Mostrando entradas con la etiqueta Sludge. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sludge. Mostrar todas las entradas

miércoles, marzo 28, 2012

Love Sex Machine - Love Sex Machine (2012)


"Oh sí, ahora tengo todo el tiempo del mundo"... ¿fue eso lo que dije hace unas semanas atrás? ¡JÁ! Iluso de mí, no contaba con que me vería montando el sonido de una obra de teatro. Lo cierto es que, cuanto más deseo ponerme al día de las novedades y extraer aquellas que más me han impresionado para compartirlas, menos tiempo tengo para ello y, por ende, menos ganas. Así que a partir de ahora aviso de que mi actividad se mantendrá así de reducida, pues uno ya no dispone de tanto tiempo del que uno desearía tener para poder escuchar y hablar sobre esas peculiaridades que surgen y nos arremeten contra las verjas. Las responsabilidades son lo primero, y después de todo esto no es más que mero entretenimiento para mí, sin más. Ante la cantidad, calidad.

Pero bueno, cambiando de tercio, y aprovechando ahora que la oportunidad me lo permite, vengo a hablaros de miseria, de decadencia, de caos y de apocalipsis... de oscuridad, para variar. Hasta ahora la mayoría de las cosas que he querido tratar aquí se basaban en los sonidos decadentes y demás (y sí, soy consciente de la cantidad de veces que he usado la palabra "decadencia", me repito más que el ajo, lo sé). Sin embargo, todos esos trabajos que he definido como "decadente" se quedan en florituras, sandeces... mariconadas vaya, ante el debut de estos gabachos que te incitarán a degollarte con una navaja y a ahogarte en tu propia sangre tras haber escuchado su debut homónimo. Porque Love Sex Machine SÍ es decadencia en estado puro, un Sludge muy arrastrado, sucio y pútrido que ennegrecerá tu cuerpo y alma causándote necrosis absoluta. Formados justo el año anterior, estos franceses se muestran con un sonido muy apocalíptico que recordará enormemente a P.H.O.B.O.S. a aquellos quienes hayan tenido la osadía de adentrarse en sus dominios. De hecho, me aventuraría a decir que comparten el mismo sonido, los mismos riffs, la misma atmósfera malsana y destructiva y la misma mala hostia que encerraba Tectonics por aquel entonces. Cualquier tema es un buen ejemplo para daros cuenta de las enormes similitudes que comparten ambos, como Anal On Deceased Virgin o Deafening Peepshow. Seguramente os habréis dado cuenta de una cosa curiosa al leer los títulos de estos temas, que se trata del toque pornográfico que encierran. Y es que Love Sex Machine basa sus letras en las perversiones sexuales y lascivas del ser humano a pesar del ambiente enfermizo que encierra éste, algo que posiblemente choque a más de uno y le haga perder la seriedad en la banda... o no. Si no es con éstos, con Vagina Curse o Killed With A Monster Cock seguramente no podrás tomártelos del todo en serio, aún con todo.

Riffs monolíticos, estridentes y pesados con una voz agonizante y opresiva, unidos entre sí mediante pacto de sangre para obtener un resultado saturado pero con mucho enganche es lo que hacen a Love Sex Machine convertirse en un auténtica aberración creada por el ser humano para acabar con toda esperanza de vida en éstos. Y todo ello en poco más de media hora.


El odio esparcido por el planeta a través de las ondas sonoras, una auténtica guerra nuclear interna que se desata en nuestras mentes. Una vez escuches Love Sex Machine, habrás perdido... habrás perdido la completa cordura.



Puntuación: 8/10

lunes, enero 23, 2012

Nahrayan - The Beginning Of The End / The End Of The Beginning (2012)


Como no iba a ser menos en este año, también hay cabida para los lanzamientos nacionales, y 2012 ha abierto el telón en ese aspecto con nada menos que el regreso de una banda que desde luego uno no esperaba que acabaría lanzando algo nuevo. Nahrayan es un grupo que viene directamente de tierras alicantinas, para ser más concretos de Elche, y cuya formación está compuesta por miembros de bandas como The Sand Collector o Muerte Por Mil Cortes.

Sin embargo, los cambios continuos en la formación hicieron que la banda se mantuviera en un estado de hibernación durante varios años, lo que dio a pensar que la banda había muerto bajo extrañas circunstancias. "Una pena" podría pensar uno, pues con ello nos dejaba una pequeña reliquia en forma de EP titulado The End y que podía levantar la cabeza bien alta frente a otras bandas del mismo estilo.


Sin embargo, cual fénix renacido de entre las cenizas, Nahrayan vuelve a levantarse para brindarnos unos nuevos minutos más de maravillosos pasajes hacia lo desconocido a través de un sonido que combina lo mejor del Post-Metal con el Sludge para dar como resultado un fenómeno propio del Cometa Halley: único y que sólo se da cada unos cuantos años. The Beginning Of The End / The End Of The Beginning rescata algunos temas ya clásicos de la banda como A Dying Sun o The End de su anterior EP y When Sun Sets Down, siendo regrabados y reconstruidos cual robots perfeccionados, añadiendo nuevos temas que han mimado cual bebé recién nacido. Lo que se obtiene de todo ello es un mundo propio de un cuento de hadas, pero llevado hacia una vertiente más negra y tenebrosa, de modo que combinan hermosos pasajes infinitos con un sonido sepulcral que va a cargo generalmente de las guitarras.

Así, temas como el propio When Sun Sets Down se convierten en una auténtica delicia para los oídos, miel que endulza nuestras mentes con unas melodías tímidas y minúsculas, mientras que otros como Demons Without Face o Red Moon Last Sunrise se pueden convertir tanto en la peor de tus pesadillas como el mejor sueño que hayas tenido jamás, merced a la crudeza del Sludge compaginado con las melodías del Post-Metal y de grupos como los primeros Red Sparowes.

Claro que todo esto se queda en nada (y ya es decir) con El tema, el que da cierre al disco, el que viene como anillo al dedo, el broche de oro, el capítulo final de una serie majestuosa o la escena más gloriosa jamás vista: ése es, por supuesto, The End, que vuelve a hacer acto de presencia para bendecir a las almas puras y reducir a las corrompidas en cenizas a la misma vez, con una grandiosidad propia de dioses del Olimpo, en donde no le falta ni belleza ni rabia, un equilibrio perfecto entre el bien y el mal.


Así es Nahrayan, un ángel venido del infierno, un demonio caído del cielo, te amará y te despedazará con la misma pasión. Sólo tú decides si abrazarte a él o huir de éste como si de la muerte se tratara.



Puntuación: 10/10

sábado, enero 14, 2012

Dyskinesia - Dalla Nascita (2011)


Después de un mayúsculo parón gracias a un examen que andaba por ahí suelto cual tigre hambriento, de un resfriado como un burro y, sobre todo, por no encontrar nada interesante este año (sólo lo último de The Saddest Landscape, pero acabó resultando un poco decepcionante), el sepulcro vuelve a revolverse y a vibrar para echar otra exhalada de olor pestilente y nauseabundo, y ya que este 2012 todavía necesita madurar un poco para que empiece a notarse su presencia, seguiremos escarbando entre lo que nos ha dejado este 2011.

