Y seguimos con material de bandas o incluso compañías que me han enviado para darles un hueco dentro de estas entrañas de Internet y así darse a conocer un poco más de cara al público a nivel internacional. En esta ocasión, se trata de Domino Media Agency, quienes parece que se están encargando de ayudarles en la promoción y publicidad a esta banda llegada directamente desde Suiza con la intención de desmarcarse los hábitos propios del género en donde corren. Y como toda ayuda es poca, pues gustosamente he decidido ofrecerles una entrada en el blog, pero antes que nada hay que hablar de la banda y del disco en sí, obviamente.
Denominándose a sí mismos "Metalcore brutal y sexual", Voice Of Ruin se forma en 2007 tras cambiarse el nombre anterior de la banda, Wristcut. Su reconocimiento por tierras suizas ha sido tal que han llegado a telonear a bandas de la talla de Entombed, Tankard o Benighted. Tras una demo lanzada en 2009, la banda decide enfrascarse en su primer larga duración, de nombre homónimo, que es lanzado bajo el sello de Heimathome Records, quienes ya habían editado material suyo cuando aún respondían al nombre de Wristcut.
Pues bien, más allá de lo de "Metalcore brutal y sexual", Voice Of Ruin se adentra más en los terrenos más bestias del Deathcore, pero tampoco os esperéis a unos Whitechapel como quien más, su sonido es mucho menos oscuro que esta tanda de grupos. ¿Por qué? Por la influencia que reciben de nada menos que del Thrash Metal. Tampoco es que vayan a ser unos Slayer de la vida, pero se puede apreciar ciertos riffs que evocan a los mejores momentos de este género, y que se puede apreciar en temas como en Dependances (ese comienzo me recuerda enormemente a los últimos trabajos de Onslaught), Free Hate con ese arranque completamente Thrash, o Beautiful Fight, con más de un arranque que a alguno le puede recordar incluso a Evile si se presta atención.
En ese aspecto sí que podría decirse que beben de una banda de Metalcore exactamente: de nada menos que de Unearth, los cuales también presentan unos riffs muy propios del Thrash Metal ocultos entre los breakdowns. Por otra parte la producción se presenta pulida, propia de estos grupos de hoy en día que procuran sonar lo más nítido posible, aunque habría deseado que el bajo se notara mucho más. La ejecución de los temas es buena, y presentan diversidad en los registros vocales, pasando de los guturales a las voces más cercanas al Hardcore con algún efecto que le da más cuerpo a la voz. Sin embargo, a pesar de ello, he de decir que, aunque tienen algunos toques que bien podría servirles para desmarcarse de lo típico, los temas no pasan de los habituales que uno puede escuchar dentro de este género, es decir, que no destacan en nada más, cayendo dentro del saco de bandas del montón, lo que no quita que uno pueda disfrutar de buenos momentos con breakdowns y un cierto groove que hará a más de uno desnuncarse completamente.
Un disco con buenas ideas, pero que aún le quedan bastante por pulir y mucho por recorrer. De momento esto es sólo el principio.
Si alguien que se considerara un auténtico fanático de la música extrema me preguntara quiénes son Vader, no lo volvería a ver con los mismos ojos por el resto de mi vida. Básicamente es imposible ser un eterno seguidor del Metal más cazurro sin saber de la existencia de esta banda. Clásicos indiscutibles del Death Metal más thrashero, directamente desde Polonia (país que alberga a las bandas más aclamadas en el panorama metalero, como era de esperar), Vader son de esas bandas que han sabido seguir adelante e ir cambiando poco a poco con el paso de los años sin salirse jamás de su estela habitual.
Después de dejar a un servidor con un grandioso sabor de boca con su anterior Necropolis, Vader vuelve a la carga dispuesto a dejar claro una vez más que en su terreno no hay quienes lo sucedan. Con una formación renovada, Peter (único miembro original de la banda, y básicamente el alma de éste) se ensalza en una nueva batalla, en la que en esta ocasión parece que pretende hacer una regresión hacia sus orígenes, empezando por su portada más propia de sus primeros trabajos (y con el logo original de éste), y terminando principalmente en la música y la composición de los temas, con auténticos ramalazos muy propios de la época del Litany (Only Hell Knows es un claro ejemplo de ello).
Welcome To The Morbid Reich atestigua lo dicho, y en una especie de compendio entre sus comienzos y su sonido actual más pulcro, consiguen un disco que casi podría decirse que es como una recolección de lo mejor de cada etapa de su extensa carrera. Por supuesto no vamos a encontrarnos un The Ultimate Incantation, pero estoy seguro que como mínimo no defraudará a sus más fieles y acérrimos seguidores, pues no le falta nada para ser 100% Vader: unos riffs endemoniados que se van facturando como soldados del Infierno, una batería para nada manca que está muy a la altura, casi a la misma que la del ya fallecido Doc, y cómo no, Peter con su personalísima voz y sus característicos "solos de caballo".
Con ello encontraremos temas de envergadura muy propios de la banda como The Black Eye, I Had A Dream o Come And See My Sacrifice, por no hablar de auténticos titanes sonoros muy a la altura de su EP The Art Of War como I Am Who Feasts Upon Your Soul, un auténtico peso pesado que enganchará sus mejores golpes contra tu mandíbula para que te acabes despidiendo de ella.
Otro nuevo trallazo más de esta banda que se archiva en su elenco de discos gordos. Mientras el resto de clásicos buscan renovarse (y morir), Vader sigue en sus quince haciendo lo que mejor saben hacer, así que... ¿qué otra cosa esperarías si no? ¿Cumbia?
Hacía mucho tiempo que no hacía una entrada sobre algo de Thrash Metal, fuera del tipo que fuera, y hoy es una oportunidad más que única, porque esperaba este disco como aquel niño que espera su regalo de cumpleaños, pues hablar de Toxic Holocaust es hablar de calidad por los cuatro costados. Normalmente no te sueles encontrar un proyecto de Thrash Metal formado por un solo hombre, pero ésta es la excepción con Joel Grind, miembro fundador de esta banda, y que en sus comienzos se encargaba prácticamente de todos los instrumentos, utilizando músicos de sesión para sus conciertos. El surgimiento de este proyecto fue todo un hitazo, pues era de los pocos grupos que han surgido en este siglo que recogían de mejor manera la esencia del Thrash Metal.
