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sábado, noviembre 05, 2011

The Atlas Moth - An Ache For The Distance (2011)

Odio los malditos días que parecen un Domingo, se le quitan a uno las ganas de realizar cualquier cosa. Ya sólo levantarme esta mañana me da la sensación de que este día será así, y que sea justo un Sábado tiene tela, mucha tela la cosa. Así que, para acompañar el día, lo más normal es ponerse algo acorde al día que se levanta hoy, así que he aprovechado la oportunidad de rescatar este disco que en el anterior mes ha dado mucho de qué hablar (y si no preguntadle a nuestro compañero de fatigas de blogs Cthulhu con su reseña).

The Atlas Moth es una banda que surge en las huestes de Illinois, allá por el 2007, a fin de realizar un Sludge en donde han ido buscando desde su debut A Glorified Piece Of Blue-Sky su propio trayecto y personalidad. ¿Y cómo conseguir algo más propio y que no parezca un refrito de todas las bandas que han ido saliendo en estos años en torno a este estilo? Pues tirando de la psicodelia, ni más ni menos. Y así es como An Ache For The Distance surge con el objetivo de ofrecernos algo distinto dentro de lo ya conocido, de una manera u otra, adentrándonos en una espiral infinita en donde todo tipo de colores y tonos van alternándose mientras nuestra imaginación vuela a la velocidad de la luz o más.

Jugando con la psicodelia de la clase más alta, The Atlas Moth se adentra en un círculo vicioso de capas de sonido que van conformando esta obra hasta obtener un resultado más que satisfactorio, que nos irá trasladando hacia pasajes insólitos donde todo está distorsionado, pero bien estructurado a la misma vez. Lo primero que uno se percata de la banda en An Ache For The Distance es la capacidad que tienen de mostrar varios tonos de sonido a la vez en todo momento. Me explico: uno de los ingredientes principales del grupo es la presencia de varias voces y guitarras, las cuales cada una va tomando las posiciones que le corresponden hasta crear la formación completa, de manera que por ejemplo seremos testigos de voces limpias y melódicas a la misma vez que otras más rasgadas se anteponen a éstas, y a su vez podremos presenciar las guitarras más potentes que dirigen todo el trayecto del disco mientras otra hace de soporte en un plano más alejado con el grado de psicodelia característico de estos chicos.

Un buen y claro ejemplo de ello es Holes In The Desert, tema en donde se puede distinguir con total claridad los diversos elementos que conforman a la banda y de los que hablo, en donde Andrew Ragin juega un papel fundamental a la hora de conseguir ese toque ilimitado de sonido profundo psicodélico que caracteriza a An Ache For The Distance, un tema que por ciertos aspectos podría decirse que también presentan un cruce raro y a la vez único entre los últimos Paradise Lost y los Mastodon del Blood Mountain. Lo sé, puede parecer una burrada sin sentido, pero quizás haya alguien que esté de acuerdo con lo que noto.

Como he mencionado, la influencia de los Mastodon del Blood Mountain es ciertamente notoria en algunos aspectos, y basta con escuchar el tema homónimo que da nombre al disco para percatarse de que no va mal encaminada la cosa, con unas melodías psicodélicas que engrandecen al sonido de la banda. Por supuesto, The Atlas Moth no cae por el precipicio de la copia descarada, y a ello le añaden tintes propios con un cierto retoque Stoner en algún que otro momento, todo ello mientras el sonido de la banda suena como si lo escucharas sumergido en el agua u otro medio similar. Por supuesto el pequeño toque Stoner que impregna a la banda en ciertas ocasiones es algo también bastante visible al oído, y no hay más que presenciar cómo surge Perpetual Generations y cómo se va desarrollando para darse cuenta de ello.

Como última curiosidad de An Ache For The Distance, habría que recalcar el tema Horse Thieves con el que cierra el disco, casi 7 minutos de un sonido mucho más crudo en donde las voces se sumergen en completo ácido y flotan sin rumbo por todos lados, para acto seguido comenzar a delirar completamente en un ejercicio de esquizofrenia total con saxofones embullidos en la más absoluta decadencia y voces enfermas a más no poder hasta el cierre del disco.

Y así, The Atlas Moth da un salto de fe hacia el éxito con resultados notables, ofreciéndonos un disco que te sumergirá en un mundo de completa fantasía delirante. Porque si hay algo que no existe, se construye con la mente.



Puntuación: 8'5/10

jueves, septiembre 08, 2011

Hank Williams III - Attention Deficit Domination (2011)

Normalmente suele ocurrir que en toda familia hay una oveja negra que se desvirtúa del resto de miembros de ésta. En el caso de los Hank Williams siempre han sido una familia muy atribuida al Country, suponiendo todo un peso importante para la evolución de éste. Lo fue en su momento Hank Williams como abuelo y también lo ha sido Hank Williams Jr. como padre. En la parte que le corresponde a Hank Williams III como hijo también ha heredado el legado de las generaciones anteriores para llevar el Country hacia delante, pero parece ser que nacer en los 70's y vivir de lleno todo lo que vino después afecta mucho en la adolescencia, pues el Metal, el Punk y el Hardcore ahondaron enormemente en la visión del heredero de los Hank de la música hasta afectar enormemente en su carrera en solitario, evolucionando su Country hacia derroteros más punkarras y alocados.

No sólo eso, sino que son varios los proyectos en los que Hank III ha formado parte, siendo Superjoint Ritual el más conocido junto con Phil Anselmo con el que siempre ha tenido buenas migas. Además de ello, también es conocido por sus pinitos en el Hardcore con grupos como Assjack o Arson Anthem, ambos a la batería.

Pues bien, parece ser que en esta ocasión Hank III ha decidido hacer total pleitesía al Stoner/Doom con su nuevo trabajo titulado Attention Deficit Domination, en un claro homenaje a bandas como Sleep con un disco pesado y gordo cual camionero que cruza la Ruta 66 en su musculoso vehículo de incontables toneladas. Aquí podemos olvidarnos de cualquier atisbo de Country que se precie, los riffs que factura Hank en este álbum son todo un culto a los pasajes más oscuros y bañados en ácido que se puedan apreciar en este hombre. Y hay que decir que no se le da nada mal, pues Attention Deficit Domination encierra una cantidad enorme de riffs enganchantes y efectivos cual ataque directo al pómulo, pues el regusto desértico de Demons Mark y la monstruosidad que atesora a I Feel Sacrificed son un buen ejemplo de lo que nos encontraremos aquí, en donde los espíritus de Iommi, Matt Pike y demás brillan con luz propia aquí. Y si no es eso, pueden ser temas con una densidad pasmosa y unos momentos totalmente funerales como en Living Beyond Doom con un toque completamente Candlemass.

