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lunes, febrero 06, 2012
Innerty - Tabula Rasa (2012)
Pues sí, parece que el Math Metal se está poniendo de moda. Es bastante extraño que un estilo tan enrevesado como éste haya conseguido ganar cierta fama en los círculos principales de la música extrema, pero bien es cierto que los grupos que han ido surgiendo en los últimos años han conseguido darle un cierto toque más accesible al sonido de éste. A pesar de ello, el hecho de que dicho género haya conseguido fuerza ahora tras más de una década en la que Meshuggah, principales inspiradores de este estilo, decidieran dar su giro hacia algo nunca visto (escuchado) por aquel entonces, resulta más extraño todavía. Pero bueno, ahí existen los revivals de géneros como el Death Metal y el Thrash de la vieja escuela, así que tampoco resulta algo alarmante.
Con la sensación de querer paliar el batacazo que se ha llevado el Deathcore en los últimos años (aunque todavía se puede encontrar alguna cosa interesante entre tanta repetición de esquemas), el Math Metal cobra protagonismo bajo el absurdo nombre de "Djent", lo cual me hace pensar de que esta pequeña moda resultará igual o más pasajera. Hasta entonces, y como suele ser habitual en los booms de cualquier cosa en el mundo que se precie, las bandas que van surgiendo y persiguiendo este sonido parecen estar llenas de viveza, de inspiración y de ganas de hacerse notar sea como sea, a bien o a mal.
En este caso la cosa va para bien, pues Innerty llega como un elefante en Ikea directamente. Si en el anterior año Vildhjarta fueron la sensación dentro del estilo, estos franceses pueden llegar a ser la nueva vibración del Math Metal en este 2012, gracias a su capacidad de convertir dicho estilo en algo más que ritmos irregulares y riffs inimaginables. Tabula Rasa es el título del trabajo con el que se nos presentan, y que deposita sus confianzas para conseguir alcanzar un alto estatus a nivel compositivo en el Metal progresivo, de modo que nos encontraremos auténticas ejecuciones realizadas por monstruos de 4 brazos y a la vez formaremos parte de todo un vasto mundo formado por paisajes construidos a golpe de guitarra y puro grito.
La capacidad de Innerty de introducirte por varios recovecos, pasillos y esquinas a través de cambios de ritmo continuos, melodías y momentos sumamente inesperados como en Kubark con la colaboración de nada menos que de Igorrr dándole un toque de atmósfera bruta y amenazante a base de alocada Electrónica enfermiza a juego con los riffs aplastantes que ejecutan la banda, es sumamente satisfactoria. De ser capaces de mantener la complejidad en todo momento para moldearla y hacerla lo más accesible al oído humano posible es algo que hay que alabar, y más cuando se trata de Math Metal. Para ello, no sólo toma el ejemplo de Meshuggah, sino que además recogen elementos del Death Metal propio de grupos como Psycroptic en su faceta más actual, no hay más que prestar atención a The Divine Phenomenology Of Cold Fire para darse cuenta de ello, tema que elaboran con unos cuantos toques bastante curiosos para lo que nos suele ofrecer este tipo de música.
No sólo eso, sino que además son capaces de ofrecernos momentos bastante emotivos, algo que se da sobre todo en la trilogía que encierra Tabula Rasa y que responden al nombre de Cave; Noesis y Solipsism Of A Dying Man, sobre todo el primer y tercer tema, que mediante algún pequeño toque de Jazz nos ofrecen dos temas relajantes y cautivadores a la misma vez.
Así es, Innerty no hace más que confirmar lo dicho. De momento, cosas como ésta servirán para ver si realmente ayudará a dar nuevos aires a la cosa o simplemente se quedará en una etapa breve que quiso llegar a algo y quedó en poca cosa. Sólo ellos pueden tomar las riendas del asunto y decidir qué hacer con ellas.