Esto llevó a que una discográfica del tamaño de Relapse Records se interesa por este pequeño Súper Saiyan del Thrash, lanzando bajo éste uno de los mayores golpes del estilo bajo el nombre de An Overdose Of Death..., una auténtica patada en la boca que a día de hoy muchos todavía saborean con dolor y dulzura a la misma vez. Por aquel entonces, Joel Grind se veía obligado a añadir miembros a su banda, dejando de ser un proyecto "one-man" a ser todo un grupo consolidado. Normalmente en un grupo se nota mucho el cambio de miembros, la ida de unos y la entrada de otros, y los que éstos puedan aportar o no a la banda, regidos siempre por los fundadores de éste. Y eso ya pasaba en su anterior trabajo, y también pasa en su nuevo Conjure And Command.
Siempre bajo la austeridad del Black Metal como recurso para fortalecer su manera de hacer Thrash Metal, y con la actitud y la macarrería propia del Punk, Toxic Holocaust se marca una vez más uno de esos discos que escucharás una, y otra, y otra vez hasta que tu cuerpo no pueda aguantar tanta potencia. 10 temas de rápido y sudoroso Thrash Metal enfrascado en unos riffs que estallan como morteros en tu conciencia es prácticamente lo que nos espera en Conjure And Command por vez consecutiva. Y es que si Joel Grind se mueve como pez en el mar entre estos terrenos, ¿para qué sacarlo de ahí? Contando con Phil Gnaast al bajo (quien ya actuó en la banda para el split compartido con Hellacaust) y Nick Bellmore de Kingdom Of Sorrow a la batería en esta ocasión, volveremos a montar una fiesta de alcohol, rebeldía y diversión con este nuevo disco que se va facturando en temas que van aplastando tus sentidos a golpe de martillo (o de baqueta, como prefieras) con temas de la talla de Agony Of The Damned, Bitch o Revelations, presentando algún tema en donde sueltan el acelerador sin dejar de lado la contundencia de la banda como I Am Disease, e incluso con algún tema en donde el lado guarro blacker desaparece por momentos espontáneos como Nowhere To Run. Y, por supuesto, todo bajo la voz de Joel Grind que te hará reconocer al grupo al instante, con su vena punkarra sucia característica a los que nos ha acostumbrado en sus anteriores trabajos.
Mala hostia desprendida por todos los poros, eso es lo que es Toxic Holocaust y maldita sea si eso deja de ser así algún día. No necesitas irte más lejos: el mejor Thrash está aquí, lo quieras o no.
Siempre he considerado Japón como un país excepcional dentro del Metal (y en otros géneros), no es la primera vez que comento acerca de ello. Cuando uno pensaba que era un país que, debido a su cultura, estaría estancada en la cultura musical de este estilo, uno descubre que a lo largo de los años se ha forjado una imagen propia y que reluce resplandeciente en lo alto de la cima. Incluso cuando uno aún no había nacido, existía el Metal por aquellos lares, sin ser ajenos a toda la revolución que estaba produciendo este género en sí. Un claro ejemplo de ello puede ser Sabbat (no confundir con los ingleses de mismo nombre), que desde 1984 han estado en la palestra de la música extrema en la escena japonesa, quizás una de las bandas más lóngevas de aquellas tierras.
Después de muuuuuucho lanzando únicamente material que se basa mayormente en directos y algún que otro EP, finalmente en este año que nos acontece lanzan su nuevo álbum, titulado Sabbatrinity. Y mientras que muchos grupos han ido evolucionando a lo largo de los años, Sabbat da la sensación de que quedaron estancados en el pasado y que, ajenos a lo que ocurre en la actualidad, han sacado este nuevo disco con los medios que tenían por aquel entonces. Y es que, queridos lectores, Sabbatrinity tiene todo lo que necesita para posicionarse entre los trabajos que nos regalaron los 80's: temas simples pero con sinceridad, rápidos y contundentes, con una producción propia de los tiempos que corrían por aquel entonces, y que en cierto modo recuerda a las producciones añejas de aquellas bandas que conformaban lo que se conoce como "japcore", es decir, G.I.S.M y derivados.
Sabbatrinity es quizás uno de los discos de esta banda que más regusto Heavy presenta junto a su filosofía basada en ese Black/Thrash oscuro que los define, dando de por sí un sonido muy cercano a los comienzos de Venom. Buena cuenta de ello la dan todos y cada uno de los temas que conforman el disco, desde Black Metal Scythe hasta la instrumental Witch's Weed. Incluso esos alardes de Heavy Metal que desprenden llegan hasta el punto de que a uno se le ponga la piel escarpias al escuchar Karmagmassacre, en donde da la sensación de estar escuchando al propio Mustaine dándolo todo en cuerpo y alma.
No necesitas saber nada más que lo ya dicho, esto es Metal en todas sus letras.
No hay nada como ver un disco recomendado por alguien, escucharlo, y que éste acierte. La sensación de gusto, de victoria, de haber encontrado un tesoro gracias a las indicaciones en el mapa de otro pirata hace que su escucha sea tan gloriosa como haber ganado una batalla. Y así es como me ha sucedido con este disco, recomendación una vez más de ese blog que es básicamente obligatorio su visionado que responde al nombre de Rise From The Ashes. Y menudo descubrimiento me ha dado, pardiez.
Y así de primeras lo digo: esto es diamante en bruto, perfecto, resplandeciente, y capaz de rajar cualquier otra piedra preciosa que choque con éste. Arafel es como juntar a todos los combatientes del Metal y prepararlos para una guerra tan épica (sic) que ríete tú de El Señor de los Anillos. Directamente desde Israel, y nada más y nada menos que con Helge Stang al frente, vocalista original de la banda de Folk Metal Equilibrium, esta banda lleva ya su tiempo existiendo en la escena metalera desde 1997, con una demo y dos discos a sus espaldas, The Way Of Defender y Second Strike: Through The Flames Of The Ages. Pero con este For Battles Once Fought se han coronado y sentado en el trono del rey, y con total merecimiento de ello, pues estamos ante un disco que supera lo antes escuchado.