Eso sí, uno de los aspectos que más me producen pus y gonorrea aguda en Attention Deficit Domination es la voz de Hank. A pesar de también querer homenajear al estilo poniendo un registro vocal propio del Doom más fumeta, lo cierto es que lo prefiero cuando hace Country, pues aquí hay momentos que te produce hasta vergüenza ajena (no quiero señalar al tema Bend), aunque a mitad del disco la cosa mejora bastante, y hasta se atreve a meter algunos pequeños guturales en Living Beyond Doom.

Este año está bastante cargadito de lanzamientos de este buen hombre entre Attention Deficit Domination y sus otros discos que forman la tanda de este año con el que nos brinda Hank III, cada uno a su manera. A veces ser la oveja negra no es malo, sino todo lo contrario.

Puntuación: 7/10

martes, agosto 02, 2011

Thorr-Axe - Wall Of Spears (2011)

A veces cuesta encontrar algo que realmente te entre a la primera y puedas decir desde el primer instante "esto sí que es música". Normalmente cualquier trabajo precisa de varias escuchas para poder captar toda la esencia de éste, y es posible que ni aún así te transmita algo. Otras veces, encuentras algo que, de una manera u otra, te resulta tan agradable que ya desde el momento en el que lo reproduces y escuchas el primer tema, piensas que has dado en el clavo. Y puede ser así o no, puede que sí hayas acertado o el resto se convierta en una cuesta arriba, pero desde luego esta vez un servidor sí que ha acertado con lo que nos precede.

Thorr-Axe es una banda joven, muy joven. No hay más que ver sus miembros, los cuales algunos de ellos no me extrañaría que no superasen la veintena. Y a pesar de parecer relativamente jóvenes, hay que decir que son todo un prodigio, pues este power trio presentan un disco sólido y poderoso en donde se reúnen los mejores escarceos de bandas de Stoner/Doom como bien puedan ser los japoneses Church Of Misery, con unos riffazos monstruosos, de ésos que te harán ventilar tu casa a base de molinillos. Y lo mejor de todo es que el disco ha sido producido por la misma banda, lo que demuestra que puede uno tirar con su propio trabajo solo si tienes idea (y dinero) si sabes lo que quieres.

Y es que Wall Of Spears es un auténtico pepinazo en toda la cara, que si te descuidas te la desfigurará en cuestión de segundos. Profesando el mejor sonido del Stoner y el Doom Metal aderezado con ciertos elementos Sludge (sobre todo a la voz con esa rasposidad propia de los más guarros Weedeater), Thorr-Axe revienta tus tímpanos a base de unos temazos propios de un salvaje con maza en mano y con un ánimo y una fiesta sin igual, capaz de levantar hasta el más muerto de todos. Wall Of Spears tiene todo en lo que puede pensar unos chavales como éstos: letras basadas en mitologías nórdicas, en vikingos llegados desde las frías aguas escandinavas y sobre todo alcohol, mucho alcohol.

Cuando te des cuenta de dónde te has metido con temas de la envergadura de The Island, Hung For Nine Days o Dragon King, no querrás parar, pues sus riffazos sacados de una fábrica de éstos al más puro estilo High On Fire te sacudirán como en una estampida hasta dejarte sin aliento y sin conocimiento, despidiéndote por los aires y convirtiéndote en una estrella fugaz que surcará el Cosmos a través de estos temas simples, pero efectivos. Pues es cierto que a veces es más complicado hacer un tema sencillo con enganche que un tema largo y complejo, pero sin nada en lo que llamar.

Nah, qué coño... mejor dejémonos de hostias e id a sentaros y relajaros mientras esta banda sodomiza tus oídos con un gran ejemplo de cómo hacer un disco que entra a la primera.



Puntuación: 9/10

lunes, julio 18, 2011

Yob - Atma (2011)

Se nota mucho las vacaciones, desde luego, y ver que llevo casi una semana sin tocar apenas el blog hasta me duele, pero es que cuando tienes en mente otros planes uno no puede estar en todo, no se puede ser omnipresente. Y serlo supondría ser Dios, y en estas tierras internautas se encuentra sepultado, así que no es buena idea serlo. ¿Y cómo compensar estos días de inactividad? Pues hablando de uno de los discos más esperados por algunos lectores del blog y por cualquier oyente en especial, uno de esos discos que tienen que ser mencionados sí o sí, aunque todo vaya en contra de viento y marea y el mundo se acabe en apenas unos minutos.

Porque estamos hablando de nada menos que lo nuevo de uno de los fenómenos musicales más impactantes a día de hoy que nos ha brindado la tierra y esos seres complejos que somos conocidos como humanos, pues se podría decir que Yob es uno de esos grupos que lideran una nueva era del Doom Metal en todos sus aspectos, junto con otros como Electric Wizard y demás. Llevando el sonido de Black Sabbath hacia fronteras jamás exploradas, hacia pasajes completamente desoladores, infinitos, y abstractos a la misma vez, hacia una evolución jamás sufrida en este estilo. Donde el Doom Metal se fusiona con ciertos elementos del Stoner y el Sludge, pero embarrados en una fangosa capa de densidad sonora capaz de hacer vibrar tus sentidos y noquearte lentamente, Yob ha ido ganándose el pulso a ser toda una banda referente del estilo con su sonido envolvente y sus riffs que se van desarrollando como tentáculos que reptan por el suelo hacia ti, y que se ha consolidado con discos como el último y majestuoso The Great Cessation.

Así pues, finalmente podemos ser testigos de su nueva maravilla, Atma, que como si de una religión se tratara nos irán introduciendo en ella a base de lo que ellos mejor saben hacer: vibrar nuestros sentidos y retumbar nuestras neuronas. En tan sólo 5 temas facturados con el único propósito de convertir su música en toda una experiencia espiritual y esotérica, Atma no tiene nada que envidiar a sus predecesores, pues cada uno de sus temas cobra vida y se presenta como un gigantesco titán, dispuesto a arrasar con todo a su paso.

