sinfín de ritmos caóticos pero bien estructurados, sin bajar en casi ningún momento de decibelio, donde el doble bombo de la batería adquiere alto protagonismo para mostrarnos un sonido aplastante, todo ello para acabar disipándose poco a poco hasta acabar en la más absoluta nada.

Un trabajo apreciable sólo por los más aventurados, una experiencia sin igual, aunque hay momentos en los que fluctúan demasiado y extienden más de lo necesario ciertos pasajes, lo que no le quita el mérito a lanzar algo de tales proporciones como es Heliogabalus. Sucumbir es la única opción en esta vía, la vía de Rorcal.

Puntuación: 8/10

viernes, agosto 26, 2011

Corrupted - Garten Der Unbewusstheit (2011)

Quién iba a decirnos que tras varios años en absoluto silencio, iban a volver a la palestra una de esas bandas cuya música transmuta su sonido hacia algo más que una sucesión de melodías bien encajadas. Corrupted es el claro ejemplo de la palabra "actitud". Ya en su día hablé de ellos extensamente hará un año atrás aquí. Siempre bajo la tutela del Sludge y el Doom, pero con unos ideales y una imagen claramente cosechados del mismísimo Grindcore primerizo, con unas letras en castellano (además de también tenerlas en inglés y japonés) que son todo un golpe de estado contra la política de hoy en día, y de los sucesos que enturbian la paz humana y que son escondidos para luego echar tierra encima de ellos, esta banda japonesa lleva desde su comienzo experimentando una evolución en su sonido cada vez más notoria, pasando de la rabia insostenible hacia pasajes cada vez más calmados y tranquilos. El Mundo Frío vendría a ser la confirmación de este hecho, compuesto por un solo tema que era todo un mundo, en donde diversas atmósferas y ambientes se entrecruzaban y se daban el relevo durante el transcurso de éste. Hoy por fin puede uno, tras varios años entre éste último trabajo y algún que otro tema suelto en forma de EP, disfrutar de esta delicia de banda que vuelve a confirmar dos cosas: primero, que cada vez están más lejos de los Corrupted que eran en un principio, y segundo, que tienen un talento innato para conseguir separarnos de la vida real del día a día y meternos en un mundo donde la nada y la desolación reinan e imperan a sus anchas.

Garten Der Unbewusstheit (curioso que el título sea en alemán, que viene a decir algo así como "El Jardín de La Inconsciencia") es ya una dimensión paralela a lo que ya conocíamos de la banda anteriormente, pues aquí lo que más predomina son los elementos del Funeral Doom Metal, y claro ejemplo de ello lo presenta Garten, con una pasividad y una atmósfera pasmosa que se va condensando y engrandeciendo a medida que éste transcurre. Comenzando con una calma absoluta, poco a poco el tema se va alzando cada vez más, mediante unos pasajes y unas melodías que se intercalan con la épica (sic) que va aumentando desde el instante en que escuchamos a Hevi hacer acto de escena con su aplastante voz. El transcurso de dicho tema, de cómo van tocando las notas de guitarra poco a poco con una melodía oscura, y de cómo va Chew acariciando los platillos de su batería con un ambiente sobrecargado de fondo, hace recordar al transcurso más calmado de los Disembowelment, lo cual no me extrañaría para nada.

Una vez se va acercando éste al final, da entrada a Against The Darkest Days, un tema de casi 5 minutos que circunscribe una línea marcada por un acústico relajado y triste, y que marca el espacio entre el tema que sucede y al que precede, que curiosamente recibe el título de Gekkou No Daichi. Para algunos le resultará extraño, pues ya existía un tema con el mismo nombre en Se Hace Por Los Suenos Asesinos, sin embargo no tiene nada que ver con éste, pues mientras el tema original se basaba en un relajado paso similar al de Against The Darkesst Days que te hacía disfrutar de un agradable amanecer, esta versión, aunque pueda sonar similar al principio, empieza a transformarse en un impresionante tema con una fuerza y unas melodías increíbles que van poco a poco extrayendo tu alma hasta dejarte completamente vacío. En su más de media hora de duración, la banda da lo mejor que ha podido dar de sí nunca con un tema cargado de sentimiento y que se expresa y se nota en todos y cada uno de los elementos que se llegan a percibir en éste, poniendo una base muy simple que se repite en todo el trayecto y la cual adornan con multitud de detalles que hacen de este tema un claro ejemplo de lo que tiene que ser la música en sí: un medio de expresión. Y así, como si de una tormenta de arena que arrasa con todo, no queda nada tras su paso, dejándonos a la intemperie.

Un disco que tristemente se convierte en el último trabajo para Hevi y Talbot, pues han decidido dejar la banda definitivamente. Muchos años pesan para la banda ya, pero no por ello quiere decir que sea su fin. De momento, sólo queda disfrutar indefinidamente de una nueva maravilla más.

Puntuación: 10/10

martes, agosto 16, 2011

Sembler Deah - Kaessariah. Heel Een Leven Lang (2011)

Hoy, parece que la palabra que acompaña a este día es "sueño": mientras que por un lado me he levantado completamente tarumba después de pegarme casi medio día durmiendo hasta levantarme tarde, en estas horas no he hecho más que bostezar constantemente. El verano es lo que tiene, cuando no hay nada que hacer, te limitas a bostezar.

Y por si fuera poco, lo que traigo esta vez es algo que también te hará soñar, o al menos viajar a través de un mundo en donde nada es real, donde todo a tu alrededor aparece y desaparece como si alguien controlara dicha realidad y quitar y colocara partes como si fuera todo un rompecabezas. Y no, esto no es Minority Report, ni tampoco es Matrix. Esto es Kaessariah. Heel Een Leven Lang, el trabajo de este proyecto perpetrado por nada menos que Colin H. Van Eeckhout y Mathieu Vandekerckhove, miembros de la fascinante banda belga de Sludge/Post-Metal Amenra, junto con French Dehnsora, miembro del proyecto de Dark Ambient ritualista Treha Sektori.