Puntuación: 8/10
Etiquetas:
Death Metal,
Math Metal,
Progressive Metal
jueves, enero 05, 2012
Serious Beak - Huxwhukw (2011)
Una de esas cosas típicas que suelen ocurrir con los años es que siempre quedan muchos álbumes atrás que descubrir y memorar. Incluso pasadas las décadas, aún hay mucho tesoro escondido en los mares de la música. Pero no me voy a ir muy atrás, justamente me trasladaré hacia este año que nos ha dejado, debido a que todavía se nota el pulso de este 2011 ya extinto.
Porque sí, todavía queda mucho por descubrir, y por lo que quedarse anonadado del anterior año. Y anonadado me hallo ante esta obra que es una auténtica sodomización en toda regla, pero en el sentido bueno (sí, soy así de radical con los ejemplos a veces). Serious Beak viene de la misma manera que vendría un gigante invisible: silencioso, para acto seguido aparecer y destruirlo todo a su paso. Venidos desde Australia, este cuarteto instrumental formado por dos guitarras, bajo y batería llegan dispuestos a tirarlo todo abajo a través de una muralla sonora que explota como una onda expansiva, y que arrasa con todo a su paso mediante un ejercicio de pura progresión musculosa y vitaminada.
Huxwhukw (curioso nombre) es el título de su disco debut, y que se resume en una sola palabra: locura. Total y absoluta locura. Incluso cuando todo está pensado milimétricamente, la locura se adueña de este entramado de riffs, ritmos y técnica que se ostentan en el Metal progresivo más pesado, y cuyo sonido recoge el legado que ha dejado Meshuggah para convertirlo en algo más que compases imposibles y construir con ello todo un tramado en donde se van desarrollando a su libre albedrío todos los continuos y conflictivos ritmos entre sí, y que va de pasar a tranquilos arpegios a enfurecidos golpes sonoros, prueba de ello la tienes en Swagger o la soberbia Han, que desde ya debería ser enmarcada entre los temas más logrados en los últimos años, una especie de jam pero a lo bestia.
Como ya dije, Serious Beak van más allá de los cánones típicos establecidos en el Math Metal, y lo convierten en todo un universo fantasmagórico y hermoso a la misma vez, y es algo que te das cuenta de ello justo en el momento en que suena Gödel !Xun, pues es bañado en una serie de pequeñas atmósferas que construyen a través de sus instrumentos y que se intercalan con esos momentos bestiales que ejecutan a cada momento. Por supuesto se nutren de una técnica pasmosa y que da hasta miedo, con complejos pasadizos labrados por los suecos, pero llevados hacia otros terrenos, y que puede apreciarse con absoluta claridad en Tui / Tuo. Incluso hay momentos "parte-nucas" que engorilará a más de uno como en Sporãs.
Lo mejor de Huxwhukw es que con todo, tiene la duración suficiente para que no resulte ni muy corto, ni muy largo, lo cual lo hace incluso más ameno todavía aún cuando es un disco que encierra muchos matices que se te pueden escapar al vuelo en un segundo.
Asombroso, así sin más, Serious Beak se presenta haciendo volar todo por los aires, cual pura dinamita encendida. Sed cuidadosos, os puede estallar en la cara sin previo aviso.
Puntuación: 10/10
Etiquetas:
Instrumental,
Math Metal,
Progressive Metal
miércoles, diciembre 21, 2011
Vektor - Outer Isolation (2011)
Um... hacía bastante tiempo que no actualizaba con algo de Thrash Metal. A decir verdad, poca cosa me ha llamado la atención este año en lo que a este estilo se refiere... hasta que Vektor anuncian que lanzarán nuevo disco. Ante la noticia, uno no puede hacer otra cosa que alegrarse, pues estamos hablando de una de las bandas que SÍ podrían coger el relevo del Thrash Metal antiguo y considerarse un más que digno revival de éste.
No es por menospreciar a otras bandas que han surgido en los últimos años con motivo de recuperar la esencia de este género, pero si hay una que se merece considerarse un auténtico resurgir de este estilo en su faceta más antigua, ésos son Vektor. Y es que si a uno le dijeran que esta banda es de los años ochenta, podría creérselo, pues recoge de la mejor manera la esencia del antiguo Thrash que se facturaba cuando éste era un estilo a descubrir, repudiado por muchos en aquellas épocas.