Aún cuando la propuesta que traen no es nada original, con riffs escuchados hasta la saciedad, lo cierto es que su espectacular fórmula es lo que hace que este For Battles Once Fought sea tan sumamente poderoso y particular, todo ello realizado a la total perfección. Y es que el éxito de dicho disco está en la abrumadora cantidad de influencias que presenta éste. Arafel se asienta en un Black Metal melódico fusionado con un Folk Metal espléndido, pero a eso hay que añadirle lo siguiente: Death Metal técnico, ya sea por los growls de Helge Stang o esos continuos cambios de traste y ritmo propio de los masturba-mástiles del Death Metal; Thrash Metal; progresivo, sinfónica, violines... hasta algún breakdown propio del Core más moderno (así como lees). Todo esto forma y moldea un disco que se atragantará de lo jodidamente grande que es. Empezando por ese temazo enorme de aquí a China que es Sword's Hymn, con una intro simplemente impresionante, hará que tu casa se convierta en una auténtica batalla campal en la que no sabrás por dónde te vienen los ataques. Y es que es así, el primer tema ya de por sí presenta tantos elementos a la vez que los 7 minutos y medio que lo conforma se te pasarán por alto, te quedarás perplejo ante lo que ha sucedido, y tendrás que reproducirlo nuevamente.
Pero hay que seguir la aventura, y lo haremos de la mano de Kurgan, que nuevamente nos noqueará con su amalgama de estilos, en una especie de calamar gigante que porta un arma distinta en cada tentáculo. La cosa continúa hasta 1380: The Confrontation, donde el Folk se adueña completamente del tema, y en el cual presenciaremos una auténtico asalto de piratas. Después de éste nos llega The Last Breath Of Fire, el cual hace a modo de "interludio" con una pieza instrumental que es tan grandiosa o incluso más que el resto de temas que conforma este Leviatán venido de las profundidades del océano. Y así hasta Death Of Archaic World, con ese comienzo completamente retocado y pulido que le confiere de un elemento electrónico bastante atrayente, y que estalla con una sucesión de riffs que al mínimo descuido te partirá el cuello, todo ello bajo un toque que irremediablemente te hará mirar hacia atrás hacia el Sons Of Northern Darkness de Immortal.
TODO, lo tiene TODO: la increíble técnica que presentan te harán sudar junto con esos breakdowns tan gordos que hacen a uno recordar a unos The Faceless transformados en otra cosa nunca vista antes, esas influencias thrasheras presentes en unos riffs ultra-sónicos y decapitadores junto con esos cánticos folclóricos típicos y esa atmósfera blackera única, todo ello envuelto en papel progresivo, y adornado con lazos de violines a manos de la bella Nasha.
¿Pero qué demonios hago? Sólo consigo que tardéis en escuchar uno de los discos más grandiosos que nos ha brindado este 2011. Madre mía la que me depara este año, creo que no voy a salir vivo de ésta...
Sí, sí, sí, y mil veces SÍ, por fin puede uno disfrutar de la nueva muralla sonora de estos tíos. Que no os extrañe esta excitación, Legion Of The Damned es posiblemente una de las bandas que más aprecio del panorama actual del Death/Thrash Metal más bestiajo y cafre jamás creado. Y no es de extrañar, hablamos de una banda que se formó a partir de ex-miembros de los implacables Inhume, uno de los máximos exponentes del Death/Grind de los Países Bajos. Y como tal, dicha brutalidad sonora debía ser mantenida en una nueva mutación, y es así como nació esta banda en 2005, dejándonos bien claro de lo que eran capaces al año siguiente con su aplastante disco debut Malevolent Rapture, un disco cargado de la mala hostia, y un auténtico puñetazo en toda la cara. Al año siguiente, lanzarían su siguiente disco, Sons Of The Jackal, donde tuvieron un leve bajón para volver con más fuerzas con nada menos que 2 discos en el mismo año, Feel The Blade y Cult Of The Dead.
Y así, la banda da comienzo al año con su nuevo trabajo, Descent Into Chaos, donde dejan bien claro que se las suda lo que ocurra alrededor de ellos en el mundo, ellos seguirán haciendo lo que mejor se les dan hacer: crear auténticos himnos y temazos descoyunta-cuellos. Y vaya que si lo han conseguido. Este nuevo trabajo mantiene la línea de sus anteriores discos, es decir, velocidad y fuerza a partes iguales, en un sonido donde se muestra claramente su devoción por el sonido gordo de la última etapa de Kreator, Holy Moses y Sodom, para tener una idea clara. Ya a primeras te mandan a la luna de una patada en forma de tema, llamado Night Of The Sabbath, y que demuestran que en estos 6 años no han cambiado ni un ápice en su sonido.
Escuchar la potente voz de Maurice Swinkels, muy característica de la banda, junto con los destructivos riffs del disco, hacen que más de uno muestre una cara de satisfacción al ver que la banda nos sigue brindando lo mismo, algo que, pese a poder pecar de repetitivo, no es problema para estos monstruos. Y eso lo sabemos de sobras, y más, cuando suena a continuación War In My Blood y Shrapnel Rain, atentando contra nuestra salud a base de riffs que ejecutan como ganchos de profesional de boxeo, dejándote KO al instante. Pero no sólo saben ser rápidos como el rayo, también saben mostrar algún ramalazo tranquilo a lo Destruction como al comienzo de Lord Of The Flies, donde muestran un soplo de aire nuevo a la banda. Claro que esto es sólo un recuerdo que se te olvidará al instante al recibir la siguiente tanda de ataques.
Tan sencillo como eso, Legion Of The Damned no necesita añadir nuevos elementos a su fórmula matemática. Su ecuación es sencilla de resolver, pero efectiva a la hora de su uso, capaz de lanzarte por los aires cual explosión nuclear, pues básicamente eso es lo que definiría su música, una auténtica explosión en cadena. ¿Podrás sobrevivir a semejante holocausto?
Pues sí, mucho antes de que acabe este año, ya uno puede disfrutar de algunas joyas que nos depara este 2011, las cuales no son pocas: Ulcerate, Lifelover, Deicide, Legion Of The Damned, Heretoir, Earth... los cuales algunos caerán por estos lares, que no os quepa duda. Y para estrenarme con este año venidero, qué mejor manera que con el regreso de unos clásicos, de ésos que, de una manera u otra, hacen mella en la vida de uno. Y lo mejor es dónde me he encontrado el disco: en Spotify, ya sabéis, esa radio/servicio alternativa al Last.FM para aquellos quienes no pueden/quieren suscribirse a ésta para escuchar la radio.
Muy a pesar de algunos, Macabre es una de esas bandas que pueden estar a la altura de otros clásicos como Napalm Death, Terrorizer y demás. Y todo esto es gracias a su manera peculiar de hacer las cosas, ese Grindcore tan thashero e influenciado por el Death y, sobre todo, por su manera de presentarlo, como auténticos rednecks de la vida, con temas muy divertidos, el cual tomarían el relevo bandas como los Birdflesh, y por sus letras en torno a asesinatos y asesinos en serie, todo con ese toque de humor tan negro propio de ellos. Muchos recordaremos ese bestial disco llamado Sinister Slaughter, con esa portada parodia del Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band de Los Beatles, y en la cual aparecen varios asesinos en serie conocidos de Estados Unidos, creando, como siempre, cierta controversia.