Sembler Deah es, básica y sencillamente, un descenso hacia el núcleo de la Tierra, pero cayendo lentamente, levitando, como si una gran mano fuera guiándote poco a poco hacia el interior del planeta, en un pasadizo oscuro y tenebroso donde nada es lo que parece. Es posiblemente una de las sensaciones que te pueda transmitir dicho proyecto: la sensación de volar, pero hacia abajo, y eso es gracias a una serie de capas sonoras que envuelven a uno, mediante el uso de elementos propios del Dark Ambient y el Noise. 4 temas que son pura expansión sonora, y pura relajación para el cuerpo y la mente, comenzando con Sehikiah Verah Sondeh donde las atmósferas priman absolutamente en todo momento, y que a medida que transcurre el disco irán añadiendo elementos como voces enterradas entre la atmósfera (Troosteloos) o guitarras que se diluyen como el agua alterada y que suenan en las inmediaciones del ambiente que transmite el disco mediante pequeños efectos Drone (Helen Leven Lang). No tiene más misterio que el que pueda apreciarse en los 4 cortes que componen Kaessariah. Heel Een Leven Lang, y que te producirá la más absoluta de las calmas y te hará recorrer una gota de sudor frío por tu frente a la misma vez, como en Helen Leven Lang, donde el contraste entre lo brillante y lo fantasmagórico se va sucediendo poco a poco, como si se encontrara uno en medio de una civilización maya maldita. Y ya para finalizar, concluye con Seh Verah, que transcurre como la marea del océano, en un ir y venir de efectos que mueren y se desintegran silenciosamente y de forma abrupta antes de estallar en mil pedazos en tu cara.

Desde luego, Julio Verne estaría orgulloso de encontrarse algo como esto que le serviría de inspiración para sus obras si hubiera nacido en nuestra época.



Puntuación: 8'75/10

martes, junio 21, 2011

Dark Buddha Rising - Abyssolute Transfinite (2011)

Hay veces en las que uno ha llegado a diferenciar a las bandas en dos ámbitos: los que crean música por el deseo de hacer algo que les llena, como un medio de entretenimiento, o porque tienen una idea que quieren transmitir o quieren enseñar algo mediante la música, y los que toman su música en torno a unas creencias que siguen. O resumido en otras palabras, los que se creen lo que hacen y los que no. Quizás el tomarse la música como una forma de vida o como mero ocio ya depende de cada uno, y de si le parece más razonable una cosa u otra, pero lo cierto es que normalmente disfruto más lo primero que lo segundo, pues lo sienten, aquellos músicos que predican una cosa en la que creen mediante su música lo sienten, y es posible que esto es lo que más me gusta, sobre todo porque trabajan mucho más duramente sus obras.

Ése quizás podría ser el caso de Dark Buddha Rising, banda proveniente de Finlandia y que lleva activa desde el 2007. Estos chicos basan su música en el pleno y absoluto ocultismo, y para transmitir ese aura, se adentran en los terrenos más lisérgicos del Doom Metal, empleando constantes capas de Drone, Sludge y psicodelia, dando así un toque ritualista a su música que ríete tú de Aluk Todolo (aunque no tengan nada que ver musicalmente, sólo en su aura esotérica minimalista). Abyssolute Transfinite es el último disco que han lanzado, y que deja bien claro que su música es todo un ritual escabroso. Y aunque bien podría a alguno recordar a YOB, Dark Buddha Rising va mucho más allá con su música, convirtiéndola en todo un manto de ácido corrosivo al que si no prestas cuidado puede hacerte daño. Comenzando con Ashtakra que se divide en dos partes bien diferenciadas, desde el primer instante ya van a tiro hecho con una brutalidad sonora que te hará volar por los aires. Mientras el bajo se va haciendo dueño y señor de la escena que vamos presenciando a través de todo el Drone ultra-saturado que presentan, la batería impasible ante todo lo que sucede, y las guitarras esperan acechando, atacan indistintamente mientras pequeños gritos agónicos se ocultan al fondo de toda esta sombra.

Continuando con la segunda parte del tema, la banda para completamente, tomando impulso con pequeñas notas tranquilas al fondo para prepararse y lanzarse de nuevo hacia la batalla con todo su arsenal, y donde las voces ya se van haciendo cada vez más claras y poniéndose al frente, todo ello mientras los riffs de puro Doom Metal gordo en las guitarras se van facturando poco a poco. Chonyidt 45 es posiblemente la bomba atómica del disco, donde presentan taaaaantos elementos en toda esta música del fin del mundo en sus casi 22 minutos de duración, que podría tomarme esta vida y quizás alguna que otra para poder describir todo lo aquí presente. Lo que sí está claro es que el concepto de "ocultismo" se define al 100% en este tema, pues toda la psicodelia, esos toques rituales del comienzo, y en definitiva, todo ese rito de la muerte propio de tribus indígenas son acentuados al límite en este tema, donde ni un solo minuto te dejará tranquilo en cualquiera momento. Y ya por último, Sol'Yata, donde el puro Drone ambiental se desata en este tema para dar esa atmósfera oscura y tenebrosa que caracteriza perfectamente a la banda, y que se rompe completamente en los últimos minutos cuando hacen acto de presencia las guitarras y la batería para encerrarte en su tortura eterna.

Toda una oda al ocultismo y a la buena música capaz de adentrarte en su mundo gris y negro y no dejarte escapar de él por los siglos de los siglos. Transmitir lo que tus palabras dicen a través de los armónicos es algo que muy pocas bandas llegan a hacer a día de hoy, y ciertamente, se agradece.