Y uno se preguntaba: "¿qué puede haber que me haya podido dejar pasar por alto?", y entonces fue cuando recordé (un poco tarde, eso sí) este misterio que me atrajo cual intrépido aventurero. El caso es que se me acabó borrando de mi mente, y no ha sido hasta ahora que lo he vuelto a encontrar, reconociéndolo al instante tanto por la portada tan poco usual que tiene como por la propuesta que según algunos daba el disco: Post-Metal/Shoegaze.


Desde luego, llamaba bastante la atención la idea, aunque puede que no sean los primeros en hacer algo así (me viene a la mente Jesu, salvando las distancias, claro), así que... aquí está, pues, listo para abrirse hacia nuestras mentes y expandirse como un holocausto con el fin de no dejar nada tras de sí. Y lo cierto es que Dyskinesia es algo bastante decadente, oscuro y esotérico, como una especie de acontecimiento ancestral y divino que surge desde el interior de la tierra, dejando tras de sí una estela blanquecina y cristalina. Estos italianos (ya empiezo a entenderlo todo) parece que no es la primera vez que actúan atentando contra nuestros sentimientos: ya en 2007 lanzaron su debut, titulado Live In Prypiat, el cual no he saboreado, vale, pero mucho me temo que con este Dalla Nascita tendrá que esperar por mucho tiempo, pues estamos ante una experiencia prometedora.

Dalla Nascita es como un ritual mágico, en donde presenciarás cosas que escapan de la lógica humana, donde lo irreal se fusiona con lo real y chocan contra tus sentidos de forma violenta, arrebatándote el aire por un instante y dejándote jadeando, falto de oxígeno. ¿No tiene sentido estas palabras? Puede... hasta que lo escuches. Entonces notarás que todo cobra sentido, pues Dyskinesia baila entre el Post-Metal y el Sludge en una danza de la muerte, cuyo director de la orquesta es un sonido infernal, pero proveniente de un Averno frío, gélido, congelado, en donde sentirás que poco a poco te vas alejando de tu verdadera vida y de tu mundo para ser teletransportado hacia otro completamente destruido, aniquilado y que se cae a cachos, donde los fantasmas pululan por todas partes.


Formado por 7 temas titulados por su número (excepto el cuarto tramo, que responde al nombre homónimo del álbum), irán construyendo una muralla sonora bella pero a la vez negra, negativa y decadente, como si de una hermosa dama muerta en estado de descomposición se tratara: es hermosa, pero pútrida a la misma vez. Y todo ello es gracias a unas atmósferas desoladoras, capaces de plantarte en la auténtica nada como un idiota sin rumbo, presa del pánico por no saber qué está sucediendo, donde las voces se reducen a meros gritos de ultratumba camuflados entre las sombras en la lejanía, y conformado por unos riffs de guitarra bestiales, que te cortarán la respiración en varios momentos, emotivos, pero monstruosos. La primera mitad se basa especialmente en ello, especialmente el tema 2, que está dotado de un don divino que lo hace toda una gloria bendita para los oídos.

Tras el cuarto tema Dalla Nascita que hace a modo de "interludio" y en donde las atmósferas claustrofóbicas y agonizantes priman entre todas las cosas, uno se preguntará: "bueno... vale... ¿pero dónde está ese Shoegaze que tanto aclamaban al principio de todo?" Paciencia, pequeños mortales, pues todo ello llega con su quinto extracto, en donde se aprecia enormemente este detalle con total claridad, quizás con pequeños elementos de Post-Rock que utilizan para adornar el ambiente. Eso sí, de alguna manera consiguen que este momento hermoso siga siendo algo paranoico y estresante, pues a pesar de ello, mantiene una línea oscura que se aprecia en el fondo en todo momento, y con alguna que otra voz agonizante que va pasando cual alma en pena entre las melodías (preciosas, dicho sea de paso), demostrando así que incluso el Shoegaze puede llegar a ser algo demencial. Ya lo que viene a continuación presenta una ínfima parte de este elemento, volviendo a retomar lo que venían trayéndose entre manos desde el principio, y alcanzando el clímax de la demencia con el último tema, pues tras una parte muy emotiva, desvelan su máscara y revelan su auténtico rostro, y con ello su universo: un mundo apocalíptico, inhumano, donde todo arde en llamas y todas las almas gritan por su salvación. El auténtico infierno.


Una obra exquisita y bestial, un auténtico viaje hacia lo desconocido, y no esos documentales de tercera división de ciencia-ficción que suele encontrarse uno por ahí. Un lugar donde el cielo está plagado de demonios.



Puntuación: 10/10

viernes, diciembre 09, 2011

Fleshpress - Acid Mouth Strangulation (2011)

Después de todo este tiempo en busca y captura escuchando cualquier cosa que me hiciera más ameno el mes, lo cierto es que volver a saborear cosas que resulten grises y amargas al entendimiento humano es hasta un agradecimiento, por un momento empezaba a olvidar qué se siente al escuchar algo que te encoge el corazón y te corta la sangre como un veneno que se extiende de forma apacigua por todo el sistema.

Y después de degustar lo nuevo de Leviathan, hoy es momento de dar paso a lo nuevo de esta banda finés liderada por nada menos que Mikko Aspa, miembro de los colosales Deathspell Omega y de su otro proyecto Clandestine Blaze. Fleshpress (cuyo nombre toma del tema que encierra el disco Dismal de los clásicos Grief) llevan desde 1998 dando guerra, una guerra santa oscura que se manifiesta a través de tránsitos lúgubres y decadentes del Sludge y el Doom Metal aderezados con la frialdad del Black Metal, influencias claras de la mente de Mikko que ha cosechado gracias a sus proyectos más conocidos.

Así pues, Acid Mouth Strangulation nos induce una dosis de pura misantropía como la que proclaman en la propia banda a través de un sonido crudo y andrajoso que se va extendiendo con su propia sombra hasta cubrir todo rastro de luz y sumergirte en la más absoluta desesperación. Esto ayuda ante todo su clara influencia del Black Metal, que hace de Fleshpress algo propio dentro de lo ya conocido para los que se arrastran por estos lares comúnmente. Abriendo paso con Glass Trails, desde el primer instante uno se percata de que esto no es una broma, y que realmente te sentirás estar visitando tu lado más siniestro y el de la propia vida, merced a una atmósfera sobrecogedora que te helará hasta los huesos sin mediación. Su comienzo completamente desolador, como si de una casa vieja y abandonada de la que se han contado mil historias de fantasmas se tratara, se nos presenta como un auténtico viaje hacia lo desconocido, hasta que más allá de la mitad del tema comienza a salir a la superficie y a volverse cada vez más alterado gracias al trabajo de las guitarras (que, no sé ustedes, pero a mí me recuerdan un poco a Mastodon... curioso). A partir de aquí, la voz hace acto de presencia y empieza a hacerse más notorio el peso del Sludge en sus bases y su sonido, pero siempre desde una perspectiva brutalmente aplastante.

Tras éste comienza Copper Eye, el cual empieza con la premisa de los elementos más Sludge, con unos riffs mastodónticos (valga la redundancia, pues de alguna manera este trabajo encierra mucho de ellos, será que a día de hoy está todo relacionado) pero pasado por un lavado de cerebro y con el odio inducido en sus mentes, pues tranquilamente pasan de la auténtica ira a la melancolía más negra, para acto seguido volver a arrasar con todo a su paso.