Pero no sólo Vektor se conforma con sonar a auténtico clásico, sino que moldean su música y la perfeccionan a través de una técnica y una progresión propia de los grandes Voivod, sumiéndose en la retrospectiva de la ciencia ficción para conformar unos temas titánicos. Y aún con todo, Vektor suenan originales aún a pesar de mostrar pleitesía a los canadienses, pues aunque todo ese mundo que conforman está claramente recogido de ellos, consiguen desmarcarse de éstos para parecer como un renacimiento de esta variante del Thrash Metal, y a la que bien se podría incluso sumar la garra de otros clásicos como Toxik.
Ya en 2009 dieron el auténtico pistoletazo con Black Future, una auténtica obra maestra que dejaba en bragas a cualquier banda surgida en los últimos años que osara compararse a ellos, llena de técnica, momentos muy inspirados del Metal progresivo clásico, y ante todo una ambientación extraída del mejor Sci-fi. Outer Isolation no hace más que confirmar la capacidad de una banda que si sigue a este ritmo se podría convertir en un nuevo referente del estilo muy a tener en cuenta. Comenzando con un viaje espacial a través de Cosmic Cortex, empiezas a esbozar una sonrisa al darte cuenta de que siguen siendo ellos, y que no dejarán de serlo por nada en el mundo. Desde que suena el primer riff del tema, te pones en alza y comienzas a respirar fuerte ante la inyección de adrenalina que va a descargarte el tema. Y ya a partir de ahí todo se reduce a volar, a volar a base de riffazos explosivos ultrasónicos que te lanzarán contra todas las superficies, unos solos descomunales que te sacudirán cual muñeco de juguete y momentos en los que te partirán la mandíbula de un codazo que se traduce en unas progresiones sencillamente bestiales como en Venus Project.
A todo esto, la voz de David Disanto se antoja más personal que en su predecesor Black Future, si bien sigue teniendo ese timbre tan similar al de Schmier de Destruction, aunque quizás más crudo si cabe. Lo demás es simplemente un no parar de velocidad descomunal y ante todo técnica, mucha técnica, como bien se puede apreciar en la descomunal Tetrastructural Minds.
Esto sí que es revivir el Thrash Metal, desde luego. Una vez más, se vuelven a marcar un disco que hace de muelle para impulsarlos un poco más hacia la total victoria, aunque parece que de momento la llevan ganando. Y que siga siendo así.
Puntuación: 9'75/10
Etiquetas:
Progressive Metal,
Technical Thrash Metal
miércoles, septiembre 28, 2011
Mastodon - The Hunter (2011)
Estaba cantado, era algo de esperar, tarde o temprano tendría que acabar hablando de lo nuevo de Mastodon. Mientras que todo el mundo estallaba con la filtración de The Hunter hará cosa de una semana o más, un servidor prefería dejar que la cosa se calmara para poder tener una posición propia sin verme influenciado por las críticas. Y es que éstas van desde lo mejor del año hasta la completa decepción, pasando por miles de calificativos apreciativos y despectivos que podáis imaginar.Hablar de Mastodon es hablar de muchas cosas: en primer lugar, es hablar de uno de los grupos llamados hoy en día a ser uno de los herederos que seguirán manteniendo del Metal en todos los sentidos (no lo veo así). En segundo lugar, es hablar de una banda con una de las evoluciones más peculiares a la par de alabadas y vapuleadas por ambos lados: comenzando como un grupo de Sludge bastante sucio y fiero, poco a poco fueron tomándose una ducha de Rock progresivo que les fue quitando de encima toda esa mugre sonora que les caracterizaba, algo que empezó a notarse levemente en Leviathan y que ya se notaba bastante claro en Blood Mountain.