Puntuación: 10/10

jueves, junio 09, 2011

Whitehorse - Progression (2011)

Bueno, el camino continúa, y después de un día muy "saturado" como el de ayer, hay que retomar, mantener la esencia de este sepulcro olvidado en la eternidad. Y para que os hagáis una idea de lo saturado que me encontraba el pasado día, este disco es un claro ejemplo de ello, pues aquí encontraréis lo que toda mente perturbada alberga en su interior: pura distorsión de la realidad. Whitehorse no son nuevos en toda esta escena. Al menos desde 2005 llevan lanzando material suficiente como para destruir la cordura de más de uno, pues, en toda una oda a la enfermedad psíquica y al colapso cerebral, practican un Sludge dronerizado denso y perturbador, propio de bandas ya extintas como los Otesanek.

Pero mientras que éstos basaban su música en el puro Drone y la simplicidad total buscando la tensión y la locura en los gritos y guturales provenientes de la oscuridad, Whitehorse se afianza más en los resquicios del Sludge y el Doom Metal, procurando dar más ritmo a las guitarras y la batería, sin salirse de la línea que define este sonido, eso sí. Progression es el claro ejemplo de ello, y que tras su aplastante disco homónimo que nos dejaron en 2011, mantienen los esquemas que los dieron a conocer. Un disco que encierra maestría absoluta dentro de lo más sencillo que se puede hacer... "sencillo" en cierto sentido, pues cualquiera tampoco puede llegar a realizar lo que hacen estos tíos.

Comenzando con Mechanical Disintegration que se desarrolla con un peculiar sonido de fondo que marca una pauta de ritmo durante todo el transcurso de éste, estos australianos van desarrollando una muralla sonora que ni el mismísimo Hulk sería capaz de tirar abajo, con un sonido que te hará pensar en unos Weedeater ciclados y desacelerados hasta límites insospechables. Tras ello, continúa con el tema homónimo que da nombre al disco, Progression, en el cual abre un mayor arsenal de riffs que van conjugando mientras pequeños gritos de agonía apagados se dejan presenciar en toda esta destrucción. Pasando a Remains Unknown, es posiblemente el tema que más recuerde a algunos a Otesanek, por eso de los gritos agónicos y los guturales en la lejanía mientras las guitarras van rasgando notas que resquebrajan todo a su paso y la batería con unos golpes de platillos que parecen estalactitas cayendo del techo en toda regla, pero con momentos más rítmicos (entiéndase "rítmicos" en la naturaleza del Doom-Drone, claro está). Tras un tema más acortado que acude al nombre de Control, Annihilate, pasamos al último tramo, titulado Time Worn Regression, que se apoya en un riff simple pero muy efectivo, que irá inundando tu mente hasta entrar en tu memoria y grabarla a fuego lento, con cierto deje Stoner dentro de tanta condensidad sonora.

Un auténtico y monumental maremoto que amenaza con destruir todos tus sentidos, que caerá encima tuya sin posibilidad alguna de resguardecerte, y que te dejará flotando a la deriva en todo su transcurso. Acabarás ahogándote en este mar de sonidos oscuros expansivos, y con una sonrisa en la boca.



Puntuación: 9'75/10

sábado, mayo 07, 2011

Jesu - Ascension (2011)

Supongo que para alguno nombrar a Justin K. Broadrick le significará algo. Y tanto: este hombre es una de las mentes tras uno de los proyectos más grandes dentro de la historia de la música underground jamás creados, y uno de los máximos precursores para dar forma y nombre a lo que hoy en día se conoce como Industrial Metal, y que mucho se ha alejado del concepto y legado que dejaron hasta nuestros días: Godflesh. No sólo eso, Justin también fue uno de los que dieron lugar a los legendarios Napalm Death, estando presente en el clásico Scum antes de su retirada de la banda.

A pesar de que Justin haya retomado recientemente a Godflesh, llegando a dar una actuación como sorpresa el año anterior en el famoso festival de Hellfest, hay que remontarse hasta la época en que esta banda se disolvió, el motor que dio paso para que este hombre formara otro proyecto que estaría en boca de todos aquellos quienes lo conocen: Jesu. La formación de este proyecto supuso todo un lavado de cara para este inglés en donde guardaba toda la esencia de la banda que lo catapultó a ser todo un referente en el baúl de los recuerdos y mostraba una faceta jamás vista en él en donde elementos como el Post-Rock y el Shoegaze se daban la mano para mostrar a un Justin rehabilitado musicalmente.

Si bien es cierto que en estos últimos años andaba bastante perdido con esta banda sin sacar algo que volviera a llamar la atención, lo cierto es que la reciente noticia de que lanzaría nuevamente un disco completo hace que su llegada se esperara con lupa en mano para observar todos los avances con detalle. Y ahora que se ha filtrado Ascension, no era para menos realizar su respectiva reseña. Y lo cierto es que, sin destacar frente a sus anteriores trabajos, este disco ha recuperado a un Justin que ya casi dábamos por perdido. Ascension nos devuelve de una manera u otra hacia los comienzos de Jesu como Conqueror o su imprescindible EP Silver, con la salvedad de que en este nuevo disco se puede observar algunos matices diferentes. Para empezar, la fuerte influencia del Shoegaze se hace más patente en este disco, dejando a un segundo plano el Post-Rock y mostrando ciertas condensaciones sonoras propias del Drone en la faceta más rockera de Earth. Sedatives es un buen ejemplo de ello, toda una oda a la época de My Bloody Valentine y bandas similares de la época cumbre del Shoegaze.

Por otra parte, y a pesar de la mayor devoción por los sonidos minimalistas y pasajes claros y tranquilos, Ascension muestra un sonido más condensado y endurecido en los riffs que se va conjugando cada vez más a medida que se desarrolla el disco. ¿Ejemplo de ello? Brave New World muestra claramente ese reforzamiento en las guitarras que crujen como huesos, sin dejar de lado la preciosidad que caracteriza a la música de este proyecto.