Y finalmente cierra con Oblivion Persistent, tema en el que se aprecia claramente la influencia de los Deathspell Omega más tenebrosos, gracias a unas notas de melodía oscura que convierten estos casi 20 minutos de duración en una auténtica pesadilla que vivimos en nuestro interior día a día, y que va mutando poco a poco hacia otros caminos cada vez más angostos y claustrofóbicos, terminando finalmente en un frenesí donde todo esto se endurece a través de unos riffs aplastantes, que hacen estremecer hasta a los mismísimos demonios a varios metros bajo tierra, con un estallido final que advierte del fin de su travesía.

Sangre, sudor y lágrimas son lo que derrama este trabajo que te hará convertir tu sonrisa de felicidad en una expresión de puro odio hacia todo. Fleshpress será la razón que te llevará a despreciarlo todo.



Puntuación: 9/10

lunes, noviembre 14, 2011

Mr. Peter Hayden - Faster Than Speed (2010)

Cuando un grupo tan extraño como Mr. Peter Hayden toca a tu puerta y te ofrece algo de su universo, uno puede hacer dos cosas: o dudar, o lanzarse al vacío. En mi caso he de reconocer que he dudado por un instante de lo que me encontraba ante mí, pero aún con todo, he decidido lanzarme a la piscina como el que más para zambullirme en la más absoluta nada. Y dicen que de la nada sale el todo, y es cierto, esta banda puede afirmarlo con total rotundidad, pues de un sonido tan apagado en principio, casi saludándose con el silencio, surge una auténtica supernova que da como resultado a todo un mundo mágico.

Surgidos de la propia Finlandia, Mr. Peter Hayden hace gala de un dominio de la música en el sentido más artístico que desde luego no tiene nada que envidiarle a nadie, ni siquiera a sí mismos. Con Faster Than Speed dan buena cuenta de ello, y a pesar de que resulta irónico el nombre del álbum frente a lo que nos vamos a encontrar (porque hay que decirlo, resulta irónico después de todo), lo que confronta Faster Than Speed es toda una experiencia. Bien podría decirse que casi es como una sesión jam, pero a lo grande, pues nos enfrentamos a 2 temas de nada menos que de 33 minutos aproximadamente cada uno de ellos, llegando a más de una hora, en donde nos irán introduciendo en continuos elementos ambientales y posicionados en un Rock muy pasajero, espacial, casi Post-Rock pero sin serlo, con varios ramalazos de Jazz pero asentados en una base completamente atmosférica.

Así, entrando de lleno en el disco, Smoke In Space hace total justicia a su nombre, pues comenzando casi en el absoluto silencio y desarrollándose poco a poco con la introducción paulatina de los instrumentos, volviéndose cada vez más y más envolvente, nos irán dinamitando de manera inconsciente con pequeños cambios que casi no apreciará tu subconsciente y detallitos que adornan y conforman este mundo de psicodelia absoluta. Y casi a mitad de tema, pasado un buen tiempo, seremos testigos de un cambio colosal hacia una vertiente de donde emana un aura muy propia del Sludge, pero aderezado con toques de Jazz que se entremezclan junto con todo lo establecido hasta ahora para dar resultado a una hecatombe atmosférica que te ahogará con todo su esplendor, todo para volver a sumergirse en pasajes completamente relajados y dar paso al final con unos riffs muy marcados y elaborados que bien se encaminan hacia un paso más propio del Math Rock por momentos.

Ya su siguiente tema comienza casi igual que su antecesor, solo que con la peculiaridad de que se muestra más encaminado a la dureza del Sludge en un sonido más crujiente y marcado, con una batería más poderosa y una guitarra más poderosa que no piensa parar ante nada ni ante nadie, pero sin dejar nunca de lado la recreación y la inspiración para dar fruto a unos emotivos y cautivadores paseos por la tranquilidad, en pos de jugar con ciertas texturas y capas sonoras que dan forma a todo este conglomerado de pasillos y entrecruzados que llevan todos a un mismo camino: a hacer levitar al oyente hasta lo más alto, para poder percibir todo lo que le rodea con total claridad. Aviso de antemano que este tema presenta una parte en donde convierten la distorsión en tu peor pesadilla, así que cuidado con cascos/amplificadores de turno, no sea que os estallen hasta tal potencia, pasando así a un riff bastante emotivo mientras pequeñas piezas propias del Jazz más relajado hacen acto de manifiesto hasta el final de esta infinita travesía.

Con el único inconveniente de pecar de casi infinitos pero para nada cansinos, Mr. Peter Hayden se presentan como un torbellino invisible que arrasa con todo, pero sin apenas notar su presencia. Si los magos se dedicaran a la música, harían cosas como lo que presenta este Faster Than Speed.

Puntuación: 9'5/10

sábado, noviembre 05, 2011

The Atlas Moth - An Ache For The Distance (2011)

Odio los malditos días que parecen un Domingo, se le quitan a uno las ganas de realizar cualquier cosa. Ya sólo levantarme esta mañana me da la sensación de que este día será así, y que sea justo un Sábado tiene tela, mucha tela la cosa. Así que, para acompañar el día, lo más normal es ponerse algo acorde al día que se levanta hoy, así que he aprovechado la oportunidad de rescatar este disco que en el anterior mes ha dado mucho de qué hablar (y si no preguntadle a nuestro compañero de fatigas de blogs Cthulhu con su reseña).

The Atlas Moth es una banda que surge en las huestes de Illinois, allá por el 2007, a fin de realizar un Sludge en donde han ido buscando desde su debut A Glorified Piece Of Blue-Sky su propio trayecto y personalidad. ¿Y cómo conseguir algo más propio y que no parezca un refrito de todas las bandas que han ido saliendo en estos años en torno a este estilo? Pues tirando de la psicodelia, ni más ni menos. Y así es como An Ache For The Distance surge con el objetivo de ofrecernos algo distinto dentro de lo ya conocido, de una manera u otra, adentrándonos en una espiral infinita en donde todo tipo de colores y tonos van alternándose mientras nuestra imaginación vuela a la velocidad de la luz o más.

Jugando con la psicodelia de la clase más alta, The Atlas Moth se adentra en un círculo vicioso de capas de sonido que van conformando esta obra hasta obtener un resultado más que satisfactorio, que nos irá trasladando hacia pasajes insólitos donde todo está distorsionado, pero bien estructurado a la misma vez. Lo primero que uno se percata de la banda en An Ache For The Distance es la capacidad que tienen de mostrar varios tonos de sonido a la vez en todo momento. Me explico: uno de los ingredientes principales del grupo es la presencia de varias voces y guitarras, las cuales cada una va tomando las posiciones que le corresponden hasta crear la formación completa, de manera que por ejemplo seremos testigos de voces limpias y melódicas a la misma vez que otras más rasgadas se anteponen a éstas, y a su vez podremos presenciar las guitarras más potentes que dirigen todo el trayecto del disco mientras otra hace de soporte en un plano más alejado con el grado de psicodelia característico de estos chicos.