Quiénes hayan escuchado a Yob anteriormente, sabrán qué se encontrarán en su nuevo trabajo, pero con ciertas variaciones que, prestando completa atención, pueden apreciarse claramente. Entre ellas, la composición de los temas de Atma se antojarán más directas, y si bien esa atmósfera humeante que caracteriza a la banda no deja de cesar, se aprecia mayor cantidad de riffs efectivos y musculosos, dispuestos a derribar todo ante su paso, algo que se puede notar en el propio tema homónimo y en Prepare The Ground. En segundo lugar, la presencia de nada menos que Scott Kelly de Neurosis en Before We Dreamed Of Two y Adrift In The Ocean, siendo mucho más notorio su acto en el primero. Y aunque no haga nada que nosotros no sepamos de él, siempre es curioso ver cómo su presencia en una banda que no sea la suya propia produce la sensación de estar escuchando directamente a los neuróticos. Será cosa de su timbre de voz...

Por último, cabe destacar el ligero cambio en el registro vocal de Mike Scheidt, mucho más heavy y rockera que lo que podía detectarse en anteriores trabajos, y que se puede apreciar con mejor claridad en Upon The Sight Of The Other Shore. Eso sí, sin dejar nunca de lado sus monstruosos y abrumadores growls que suele marcarse en varias ocasiones.

Una vez más, queda demostrado por qué una banda como Yob es tan aclamada en todo el globo terráqueo, y Atma una vez más confirma ese hecho.



Puntuación: 9'75/10

martes, julio 05, 2011

Brotherhood Of Sleep - Dark As Light (2011)

Me estoy empezando a notar un poco oxidado a la hora de actualizar el blog, y más cuando se trata de buscar algo que llame realmente la atención. Es algo normal cuando tienes una actividad en un sitio como éste alta, muy alta, que llega un momento que no consigues mantener la misma calidad a un ritmo tan acelerado. O quizás sí y son sólo pájaros en mi cabeza, pero lo cierto es que, en una fecha como ésta, uno desea tomarse un pequeño respiro... pero qué narices, si no fuera así, esto no sería la tumba de Dios que todos conocemos.

Así que para demostrar que este ataúd nunca cierra completamente, hoy es hora de hablar acerca de otra de esas experiencias maravillosas que nos brinda la vida y nuestros congéneres humanos cada día. En esta ocasión, cogemos maletas y volamos hacia un país que, aunque parezca dormido, ruge tanto o más que otros países en cuanto a música nos referimos: Grecia. Lejos de Septic Flesh y Rotting Christ, lo que viene a continuación se traslada hacia los terrenos más frondosos y áridos de la música, en pos de un sonido que recoge elementos como el Doom Metal, el Stoner y la psicodelia, y moldeándolos hasta obtener una atmósfera densa y espacial a la misma vez que te trasladará a todo un viaje de emociones.

Dark As Light es el nuevo trabajo de estos griegos, y lo cierto es que, a pesar de su curioso título, define al 100% lo que nos encontraremos en su interior: una atmósfera oscura y pesada a manos del Doom y la psicodelia bañada en pequeños destellos de luz que vienen a lomos de ciertos riffs con regusto Stoner, lo cual demuestra que grupos como YOB son la mezquita de estos chicos a la hora de tomar influencias que inspiren a sus obras. Resumido en 4 temas de larga duración, Dark As Light va mutando sin prisa pero sin pausa en diversos tránsitos lentos y apaciguados que van tomando forma poco a poco. Desde Afterlife Unearthed hasta el tema homónimo, Brotherhood Of Sleep van jugando poco a poco con las posibilidades que le ofrecen sus instrumentos para ir así tejiendo cual viuda negra la trampa mortal para atrapar a todo oyente y convertirlos en presa de su música envolvente y mística. Con total ausencia de voces para centrarse completamente en la composición instrumental, Brotherhood Of Sleep muestra una pericia a la hora de conjugar ritmos y riffs sin igual ante toda la amalgama de humo psicodélico que desprenden, y donde hay que destacar por todas las cosas la batería que presenta una técnica bastante peculiar, con unos ritmos abstractos que atacan con una letalidad propia de una mordedura de serpiente venenosa.

Todo un ejemplo de definición de Power Trío es lo que son estos muchachos que te teletransportarán a un mundo donde nada es lo que parece, pero del que no querrás escapar nunca.



Puntuación: 8'75/10

miércoles, junio 29, 2011

Beastwars - Beastwars (2011)

Es hora de ir precisando de un sonido mucho más animado para un día de verano como éste. Normalmente la música suele acompañar a las estaciones del año, y mientras que para una época como el otoño viene de perlas algo calmado y gris, para una etapa como la del verano no hay nada mejor que una buena dosis de marcha cañera. ¿Y cuál es la música que mejor define a esta época calurosa y llena de energía al mismo tiempo? Exacto, has acertado: el Stoner.

Y viniendo a ser recordado por el foro de Doom & Stoner Community después de encontrarme este pequeño ser en el inframundo de Internet, hoy es un buen momento para hablar de algo fuera de todo lo típico, pues éste es el disco debut de una banda de Nueva Zelanda que, sin inventar nada nuevo, vienen dispuestos a hacernos sudar la gota gorda con su aplastante sonido capaz de derribar muros. Beastwars es una banda de Stoner ultravitaminado por la pesadez y la musculatura del Metal. Para ser más exactos, el Doom ofrece esos decibelios necesarios para derribar muros como si de papel se tratara. Su debut homónimo es una buena muestra de ello, y con un artwork acojonante a cargo del ilustrador Nick Keller (si queréis ver las maravillas de las que es capaz este hombre, entrad aquí).

En un disco breve pero conciso, Beastwars vienen a demostrar que, si hay una cosa que se le da muy bien a Nueva Zelanda, es el Stoner. Y así lo demuestran con su debut, en donde su Stoner alimentado a base de barritas de proteínas consigue una potencia suficiente para romper moldes. Así lo dejan claro desde el principio con Damn The Sky, donde pasarán encima tuya como una locomotora, solo que montados en gigantescos Monster Cars que te aplastarán como a una cucaracha, todo ello bajo una poderosa voz propia de alguien que lleva toda su vida fumando Krüger, y que a veces dará la sensación de, junto con algunos riffs, estar escuchando a Crowbar, pues bien se podría decir que la voz de Matt Hyde se acerca peligrosamente como un coche de carreras a la de Kirk. Esto queda bastante claro en temas como Call Out The Dead o Red God, que junto con esos ritmos de cautivador sonido desértico levantarán la mañana mucho antes de lo previsto.

Pero no sólo de temas rápidos y bravos vive Beastwars, pues también saben balancearse en temas mucho más lentos y rockeros, como en Mihi (juro que se te pondrán los huevos por pendientes al escuchar el final de este tema) o Iron Wolf, dando cierta sustancia y variedad al disco entre tanto riff caluroso.