Pues bien, cuando nadie sabía qué estaban tramando los de Illinois y dónde se hallaban, descubrimos que serían los dispuestos a suceder a Krisiun en la gira que pasaría por la península en Noviembre de este año acompañando a Napalm Death, Immolation y Waking The Cadaver. Toda una sorpresa para muchos, aunque según las lenguas dieron mucho que desear en dicha gira. El caso es que para algunos supone una alegría, pues era posible que esto significara una vuelta de la banda a los estudios, y así ha sido. Macabre, tras el EP Human Monsters, vuelven en 2011 para deleitarnos con una muestra más de su bizarrismo musical, y este Grim Scary Tales lo hay, y a raudales.
Partiendo de la base pesada de su música, Macabre hace el que posiblemente sea su disco más variado, esquizofrenoide y chocante de todos. Y es que, aparte de los riffs grindcoretas thrasheros característicos de la banda, se atreven a mostrar elementos de cosas tan dispares como el Country, el Rock setentero y hasta el Pop de los 80's. Con temas como Mary Ann con ese toque tan popero o The Bloody Benders con ese ritmo y sonido Country que dan ganas de salir en camioneta pegando tiros con tu escopeta de caza al cielo, uno no puede estar más seguro de ello, y es lo que hace del disco sumamente divertido, muy a pesar de lo que uno pueda esperar del disco. Por supuesto, la banda aún sigue manteniendo esas voces tan jodidamente enfermas a cargo de Lance Lencioni y Charles Lescewicz, y mostrando esa carga tan directa propia de auténticos cerrados de campo como lo son Locusta y The Sweet Tender Meat Vendor (esta última enganchante hasta la saciedad). Está claro que uno no se va a cansar de este disco bajo ningún concepto, pues siempre te darás cuenta de algún detalle que se te ha escapado anteriormente. Como en The Kiss Of Death, con ese comienzo tan Stoner que presenta, uno puede ir cogiendo pañales para evitar desperdiciar toda la habitación, pues te cagarás literalmente ante la sucesión de temas a cada cual más raro y enganchante a la misma vez. The Black Knight, Bruke And Hare, Lizzie Borden... y así hasta el infinito. Y para rematar, un cover del tema Countness Bathory de Venom simplemente magistral, y que unido a esa producción y sonido tan propio de los 80's, hace que el disco consiga obtener muchos más puntos.
Un regreso más que satisfactorio de una banda que siempre ha permanecido en la sombra y a la que muchas bandas le deben su locura y su música. Estoy seguro de que 2011 va a ser también un año que dará mucho de qué hablar.
Era necesario, era vital, era de suma importancia, se hacía de rogar, estaba tardando... y tras varios meses desde su salida (Febrero, casi ná), por fin comento en este blog uno de esos discos más esperados del año, y que resultó un puto tiro en mi cabeza, porque simplemente este disco es gordísimo cual cachalote.
No es necesario hablar de High On Fire, pero hay que hacerlo, hay que ubicar a aquellos quienes aún desconozcan de esta gente, hay que ser humildes. La banda se forma por obra y gracia de Matt Pike, guitarrista de esa mítica banda y piedra ancestral fundamental en el Stoner/Doom que es Sleep. Alejándose notablemente del sonido fumeta de éste, Matt Pike busca un sonido mucho más crudo y enrevesado, y es así como se forma la banda. Lanzando pepinazos como pueden ser Death Is This Communion o Blessed Black Wings, codeándose con gente como Jeff Matz (ex-Holy Terror), y fichando con discográficas como la aclamada Relapse Records, la banda lanza en este año su nuevo y esperadísimo disco Snakes For The Divine bajo E1 Music y producido por nada menos que Greg Fidelman (quien ha producido discos de gente como Slayer y Metallica).
Y os puedo asegurar que este disco sólo se puede definir en una sola palabra: colosal, porque el sonido gordísimo de la banda tan característico vuelve a mandar en este álbum de Anunnaki's (tema en el que se basa éste) anclados en unos riffs rimbombantes y poderosos como pocos. Y todo es gracias a que este disco es mucho más accesible que sus anteriores (porque seamos sinceros, sus discos anteriores son grandes como el copón, pero muuuy difíciles de asimilar), en pos de sacrificar un poco la composición (pero muy poco). Me cuesta pensar que aún con esto sigan dando mucha guerra.
Y seguro que habréis puesto cara de idiotas al ver que en las etiquetas añado "Thrash Metal". Esto tiene su explicación: Snakes For The Divine bebe tanto del Thrash, que en ocasiones nos va a dar la sensación de estar escuchando a unos Slayer con anabolizantes. Quizás en sus predecesores ya mostraban esta influencia, por eso de su sonido tan crudo, pero es que escuchar temas como Ghost Neck o Fire Flood And Plague dan a uno la sensación de estar escuchando a unos Slayer en gracia y que parece que te van a pasar por encima cual Muscle-Car. Por supuesto esto es algo puntual, algunos que otros riffs principales, pero suficiente para notar la presencia de este género en la música de Snakes For The Divine. Y todo esto sumado a unas increíbles notas y riffazos de puro Stoner musculizado como el propio tema homónimo o How Dark We Pray, acompañados de la monstruosa e imponente voz de Matt Pike (no me extraña que para Sleep prefirieran a Cisneros frente al micro), añaden el toque final a este disco que vuelve a posicionar a High On Fire como una de las mejores bandas del género actual.
No puedo creer que no haya comentado hasta el día de hoy de este increíble escopetazo, debería ser empalado como unas 15 veces. Pero mejor tarde que nunca, ¿no?, pues ale, todos a disfrutar de este auténtico pepinazo y a sentirse auténticos mastodontes destroza-todo a su paso.
Perversiones, muerte, rebelión y ganas de armarla... eso es lo que nos encontraremos en uno de los mejores discos que ha parido nuestra tierra natal. Un disco aclamado tanto por el público más underground de aquí, como fuera de nuestras fronteras. Y por supuesto un blog como éste no sería un blog si no se comenta semejante maravilla, así que aquí estoy, dispuesto a destripar esta joya de la misma manera que me destripa a mí cada vez que lo escucho.