Un buen y claro ejemplo de ello es Holes In The Desert, tema en donde se puede distinguir con total claridad los diversos elementos que conforman a la banda y de los que hablo, en donde Andrew Ragin juega un papel fundamental a la hora de conseguir ese toque ilimitado de sonido profundo psicodélico que caracteriza a An Ache For The Distance, un tema que por ciertos aspectos podría decirse que también presentan un cruce raro y a la vez único entre los últimos Paradise Lost y los Mastodon del Blood Mountain. Lo sé, puede parecer una burrada sin sentido, pero quizás haya alguien que esté de acuerdo con lo que noto.

Como he mencionado, la influencia de los Mastodon del Blood Mountain es ciertamente notoria en algunos aspectos, y basta con escuchar el tema homónimo que da nombre al disco para percatarse de que no va mal encaminada la cosa, con unas melodías psicodélicas que engrandecen al sonido de la banda. Por supuesto, The Atlas Moth no cae por el precipicio de la copia descarada, y a ello le añaden tintes propios con un cierto retoque Stoner en algún que otro momento, todo ello mientras el sonido de la banda suena como si lo escucharas sumergido en el agua u otro medio similar. Por supuesto el pequeño toque Stoner que impregna a la banda en ciertas ocasiones es algo también bastante visible al oído, y no hay más que presenciar cómo surge Perpetual Generations y cómo se va desarrollando para darse cuenta de ello.

Como última curiosidad de An Ache For The Distance, habría que recalcar el tema Horse Thieves con el que cierra el disco, casi 7 minutos de un sonido mucho más crudo en donde las voces se sumergen en completo ácido y flotan sin rumbo por todos lados, para acto seguido comenzar a delirar completamente en un ejercicio de esquizofrenia total con saxofones embullidos en la más absoluta decadencia y voces enfermas a más no poder hasta el cierre del disco.

Y así, The Atlas Moth da un salto de fe hacia el éxito con resultados notables, ofreciéndonos un disco que te sumergirá en un mundo de completa fantasía delirante. Porque si hay algo que no existe, se construye con la mente.



Puntuación: 8'5/10

sábado, octubre 15, 2011

Rorcal - Heliogabalus (2010)

A estas alturas, me da en la nariz de que Domino Media Agency va a acabar haciéndose un hueco propio en este blog. Ya son varias las entradas dedicadas a los grupos que esta compañía está ayudando a promocionarse a través de la red, todas con un factor común: provienen de Suiza. En esta ocasión, se trata de una banda que ya había mencionado en alguna que otra ocasión de aquí a un tiempo hacia atrás, así que esta oportunidad me ha venido de perlas para poder entenderme con este grupo.

Rorcal es una banda peculiar, más que nada por su manera de hacer las cosas. Formados en Geneva en el año 2006, y tras varios EP's, este grupo se nos presenta con una mezcla de los géneros más escalofriantes del Metal, dando lugar a un resultado perturbador y oscuro como pocos trabajos se han realizado hasta ahora. Heliogabalus es todo un reto tras su anterior Myrra, Mordvynn, Marayaa, pues supone concentrar todo el proceso de la banda en un solo tema de una duración en torno a los 70 minutos. Sinceramente, siempre he admirado la valentía de coger el toro por los cuernos y lanzar un trabajo de este tipo en el que, en una única canción, den rienda suelta a su imaginación, sea la banda que sea y del tipo que sea, pero esto conlleva, evidentemente, al mayor duelo: tratar de hacer un trabajo que sea llevadero en todo su trayecto, de manera que tenga un sentido en toda su extensión y no resulte un conglomerado de ideas difusas que van y vienen como coches en una autovía. Para alegría de ellos y de nosotros, Heliogabalus mantiene una idea clara que llevarán en todo momento: enterrar vivo al oyente en una atmósfera tan profunda como la Fosa de Las Marianas. Bebiendo de elementos como el Doom Metal más escatológico (entiéndase, Funeral Doom) y de la pesadez de bandas como los actuales Corrupted o incluso Sunn O))), Rorcal nos introduce en un ambiente malsano, denso y asfixiante que irá fluctuando lentamente cual frecuencia grave serpenteante, y metiéndonos en continuos elementos nuevos al anterior. Comenzando con una batería solitaria en medio de la nada, no tarda en explotar en un claro ramalazo de puro Funeral Doom, pero llevado hacia unos entramados propios del Sludge que lo hace peculiarmente raro, sobre todo a la voz, algo así como si Comatose Vigil se encontrara de bruces con Eyehategod, una mezcla extraña.

Tras varios minutos de esta asfixiante sensación, el disco toma un cambio que va entre lo ritualista a través de la batería y lo fantasmagórico con unos efectos sonoros y distorsiones que van y vienen como breves y repentinas ráfagas de luz que pasan de un lado a otro de nosotros, todo ello para sumergirse de lleno en unos pasajes meramente Post-Metal, con una cierta melodía grisácea, pero manteniendo la tonalidad de la banda en todo momento, para acto seguido seguir con unas expansiones sonoras a cargo de las guitarras que bien podrían estar a la altura de las primeras incursiones de Omega Massif, todo ello evidentemente manteniendo la oscuridad de la que hacen gala.

Nuevamente dejan todo atrás para zambullirse en las profundas cavernas de lo esotérico y lo desconocido a través de unas atmósferas nuevamente cargantes y opresivas para, pasado un buen tiempo, salir rápidamente a la superficie con otro estallido muy similar al anterior con mucho regusto del Post-Metal. A partir de aquí, la banda implosionará en un sinfín de ritmos caóticos pero bien estructurados, sin bajar en casi ningún momento de decibelio, donde el doble bombo de la batería adquiere alto protagonismo para mostrarnos un sonido aplastante, todo ello para acabar disipándose poco a poco hasta acabar en la más absoluta nada.

Un trabajo apreciable sólo por los más aventurados, una experiencia sin igual, aunque hay momentos en los que fluctúan demasiado y extienden más de lo necesario ciertos pasajes, lo que no le quita el mérito a lanzar algo de tales proporciones como es Heliogabalus. Sucumbir es la única opción en esta vía, la vía de Rorcal.

Puntuación: 8/10

lunes, octubre 10, 2011

Rwake - Rest (2011)

Menuda semanita me espera, sólo ha sido empezar y ya me veo más presionado aún que de costumbre: trabajos aquí y allá por doquier, falta de tiempo en todo momento, cosas desorganizadas y que no salen como uno espera... caos, caos total. Pero al menos uno tiene a veces un pequeño respiro, y uno aprovecha esos respiros para hacer lo que más le gusta: escribir acerca de aquello que más le atrae y más le interesa.

Y en esta ocasión no hablamos de cualquier cosa, hablamos de nada menos que de lo nuevo de Rwake, uno de los grupos de EEUU (Arkansas, para ser más exactos) que alza la bandera del Sludge más sucio junto con bandas como los archiconocidos por estos lares Weedeater o Bongzilla, entre otros. Más de 4 años han tenido que pasar desde su anterior disco Voices Of Omens (el cual... bueno, tiene sus más y sus menos) para que salga a la luz su nuevo retoño, Rest, dispuesto a darle un cambio de tuerca nuevo a la banda, la necesaria para no estancarse y ahogarse en su propio fango.