Poco a poco se fueron ganando el respeto del público, pero donde dieron el pistoletazo final para alzarse en lo más alto de la cima fue nada más y nada menos que con Crack The Skye, una obra en donde el progresivo destilaba por todas partes, y el cual se ganó a pulso el título a uno de los mejores discos del 2009 (un servidor así lo defiende), un disco con una producción apabullante pero que actúa como arma de doble filo cuando tienen que llevarlo a directo, pues parece que Mastodon nunca ha destacado por las voces en vivo.Pero más allá de todo eso, he aquí a estos chicos volviendo con su nuevo disco, The Hunter. Y lejos de continuar la trayectoria de su aplastante predecesor, lo cierto es que casi se podría decir que es una "involución", en el sentido de que la banda parece que ha decidido volver hacia atrás en sus pasos con un trabajo que está más cerca del Blood Mountain que de su evolución lógica, un disco que recupera cierta potencia de sus comienzos, pero ahora bañada en las melodías y en los arreglos enrevesados que traía de por sí Crack The Skye, mucho más simple que éste.
Varios son los detalles peculiares que trae The Hunter: comenzando por su producción a cargo de Mike Elizondo (productor de 50 Cent, Avenged Sevenfold y Maroon 5), y con un art-work que han elaborado con la colaboración de AJ Fosik, diseñador de unas figuras la mar de curiosas, aunque no quita el hecho de que para un disco como el de Mastodon queda bastante... monótono. Pero más allá de ello, The Hunter supone en cierta medida una bajada de nivel con respecto al Crack The Skye. Quizás sea porque tras su anterior obra, uno esperaba algo a la altura, manteniendo unas expectativas muy altas, quizás sea porque, a fin de cuentas, Mastodon es un grupo difícil de asimilar en cada disco que lanzan, pero lo cierto es que uno no esperaba esta vuelta hacia atrás. Pero así ha sido, recogen la contundencia del Sludge para adornarla con los detalles que perfilaban en Crack The Skye y le añaden otros nuevos. Comenzando con Black Tongue como primer escalafón, ya comienzan a mostrar un defecto que se irá sucediendo en la mayoría de los temas y que uno temía que sucediera, pero así es: la parte vocal falla considerablemente a la hora de impactar, llegando incluso a empeorar respecto a su predecesor donde las melodías calzaban perfectamente con lo que podía uno escuchar, aunque hay ciertos temas en donde cumplen con lo acometido, como en Curl Of The Burl, con unos coros que en principio me ponían como una auténtica abominación, pero que al escucharlo tampoco es para tanto, llegando incluso a gustar, amén del increíble solazo que perfila casi al final de tema.
Y sí, lo cierto es que cuando uno escucha temas como Blasteroid o Stargasm piensa en Blood Mountain, ya sea por esa manera de mezclar composiciones progresivas complejas con el sonido pesado que profesaban tiempo atrás, o porque vuelven a hacer uso de las voces estridentes. Pero a pesar de ello, también puede uno escuchar resquicios propios del Crack The Skye, algo claramente notorio en el tema homónimo The Hunter o Thickening. Pero no sólo eso, también presentan algunos elementos nuevos, como ciertos toques psicodélicos que se puede apreciar en el ya mencionado Curl Of The Burl, o Creature Lives, un tema que jamás te esperarías de Mastodon, pero ahí está. En este aspecto los últimos temas ganan mucho más que todo lo anteriormente escuchado.Lo sé, os estaréis preguntando: "¿Y Scott Kelly? No suele perderse ningún fregado de éstos". Tranquilos, pues en este disco también colabora esta máquina de no parar, para ser exactos en Spectrelight, quizás el único tema que teletransporta a Mastodon a los mejores momentos del Remission, una apisonadora en donde el ritmo no decrece ni un instante y las guitarras amenazan con aplastarte estrepitosamente.
En resumen: The Hunter no es un mal disco, pero tampoco es excelente. Se podría decir que es como una especie de resumen de lo mejor y lo peor de Mastodon a lo largo de todos estos años, y que queda plasmado en este trabajo que, una vez más, dividirá a los escuchadores de éste. De momento no sé en cuál de los dos bandos posicionarme.Puntuación: 6'75/10
viernes, septiembre 23, 2011
Eskeype - Legacy Of Truth (2010)
Una vez más, la entrada de hoy viene a manos de Domino Media Agency, que en esta ocasión vienen ofreciéndome el debut en larga duración de esta banda de Suiza (para variar). Uno en principio no esperaba mucha cosa, ya de primeras me daba la sensación de encontrarme ante un refrito del refrito del refrito del Deathcore, pero cuando la realidad supera a la ficción (que se crea uno en la cabeza), es cuando grupos como Eskeype te cierran el pico de una patada en la barbilla y demuestran que, pese a estar todo inventado, jamás se agotará la inspiración en la mente de uno.