Un trabajo digno de sus tierras y del género, dispuesto a hacer de estos días sudorosos más amenos. Hora de ir cogiendo tu coche y surcar los desiertos a todo trapo, chicos.



Puntuación: 8/10

martes, mayo 31, 2011

Saturnalia Temple - Aion Of Drakon (2011)

Parece que esta vez nos toca una semana bastante Doom, o al menos en torno a este género se refiere. Hace poco hablaba de la nueva llegada de Dark Castle, de la fulminante presentación de Seidr, y esta vez le toca a la llegada de una banda que sabe bastante de esta rama. ¿Y por qué? Pues porque estos chicos provienen de la escena sueca de Estocolmo, y ya sabemos que Suecia de Doom Metal sabe un buen rato. Y de Stoner también. Y es por ello que nos brinda una vez más con una banda proveniente de ella para dejar claro su importancia dentro del estilo.

Saturnalia Temple viene dispuesto a hacerse notar, y vaya que si lo hacen. Con clara influencia del Stoner/Doom británico, y con altas dosis de ácido lisérgico introducidas directamente en vena para estar a punto, invaden nuestros cerebros para conquistar nuestras mentes merced a un sonido completamente psicodélico a más no poder. ¿Cómo? Mediante la fórmula de la repetición. Y es que, amigos míos, preparaos para escuchar uno de los discos en donde mayor uso del delay se haya presenciado jamás en la Tierra. Al menos un servidor nunca se había encontrado con tal evidencia del sonido en otra obra hasta ahora. Mediante el uso reiterado de este recurso con el objetivo de obtener el efecto de eco buscado para dar paso a un disco completamente corrosivo, Aion Of Drakon es una sucesión de sonidos repetidos a medida que se va desarrollando éste para dar la extrema sensación de estar viviendo una experiencia de tripis y farlopa, bien sea aplicada a la voz (como en Black Magic Metal o Ancient Sorceries) o directamente a las guitarras (Aion Of Drakon).

Así, como si a Electric Wizard se le fuera la olla completamente (más de lo debido) y comenzaran a llevar su sonido hasta panoramas insospechables, Saturnalia Temple te arrastra a su tornado de hierba que te lanzará por los aires para no tocar tierra hasta haber acabado el susodicho álbum. Los riffs que se van desarrollando a medida que transita Aion Of Drakon respetan en todo momento lo establecido en el Stoner/Doom, de manera que encontrarás lo que prácticamente uno espera en un disco de este estilo: ritmos llenos de vitalidad, animados, que incitan a ocupar un buen espacio en tu sofá para dejar pasar las ideas y las horas. Y aún cuando el delay se rebaja considerablemente a partir de Sitra Ahra Ruled Solitary Before The Creation, no supone un decaimiento del nivel en su capacidad, pues con ello sólo consiguen evitar que dicho efecto acabe resultando hasta pesado.

Buen rollo, buena psicodelia y buenas vibraciones traen estos suecos para deleitarnos durante una tarde tranquila como la de hoy. Parece que esta va a ser la semana del Doom, y mucho me temo que la cosa no va a cambiar. Tampoco lo tengo previsto.



Puntuación: 9/10

jueves, mayo 19, 2011

Ramesses - Possessed By The Rise Of Magik (2011)

Hace mucho tiempo atrás, existía una banda que, sin siquiera esperarlo, acabó convirtiéndose en todo un referente para el Doom Metal y a la vez del Stoner, siendo hoy en día una de las bandas que lideran el panorama más pantanoso de la música metalera hoy en día. Herederos del sonido de los Black Sabbath pero con mayor énfasis en la psicodelia y en la condensación sonora, de los sonidos envolventes y riffs pesados y destructores como avalanchas de piedras, no es de extrañar que esté hablando, evidentemente, de Electric Wizard. Sin embargo, dicha banda ha tenido un antes y un después dentro de su propia trayectoria, y esto se debe en gran parte a la marcha de dos de los pilares fundamentales por aquel entonces de la banda: Tim Bagshaw, y Mark Greening.

El trío que por aquel entonces conformaban Electric Wizard había facturado auténticas obras maestras del s.XXI y que a día de hoy perduran en las mentes y en los corazones de los amantes de estos terrenos como puede ser el colosal y titánico Dopethrone, un claro ejemplo de cómo marcar un antes y un después dentro de estos años que corren. Pero aún con todo ello, las consecuencias hicieron que cada uno de ellos tomaran caminos diferente. Por suerte el de Tim y Mark han sido el mismo, y buscando mantener la pesadez que caracterizaba a Electric Wizard en sus comienzos, crearon un nuevo proyecto que se convertiría en lo más denso y oscuro que se haya perpetrado jamás en este género: Ramesses. El pistoletazo se dio con la llegada de su primer álbum, Misanthropic Alchemy, que presentaba el sonido añejo de la banda que los dio a conocer, pero con una capa negra jamás visualizada en la banda, donde términos como el de bandas como Weedeater o el de estilos como incluso el Black Metal fueron perpetrando este hijo bastardo de Electric Wizard que cada vez más le haría sombra a su propio padre.

Tras su segundo disco Take The Curse que obtuvo grandes críticas positivas por parte de éste, llega el momento de, un año después, volver a la carga con algo que, manteniendo el rumbo, presente nuevas bazas dentro de la banda. Possessed By The Rise Of Magik es un cambio de tuerca frente a su predecesor, y que cambia ciertos parámetros y objetivos para intentar variar la ruta que lleva la banda, pero sin cambiar su destino. Lo primero que uno presenciará al escuchar este nuevo trabajo con el que nos obsequian es un menor uso de esas voces rasposas e infernales con la que venían promulgando desde sus anteriores obras, intentando aclararse la garganta y ser más claros y limpios en sus registros, lo cual no quiere decir que ya no volveremos a ser testigos de esas voces propias de alguien con la voz destruida por cantidades ingentes de Krüger. Possessed By The Rise Of Magik es una niebla que se va volviendo cada vez más y más densa, y que a medida que transcurre, las capas de psicodelia y dicha densidad se van añadiendo poco a poco. Temas como Plague Beak o la grandiosa Sol Nocivo, con ese comienzo y ese final apocalíptico y esos riffs que parecen tocados por King Kong, demuestran ese cambio en las voces generalmente y que se centran en las más próximas a las del estilo que predican.