Un disco que, si bien no supera a sus precedentes, está por encima de lo que ha sacado esta banda en los últimos años. Mientras soñamos por nuevo material entero de Godflesh, podemos escaparnos a su pasado o a la otra cara de Justin.



Puntuación: 8/10

sábado, abril 23, 2011

Khlyst - Chaos Is My Name (2006)

Es hora de hacer un punto y aparte al año para descubrir algunas maravillas del pasado. Y es que desde hace tiempo atrás, venía con una cuestión que ocupaba mi mente, pero para entender la pregunta primero hay que ponernos en situación para poder llegar hasta el fondo de la cuestión: tiempo atrás, existía una banda que se hacía llamar Thorr's Hammer, el cual, aunque su esperanza de vida fue muy corta, su importancia es más grande de la que uno pueda imaginar, pues supondría el origen de nada menos que Sunn O))), el primer proyecto donde dos jóvenes Stephen O'Malley y Greg Anderson comenzarían sus pinitos en el mundo del Metal, y donde también se encontraba Guy Pinhas, uno de los miembros de los legendarios The Obsessed, y que ha formado parte de bandas como Acid King y Goatsnake.

Pues bien, dentro de su formación se encontraba una joven chica que llegaba a Estados Unidos como estudiante de intercambio con Noruega, y que se pondría a las voces de este proyecto de Doom oscuro y místico, la cual aparecía en la portada del EP Dommedagsnatt. ¿Su nombre? Runhild Gammelsaeter. Con sólo 17 años, lanzaba con la banda toda una pieza de culto y de coleccionista que a día de hoy es prácticamente imposible de conseguir.

Así pues, y con todas las cartas sobre la mesa, queda hacer la siguiente pregunta: ¿qué fue de esa mujer? Está claro cuál fue el camino de cada uno de los miembros de esta banda al disolverse, pero, ¿y la de Runhild? ¿Dónde ha acabado? Todo esto me llevó a empezar a buscar su paradero, y con ello he descubierto que, aparte de terminar su carrera de bióloga, no ha dejado para nada el lado oscuro al que siempre se ha sentido evocada, y entre esos pinitos que ha dado se encuentra la de su ingreso en un proyecto la mar de curioso: Khlyst. Con miembros de los tristemente disueltos Khanate, Runhild se fusiona con la oscuridad para brindarnos entre todos una auténtica maravilla sonora y tenebrosa ante todo. Chaos Is My Name es el disco debut de esta banda, y os aseguro que aquí encontraréis una sola cosa: locura en su estado máximo. Los que alguna vez hayan escuchado a Khanate sabrán cómo se las gastan (o gastaban) estos chicos: mediante un Drone/Doom muy saturado, reflejaban auténticos miedos y pesadillas del ser humano que nos infundían en nuestros sentidos hasta hacernos explotar. En este proyecto, todo atisbo de Doom desaparece, imperando el Drone y el Dark Ambient en todo su esplendor, el cual se ve aumentado en altas dosis por la voz esquizofrénica total de Runhild. Y es que en esta ocasión, esta hermosa mujer pasa a convertirse en una auténtica enferma mental que nos mantendrá desesperados con su voz agónica propia de alguien que sufre de delirios psíquicos, llevándonos hacia la completa locura.

Con 8 cortes, Chaos Is My Name se va intercalando entre las atmósferas oscuras y el Drone más condensado que puedas escuchar, donde las voces de Runhild martillarán tu cabeza siempre que tenga la ocasión. Ruidos, murmullos, gritos, sonidos de bestias inimaginables y objetos arrastrándose por propia inercia es lo que encontraremos en esta perpetración de la naturaleza. En este aspecto, su atmósfera posiblemente podría incluso haber dado inspiración a juegos como Dead Space (al cual ando bastante enganchado, dicho sea de paso), donde la sensación de tensión de la soledad ante lo desconocido, terrorífico y grotesco es muy similar. Probad a escuchar esta obra y acto seguido jugad al juego en cuestión, notaréis las similitudes que encierran ambos.

Que no te engañe su apariencia angelical: tras ella, se esconde una mente perversa que tratará de arrastrarte a su vorágine de oscuridad y perturbación. Runhild, auténtica sirena del mal.



Puntuación: 10/10

miércoles, marzo 23, 2011

Iroha - Iroha (2011)

Muchas veces uno busca algo que haga que sus sentidos se agudicen y se potencien mil veces intentando encontrar algo que se salga mínimamente de lo normal, de manera que se demuestre que muchas personas buscan salirse de los cánones habituales de cada arte mundial para jugar con las emociones y percepciones humanas, e intentar explotar ciertos sentimientos del ser humano. Por poner un ejemplo, el puro Noise está claro que es ruido única y totalmente, lo cual hace que a muchos de los que escuchen proyectos como los de Merzbow sientan incomodidad y repudio hacia estos "sonidos", sensación negativa, pero sensación al fin y al cabo, y eso es lo que busca e intenta potenciar el Noise: ahondar en los miedos y las fobias del ser humano, intentar transmitir algo aunque sea simplemente rechazo, sin esperar ningún halago. Si se piensa de manera concienzuda esto, tiene su lógica.