Con una intro a modo de prólogo que ya va apuntando muchas maneras desde ya, la banda se presenta con este Legacy Of Truth que es todo un viaje por el espacio... hecho a la fuerza. Y es que Eskeype combina los mejores resquicios que han ofrecido el Death Metal, el progresivo y hasta el Deathcore para ofrecernos una obra adaptada a nuestros tiempos, pero aventajada respecto a otros, en donde nos lanzarán hacia el infinito del Cosmos en una cápsula a velocidad luz con suma violencia. Así sin más, nos introducen en grandiosas melodías que se combinan y entrelazan perfectamente con unos pasajes progresivos que, sin desarrollarse demasiado, calzan perfectamente con los grandiosos riffs que ejecutan como cyborgs programados para realizar sus funciones a los instrumentos con total precisión. Buen ejemplo de ello lo tenemos justo al principio con The Chronicle's Origin, dividido en dos partes, y en donde no falta nada: momentos de pura destrucción de cervicales, una cierta técnica que se ajusta cual engranaje al complejo sistema de la banda, y ambientes en donde batallas milenarias se libran a lo lejos.Uno de los aspectos más llamativos en la banda, y pese a ser ya un instrumento casi típico en este tipo de sonidos progresivos, es la inclusión de un violín a manos del vocalista Nico (cuya voz por momentos recuerda a Kevin Sharp de Brutal Truth, será que me han metido algo en el desayuno esta mañana), el cual aporta más variación de la que ya ofrece la banda de por sí, como en A New Beginning, donde va de la mano del resto de los instrumentos en los riffs, y que puede pasar de la dulce melancolía a herir como espada de caballero, o en The Survivors, donde alcanza su cota máxima de grandiosidad.
Todo esto se produce bajo un sonido, evidentemente, también adaptado a nuestros tiempos: moderno, nítido, pero potente y destructivo cual bomba atómico, con unos riffs muy efectivos, como en Dreamtime For A Basic Instinct, Exposure Of A Nation (Scartezia) (con una cierta sinfonía de por medio) o Resurrection For The Ray Of Light, que puede recordar por momentos a Fleshgod Apocalypse pero en una versión Deathcore, dejando claro una cosa: no por ello todo son breakdowns sin sustancia alguna, aquí los pocos que te encontrarán están mimados cual bebé recién nacido.
Más allá de poder ser una obra a rememorar dentro de muchos años, Eskeype ha dejado claro con este Legacy Of Truth de que las apariencias engañan, y que los buenos trabajos no es algo exclusivo de los grandes.Puntuación: 8'5/10
Etiquetas:
Death Metal,
Deathcore,
Progressive Metal
sábado, septiembre 03, 2011
Opeth - Heritage (2011)
Uno de esos discursos tan aclamados dentro del Metal actualmente es sobre qué grupo o grupos tomarán el relevo de la escena de este género de ahora en adelante. Todos los años se repite este ritual, se abre un debate acerca de quiénes serán los privilegiados que representarán dicho género en un futuro (que cada vez parece más lejano, jé) y cada uno de los miembros del colectivo (en este caso, foros) vota por un grupo a favor, el cual en la mayoría de los casos suele ser su grupo favorito. Más allá de si realmente esto sea algo necesario o no (para un servidor desde luego que no), algunos de los nombres que más he visto ser mencionados suelen ser Mastodon, Dream Theater, Gojira y en especial Opeth.