Mientras que Voices Of Omens se bañaba completamente en lodo para proporcionarnos un sonido completamente sucio y hasta oscuro, Rest se toma una ducha y nos muestra un trabajo que se obsesiona en ir más allá y profundizar en las composiciones para obtener resultados devastadores. Y lo consigue, desde luego. Comenzando con Souls Of The Sky con todo un toque esotérico, calmado y ritual, Rwake nos introduce de lleno en It Was Beautiful But Now It's Sour para demostrar los cambios que han sufrido respecto a su pasado. Esto tampoco quiere que la banda haya dejado de lado ese toque mugriento que los caracterizaba, pues precisamente este tema perfila partes que recuerdan sumamente a su predecesor, con un C.T. que vuelve a usar un registro vocal muy estridente y rasgado, rozando a veces las voces propias del Black Metal en una clara similitud con Weedeater, pero usando otras voces incluso más cercanas al Hardcore, todo depende de su estado de ánimo y de cómo se levante. Instrumentalmente muestran más variedad, con unos riffs lentos y otros más impactantes que un misil.

La cosa se repite con An Invisible Thread, quizás el tema más a tiro hecho de todos, donde van sacando un despliegue de riffs que irán cayendo uno encima de otro como un alud de rocas encima tuya. Pero donde el cambio se nota enormemente en la banda es en The Culling, un tema infinitamente trabajado donde comienzan con una melodía de guitarra triste y oscura, la cual se ve acompañada poco a poco por distintos matices que ayudan a reforzar ese sentimiento de mescolanza y misterio a partes iguales, adentrándose en una atmósfera cada vez más envolvente, entrando la batería y estallando en una supernova sonora con un aspecto muy pocas veces visto en el grupo, donde las guitarras procuran mantener un equilibrio entre la crudeza y el feeling en ambos aspectos.

Finalmente, tras un breve interludio a manos de Ti Progetto, se lanzan a la carga con Was Only A Dream, reforzando los nuevos aspectos que se aprecian en el disco, comenzando de una forma melódica pero más directa, rozando por momentos el Post-Metal pero sin tirarse de cabeza a este terreno, pues poco a poco se va endureciendo y mostrando mucho más crudo y lento, disipándose poco a poco todo sonido para volver a entrar en otro pasaje tranquilo a través de un riff poderoso que engrandece al tema hasta la cima más alta del mundo mientras un majestuoso solo hace acto de presencia en la escena que estamos aconteciendo, todo ello para acabar con unas palabras semi-robóticas que dan fin a esta experiencia.

Un disco que a mi ver arrasa con todo lo anteriormente expuesto por la banda, mejor elaborado y con luz brillante al final, aunque sea una luz muy tenue. Todo sea con tal de olvidar todo el estrés antes de volver a las cosas más serias propias.



Puntuación: 8'75/10

miércoles, septiembre 28, 2011

Mastodon - The Hunter (2011)

Estaba cantado, era algo de esperar, tarde o temprano tendría que acabar hablando de lo nuevo de Mastodon. Mientras que todo el mundo estallaba con la filtración de The Hunter hará cosa de una semana o más, un servidor prefería dejar que la cosa se calmara para poder tener una posición propia sin verme influenciado por las críticas. Y es que éstas van desde lo mejor del año hasta la completa decepción, pasando por miles de calificativos apreciativos y despectivos que podáis imaginar.

Hablar de Mastodon es hablar de muchas cosas: en primer lugar, es hablar de uno de los grupos llamados hoy en día a ser uno de los herederos que seguirán manteniendo del Metal en todos los sentidos (no lo veo así). En segundo lugar, es hablar de una banda con una de las evoluciones más peculiares a la par de alabadas y vapuleadas por ambos lados: comenzando como un grupo de Sludge bastante sucio y fiero, poco a poco fueron tomándose una ducha de Rock progresivo que les fue quitando de encima toda esa mugre sonora que les caracterizaba, algo que empezó a notarse levemente en Leviathan y que ya se notaba bastante claro en Blood Mountain.

Poco a poco se fueron ganando el respeto del público, pero donde dieron el pistoletazo final para alzarse en lo más alto de la cima fue nada más y nada menos que con Crack The Skye, una obra en donde el progresivo destilaba por todas partes, y el cual se ganó a pulso el título a uno de los mejores discos del 2009 (un servidor así lo defiende), un disco con una producción apabullante pero que actúa como arma de doble filo cuando tienen que llevarlo a directo, pues parece que Mastodon nunca ha destacado por las voces en vivo.

Pero más allá de todo eso, he aquí a estos chicos volviendo con su nuevo disco, The Hunter. Y lejos de continuar la trayectoria de su aplastante predecesor, lo cierto es que casi se podría decir que es una "involución", en el sentido de que la banda parece que ha decidido volver hacia atrás en sus pasos con un trabajo que está más cerca del Blood Mountain que de su evolución lógica, un disco que recupera cierta potencia de sus comienzos, pero ahora bañada en las melodías y en los arreglos enrevesados que traía de por sí Crack The Skye, mucho más simple que éste.

Varios son los detalles peculiares que trae The Hunter: comenzando por su producción a cargo de Mike Elizondo (productor de 50 Cent, Avenged Sevenfold y Maroon 5), y con un art-work que han elaborado con la colaboración de AJ Fosik, diseñador de unas figuras la mar de curiosas, aunque no quita el hecho de que para un disco como el de Mastodon queda bastante... monótono. Pero más allá de ello, The Hunter supone en cierta medida una bajada de nivel con respecto al Crack The Skye. Quizás sea porque tras su anterior obra, uno esperaba algo a la altura, manteniendo unas expectativas muy altas, quizás sea porque, a fin de cuentas, Mastodon es un grupo difícil de asimilar en cada disco que lanzan, pero lo cierto es que uno no esperaba esta vuelta hacia atrás. Pero así ha sido, recogen la contundencia del Sludge para adornarla con los detalles que perfilaban en Crack The Skye y le añaden otros nuevos. Comenzando con Black Tongue como primer escalafón, ya comienzan a mostrar un defecto que se irá sucediendo en la mayoría de los temas y que uno temía que sucediera, pero así es: la parte vocal falla considerablemente a la hora de impactar, llegando incluso a empeorar respecto a su predecesor donde las melodías calzaban perfectamente con lo que podía uno escuchar, aunque hay ciertos temas en donde cumplen con lo acometido, como en Curl Of The Burl, con unos coros que en principio me ponían como una auténtica abominación, pero que al escucharlo tampoco es para tanto, llegando incluso a gustar, amén del increíble solazo que perfila casi al final de tema.

Y sí, lo cierto es que cuando uno escucha temas como Blasteroid o Stargasm piensa en Blood Mountain, ya sea por esa manera de mezclar composiciones progresivas complejas con el sonido pesado que profesaban tiempo atrás, o porque vuelven a hacer uso de las voces estridentes. Pero a pesar de ello, también puede uno escuchar resquicios propios del Crack The Skye, algo claramente notorio en el tema homónimo The Hunter o Thickening. Pero no sólo eso, también presentan algunos elementos nuevos, como ciertos toques psicodélicos que se puede apreciar en el ya mencionado Curl Of The Burl, o Creature Lives, un tema que jamás te esperarías de Mastodon, pero ahí está. En este aspecto los últimos temas ganan mucho más que todo lo anteriormente escuchado.