Dishammer no es una banda nueva, al menos en cuanto a sus miembros se puede decir. Formado por nada menos que Jose Dopico (Machetazo), Iñaki (Looking For An Answer, Moho), Raúl (Moho) y Víctor (Disnation), podemos estar seguros de que no se trata de una banda de inexpertos. De esta manera, se garantiza un disco donde la maestría y el buen hacer se huele por los cuatro costados. Y así es con Vintage Addiction, disco debut de la banda después de una demo, y que demuestra de lo que pueden ser capaces semejante combo como éste.
Lo que uno se encontrará en Vintage Addiction se puede resumir en dos palabras: mala leche. Pero si queremos ser más específicos, el resultado es un Crustcore con algún ritmillo D-Beat en varias ocasiones e influencias claras del Black Metal (sobre todo a la voz) y del Thrash Metal. Dicha ecuación se resuelve en un disco jodidamente sucio, gracias a esa producción tan guarra que le da ese toque tan exquisitamente cerdo, un sonido asesino, como si de un maníaco flacucho armado con un cuchillo se tratara dando trotes mientras se abalanza hacia ti, abriéndote en canal y observando cómo tus tripas van cayendo fuera de su cavidad.
Casi media hora de mala fostia lleno de temazos como el primer Smoke Of Death y la increíble y cabalgadora Pain In The Ass, pasando por temas como Age Of Disgrace, Werewolves On Wheels (imagino que haciendo mención a la película setentera de mismo nombre), terminando en el último tema homónimo con un sonido muy punkarra que recuerda por momentos a los abuelos Discharge. La voz de Jose deja patente la esencia de este disco, sucio, carrasposo, cual viejo hasta el culo de alcohol y cigarrillos que incluso por momentos puede recordar a la de Jeff Walker (Carcass), grandes ritmos marcados por Iñaki y Raúl en el bajo y la guitarra respectivamente, acompañando la batería a manos de Raúl que le da la guinda necesaria al sonido. Como ya dije antes, el ritmo puede pasar del Crust en algunos temas a otros más propios del D-Beat (como en el caso de Blessed With Catalepsy).
Hora de desfasarla al completo con una de las mejores bandas del panorama nacional actual. Mujeres desnudas de voluptuosos pechos te esperan al ritmo más guarro que podrás haber escuchado jamás. Simplemente déjate llevar.
Supongo que la mayoría de nosotros recordaremos lo que supuso en su momento el último disco de Celtic Frost: Monotheist. Un disco aclamado por muchos, repudiado por otros. Después del hostiazo que supuso Cold Lake con ese sonido propio del Glam Metal y esas pintas que se gastaron, volvieron a recuperar un poco el rumbo con Vanity/Nemesis. Pero es con Monotheist con el que llegaron a alcanzar de nuevo la cima con un disco tan jodidamente oscuro que ríete tú de cualquier banda de Black Metal ambiental o Doom. Mientras que para muchos resultó una joya de la banda que pasaría a la posteridad y un acierto de ésta, otros tantos se mostraron en desacuerdo esperando un regreso de la banda a sus orígenes. Tristemente ya no sabremos qué rumbo habrían cogido, ya que después de este, la banda volvería a disolverse.
Thomas Fischer, quien sería por aquel entonces uno de los miembros originales de la banda, se había dado cuenta de que habían obtenido el sonido que él buscaba, pero tras la desaparición del grupo se vio obligado a tener que buscar otra vía para seguir explotando ese sonido. Y es entonces cuando nace Triptykon nada más dejar Celtic Frost, coge a algunos miembros como V. Santura (actual guitarrista de Dark Fortress y con el que ya contaría en los directos de su anterior banda durante la gira de Monotheist), Reed St. Mark a la batería (quien no tardaría en ser suplantado por Norman Lonhard de Fear My Thoughts) y Vanja Slajh, y bajo el sello creado por Celtic Frost, Prowling Death Records, graban a mediados del 2009 lo que es hoy su disco debut, Eparistera Daimones, producido por el propio Fischer para obtener ese sonido desolador con el que atrapó a muchos.
Y como ya he dicho, Triptykon es el comienzo de lo que terminó Celtic Frost. Siendo de alguna manera un Monotheist II, Eparistera Daimones mantiene lo que ya nos enseñó Thomas Fischer en su anterior trabajo, un disco lleno de oscuridad, dolor y miedo el cual se asenta principalmente en los sonidos más crudos del Black y el Doom Metal, y con varios tintes asimilables del Thrash, Death e incluso del Avant-Garde Metal. Denso, oscuro, un dios tenebroso y negro que te adentrará en sus entrañas, devorándote y convirtiéndote en carne picada. Por supuesto, el disco presenta un pequeño toque propio que hace que tampoco resulte una copia descarada de lo último de Celtic Frost, elementos que nunca se vieron en Monotheist, que se van dislumbrando a medida que avanza Eparistera Daimones y que le dan un cierto toque de personalidad al disco dentro de un sonido bastante personal de por sí.
Para empezar, el disco arranca con Goetia, tema de 11 minutos aproximadamente que ya de por sí te deja con los huevos a la altura del cuello. Y es que ese comienzo tan funeral que recuerda a A Dying God Coming Into Human Flesh te hará soltar una gota fría, mientras tu cuerpo se eriza, para dar paso a un riff rápido y asesino con un doble bombo a la batería y, finalmente y lo que más espera uno, escuchar esa voz imponente de Thomas Fischer predigando. Con esos estribillos que recuerdan mucho a los de Ground, y esos solos impactantes, aportarán la guinda a un tema gordo que nos predice lo que nos encontraremos en este disco y lo que viene a continuación.
Y así, de esa manera, llega Abyss Within My Soul, más animado, con ese ritmo propio de una avanzadilla de un ejército, y con esas atmósferas tan fúnebres y esos pequeños solos que adornan al tema, mientras empieza a hacerse patente los recitales de V. Santura a las voces, y la voz tan jodidamente agonizante, asquerosa y a la vez enganchante de Fischer que cada vez nos deja más con la cara blanca.
Con In Shrouds Decayed lo más probable es que se te caigan los pantalones y no te dé tiempo a volver a ponértelos. Porque es quizás uno de los temas más sombríos del disco, que se va acrecentando progresivamente y volviéndose cada vez más y más furioso, tanto en la parte instrumental como por parte de la voz de Fischer, y donde nos veremos por primera vez acompañado de una voz femenina.