En el proyecto del que hoy hablo (y que una vez más tengo que agradecer a Rise From The Ashes por el descubrimiento), se busca la paz y tranquilidad de una manera única y propia a través del sonido más pesado que pueda uno escuchar. Resulta paradójico que mediante la saturación a través del Drone se intente buscar una idea que intente alcanzar la absoluta calma, pero uno no tiene en cuenta otro género que juega mucho en el objetivo que se busca: el Shoegaze. Y aunque es seguro que no es la primera vez que se realiza algo así, sí es cierto que este proyecto consigue lo que se propone: calmar corazones. Iroha es una banda de Reino Unido formado por Andy Swan, miembro fundador de la banda Final en donde también se encuentra Justin Broadrick, ya sabéis, uno de los titanes que conforman el coloso Godflesh, y creador de la banda Jesu. De hecho, cuenta con uno de los miembros de los últimos citados, el bajista Diarmuid Dalton. Junto con Dominic Crane de la banda Rumblefish, se lanzan en la búsqueda de algo que pocas veces se haga, recogiendo elementos como el Shoegaze, el Drone, el Rock y hasta el Post-Metal (que se puede apreciar con total claridad en su último tema Iroha. Tal es la espectacularidad de este disco, que ha recibido grandes críticas de magazines como la RockSound y de personas como el mismísimo Dig Pearson (fundador del sello Earache, ahí es nada). Tras un EP bajo Denovali Records llamado Bittersweet, la banda lanza su disco debut homónimo con el mismo sello, y en donde la extraña fusión de los esquemas y sonidos propios de My Bloody Valentine y The Jesus And Mary Chain con la expansión del Drone hacen de Iroha que, si bien puede no convencer a algunos, no dejará indiferente a nadie. Partiendo de este punto, nos encontraremos rápidamente en una burbuja que nos trasladará hacia la más absoluta paz, en base a varios elementos que principalmente se asientan en el Shoegaze (y me atrevería a decir que incluso en ese pequeño término llamado Dream Pop) y que confieren de una atmósfera cristalina y brillante a la música que diseñan y trabajan. Se te hará la boca chorros de agua cuando escuches la grandiosidad de temas como Drifted que te hará preguntarte hasta qué nivel puede llegar a alcanzar esta obra.

Bienvenido a Iroha, donde los sueños se hacen realidad, y la realidad no es más que un mal sueño. Da gusto ver que la gente se esmera por hacer lo que ellos desean, y no lo que desearían otros ajenos a lo suyo. Ellos te lo dejan a su disposición, tú decides si adentrarte en su mundo o no.



Puntuación: 10/10

miércoles, marzo 16, 2011

Orthodox - Baal (2011)

No ha pasado ni siquiera un día desde que un servidor subiera hacia la cumbre. Ver nieve es algo que puede ser normal en la vida de cualquiera, pero verla en una isla como la de Gran Canaria es algo que no sucede todos los días. Había, y vaya que si había, una gran nevada lista para que los afortunados que decidieran llegar hasta lo más alto pudieran disfrutar de ésta. Un servidor disfrutó, y mucho, con ello. Pero sobre todo lo mejor de estar allí arriba, además de todo lo expuesto, es hacerlo con la música ideal. Ante ello, el Doom hace gran efecto transmitiendo la atmósfera que uno respira ante el frío, las montañas y los bosques altos. Y es por ello que, nada más llegar, decidí ponerme a buscar un disco que bien podría ser un buen acompañante para la eterna subida que suponía ascender hasta arriba del todo.

El panorama musical de nuestro país cada vez va más en expansión, y poco a poco se va haciendo un pequeño hueco dentro de la escena mundial de los tiempos que corren hoy en día. Y si bien el pistoletazo hacia fuera de nuestras fronteras aún no se ha explotado del todo, dentro de España empieza a notarse mucho la evolución que estamos adquiriendo. Una de esas bandas que siempre han dado de qué hablar entre los oyentes habituales del sector más underground del país, ésos son sin duda Orthodox, afincados en Andalucía (Andalucía es Doom, amigos), y donde han ido conformando poco a poco ese gigante dormido que habita en el interior de nuestras tierras españolas.

Con discos de enorme fuerza como Gran Poder y Amanecer En Puerta Oscura, sus potentes directos y por ser un precedente dentro del sello de Greg Anderson, Southern Lord Records, Orthodox siempre han basado su sonido en el Doom Metal y el Drone, pero jugando constantemente con la experimentación, la propia evolución,, y la búsqueda de nuevas vías y fuentes de inspiración que introducir a su peculiar sonido... Y así hasta Sentencia, donde se despojan de todo el sonido anterior, y entran única y exclusivamente en la total experimentación y el vanguardismo siempre mencionado en ellos, encontrando esa fuente de inspiración nueva en la historia religiosa de su tierra andaluza.

Con su nuevo disco Baal, la banda retoma su sonido hacia la senda más densa y oscura del Doom Metal más próximo a Sunn O))), pero haciéndolo como sólo ellos lo saben hacer, con el sabor propio de los desiertos que abrazan Andalucía. Casi 40 minutos del sonido más esotérico y abrasador que podrás experimentar jamás, y que paulatinamente te irá atrapando en su orbe y caos continuo de la música, donde no hay lugar para las reglas y las líneas rectas. Todo en Baal es enrevesado, confuso, variado e insólito, y precisamente eso es lo que hace única a la banda. Comenzando con Alto Padre, tema que da la sensación de ser como una continuación del Sentencia, pero que intenta despegarse de la máscara que supone dicho trabajo, pues encontraremos un sonido próximo a su anterior álbum, pero añadido a la densidad del Doom propia y característica de la banda. El disco evoluciona con Taurus y Iatromantis, donde ya se desmelenan completamente y entran a matar con todo su repertorio abrupto de expansiones sonoras, y con la increíble voz de Marco Serrato que ahonda y penetra en tu mente como una frecuencia ultrasónica hasta el punto de dejarte KO, pues la increíble voz fúnebre de este hombre es algo que muchos no pueden presentar, sin duda. La cosa continúa con Hani Ba'al, en donde parece que comienzan a acelerar el ritmo, sin dejar de lado el sonido completamente saturado de sus instrumentos, y con hasta cierto deje oriental en algún que otro riff que baila por ahí en la penumbra.

Y finalmente llegamos a la recta final con Ábrase La Tierra, 14 minutos de espléndida atmósfera psicodélica, en donde exprimen al máximo su faceta más Drone y no dan cabida para ningún riff, pues desde el momento en que comienza uno, muere el anterior, haciendo de éste un tema versátil y variado a pesar de su apabullante duración y cantidad de elementos: voces propias de un ritual en segundo plano, alguna pieza de órgano tenebrosa y funeral en la soledad... de todo.