Pero Ramesses pueden ser toda una caja de sorpresas siempre y cuando se lo proponen, y en continuas ocasiones (principalmente en Safety In Numbness) pueden presentar tránsitos y tonos tanto en los instrumentos como en la voz que pueden recordar de mala manera a Neurosis. ¿Locura? Tal vez, o tal vez no. Por otro lado, vuelven a presentar una característica común en la banda y que suele ser la que más entra en debate: su producción. Y es que Ramesses es posiblemente una de las bandas que se hacen más difíciles de digerir en merced a su producción completamente condensada y que da la sensación de estar tragándote una barra de pan entera sin siquiera haberla mordido, por lo que no es desde luego alguien con quien te puedas conformar con una sola escucha (nunca lo han sido). Todo lo demás es lo que esta banda y estos dos chicos, junto con el resto de miembros, pueden ofrecernos.

Éste será sin lugar a dudas uno de esos discos que encasillarán a todos entre aquellos quienes lo disfrutan y quienes lo aborrecen. De momento me decanto más por lo primero que por lo segundo, y espero que así sea por mucho tiempo. No me gustaría verme sintiendo rechazo por ellos en un futuro, porque entre otras cosas, no se lo merecen.



Puntuación: 9'25/10

jueves, abril 21, 2011

Bloodiest - Descent (2011)

Señoras y señores, estamos ante el que sea posiblemente uno de los discos más esperados del año, y el más difícil de obtener por la red pese a que ya ha pasado casi un mes desde su salida al mercado. De alguna manera u otra era casi imposible encontrar este disco entre las fauces de Internet, pero éste es poderoso, y es justo ahora que he podido encontrar esta joya que ansiaba cual cazarrecompensas en busca de ese tesoro de incalculable valor.

Entremos en detalles: Bloodiest es una banda formada en Illinois (Chicago, Estados Unidos) con incontables miembros entre los que destaca Bruce Lamont, miembro de esa banda de Metal experimental/Jazzcore llamada Yakuza. Ante una oportunidad como ésta un sello como el que puede ser Relapse Records no la podía desaprovechar, y es por ello que su disco debut Descent ha sido lanzado bajo estos gigantes, con todo lo que ello supone. Ante un hecho como éste no podía hacer más que despertar la curiosidad de los más avispados.

Pues bien, una vez escuchado el tramo que supone Descent, sólo puedo decir una cosa: me es imposible discernir sobre qué demonios es Bloodiest. La cantidad de influencias de las que mama la banda es tan jodidamente grande que me es imposible definirlos en un único género. Y es que esta banda puede tener tanto de Doom Metal, como de Sludge, Stoner, Post-Metal, Jazz y hasta Shoegaze, con toques progresivos y demás. Quizás lo más próximo que me pueda venir a la cabeza al escuchar a estos señores es Crippled Black Phoenix, y aún así sé que me estaré equivocando. Comenzando con Fallen, uno puede darse cuenta de lo que puede escuchar en este disco. Para comenzar, la influencia de Om es clara, sobre todo en este primer tema y en otros como Dead Inside, especialmente en la voz de Bruce Lamont, donde podemos encontrar ese toque esotérico y espiritual propio de la banda de Al Cisneros. Pero sin embargo, aún cuando esto parece que es tan sencillo, la cosa se empieza a complicar, pues en el propio Dead Inside podemos dislumbrar elementos propios de Neurosis y que se hacen claro a medida que el tema avanza (sobre todo a partir del minuto 3:00), en donde Bruce pasa de ser un espíritu que nos guía a un auténtico infierno donde los cuerpos gritan en la eternidad del fuego. Otros temas como Coh o Pastures presentan un alma diferente al resto, en donde uno da la sensación de estar escuchando algún grupo de Shoegaze pesado, y el otro (Coh) muestra un toque Country oscuro como si el propio diablo estuviera tocando una balada para sus almas condenadas.

Casi 40 minutos de una experiencia única que no todos los días podemos disfrutar, y que os aseguro no os dejará indiferentes. Si de verdad quieres saber qué demonios es Bloodiest, os invito a escucharlo con suma atención. De momento, estremecen mi mente como si de un recuerdo perturbador se tratara. Y para más inri, mucho antes de su ripeo a Internet, podéis escuchar el disco entero desde su bandcamp:




Puntuación: 10/10

lunes, marzo 14, 2011

Weedeater - Jason... The Dragon (2011)

Y después de unos Carnavales en parte tranquilo, en parte intenso (sí, aunque suene así raro), volvemos a la rutina diaria del estudio y el trabajo. Y para paliar un poco la cosa y hacer la cosa más amena para que la vuelta sea menos forzada, qué mejor remedio para ello que con una buena dosis de música fumeta. Y para ello nada como entrar en materia con lo nuevo de una de las bandas más porretas de la historia jamás formadas: nada menos que Weedeater, y su nuevo disco Jason... The Dragon.

Weedeater no es una banda nueva en el estilo, desde luego. Formada por Dixie, máximo exponente de la marihuana y el cannabis formando parte de bandas como Buzzov·en y Bongzilla, este grupo asentado en Carolina del Norte de Estados Unidos basa todo su concepto de la música en los porros y el viaje espacial que pueda producir éstos. Con discos como ...And Justice For Y'all, Sixteen Tons y God Luck And Good Speed, han ido cosechando un cierto nombre dentro de la escena del Sludge más Stoner del panorama, llegando a ser denominados por ellos mismosWeed Metal.

Jason... The Dragon no iba a ser menos, y una vez más seremos testigos de la música tan cachonda de estos tíos, a base de distorsión, mala baba y hierba por los cuatro costados. Comenzando con The Great Unfurling con ese violonchelo a cargo de Dixie como carta de presentación, este nuevo trabajo nos hará recorrer nuevamente continuos riffs que nos harán mover el esqueleto irremediablemente, todo con ese sello tan distintivo de la banda que son dichos riffs gordos y saturados como un gigante hasta las trancas de mierda, y la característica y peculiar voz de Dixie, propia de un monstruo que vive en un pantano. Temas como Hammerhandle, Mancoon, Jason... The Dragon y Long Gone nos harán recorrer nuevamente esos pasajes sonoros densos y opresores propios de la banda, pero también nos encontraremos con alguna peculiaridad como Palms And Opium, donde con una guitarra de lap steel y un órgano una vez más a manos de Dixie, nos meterán a pleno pulmón un tema completamente Country de los de ir a lomos de caballo mientras el sol se esconde, y con dos voces bastante peculiares dentro de la banda, por un lado una muy aguda y ciertamente desternillante, y otra propia de un Dixie que ha fumado 10 paquetes de Krüger antes de grabar su sesión.