Tras el interludio de Shrine con una atmósfera muy psicodélica como si estuviéramos pasando por un umbral de almas perdidas, y con un toque erótico que ni el de las películas porno, pasamos a A Thousand Lies, un claro homenaje a los principios de Celtic Frost con ese ritmo tan thrashero y oscuro a la misma vez, con pequeños elementos distinguibles del Death Metal y los gritos de locura de Fischer que nos dejan la piel de gallina.
Pasamos a Descendant, nuevamente con un sonido denso y pesado que nos hará recordar muy cercanamente a otro clásico en la actualidad que es Os Abysmi Vel Daath, otro tema que posiblemente será recordado por su densa oscuridad, con esas notas casi provenientes de un gélido infierno, y que termina con un riffazo thrashero que nadie se esperaba en ningún momento y que te da un puñetazo en la mandíbula.
De Descendant pasamos a Myopic Empire, con un sonido jodidamente cavernoso, y unos riffs muy simples, pero efectivos, muy efectivos, que se entrecortan a mitad de tema con la voz femenina que vuelve a surgir tras el In Shrouds Decayed y un piano muy melancólico, consiguiendo un toque Avant-Garde gótico espectacular, y que se continúa en My Pain, con pasajes y melodías hermosas y la atrapante voz femenina, un sonido muy celestial y a la vez bastante siniestro, y que nos hará pasar a la recta final.
Y así, llegamos al final de este grandioso disco con The Prolonging, casi 20 minutos de la mayor manifestación de la banda en una transición pasmosa entre ambientes, pasajes, riffs y demás, que van cambiando continuamente, pasando de la atmósfera más sobrecogedora, al riff más enfermizo y aplastante.
EL disco, así de sencillo. Thomas ha vuelto a hacerme retroceder en el tiempo al año en que disfruté con Monotheist y que marcó un antes y un después no sólo en su música y en la música en general, sino en mi vida (y hablo de hace 4 años, qué cosas). Celtic Frost no se crea ni se destruye, simplemente se transforma.
Hay una palabra que me produce repelús cada vez que la oigo mencionar: ÉPICO. Todo es debido a la horda de bandas Power Metal del palo que han ido surgiendo durante todos estos años y que me han hecho repudiarlos. Gente como Rhapsody o Dragonforce son objeto de mis burlas y mofas, y aunque he de admitir que hay grupos del género muy buenos (Symphony X, Kamelot, Kiuas...) y que en un pasado me gustaba en cierta manera este género, no he tardado mucho en acabar cansándome de tanta espada forjada, de tanto dragón y elfo marica. Y por ello he acabado repudiando la palabra "épico", debido a estas bandas. Cuanto más Power, más épico serás... bah.
Pero la verdad es que con bandas como ésta hay que usar la palabrita de los cojones para definirlos y referirnos a ellos, porque Lair Of The Minotaur es auténtica epicidad. Si bien en su último disco Evil Power se han tornado a un sonido más thrashero y cazurro sin dejar atrás su esencia, lo cierto es que este disco tiene mucha más personalidad y, qué coño, es mi preferido. Respecto a la banda creo que no hay mucho que decir, una de las mejores de su género actualmente, un Sludge/Doom muy thrashero. Fichando por aquella época por Southern Lord (importante sello de Greg Anderson, miembro de Sunn O))) ), Lair Of The Minotaur se caracterizaba por un sonido gordo, muy gordo.
War Metal Battle Master es su tercer disco después del Carnage y The Ultimate Destroyer, y supone una maduración de su sonido. Para empezar, coge un mayor transfondo en sus letras, centradas en la mitología griega, en la guerra y la violencia. En segundo lugar, si hay algo que destacar en este disco es el bajo, a manos de Donald James Barraca (después abandonaría la banda), con un sonido muy grueso, todo gracias a una producción que logra que el bajo no quede en un segundo plano y no se pueda apreciar su sonido respecto a los otros instrumentos, haciéndose casi invisible, como suele ser costumbre en la mayoría de producciones. Luego habría que mencionar esas distorsiones a manos de la guitarra y el sonido tan sucio que presenta el disco, además de la variedad de voces y registros que nos podemos encontrar.
El resultado es un auténtico minotauro sonoro capaz de aplastarte y despedazarte vivo, acorde a lo que buscan y haciendo mención al nombre de la banda. Como ya he mencionado, la velocidad caracteriza a esta banda, que si bien tampoco son unos Sodom, lo cierto es que mantienen un ritmo más acelerado que el de la mayoría de bandas de este estilo, siendo el referente más cercano a ellos los también grandes Black Cobra. Y aunque presenten un sonido thrashero, no tienen miedo a frenar un poco y deleitarnos con temas como Doomtrooper. En serio, este tema si es auténtica épica, con ese comienzo propio de quien se prepara para una batalla campal de la que nadie va a salir vivo, cuyo sonido empieza a moverse como una avanzadilla, mientras las voces gritan un enfrentamiento de los dioses, para llegar a esas melodías que se marcan que te borran la cara de un plumazo. Pero generalmente son una apisonadora, con temas como Hades Unleashed, con ese comienzo oriental, y esos punteos; Slaughter The Bestial Legion, que te hará sacudir la cabeza como un poseso hasta que se te desmiembre, o Horde Of Undead Vengeance, un tema que te tira al suelo y empieza a aplastarte hasta enterrarte en tu propia tumba.
Coge tu yelmo, tu armadura y tu espada, Ares te llama a través de este disco que te hará viajar hacia la antigua Grecia en la que los más osados se atrevían a enfrentarse a los mismos dioses. Conviértete en todo un espartano a manos de War Metal Battle Master.
Creo que todos sabemos a quién me refiero cuando menciono la palabra Sepultura. Una de las bandas con más renombre del Metal (sobre todo de Brazil), de las que más se habla incluso hoy en día, y que en su momento supuso toda una revolución junto con muchas bandas. Y como toda banda, tuvo su etapa de oro y su etapa... de mierda. Y si bien su etapa "de mierda" está vinculado al cambio de sonido de la banda a partir de Chaos A.D. y la retirada posterior de los hermanos Cavalera hizo que la calidad de la banda descendiera bruscamente, lo cierto es que a mí al menos me sigue gustando algunos discos posteriores (que no todos). El cambio está presente, y ya no son los Sepultura de antaño, pero aún siguen haciendo buenos discos. Prueba de ello es su último A-Lex.