Enorme e intenso disco que demuestra una vez más por qué Orthodox son altamente respetados por todos y cada uno de los que disfrutamos de su música, y que son otras de las bandas más llamadas para tener un lanzamiento a lo grande fuera de aquí. Pero no es lo que desearía la banda, no es lo que piden y menos lo que quieren, y eso es lo que les da más mérito si cabe.



Puntuación: 10/10

viernes, marzo 11, 2011

Earth - Angels Of Darkness, Demons Of Light I (2011)

Bueno, ya era hora de ir haciendo el acta para este disco que hoy nos concierne, y que ya había visto la luz desde el mes pasado. Sería hasta un insulto tener que estar hablando de Earth en sí, toda una institución y piedra angular de lo que hoy conocemos como Drone, sonidos minimalistas, y mucha, mucha distorsión y saturación es lo que siempre ha destacado a un hombre como Dylan Carlson a lo largo de estos años. Ya en su momento sorprendieron en última instancia con su disco The Bees Made Honey In The Lion's Skull, que trascendía a un toque más rockero sin dejar de lado el sonido amplio y envolvente de su música.

Este año, parece que la banda ha decidido crear una especie de saga en la que lanzarán algunos trabajos a lo largo de este 2011. Angels Of Darkness, Demons Of Light I es el primero de ellos, y que lucha por mantener en estado alto la salud de la banda merced a un sonido que se aproxima mucho a su anterior trabajo, pero con ciertos elementos nuevos. Para empezar, un cierto toque folclórico con el que bañan su densa capa sonora, y que poco a poco te va envolviendo.

Está claro que un disco como éste puede causarle una indigestión a más de uno, pero os aseguro que si se va prestando poco a poco atención a Angels Of Darkness, Demons Of Light I, se podrá ir apreciando esos pequeños detalles que van engrandeciendo a toda obra que se precie, porque a pesar de su apaciguado ritmo, existen muchos elementos que se pueden ir rescatando poco a poco frente a todo un mundo que encierra éste. Temas como Old Black y Father Midnight que muestran ciertas apreciaciones del Rock y del Folk en su concepto más esotérico se dan la mano conformando un único concepto en sí, y que poco a poco se irá abriendo a nuestros oídos como ese capullo de flor que espera paciente a la Primavera para poco a poco ir demostrando la belleza que irradia en su interior.

Gran disco, lleno de matices que se van enlazando poco a poco a medida que transcurre el tiempo. Si nunca has escuchado algo de Earth, tienes que tener una cosa muy clara en mente: su música está hecha expresamente para ciertas ocasiones de la vida. Si no te encuentras en ese momento, será mejor que no te atrevas con ello, pues seguramente acabes rechazando algo que alberga un enorme potencial.



Puntuación: 8'75/10

lunes, diciembre 13, 2010

Harvey Milk - A Small Turn Of Human Kindness (2010)

Este día ha sido bastante light. Entre el día oscuro, las clases aburridas y sin nada interesante por delante, y el sueño que venía agenciado conmigo, está claro que hoy no es de esos días en los que uno desee hacer nada (y más estando las Navidades cerca). Y como día gris que es, la música de hoy es también gris, y no por la portada precisamente (que también). Además, no sólo eso, sino que nos encontramos con lo nuevo de uno de esos grupos que hacen historia, directa o indirectamente.

Harvey Milk es una banda de Georgia (Estados Unidos) que nace en 1992, y que a partir de entonces comienzan sus andaduras dentro del Rock experimental con un sonido que varía continuamente a cada disco que lanzan, sabiendo renovarse y mutar cual insecto que pasa por sus diferentes etapas de metamorfosis, llegando a ser comparados con los míticos Melvins. Tomando el nombre de la banda del político y activista gay estadounidense del mismo nombre, la banda ha dejado a su paso discos que son auténticas obras trabajadas minuciosamente segundo por segundo como lo puede ser Courtesy And Good Will Toward Men. Sin embargo, en 1998 se separan, sin saberse nada nuevo de la banda hasta 2006 que retornan al estudio.

A Small Turn Of Human Kindness es, posiblemente, el disco más oscuro que han facturado estos yankees por mucho tiempo, y es que todo ese sonido rockero de antaño relajante es sustituido por una amalgama de géneros que abarcan el Drone, Doom y hasta Post-Metal. Para hacer una comparación odiosa, es como si Earth, Boris y Neurosis se enfrentaran entre sí, dando como resultado este nuevo disco cargado de un sonido pesado, abrumador y desconcertante, pero sin dejar de lado el espíritu rockero característico de la banda. A fin de cuentas, es lo que los define. Y en este disco no será menos, pues podemos encontrarnos elementos propios del Rock (e incluso el Stoner), como bien puede apreciarse en I Did Not Call Out, donde esas increíbles notas alimentan las almas de los caídos.

Los primeros temas, como I Just Want To Go Home y I Know This No Place For You, son posiblemente los temas más cargados de Drone del disco, y que viene acompañado por esa atmósfera y ese sonido tribal tan característico del The Eye Of Every Storm de Neurosis, amen de la voz de Creston Spiers que se asemeja aquí considerablemente a la del compatriota Scott Kelly. La comparación de este disco con anteriores trabajos de la banda no sólo supone una evolución de ésta, sino también toda una sorpresa para los habituales a esta banda, que pueden tomarlo como una nueva ofrenda, o como una decepción total. Yo la verdad es que me quedo con lo primero, el increíble potencial que desprende A Small Turn Of Human Kindness solo está a la altura de muy pocos, y que se planten sin miedo alguno con un disco que rompe todas las bazas de la banda hace que se merezcan todos mis respetos, y más si tengo que mencionar a I Know This Is All My Fault, bellísimo tema con un piano que, siendo tan simple, consigue cargar a éste de un sentimiento único e inigualable. Así, con dos cojones.