Lo sé, os estaréis preguntando: "¿Y Scott Kelly? No suele perderse ningún fregado de éstos". Tranquilos, pues en este disco también colabora esta máquina de no parar, para ser exactos en Spectrelight, quizás el único tema que teletransporta a Mastodon a los mejores momentos del Remission, una apisonadora en donde el ritmo no decrece ni un instante y las guitarras amenazan con aplastarte estrepitosamente.

En resumen: The Hunter no es un mal disco, pero tampoco es excelente. Se podría decir que es como una especie de resumen de lo mejor y lo peor de Mastodon a lo largo de todos estos años, y que queda plasmado en este trabajo que, una vez más, dividirá a los escuchadores de éste. De momento no sé en cuál de los dos bandos posicionarme.



Puntuación: 6'75/10

viernes, septiembre 09, 2011

Weirding - Each Birth Is A New Disaster (2011)

Bueno, sé que últimamente el blog ha tenido muchos parones (aunque la publicación ponga que es del Viernes pasado, que no os engañe, esta entrada he tenido que dejarla a medias hasta hoy), pero me han pasado tantas cosas en estas últimas semanas que no he podido ni siquiera asimilarlo. Todavía me arde el cuerpo en llamas de aprovechar los últimos días de vacaciones al límite, y me da que esto va para largo, pero al menos se puede decir que más o menos las cosas vuelven a su cauce.

Y vais a tacharme de flipado moderno que quiere llamar la atención, pero he de decir que cuando un grupo es más desconocido, más me atrae: el halo de misterio, de no saber quién está detrás de uno u otro grupo, o el mero hecho de encontrarte tan poca información de una banda que has visto merodeando por ahí aviva más la llama de la curiosidad y el deseo de saber qué hay detrás de ello. Y cuando lo único que conoces de ésta es el art-work de su trabajo, lleno de un aura grisácea (nunca mejor dicho en esta ocasión) y de puro desconocimiento sobre qué hay detrás de ello, pues ya no se puede esperar más por saber de qué se trata.

Pues bien, Weirding es una banda de Vancouver (Canadá) que se arrastra por los laureles del puto Sludge y el Doom Metal, profiriendo un grito hacia el pasado con un sonido que es heredado directamente de las figuras más emblemáticas de ambos estilos. Vale, no son los primeros en recoger los mejores momentos de ambos estilos ni serán los últimos, pero su manera de hacerla es tan elegante y a la vez tan oscura que muy pocas veces encuentras algún grupo que consiga devolverte enormemente a esa época en la que todo estaba por descubrir como éstos. Energía fangosa es lo que se hace latente en todo el tramo que supone su debut Each Birth Is A New Disaster, con un claro regusto clásico que será la delicia pura de los oídos más viejos.

Comenzando con Bastard con un ritmo de batería continuo pero pegadizo, vamos siendo testigos de lo que se nos viene encima con unos riffs sencillos como el agua, pero efectivos a la misma vez para apagar esa sed de temas gordos. As A Crown es otro que también toma pan y moja, pues con esos sonidos tan arrastrados y a la vez sucios con unos punteos afilados como cuchillas y estridentes como si de una pizarra siendo rayada se tratara, consiguen como mínimo hacerte saltar del asiento, todo ello con un regusto muy a los primeros Electric Wizard que parece que van a caerte encima como un alud de piedras.

Ya poco a poco vamos presenciando los resquicios más propios de los Black Sabbath, y que se asientan en unos riffs de la propia escuela de Iommi y que se manifiestan en temas como Hard Witch/Heavy Spells o Creeping In On The Heel/Love Theme From Weirding, hechos con un gusto exquisito que ni el Karlos Arguiñano. Y tras ello, cada vez se envuelven en más capas de oscuridad y densidad hasta el punto de que casi parecen unos Ramesses pasados por filtro, como es el caso de His Throne o Drowning In Flame, dejando constancia de que a pesar de todo lo dicho no se casan con ningún grupo definitivamente y se van pasando el anillo entre unas influencias y otras con cada tema que ejecutan.

Sí, desde luego toda una sorpresa a considerar, pues cuanto más pasan los días, más cuesta encontrar algo que merezca la pena dentro de la horda de grupos que amenazan con derramar el vaso de agua que conforma estos géneros y cualquier otro. Un ejemplo a tomar.



Puntuación: 8'75/10

miércoles, agosto 03, 2011

Forge Of Clouds - Forge Of Clouds (2011)

Quien pueda afirmar que haya vivido sin mirar ni una sola vez al pasado, miente. El tiempo se conforma de éste, del presente y del futuro, y no es ajeno a los humanos: vivimos el presente con expectativas hacia el futuro... pero de vez en cuando miramos hacia el pasado. No sabemos por qué, casi es un acto involuntario hacerlo, quizás porque deseamos regresar a ciertas etapas de nuestra vida que fueron brillantes, o directamente porque somos masoquistas, pues el pasado puede doler, más que cualquiera estocada, más que cualquier puñalada, más que cualquier daño físico. Porque el pasado no sólo nos hace recordar de dónde venimos y nos arranca una sonrisa. También hiere, y esas heridas son de las que no cicatrizan jamás.

¿A qué viene todo esto? Bueno, creo que a partir de ahora, cada vez que mire hacia el pasado, escucharé en mi cabeza este disco, pues representa perfectamente cómo es mi pasado: como si hubiera sido un apocalipsis y ahora mismo esté viviendo una nueva etapa de la humanidad. Forge Of Clouds es prácticamente desolación, dolor, pero embellecido bajo una capa de armonía que te hará dudar de su naturaleza. Pocas veces te encuentras un disco que consiga atarte hacia una pared para jugar con tu subconsciente mientras te distrae de toda la carnicería que empezará a hacer contigo mediante unas melodías que desviarán tu atención, como ese pervertido que se hace pasar por el hombre de los helados y engatusa a los inocentes niños para otros fines más perversos. Formados en Polonia en 2008, Forge Of Clouds es como un pronóstico, de algo trágico que va a suceder, como una tempestad que empieza a formarse a partir del ojo del huracán, y que tarde o temprano te atrapa... con la diferencia de que no opondrás resistencia, pues su manera de mezclar elementos del Post-Metal, el Sludge y el progresivo convierten su música en una espiral de aura maravillosa, pero a la vez gris, como esa tarde nublada y lluviosa que te relaja, a pesar de entristecer el cielo. Su disco debut homónimo deja bien claro que su música no está hecha para ganarse la simpatía de nadie, simplemente querer hacer lo que más les llena, lo que les mueve y les hace sentir sí mismos, y con un poco de suerte encontrar a personas que se sientan identificadas con lo que realizan: ramalazos rápidos y mortíferos aderezados con pasajes melancólicos que harían mecer hasta la bestia más despiadada conforman los 8 cortes en los que se divide la anatomía de este disco. Y tan pronto como se te encaran como un toro enfurecido con 151, se acercan y apoya su mano en tu cabeza como un hermano mayor en Ten. Y ver cómo los temas se van desarrollando como un organismo vivo y se va tejiendo con hilos progresivos, desarrollando unas texturas musicales bellas, tenebrosas, desesperantes, esperanzadoras, desarrollando una especie de guerra entre el bien y el mal en su trabajo, hacen que Forge Of Clouds se convierta en uno de esos trabajos hechos para ser testigo de una serie de emociones que para estar sentado juzgándolo como un experto crítico. Es más cosa de filosofía que de ciencia, no necesitas pruebas empíricas para saber si es un disco de absoluta grandeza, sólo necesitas dejarte llevar hasta donde te lleve, como si fuese un viaje en tren hacia ninguna parte, ya bien sea a base de pasajes psicodélicos propios de una película experimental como en Boot, o a base de melodías de guitarra que irán preparando el lugar donde te acurrucarás como un bebé dormilón como en Shame.