¿Y por qué Opeth destaca entre los demás a la hora de ser quien tome el "liderazgo" de toda la escena del Metal en general? Quizás sea porque cuando Mikael Akerfeldt decidió crear la banda, hizo algo que nadie jamás había hecho por aquel entonces hasta ahora: fusionar lo mejor del Rock progresivo de los 70's de grupos como Yes (y hasta diría que Cream) con el sonido más extremo del Death Metal y unas composiciones altamente complejas y extensas, convirtiéndose así en una nueva vía para el Metal extremo, una nueva manera de hacer las cosas, alzando a Mikael como una de las mejores voces del Metal extremo, Opeth como todo un referente y clara influencia a considerar y su trayectoria digna de mención. Así ha sido en estas dos décadas de existencia de la banda, sus trabajos hablan por sí solos, y a día de hoy es raro estar metido en este mundo sin conocer apenas a esta banda. Sin embargo, parece que Mikael ya empezaba a estar harto de hacer las cosas para los demás y ansiaba hacer algo que le llenara más a él mismo, así que desde el momento en que se anunció que su nuevo trabajo Heritage no iba a tener nada de Death Metal para convertirse en todo un disco de Rock progresivo setentero, a más de uno se le encendió la bombilla (incluida la mía). A cada noticia que surgía del nuevo disco, más revuelo causaba entre sus seguidores, como señoras que se amontonan esperando a que abran las puertas para entrar a las rebajas de verano como orcos oligofrénicos lanzados hacia la batalla. Y ahora que ya se puede encontrar por la extensa red mucho antes de su lanzamiento (las filtraciones es lo que tienen), la oportunidad estaba más que marcada, había que hacerse con él sí o sí para ver en qué había derivado todo al final.Y he de reconocerlo, al ir a escucharlo por primera vez para un servidor ha sido como congelar el tiempo, en donde nada se mueve más que la música de Heritage y tú, explotando tu mente y viajando hasta el infinito del cosmos. Pero bueno, tampoco voy a desarrollarme mucho y hablemos del disco en sí. Por supuesto, lo que ya venía sentenciando Akerfeldt mucho antes es real, aquí no hay ni una sola seña extrema, y no escucharás ni un sólo gutural proferir de la boca de Mikael. ¿Que es un disco de Rock progresivo setentero completamente? Ahí sí que habría que aclarar, pues esto es más bien la parte más calmada y progresiva de Opeth bebiendo mucho del Rock progresivo setentero, pues esccuchar Heritage es como escuchar cualquier disco anterior de los suecos, pero eliminando las partes más duras y cubriéndolas con otro elemento. Y con calmado no esperéis a algo atmosférico grisáceo en la vena de Damnation, pues éste camina por otros derroteros.
Comenzando por una suave y pausada introducción de piano a manos del tema que da nombre al disco, Heritage comprende una serie de elementos y viajes temporales hacia el pasado pero llevados desde la mano de Opeth, es decir, como si visitáramos un museo de lo mejor de los 70's con Mikael y cía. Y es que de alguna manera, consiguen hacer que los elementos del Rock progresivo clásico se conviertan en suyos propios. Comenzando con The Devil's Orchard, tema que muchos ya conocían con anterioridad, se podría decir que es el tema más Opeth de todos, pues su comienzo, así como su desarrollo, son muy fieles a la banda, solo que olvidándose por completo de que anteriormente introducían elementos del Death Metal. Detalle del bajo con Martín Méndez, que sigue demostrando ser todo un monstruo cada vez que se manifiesta.Tras éste, I Feel The Dark muestra el mejor despliegue vocal en todo el disco de Mikael, pero donde hay que centrarse mucho más es en Slither, mucho más animado que sus anteriores temas y con algún deje jazzero a manos de Per Wiberg al teclado (el cual se ha retirado tras grabar este álbum, recibiendo un pequeño "homenaje" en la portada). Según se sabe, este tema es un homenaje a Dio, así que que no os extrañe si os da un déjà-vu a los Rainbow del Rising.