Me cuesta pensar de que esto sea obra de una banda como ésta, pero dados los hechos, no puedo hacer más que arrodillarme y postrarme ante esta obra magna y de incalculable valor. Día gris, sí, pero con cosas como ésta uno se siente hasta arropado y con color dentro de este día.



Puntuación: 10/10

domingo, octubre 31, 2010

Menace Ruine - Union Of Irreconcilables (2010)

Hoy, es noche de Halloween, tradición típicamente estadounidense que en estos últimos años ha pasado a ser celebración de los españoles (que todos sabemos, normalmente suele ser excusa para tomarse una buena borrachera por parte de la mayoría de jóvenes). En una noche en la que su intención originalmente era la de ahuyentar a los malos espíritus, servidor va a atraerlos hacia sí mismo. ¿Y con qué? Con una muestra propia de un ritual, que es lo que caracteriza a Menace Ruine.

Esta banda se forma en Quebec, Montreal (Canadá), cuna de importantes bandas de diversos géneros, véase Cryptopsy como buen ejemplo de ello. Sin embargo, lejos de cualquier género de Metal, Menace Ruine transciende a una sonoridad que es difícil de asimilar, bien sea por su condensación sonora, bien sea por la oscuridad de la que hace gala. Para que os hagáis una idea de la banda, vendrían a ser los The Angelic Process de la oscuridad, el alter-ego de éstos. Y no sólo porque la banda esté conformada por un dúo sentimental estrictamente dicho, sino porque su sonido se basa en un Drone muy psicodélico. Pero, mientras que los The Angelic Process hacían sus escarceos hacia el Shoegaze y el Post-Rock, Menace Ruine caminan hacia el lado más tenebroso del Black y el Doom Metal, hasta el punto de resultar jodidamente enfermizo. De hecho, podríamos decir que su sonido transciende más al estilo minimalista y oculto de Aluk Todolo que otra cosa.

Tras 2 LP's en 2008 que mostraban el muro sonoro que suponen, este año vuelven a presentarse con nuevo disco bajo el brazo, Union Of Irreconcilables, que supera todo lo antes visto. Manteniendo la onda de su anterior The Die Is Cast, os puedo asegurar que este disco no es apto para escuchantes poco habituales, ya que el Drone que ejercen es tal que puede saturar fácilmente vuestros oídos, llegando al punto del puro Noise.

Comenzando con Collapse como carta de presentación, Menace Ruine comienza ya fuerte con las influencias claras y concisas del Black Metal, sobre todo a nivel de registro vocal. Pero tan pronto como hayamos escuchado este tema, en The Upper Hand nos encontraremos con una voz femenina mucho más tranquila y limpia, pero igualmente imponente, a la altura de F de The Devil's Blood. Influencias propias del Doom, que se hacen más patentes en Not Only A Break In The Clouds But A Permanent Clearing Of The Sky (¡toma tema!), donde llegan a superar los umbrales del sonido, introduciéndose varias veces en el puro Noise.

Y tras Corridor De Perdition donde bajan los decibelios, llegamos al tema por antonomasia del disco, There Will Be Blood, tema donde The Devil's Blood y Jex Thoth se fusionan en un resultado sumamente macabro y tenebroso, propio de un ritual satánico en toda regla. Añádele Nothing Above Or Below y Primal Waters Bed a la mezcla condensada, y obtendrás como resultado Union Of Irreconcilables, sumergiéndote en una espiral infinita de dolor y depresión.

Siguiendo la estela de música insufrible y cuasi-imposible de asimilar, con Menace Ruine me regocijo en uno de los discos más fantasmagóricos del año, y en dejaros como reseña algo para que os dispongáis a acompañar vuestra noche de Halloween, ¡disfrutad de los muertos, pues!



Puntuación: 9'75/10

domingo, octubre 03, 2010

Horseback - The Invisible Mountain (2010)

Desde que vi este disco publicarse por todos los medios de Relapse Records, mi interés hacia él ha ido en aumento progresivamente. Y gracias nuevamente a la ayuda indirecta de Magli (ya había obtenido desde su blog lo último de Drudkh), por fin puedo tenerlo en mi poder. Y tras una escucha, no sabía dónde encontrar mi alma, pues me la ha robado vilmente y se la ha llevado lejos de mi alcance. Porque lo que hace Horseback sólo se puede clasificar de una manera: extraño dentro de lo ya conocido.

Horseback nace en Carolina del Norte, Estados Unidos. En 2007 lanza su disco debut Impale Golden Horn, y dos años después edita bajo Utech Records este disco. Sin embargo, y sin tener muy claro cuál es la razón, vemos el mismo disco lanzado esta vez bajo el cada vez más y más gordo sello de Relapse Records. No sé si es una reedición o qué (no conozco nada más de la banda más allá de este nuevo trabajo), pero lo cierto es que, sea lo que sea, este The Invisible Mountain es toda una muestra de una mente pensante y calculadora que está trabajando a todas horas del día, buscando ese sonido que se adapte a su propio placer musical, ese punto del equilibrio, y ésta, tiene un nombre: Jenks Miller.

La cantidad de géneros que podemos apreciar en este disco es sencillamente abrumador. No hay más que ver las influencias que indica Jenks Miller en su MySpace, algo bestial, y que nos da una idea de lo que nos encontraremos. Porque The Invisible Mountain es un ejercicio de estilos tan variopintos como el Doom, Post-Metal, Post-Rock, Drone, Stoner y hasta Black Metal. Visto desde otro concepto, es como si Sunn O))), Leviathan, Wolves In The Throne Room, Godspeed You! Black Emperor y Baroness chocaran todos entre sí a la vez, produciendo una supernova de sonidos apagados, casi silenciosos, e hipnotizantes a más no poder. Con la ayuda de John Crouch y Scott Enders a la batería y guitarra respectivamente, Jenks completa la formación necesaria para hacer posible esto, en donde apreciaremos una voz que se balancea entre el Black Metal y el Sludge, unos riffs rimbombantes que te harán sudar, y unas melodías que consumirán tu alma en llamas azules.