Adquiere tu copia, colócala en tu reproductor de mesa, túmbate y prepárate para pasar una tarde cojonuda a manos de lo nuevo de estos drogatas compulsivos.



Puntuación: 8'75/10

sábado, marzo 12, 2011

SubRosa - No Help For The Mighty Ones (2011)

Desde tiempos primitivos del ser humano, la mujer siempre se ha menospreciado de una manera u otra a lo largo de la historia. Llegando a ser un objeto en épocas y edades de la humanidad a lo largo de los siglos, siempre se han visto a la sombra de todo lo que el hombre en sí ha querido transmitir siempre: fuerza, inteligencia y vigorosidad en su imagen y figura frente a la aparente debilidad que siempre se ha querido transmitir de la forma de la mujer. Este efecto ha ido paulatinamente reduciéndose, otorgándoles el respeto y la dignidad que se merecen, amén del derecho.

Sin embargo, hoy en día no es raro ver todavía cómo muchos se asombran ante la presencia de la figura femenina en lugares y ámbitos inusuales para ellas. Lo que para la mayoría es algo normal asombrarse ante la presencia de una mujer como, por ejemplo, de butanera, para ellas puede resultar una ofensa y falta de consideración. El mundo de la música no se escapa de esta situación, y acostumbrados a relacionar la imagen de la mujer con instrumentos frágiles, ligeros, bellos y agudos como el arpa o el violín, no es de extrañar que para muchos la presencia de una mujer en una banda con un sonido tan gordo como es el Metal resulte chocante.

Por suerte, la oportunidad del árbol de la maternidad para que apuesten también por los sonidos más pesados ha ido poco a poco abriéndose, y desde los tiempos de Doro las mujeres se han ido haciendo un hueco (y una imagen) dentro del Metal, y cada día son más las chicas que apuestan por estar al frente de bandas de estilos como el Black Metal, Brutal Death, o el Sludge como hoy nos concierne. SubRosa proviene del más recóndito lugar de Estados Unidos, formado en su momento única y expresamente por mujeres, aunque actualmente cuentan con algunos miembros del sexo opuesto en sus filas. Su propuesta es la del Sludge y el Doom remanente de Electric Wizard más pantanoso, frondoso y, sobre todo, oscuro que puedas haber escuchado nunca. Tras su disco debut Strega y un EP, entran a formar parte del ejército invencible que lleva reclutando desde hace años Profound Lore (menudo ojo tiene esta gente para las bandas, joder...), y lanzan en este mes su nuevo trabajo, No Help For The Mighty Ones.




Y os aseguro que este disco puede rivalizar con otros
grupos del estilo que han ido saliendo y llamando la atención a medida que han ido asomando la cabeza, pues estamos ante un disco que lo tiene todo: sonido esotérico y saturado en cantidades más que suficientes, riffs monolíticos pero que con su gran distorsión expande su sonido hasta el cierre de éste, y sobre todo muchos aspectos curiosos que le dan al disco de una personalidad única y patente. Y no sólo por el hecho de que corra mayormente a cargo por estas chicas (que también), sino por elementos como la presencia de un violín, algo bastante inusual en el estilo, y que en ese aspecto puede hacerte pensar en los recientemente actualizados bajo el mismo sello Grayceon (aunque vale, ellos usan violonchelo). En ese aspecto, confiere a la música de SubRosa un sentido mucho más poderoso, confiriéndole más cuerpo al sonido de la banda, y que se puede apreciar en temas como Borrowed Time, Borrowed Eyes, donde le da un toque melódico y triste al tema, o Attack On Golden Mountains, donde ataca sin contemplación nuestros sentidos con un sonido mucho más fiero y rabioso. Otro aspecto muy a tener en cuenta es la variedad de voces que podemos apreciar en el disco, y varios registros. Hasta tres voces interactuando entre sí, obteniendo coros funerales, o entrelazándose voces limpias y nítidas con otras más gruesas y musculosas, algo que se le dan muy bien. A Attack On Golden Mountain vuelvo a remitirme. En cierto modo, la música de SubRosa puede recordar, en concepto, a Om, principalmente por el rollo minimalista e hipnótico que se traen propio de una sesión de yoga, sobre todo en los pasajes más calmados. En cuanto a los temas, me es muy difícil decantarme por uno, tanto por la complejidad que emana cada uno, como por su grandeza. Beneath The Crown, Stonecarver, The Inheritance... todos tienen su particularidad y su atractivo.

Exquisito, todo un soplo de aire fresco al estilo y una victoria más para las mujeres y su alza para demostrar que ellas también pueden dar guerra en todos los sentidos. Único e irrepetible.



Puntuación: 10/10

lunes, enero 03, 2011

Black Sleep Of Kali - Our Slow Decay (2010)

Una vez más, 2010 sigue dejando su esencia con alguna perlita que encierra todavía en su caparazón de ostra. Y esta perla es tan brillante que puede dejarte completamente cegado. Con esta hermosísima y curiosa portada se nos presenta Kali (diosa hindú) tras su despertar repentino. Black Sleep Of Kali es una banda del Colorado (Estados Unidos) que pasa a pies puntillas sin hacer ruido. Pero como Internet es todopoderoso y todo lo puede, se han dado a conocer lo suficiente como para que un año después de su primer EP, lancen su disco debut Our Slow Decay bajo el sello Small Stone Recordings, con gente del tamaño de Acid King, Dozer o Sons Of Otis.

Y la verdad es que he de decir que supone un gran logro para la banda, pues demuestra el potencial que desprenden. Y este Our Slow Decay es la muestra de ello, donde el Stoner, el Doom y el Sludge se dan de la mano en un ejercicio muy próximo al de Baroness, pero con su toque distintivo. Porque no sería de extrañar que ese sonido tan gordo y esos riffs tan poderosos provengan de la influencia que desprenden la banda de Baizley y compañía. Y si no me creéis, no tenéis más que escuchar Eulogy para daros cuenta de la increíble similitud que tienen con los de Georgia.