Pues bien, hace poco descubro que el actual vocalista de Sepultura, Derrick Green (ya sabéis, ese negraco mastodóntico), había creado hace un par de años una banda aparte, Musica Diablo, y que recientemente han lanzado su disco debut homónimo. El disco, cuya portada ha sido realizada por Gustavo Sazes (quien se ha encargado del art-work de bandas como Arch Enemy, God Forbid o Old Man's Child), es directamente Thrash Metal a la brasileña, con la voz característica de Derrick Green y algunos registros nuevos, incluido algunos growls y screams, y algunos toques propios del Death más thrashero. Rápido, contundente y demoledor, y si bien no es nada del otro mundo, lo cierto es que el disco es un puñetazo a la cara, lleno de grandes temas como Underlord, Lifeless o The Flame Of Anger.
Una batería que taladrará tu cabeza, unas guitarras durísimas y potentes que chocarán contra ti como si de dos gorilas musculados de discoteca fueran y un bajo que hace un gran trabajo en los temas hacen de este disco, si bien nada original, divertido, y aunque el hecho de presentarse la voz de Derrick Green hace recordarnos irremediablemente en los actuales Sepultura, lo cierto es que en este grupo parece estar mucho más espabilado y motivado que en la banda por la que se dio a conocer principalmente, en donde se muestra más oscuro. Incluso la variedad de nuevos registros de voz que presenta este hombre nos hace pensar por qué no los aplica en la otra banda. Pero es normal cuando hablamos de un Thrash que nos incita a sacudirnos cual babuínos cabreados contra las paredes y la multitud.
Mencionaría los temas uno por uno como suelo hacer, pero lo cierto es que este disco es simplemente para reproducirlo y disfrutarlo al 100%. Podría hablar de alguno como el anterior mencionado Lifeless, que quizás resulte el más cercano en cuanto a sonido a Sepultura, con esos coros que hacen del tema casi un himno de estadio. Incluso algunos temas como In The Name Of Gree muestra un ritmo más Hardcore que roza el Crossover (salvando, por supuesto, las distancias).
¿Quieres disfrutar de una tarde agradable? ¿Subirte los ánimos? ¿Desfasarla? Musica Diablo cumplirá con lo que buscas y te hará pasar un buen rato.
Aaaaarrrr grumetes, marineros de agua dulce, el verano cada vez se hace más patente y sofocante, y es por ello que vamos a surcar los 7 mares a bordo de nuestro barco pirata en busca de grandes tesoros y saboteando los colosos de la flota marina al ritmo de este disco que os traigo desde un cofre oculto en las profundidades del océano.
Swashbuckle es, directamente, la versión cafre, cazurra y extrema de Alestorm. Desde Nueva Jersey (Estados Unidos), la banda lanza en 2006 su disco debut Crewed By The Damned, pero no es hasta 2008 que se hacen un nombre al ganar el concurso de Nuclear Blast a través de MySpace, logrando de esta manera grabar el disco que tenemos aquí presente bajo el sello de Nuclear Blast, Back To The Noose, producido por Ron Thal, actual guitarrista de Axl 'n'... perdón, Guns 'n' Roses. Swashbuckle es una muestra del Thrash más bestiajo que te puedas echar a la cara, temas rápidos, contundentes, destructivos, que te hacen sentir en medio de un auténtico asalto de piratas mientras tu barco se tambalea por los bombardeos del barco contrincante. Brutalidad digna de unos actuales Warbringer, e incluso me atrevo a decir que de unos antiguos Demolition Hammer.
La maestría de la que hacen gala estos bucaneros hace que nos encontremos con temas cortos, pero directos a la cara como cañonazos, entrelazados con interludios de guitarras acústicas y sonidos tropicales que nos hacen evocar a una isla paradisíaca o a un auténtico bar de piratas. Y quizás éste sea el mayor inconveniente: los interludios, porque aunque hagan del disco ciertamente variado, casi conceptual, nos pueden cortar la motivación y el rollo con los temas más rápidos, y eso, amigos, no mola. Pero dicho inconveniente se vuelve ínfimo, e incluso necesario, para ponernos en escena cuando nos encontramos con auténticos ataques como Cruise Ship Terror, que te hará entrar en ganas de conseguir una espada, traje de pirata, y correr hacia una playa gritando como loco, o Splash-N-Thrash, auténtica cafrería.
Sin embargo, hay una cosa muy curiosa en este disco, y es que a medida que avanza, empezamos a encontrarnos elementos propios del Death Metal, incluso con guturales, influencias que supongo vienen de las otras bandas de Death Metal generalmente en las que están/han estado sus miembros, por lo que les he atribuído la etiqueta que me he sacado de la manga, que es la de Brutal Thrash Metal (qué original que soy). Y si no, ya me diréis cuando escuchéis temas como The Grog Box o Attack!!!, con una duración que ríete tú de los temas típicos del Grindcore.
Chicos, el verano nunca resultó tan divertido desde que llegaron estos alocados del Thrash. Coged vuestra jarra de cerveza, vuestra espada, y gritad con todas vuestras fuerzas al ritmo de Swashbuckle. Listos para el abordaje, aaaaaaaaarrrrrrrrr...
Adoro Obituary. Así de simple. Una de las bandas más grandes del Death Metal, con esas dos joyazas que son Slowly We Rot y Cause Of Death, y ganándose un nombre y reputación con el paso de los años. Con esa voz tan única y excepcional que es la de John Tardy, que me encanta (y a la vez me hace gracia, parece que se está dejando el ano en el intento), esos riffs que dan ganas de aplastarlo todo... Siempre he adorado esta banda, y a pesar de que han tenido un cierto bajón en su calidad con los dos últimos Xecutioner's Return y Darkest Day (todo hay que decirlo), no dejan de dar cera a esas bandas de hoy en día que saturan su música hasta el aburrimiento y no aportan nada.
20 años han pasado desde que empezaron en este mundo y más, y el año pasado (año que parece que no se va a acabar aún con la cantidad de bombazos que han salido de éste) los hermanos Tardy decidieron hacer un nuevo proyecto por su propia cuenta, desvirtuándose de sus Obituary. Cuando me enteré de esta noticia, en seguida busqué el disco, y cuando lo pongo en mi reproductor, noté algo extraño en su música:
"Esto es... ¿Stoner?"
Porque sí, con este Bloodline parece que los hermanos Tardy hayan enviado un paquete importante montados en un muscle-car cruzando el Cañón del Colorado escuchando Stoner a todo trapo antes de meterse en estudio. Porque eso es su nuevo proyecto, Stoner musculizado, el sonido característico de su banda insignia con un ritmo desértico, al que algunos suelen atribuir la etiqueta de Death 'n' Roll.