4 temas son los necesarios para hacer que toda esta condensación se libere creando un universo único. Ya con Invokation nos podemos ir haciendo con una palangana para ir dejando tranquilamente las babas que derramaremos con este tema. Ya a partir de Tyrant Symmetry la influencia del Stoner se hace más patente, y se refuerza la teoría con el tema homónimo The Invisible Mountain con una influencia propia de grupos pantanosos como Weedeater o Electric Wizard. Y finalmente, Hatecloud Dissolving Into Noth corre un tupido velo al disco con un Post-Rock triste y melodioso propio de Godspeed You! Black Emperor mientras escuchamos de fondo las agonías de Jenks Miller y que dará la sensación de que se nos ha colado Wrest en la canción. Y eso ya es más que suficiente para obtener un disco de absoluto diez, con sencillez y buen hacer, pero manteniendo una personalidad e influencias únicas.

Nunca un domingo me había sabido tan bien después de escuchar este disco. Evocador de los sentimientos más profundos del ser humano, Horseback te invita a descubrir su propio mundo.



Puntuación: 10/10

viernes, septiembre 10, 2010

Diagnose: Lebensgefahr - Transformalin (2007)

No es la primera vez que hablo en este blog de Nattramn. Quizás algunos no lo conozcan, pero bajo este nombre se encuentra toda una imagen representativa de la esquizofrenia y la enfermedad mental, y es que Nattramn podría ser lo que Torcuato Luca de Tena denominaba en su obra más representativa como uno de los Renglones Torcidos de Dios. Un hombre con un oscuro pasado, pero que a su vez ha dejado huella.

La primera (y última) vez que hablé de este hombre fue con mi antigua Recomendación de bandas Black Metal II, bajo su grupo Silencer, una de las bandas de mayor peso del Black Metal depresivo, y esa joya de auténtico coleccionista que es Death - Pierce Me. Su enfermedad mental estaba bastante demostrada con los hechos esclarecidos en este disco, como que dichos gritos que promulga en éste son fruto de las grabaciones que realizaba mientras se cortaba los dedos (sí, como leéis), o los agradecimientos a sus medicinas en el libreto que acompaña al disco.

Todo eso hoy en día forma parte del pasado, su pasado. Muy pronto sería hospitalizado en un psiquiátrico para posteriormente escapar de él, asestando un hachazo a una niña en su huida y escapando en una bicicleta, tras lo cual no tardaría en ser capturado. Milagrosamente, la niña se salvó de morir por unos pocos milímetros de afectarle al cerebro. Nattramn sería internado en un manicomio, donde pasaría el resto de años hasta hace poco. Durante su estancia en ésta, se le ofreció la idea de componer música como terapia de rehabilitación por el equipo psiquiátrico de Växjö.

Y así es como nace Diagnose: Lebensgefahr, proyecto de Nattramn durante su estancia en el centro psiquiátrico de Växjö. De aquí sacó un único disco, Transformalin, ayudado por el pabellón psiquiátrico, y lo cierto es que escuchar este disco te hace dudar de si realmente ha servido de algo dicha terapia, o si con ello ha logrado plasmar (y de esa manera liberar) sus ideas, porque lo cierto es que este disco es lo más oscuro, enfermo y agobiante que yo haya escuchado jamás.

Desde ya lo digo: este disco es una auténtica demencialidad, y es que el grado de esquizofrenia de éste es tal, que te costará estar seguro de si ha sido creado por un simple humano, o por un demonio macabro y repugnante encerrado en la mente de un pobre cualquiera. En Transformalin, olvídate de guitarras o batería alguna, esto es puro Dark Ambient, compaginado con auténtica dosis de Industrial, Drone e incluso Noise. Además de eso, lo que lo hace más interesante aún es el hecho de no ser sólo un disco, sino un viaje hacia la mente desequilibrada de Nattramn, con una obsesión extraña, fantasmagórica y espeluznante con dos cosas: los nazis, y los cerdos. En casi todo el disco podemos apreciar el detalle, propagandas nazis, discursos propios del Tercer Reich, aunado a chillidos de cerdo como puede apreciarse en Situazion: Lebensgefahr, o las letras que encierra Upon The High Horse Of Selfdestruction junto con esos gritos de agonía que te dejarán los huevos a la altura del cuello.

Uno no puede estar completamente seguro de todo lo que nos encontramos en este disco, pero la idea parece ser no sólo la de plasmar sus ideas, sino la de mostrarnos el lado más oscuro de la psiquis humana en otros internados, de ahí que podamos apreciar gritos agónicos de diversas voces (mujeres incluso). Y no sólo de los internados, también parece que el equipo psiquiátrico se ve involucrado directamente en este proyecto, prueba de ello es Obducentens Dröm donde parece darse una conversación entre los que podría ser su equipo de observación.

Desde Transformalin hasta el último De Vardar Mig In I Döden, donde parece ser que Nattramn hace finalmente acto de presencia con sus gritos de agonía e implorando en alemán (parece ser, quizás me equivoque). Atmósferas jodidamente oscuras, terror psicológico, Drone acrecentado en partes de puro Noise... quizás aquí las etiquetas son lo de menos, porque lo que hay que destacar y en lo que centrarse al fin y al cabo es en lo que es el disco en sí como concepto de una mente atrapada en la nada.

Un disco de absoluto 10 por la curiosidad y el misterio que hay detrás de éste. Esto es Nattramn, y esto es su mente. Actualmente se dice que ha salido del manicomio, y que piensa lanzar un libro llamado Grishjärta ("Corazón de cerdo"). ¿Cuáles son sus intenciones ahora? No se sabe, el tiempo dirá...



Puntuación: 10/10