El sonido de la banda siempre está danzando entre los tres géneros que ya se han mencionado, por lo que en un tema pueden sonar completamente Doom, con su pesadez y lentitud características, o dar un giro de 180º y pasar a ser una banda de puro Stoner alocado. The Crow And The Snake es la prueba de lo último, donde su ritmo tan acelerado hará hacerte vibrar como si pasaras por una carretera llena de baches en medio de la Ruta 66. Tan variante como la voz de Taylor, principalmente influenciada por el Stoner y el Doom tradicional, y que en ciertas ocasiones adquiere un sitio toque punkarra que puede recordar a Tim Mcllrath de la banda Rise Against (así es, como leen). Pero no sólo eso, también son propensos a adquirir unas voces bestiales capaz de retumbar las paredes de tu casa, como es en el caso de In Time, muestra ejemplar del Sludge más pantanoso. En ese aspecto, quizás a lo que más recuerden es a unos Lair Of The Minotaur pausados, pero manteniendo el peso de las guitarras tan típico de los minotauros, fusionado una vez más con la esencia de Baroness. Y hablando una vez más de Baroness, The Great Destroyer, tema que sucede al anterior, es quizás junto con Eulogy el tema que más se asemeje a esta banda, principalmente a la época de su primer disco Red Album. Y es que es increíble la similitud entre los riffs monstruosos y los más rockeros de dicho tema con esta banda.

Auténtica bomba de relojería la de esta banda que puede estallarte en la cara en cualquier momento. Nunca dudes de un disco como éste, está hecho para que acabes rindiéndote ante él sí o sí. Y así, que el futuro de esta banda sea tan próspero como lo es Our Slow Decay. Kali ha despertado, y está dispuesta a arrasar con todo.



Puntuación: 8'75/10

miércoles, diciembre 29, 2010

Kings Destroy - And The Rest Will Surely Perish (2010)

Y tras la inocentada de ayer (je...je...je...), volvemos con las reseñas, alejándonos por un tiempo de tanta música Post para ir hacia derroteros más pantanosos de la mano de esta banda. Todo ocurre cuando Cthulhu, con sus extensos tentáculos, nos deleita una vez más a los oyentes con su nuevo descubrimiento, Clamfight, desde el foro de Doom & Stoner sustraído directamente de The Obelisk, en donde catalogan su Volumen I como uno de los mejores del año. Sin embargo, a pesar de todos esos disco que invitan a ser escuchados (aunque la mayoría de ellos ya lo haya hecho), hay uno que me llama considerablemente la atención. Quizás sea por la atractiva portada que tiene (que es, como podéis observar, magnífica), pero lo cierto es que tras escucharlo uno queda seguro de lo que tiene ante sí: un buen disco de Doom Metal lleno de fango y musgo dispuesto a hacerte la tarde más amena.

Y tan amena que te la hace. Cual marihuana que se consume, el disco de estos neoyorquinos te irá dejando colocado cada vez más y más, pues hacen muestra y gala de unos riffazos que cabalgan entre el Doom y el Stoner en la vena de unos Weedeater con la garganta aclarada, con unas voces propias del Doom más tradicional que te acorralarán y te violarán, figurativamente, claro está. Ocho temas cargados de una densidad que ni el propio Mar Muerto, y que si te descuidas acabarán invadiendo tu cuerpo y tu mente, grabándose en tu memoria temas del tamaño de Dusty Mummy, The Whittler y Planet XXY (maravilloso este último tema, capaz de cogerte por las extremidades y hacerte levitar hacia un lado y otro cual marioneta manipulada).

Kings Destroy no tiene más misterio que el que presentan, y ni falta que les hace, porque con demostrar que saben ejecutar semejantes temazos es más que suficiente para tenerles muy en consideración. La influencia de sabuesos como Black Sabbath o Saint Vitus es más que clara, y muestran su tributo con implacable majestuosidad, pero con ese sonido tan gordo de los ya mencionados Weedeater. No hay más que escuchar Stung para percatarse de este hecho, donde el sonido más rockero hace acto de presencia sin desmelenarse el sonido grueso característico de las guitarras, acelerando el motor en los últimos minutos en un ataque de puro Nebula.

Claro que si eso aún no te convence, puedes probar también con Medusa, uno de los temas con más sabor tradicional, y que te hará esbozar una sonrisa de los labios a medida que tus constantes vitales se van acelerando progresivamente. Y como colofón, ahí tenemos Two Tons y Old Yeller para dejarnos tirados en medio del desierto con su fórmula basada en un mayor toque stoneroso para nuestra circulación.

A sólo un par de días del final de este año, 2010 aún exhala su último respiro antes de morir, y lo hace de una manera más que digna. Quizás éste año sea recordado por ser uno de los más negros, pero a su vez lo será por dejarnos numerosas guindas. Y ésta, es una de ellas.



Puntuación: 8'75/10

martes, noviembre 02, 2010

Electric Wizard - Black Masses (2010)

Y, finalmente, el día llegó, el día que muchos esperábamos, el día en que el cielo se cubriría de nubes. Pero no de nubes cualquiera, sino de nubes emanadas de las drogas que son la fuente de inspiración de una de las bandas más grandes del Stoner/Doom Metal actual. Sí amigos, estoy hablando de Electric Wizard y de su vuelta a los pantanos que suponen su estudio para deleitarnos con una nueva dosis del Doom más fumeta jamás creado. Considerados por algunos como los Black Sabbath actuales, la banda liderada por Jus Oborn hace un giro inesperado en su nuevo Black Masses.

Comenzando por su portada ganándose el título a portada más horrible del 2010, supone un cambio en el esquema típico de los ingleses, sin dejar de lado su rollo más yonkarra, claro está. Comenzando por la voz del propio Jus, el cambio es notable, con un registro mucho más diferente del que presentaba antes, perdiendo parte del feeling que desprendía y atraía con el legendario Dopethrone y en cierta medida Witchcult Today.

La cosa no queda ahí, puesto que la composición de los temas muestra ciertas variaciones, con mayor presencia del Stoner ya de por sí. Prueba de ello es el primer tema Black Mass, con un regusto a Kyuss que transpira por todos los poros. A pesar de estas pequeñas diferencias (mas bien diría "características") del disco, Black Masses acaba atrapándote cual viuda negra en su telaraña perfectamente creada. Y no es de extrañar, Electric Wizard siempre ha tenido esa extraña y peculiar especialidad de ser difíciles de digerir en principio y acabar atrayéndote.

Desde la ya archiconocida Venus In Furs, con ese comienzo demencial propio de una película de terror ochentera, hasta la última Crypt Of Drugula, pura dosis de psicodelia y sonido pantanoso en un tema instrumental capaz de cortarte la respiración y dejarte seco en cuestión de segundos, pasando por temas gordos cual Jabba como Satyr IX o Turn Off Your Mind son el plato aliciente para un menú de riffs densos hasta el infinito.

A pesar de los elementos que difieren a Black Masses del resto de su discografía, es un disco del que no podrás despegarte durante cierto tiempo, el cual irá enganchándote cual cocaína con cada dosis que te suministres. Joder, es Electric Wizard, es como tu madre o tu padre: da igual si cambian, seguirás amándolos igualmente.