Por supuesto, para este proyecto se han protegido las espaldas muy bien con buenos músicos. Para empezar, cuentan con la colaboración principal de Ralph Santolla, con quienes cuentan actualmente en su formación de Obituary, y que ha estado en grupos de prestigio como Death, Deicide y Iced Earth. También han contado con gente como Jerry Tidwell, uno de los miembros de Executioner, banda que dio a conocer a los hermanos Tardy antes de pasar a llamarse Obituary; John Li, miembro de Order Of Ennead, y por último Scott Johnson, todos ellos a las guitarras y en especial a los solos de éstas. El disco, lanzado bajo el sello de Lee Barrett (bajista de Extreme Noise Terror), Candlelight Records, ha sido grabado y producido por los propios hermanos y Mark Prator, antiguo batería de Iced Earth.
Y ya el disco empieza con mucho ritmo con Bring You Down, donde ya nos muestran una buena lección de Rock con ese riff tan Stoner que se extiende hasta el infinito en todo el tema, pero que te engancha completamente. Sobre todo el toque rockero se encuentra en esos solos que incluso tienen un deje sureño que te tira de la silla. A éste le sigue el tema homónimo, que presenta un riff mucho más propio de Obituary, más Death, pero manteniendo la estela Stoner. Y de nuevo, solazos stonerosos a mitad de tema.
Por supuesto, también hay cabida para temas más rápidos y vertiginosos, y eso se da presente en temas como Deep Down, mucho más cercano al Death más thrashero que te hacer recordar (a mí al menos) a unos Legion Of The Damned. Después de este Deep Down, damos paso a un interludio de la mano de Wired, con una acústica y unas notas de guitarra que te hacen recordar a esos 80's con el que siempre seguiremos disfrutando. Podría entrar perfectamente como BSO de una película bélica de aquellos años. Ains, qué recuerdos...
Y tras este interludio, pasamos a la segunda mitad del disco con Fates Call, nuevamente con un toque thrashero que aporta variedad al disco, un nuevo puñetazo directo a la cara, como si un mismo camión te atropellara, con una serie de solazos uno tras otro que te pasan por encima como motos de cross. A ésta le sucede Eternal Lies, quizás el tema más Obituary del disco, que poco a poco se va volviendo cada vez más rockero, con ese ritmo tan jodidamente pegadizo. Me imagino a un servidor en un tanque destruyendo ciudades a ritmo de este tema.
Screan Descendent es como escuchar dos temas a la vez en paralelo, por un lado el ritmo rudo, y por otro esos solos y notas de guitarra que a veces llegan a rozar incluso el flamenco (sí, el flamenco, creo que me estoy volviendo loco o algo). Y ya por último, vamos recogiendo las maletas con Fade Away, que por si fuera poco es el más rockero y Stoner de todo el disco, todo, por supuesto, controlado bajo la voz única e imponente de John.
Sinceramente, creo que voy a tener que empezar a levantar un monumento cerca de mi casa a estos dos pedazos de monstruos. Toda una demostración de buen hacer. Y sigo amando a Obituary.
11 de Junio, 19:30. Quedo con un amigo para ir juntos hacia Playa del Inglés para dirigirnos al 2º concierto promocional del próximo festival Winds Of Rock III. Nos vemos, cogemos la guagua y nos dirigimos hacia allá. Llegamos sobre las 20:30 aproximadamente, y empezamos a buscar la Sala Duke. Nos habría sido más fácil de no ser porque las calles son tan parecidas entre sí, que es fácil perderse. Y nos perdimos, pero llegamos a tiempo, al final encontramos el lugar y parecía que no había empezado aún. Después de hablar con algunos conocidos que estaban allí presentes, las puertas se abren y entramos.
Después de una cierta espera, sube por fin la primera banda, DeathDream al escenario.No sabría decir qué hacían exactamente, era como una suerte de Metalcore con toques Thrash. Aunque parecía que fallaban en algunas notas, sabía de mano anterior que era una banda joven a pesar de llevar un año componiendo. Joven en el sentido de que los miembros no alcanzan la mayoría de edad algunos. No pasa nada, la cosa parecía calentarse ya con un público entregado (bastante entregado para lo que suelo ver en esta isla). Hacen un cover de Seek And Destroy de Metallica que es todo un acierto, ya que el público se anima completamente, pogueándose entre todos continuamente. Además de ello, también realizaron un cover de Ace Of Spades del tito Lemmy y compañía con Motörhead. No está nada mal, cumplen. Les saco un par de fotos, y bajan del escenario.
A continuación, suben Apostles Of Perversion y todo el mundo enloquece. Incluido yo. Y es que con una banda de Brutal Death Slam es imposible no motivarse. Pogueos continuos, me pongo en primera fila para no temer por mi cámara. Como la última vez que los vi, el bajo se me antojaba demasiado alto, aunque en esta ocasión no se comía el sonido de la guitarra. Incluso me gustaron más que la vez anterior que teloneaban a Avulsed. Muy buena actuación.
Y entonces es cuando suben los más esperados por mí: Infernal Hate, directamente desde Lanzarote con mucha magma y lava, una banda de auténtico Brutal Death de antañocon técnica en algún momento que con el paso de los años ha ido evolucionando y ganándose un nombre tanto aquí como al otro lado del mar en la península, con dos trabajos a sus espaldas y uno en camino. Mostro cada vez me parece mejor batería, nada que envidiarle a los bateras de cualquier grupo que se precie, además de la voz que se gasta. Meterse esos growls a la vez que aporrea la batería de esa manera no es algo que puedan hacer muchos, no. Los guturales del guitarra apenas se apreciaban, necesitaba más volumen en su micro (o más fuerza en la voz, todo sea dicho). Tocando temas de sus dos anteriores discos y haciendo un repaso a la promo de su próximo disco, noto que sus voces son mucho más agudas que las que uno se encontraba en sus dos LP's. Saco algunas fotos, pero la motivación es tal que mando a tomar por saco la cámara y me subo al escenario hasta que me piden que baje. Lástima, pero se comprende.
Eso fue el 2º concierto promocional de una serie de conciertos que la organización del festival realizará para poder sacarlo hacia delante, y que si al final no se realiza, al menos me habré conformado con haber visto este concierto, toda una muestra de brutalidad y buen hacer. Siento haber publicado esto casi un mes después del concierto, pero se me ha ido la cabeza completamente. Mejor tarde que nunca.