A partir de ahora, miraré hacia el pasado con otros ojos: con los ojos de Forge Of Clouds.



Puntuación: 10/10

martes, agosto 02, 2011

Thorr-Axe - Wall Of Spears (2011)

A veces cuesta encontrar algo que realmente te entre a la primera y puedas decir desde el primer instante "esto sí que es música". Normalmente cualquier trabajo precisa de varias escuchas para poder captar toda la esencia de éste, y es posible que ni aún así te transmita algo. Otras veces, encuentras algo que, de una manera u otra, te resulta tan agradable que ya desde el momento en el que lo reproduces y escuchas el primer tema, piensas que has dado en el clavo. Y puede ser así o no, puede que sí hayas acertado o el resto se convierta en una cuesta arriba, pero desde luego esta vez un servidor sí que ha acertado con lo que nos precede.

Thorr-Axe es una banda joven, muy joven. No hay más que ver sus miembros, los cuales algunos de ellos no me extrañaría que no superasen la veintena. Y a pesar de parecer relativamente jóvenes, hay que decir que son todo un prodigio, pues este power trio presentan un disco sólido y poderoso en donde se reúnen los mejores escarceos de bandas de Stoner/Doom como bien puedan ser los japoneses Church Of Misery, con unos riffazos monstruosos, de ésos que te harán ventilar tu casa a base de molinillos. Y lo mejor de todo es que el disco ha sido producido por la misma banda, lo que demuestra que puede uno tirar con su propio trabajo solo si tienes idea (y dinero) si sabes lo que quieres.

Y es que Wall Of Spears es un auténtico pepinazo en toda la cara, que si te descuidas te la desfigurará en cuestión de segundos. Profesando el mejor sonido del Stoner y el Doom Metal aderezado con ciertos elementos Sludge (sobre todo a la voz con esa rasposidad propia de los más guarros Weedeater), Thorr-Axe revienta tus tímpanos a base de unos temazos propios de un salvaje con maza en mano y con un ánimo y una fiesta sin igual, capaz de levantar hasta el más muerto de todos. Wall Of Spears tiene todo en lo que puede pensar unos chavales como éstos: letras basadas en mitologías nórdicas, en vikingos llegados desde las frías aguas escandinavas y sobre todo alcohol, mucho alcohol.

Cuando te des cuenta de dónde te has metido con temas de la envergadura de The Island, Hung For Nine Days o Dragon King, no querrás parar, pues sus riffazos sacados de una fábrica de éstos al más puro estilo High On Fire te sacudirán como en una estampida hasta dejarte sin aliento y sin conocimiento, despidiéndote por los aires y convirtiéndote en una estrella fugaz que surcará el Cosmos a través de estos temas simples, pero efectivos. Pues es cierto que a veces es más complicado hacer un tema sencillo con enganche que un tema largo y complejo, pero sin nada en lo que llamar.

Nah, qué coño... mejor dejémonos de hostias e id a sentaros y relajaros mientras esta banda sodomiza tus oídos con un gran ejemplo de cómo hacer un disco que entra a la primera.



Puntuación: 9/10

miércoles, julio 27, 2011

Brutality Will Prevail - Sleep Paralysis (EP) (2011)

Quizás ésta se la primera vez que comento sobre un EP en el blog, ¿por qué? Bueno, las razones son varias: por un lado porque lo que iba a ser la actualización del día no me ha convencido lo suficiente como para darle un hueco en este sitio, por otra parte porque, aunque no sea muy devoto de EP's, splits y directos (sobre todo esto último), cuando se presenta algo así en grandes condiciones (las suficientes para llamarme la atención), le doy una oportunidad. Pero la razón que más me lleva a comentar esto, es porque Sleep Paralysis es el fiel reflejo de la evolución de una banda que está tomando cada vez más una dirección increíble, una que muy pocas bandas de su estilo (por no decir que ninguna) han tomado.

Pero bueno, lo primero es lo primero: hablemos sobre el grupo. Brutality Will Prevail surge en las calles de Reino Unido en 2005 como una banda más dispuesta a adentrarse dentro del mundo del Hardcore. Para ser más exactos, dentro del mundo del Hardcore Beatdown, caracterizado por su brutalidad y fiereza y por su sonido mucho más pesado y marcado, perfecto para cuando necesitas liberar toda tensión destrozándolo todo a tu paso.

Lo que nadie se esperaba es que esta banda fuera más allá de eso, pues a todo esto añadían unas atmósferas y una oscuridad propia del Sludge más denso, lo que les convertía en el equilibrio perfecto entre fuerza y sentimiento, algo que a ninguna banda del estilo se le habría pasado nunca por la cabeza. Forgotten Soul daba buena muestra de ello, pero donde realmente darían el golpe contra la mesa sería en Root Of All Evil, donde se podía notar cómo el grupo se iba adentrando cada vez más en esa senda oscura que los diferenciaba del resto, y cómo mezclaban partes de puro mosh con otras relajadas y tenebrosas a la misma vez con una precisión sin igual. Y parece que piensan ir a más con ello, pues Sleep Paralysis es un paso más hacia una caída sin fondo directo a un enorme agujero negro del que no se puede divisar siquiera qué hay al final.

Tres, tres únicos temas son los que encierran este EP, pero por los que pasa toda una vida ante ellos, pues es de momento lo más oscuro que ha facturado la banda hasta ahora, que ya es decir. El primer tema Cursed es como una recordatoria de dónde vienen estos chicos, pues con sus casi 4 minutos de duración, es el tema con mayor regusto Hardcore Beatdown presenta. Eso sí, mostrando desde ya claramente por dónde van los tiros esta vez, pues con su comienzo saturado, lento y emotivo ya te va dejando entrever cómo son los dos temas siguientes.

Y así es, pues Heavy Eyes ya te deja directamente pegado a la silla con su espectacular comienzo apocalíptico, propio de un futuro incierto, que se va conjugando en una oscuridad y saturación sin igual que irá empapando tus neuronas de manera lenta y agónica hasta que da paso a ese bajo gordísimo que se adelanta a las guitarras que entran aplastantes, cortando de raíz toda la atmósfera malsana que suda al principio de éste y se va volviendo cada vez más rítmico y violento.

Y ya por último, llega la oda a la desesperación, la desolación y, en definitiva, la evolución de la banda hacia unos pasajes más negros y sentimentales. Sleep Paralysis es de momento el tema más largo que hayan realizado, o al menos uno de ellos, en donde todo son ambientes creados a partir de unas guitarras melódicas sin fin que irán engordando y adelgazando a medida que el tema transcurre, subiendo y bajando decibelios como si de una marea se tratase, y que a segunda mitad del tema se volverá cada vez más fantasmagórico por su sonido y por los extractos de audio que suenan de fondo, amén de ese efecto de lluvia que empieza a surgir de la nada.