Puntuación: 9/10

lunes, noviembre 01, 2010

Bison B.C. - Dark Ages (2010)

2010 está llegando a su recta final. A tan sólo 2 meses de su despedida definitiva, ha sido un año muy aproximado a su predecesor en cuanto a música se refiere, con gran cantidad de discos que pasarán a la posteridad. Y a pesar de ello, aún quedan algunos todavía por llegar.

Esto me hace pensar en la ola de discos de bandas del nuevo Sludge que han ido saliendo en este año, afianzados en mayor medida al Hardcore y al Stoner. Tenemos lo nuevo de Black Tusk, tenemos lo nuevo de Kylesa... y tenemos lo nuevo de Bison B.C. Esta banda se forma en 2006 en Vancouver, Canadá. Cercanos a la escena Stoner/Doom estadounidense, estos chicos llaman la atención rápidamente con su gran ejecución del Sludge más propio de Kylesa y Baroness, afianzado en el Stoner y en unos riffs del potencial de una estampida de búfalos. Tal es así, que no tardarían en ser el punto de mira de la discográfica Metal Blade Records, facturando bajo ellos Quiet Earth. Hoy, vuelven a la carga con su nuevo disco, Dark Ages, que hará las delicias de los amantes del sonido más gordo.

Dark Ages comprende una sucesión de riffazos capaces de noquearte en cuestión de segundos. Las influencias de bandas como Kylesa están patentes, merced sobre todo a una voz muy próxima a la de Phillip Cope de los de Georgia, mezcladas con momentos de puro growl que dejarán tu habitación convertida en una auténtica zona de guerra. Pero la cosa no queda ahí, porque a partir de la asesinante Two-Day Booze nos percataremos de otra influencia muy clara y que nos vendrá a la mente a la primera escucha: High On Fire. Y no sólo por algunos registros que alcanza la voz (que es lo de menos aquí), sino por esos riffs tan desérticos y a la vez densos y amenazantes. La cosa se realza con sus dos posteriores temas, sobre todo Wendigo Pt.3 (Let Him Burn), lleno de reminiscencias claras de la banda de Matt Pike.

Pero no sólo de estos temas vive Dark Ages. Nada más comenzar ya tenemos la majestuosa Stressed Elephant, con unos riffs directos cual puñetazos a la cara y con un regusto Stoner que te hará relamerte, terminando con unas notas de guitarra completamente evocadoras de los desiertos más calurosos del planeta. A éste le acompaña Fear Cave, donde el sonido se endurece más de por sí, y Melody, This Is For You, donde los continuos cambios de ritmo nos garantizará que no nos aburriremos para nada. El resto es una sucesión de riffs enganchantes y solos de puro Rock sudoroso y cálidos, como Die Of Devotion, o Take The Next Exit, que llega a presentar por momentos algún riff muy a lo Slayer que asusta.

Un disco que no tiene nada que envidiarle a los grandes del género, y que te pasará por encima cual todoterreno con cada escucha que le des. Y cada pasada, será mucho mejor, hasta quebrarte completamente los huesos. Auténtico coloso que te brindará los mejores minutos de tu vida.



Puntuación: 9'25/10

domingo, octubre 03, 2010

Horseback - The Invisible Mountain (2010)

Desde que vi este disco publicarse por todos los medios de Relapse Records, mi interés hacia él ha ido en aumento progresivamente. Y gracias nuevamente a la ayuda indirecta de Magli (ya había obtenido desde su blog lo último de Drudkh), por fin puedo tenerlo en mi poder. Y tras una escucha, no sabía dónde encontrar mi alma, pues me la ha robado vilmente y se la ha llevado lejos de mi alcance. Porque lo que hace Horseback sólo se puede clasificar de una manera: extraño dentro de lo ya conocido.

Horseback nace en Carolina del Norte, Estados Unidos. En 2007 lanza su disco debut Impale Golden Horn, y dos años después edita bajo Utech Records este disco. Sin embargo, y sin tener muy claro cuál es la razón, vemos el mismo disco lanzado esta vez bajo el cada vez más y más gordo sello de Relapse Records. No sé si es una reedición o qué (no conozco nada más de la banda más allá de este nuevo trabajo), pero lo cierto es que, sea lo que sea, este The Invisible Mountain es toda una muestra de una mente pensante y calculadora que está trabajando a todas horas del día, buscando ese sonido que se adapte a su propio placer musical, ese punto del equilibrio, y ésta, tiene un nombre: Jenks Miller.

La cantidad de géneros que podemos apreciar en este disco es sencillamente abrumador. No hay más que ver las influencias que indica Jenks Miller en su MySpace, algo bestial, y que nos da una idea de lo que nos encontraremos. Porque The Invisible Mountain es un ejercicio de estilos tan variopintos como el Doom, Post-Metal, Post-Rock, Drone, Stoner y hasta Black Metal. Visto desde otro concepto, es como si Sunn O))), Leviathan, Wolves In The Throne Room, Godspeed You! Black Emperor y Baroness chocaran todos entre sí a la vez, produciendo una supernova de sonidos apagados, casi silenciosos, e hipnotizantes a más no poder. Con la ayuda de John Crouch y Scott Enders a la batería y guitarra respectivamente, Jenks completa la formación necesaria para hacer posible esto, en donde apreciaremos una voz que se balancea entre el Black Metal y el Sludge, unos riffs rimbombantes que te harán sudar, y unas melodías que consumirán tu alma en llamas azules.

4 temas son los necesarios para hacer que toda esta condensación se libere creando un universo único. Ya con Invokation nos podemos ir haciendo con una palangana para ir dejando tranquilamente las babas que derramaremos con este tema. Ya a partir de Tyrant Symmetry la influencia del Stoner se hace más patente, y se refuerza la teoría con el tema homónimo The Invisible Mountain con una influencia propia de grupos pantanosos como Weedeater o Electric Wizard. Y finalmente, Hatecloud Dissolving Into Noth corre un tupido velo al disco con un Post-Rock triste y melodioso propio de Godspeed You! Black Emperor mientras escuchamos de fondo las agonías de Jenks Miller y que dará la sensación de que se nos ha colado Wrest en la canción. Y eso ya es más que suficiente para obtener un disco de absoluto diez, con sencillez y buen hacer, pero manteniendo una personalidad e influencias únicas.

Nunca un domingo me había sabido tan bien después de escuchar este disco. Evocador de los sentimientos más profundos del ser humano, Horseback te invita a descubrir su propio mundo.



Puntuación: 10/10