Hay que ver cómo un simple EP me ha dado más juego que cualquier disco que haya escuchado hasta ahora. Voy a tener que empezar a plantearme el ponerme a buscar más de éstos.



Puntuación: 10/10

martes, julio 26, 2011

Hail!Hornet - Disperse The Curse (2011)

¿Qué pasa cuando un grupo de alocados y enfermizos drogatas amantes de la hierba y la buena cerveza deciden unir sus fuerzas y crear uno de esos proyectos titanes que tiran paredes hacia abajo? Que surge algo parecido a Hail!Hornet, uno de esos súpergrupos que no debería pasar desapercibido para los oyentes, pues está compuesto de, atención:

Dixie Collins - Bajo (Weedeater, Bongzilla, Buzzov·en)
Erik Larson - Batería (Birds Of Prey, Alabama Thunderpussy, ex-Morne)
Vince Burke - Guitarra (Beaten Back To Pure)
Troy Medlin - Voz (Sourvein)

Desde luego, una formación digna de quitar el hambre, la sed, y todas las necesidades básicas de más de uno. Hail!Hornet se formaría allá por 2006 con el objetivo de unir fuerzas y hacer algo lo más bestia jamás hecho dentro del Sludge. En 2007 lanzarían su primer álbum homónimo, y en este año no era de extrañar que Relapse Records se ofrecieran a hacerles la publicidad y distribución para su nuevo trabajo, Disperse The Curse.

Y os aseguro, pequeños intrépidos, que Disperse The Curse es una auténtica patada en la boca que deja bien claro cómo se hace un buen disco del género, pues Hail!Hornet va a tiro hecho sin pararse a preguntar qué se va encontrar delante, como un tanque controlado por 4 gorilas se tratara, pues la gran mayoría de temas son directos, sin tapujos ni miramientos, con unos riffs capaces de noquear hasta al mismísimo Tyson. Y esto queda bastante claro nada más escuchar Shoot The Pigs, una auténtica y malsana locura con una velocidad y una rebeldía sin igual, dispuesto a hacer vibrar a todo aquel que se aventure a escucharlo, e incitando al mejor pogo con un riff principal sencillamente demoledor. Y quizás en este aspecto, en cómo de asesinos suenan los instrumentos, es a lo que uno le entra el déjà vu, pues si hay algo a lo que más recuerda este tipo de Sludge tan salvaje es a Acid Bath, solo que quitando las partes más relajadas de la banda, y dejando tras de sí una ristra de mala baba y rabia desmesuradas.

Y prácticamente es así en todo el transcurso del disco, Disperse The Curse va a lo efectivo, y todos sus temas (o la gran mayoría) te harán sentir una gran sensación en tu interior que te irá sacudiendo como una estampida de búfalos. Y es que todos los temas, algunos más y algunos menos, dejan un buen sabor de boca que te obligará a volver a reproducirlos para relamerte una vez más. Y con todo, y como buen disco de Sludge, también saben soltar el acelerador para mostrarnos temas como Unholy Foe o Blacked Out In Broad Daylight, donde Troy Medlin pasa a convertirse en un alma en pena que va yendo y viniendo con ese efecto de delay que le da ese toque fantasmagórico.

Toda una exquisitez que te dejará con una sonrisa de gloria mientras asientes levemente la cabeza y profesas un convencido "seh...".



Puntuación: 9'25/10

lunes, julio 18, 2011

Yob - Atma (2011)

Se nota mucho las vacaciones, desde luego, y ver que llevo casi una semana sin tocar apenas el blog hasta me duele, pero es que cuando tienes en mente otros planes uno no puede estar en todo, no se puede ser omnipresente. Y serlo supondría ser Dios, y en estas tierras internautas se encuentra sepultado, así que no es buena idea serlo. ¿Y cómo compensar estos días de inactividad? Pues hablando de uno de los discos más esperados por algunos lectores del blog y por cualquier oyente en especial, uno de esos discos que tienen que ser mencionados sí o sí, aunque todo vaya en contra de viento y marea y el mundo se acabe en apenas unos minutos.

Porque estamos hablando de nada menos que lo nuevo de uno de los fenómenos musicales más impactantes a día de hoy que nos ha brindado la tierra y esos seres complejos que somos conocidos como humanos, pues se podría decir que Yob es uno de esos grupos que lideran una nueva era del Doom Metal en todos sus aspectos, junto con otros como Electric Wizard y demás. Llevando el sonido de Black Sabbath hacia fronteras jamás exploradas, hacia pasajes completamente desoladores, infinitos, y abstractos a la misma vez, hacia una evolución jamás sufrida en este estilo. Donde el Doom Metal se fusiona con ciertos elementos del Stoner y el Sludge, pero embarrados en una fangosa capa de densidad sonora capaz de hacer vibrar tus sentidos y noquearte lentamente, Yob ha ido ganándose el pulso a ser toda una banda referente del estilo con su sonido envolvente y sus riffs que se van desarrollando como tentáculos que reptan por el suelo hacia ti, y que se ha consolidado con discos como el último y majestuoso The Great Cessation.

Así pues, finalmente podemos ser testigos de su nueva maravilla, Atma, que como si de una religión se tratara nos irán introduciendo en ella a base de lo que ellos mejor saben hacer: vibrar nuestros sentidos y retumbar nuestras neuronas. En tan sólo 5 temas facturados con el único propósito de convertir su música en toda una experiencia espiritual y esotérica, Atma no tiene nada que envidiar a sus predecesores, pues cada uno de sus temas cobra vida y se presenta como un gigantesco titán, dispuesto a arrasar con todo a su paso.

Quiénes hayan escuchado a Yob anteriormente, sabrán qué se encontrarán en su nuevo trabajo, pero con ciertas variaciones que, prestando completa atención, pueden apreciarse claramente. Entre ellas, la composición de los temas de Atma se antojarán más directas, y si bien esa atmósfera humeante que caracteriza a la banda no deja de cesar, se aprecia mayor cantidad de riffs efectivos y musculosos, dispuestos a derribar todo ante su paso, algo que se puede notar en el propio tema homónimo y en Prepare The Ground. En segundo lugar, la presencia de nada menos que Scott Kelly de Neurosis en Before We Dreamed Of Two y Adrift In The Ocean, siendo mucho más notorio su acto en el primero. Y aunque no haga nada que nosotros no sepamos de él, siempre es curioso ver cómo su presencia en una banda que no sea la suya propia produce la sensación de estar escuchando directamente a los neuróticos. Será cosa de su timbre de voz...

Por último, cabe destacar el ligero cambio en el registro vocal de Mike Scheidt, mucho más heavy y rockera que lo que podía detectarse en anteriores trabajos, y que se puede apreciar con mejor claridad en Upon The Sight Of The Other Shore. Eso sí, sin dejar nunca de lado sus monstruosos y abrumadores growls que suele marcarse en varias ocasiones.

Una vez más, queda demostrado por qué una banda como Yob es tan aclamada en todo el globo terráqueo, y Atma una vez más confirma ese hecho.



Puntuación: 9'75/10