A partir de Nepenthe es donde más se hace latente la presencia del Rock progresivo setentero de los Yes y sucedáneos, tanto por sus bases rítmicas como por los efectos que emplean, un tema muy espacial. Y tras un tema más titulado Haxprocess (la atmósfera que consiguen con esos niños de fondo es colosal), llega el que puede que sea el plato fuerte del disco: Famine, en donde dicen que se han inspirado en nada menos que Jethro Tull para crear este tema, y no sólo porque introduzcan hasta flautas en éste (que también), sino por la diversidad que presenta este tema, la cantidad de pasajes en los que se introducen y lo intricado que resulta el tema con su variedad de contrastes, comenzando como si estuvieras a punto de ser devorado por caníbales, para luego meterte en la más absoluta calma y pronto ver cómo los instrumentos llegan como moscas zumbantes a tu cabeza, y así un sinfín de elementos hasta el final.Finalmente, tras algunos temas en donde la cosa decrece un poco (aunque Folklore reaviva la llama con unos últimos minutos grandiosos en donde se cuela por la patilla un solo con mucho regusto clásico), cierra con Marrow Of The Earth como una suave brisa que se va disipando poco a poco hasta quedar en la más absoluta nada. Quizás el mayor defecto que se le pueda apreciar a Heritage es el que ya he visto mencionar hace poco: algunas partes parece que se entrecortan de manera abrupta, de manera que da la sensación de que no se desarrollan del todo un aspecto para suprimirlo continuamente con parones y "vuelta a empezar" continuos sin dejar apenas a que un tema se extienda mucho más del que debería.
Y aún así con todo logran cascarse un disco grandioso, que dividirá a su público en dos, pero que dará de qué hablar desde luego. A pesar de todo ello, Opeth no es un grupo que tomara el relevo del Metal, pues éste lo conforman todos los que forman parte de él, no tiene sentido poner un "representante" en éste.
Puntuación: 9/10
Etiquetas:
Progressive Metal,
Progressive Rock,
Rock 70's
domingo, agosto 07, 2011
Tesseract - One (2011)
Vaya semana más destructiva, y no porque haya corrido una maratón precisamente, sino porque de tanta actividad aquí y allá y de tanto moverme he perdido hasta la noción del tiempo. Horas perdidas de sueño, horas perdidas durmiendo... horas y más horas que se podrían haber aprovechado mejor. Pero bueno, así es el verano, que cuando no tienes nada más que hacer, todo es improvisar. Y tal es así, que llega un momento en el que no sabes ni en qué día estamos.Tiempo que pasa volando como el que pasa en un plis escuchando lo que vengo hoy a comentar. Ya dije en su momento que últimamente hay una etiqueta que se está volviendo bastante de moda entre cierto círculo de grupos que están surgiendo de la nada y que me resulta harto de inservible, a la par de estúpida: el Djent, una manera de englobar a todas esas bandas que juegan en el terreno que han asfaltado Meshuggah mucho antes, y en el que participan grupos como Periphery, Fellsilent o Tesseract.
Y aún con todo, Tesseract lleva el sonido más complejo hacia un terreno muy propio y personal, en donde priman las melodías más tristes y grises que pueda uno escuchar. Porque su disco One es una manera bastante curiosa de hacer lo que se denomina Math Metal (aunque la música de por sí ya es meramente matemática como lo es todo, pero bueno, le veo más sentido a este tipo de etiquetas). Lejos de esos temas redondos y efectivos como profesaban Periphery en su debut, Tesseract lleva este estilo hacia un terreno más progresivo y atmosférico.
En una onda mucho más propia de Tool por sus atmósferas y su complejidad compositiva pero llevado hacia el terreno de Meshuggah y sucedáneos, Tesseract ejecuta los temas milimétricamente y con una precisión sin igual, todo ello con unas melodías muy apaciguadas, capaces de desprender un sentimiento de añoranza sin igual (eso si no te coge desprevenido y te sodomiza los oídos, porque hay que reconocer que hay que cogerlo en el momento óptimo para no acabar durmiendo con las musarañas). Desde luego no se le puede achacar la cantidad de elementos que encierra el disco, con subidas, bajadas, parones en brusco y demás.One es, dicho de paso, como una especie de recopilatorio o edición especial de su EP Concealing Fate, en donde encierra los 6 cortes que conforman éste (todo un viaje espacial, dicho sea de paso), junto con 5 temas extras para consolidar un diamante en bruto que brilla con luz propia a través de temazos titánicos como Deception o The Impossible dentro de los cortes de Concealing Fate o Lament y Nascent dentro de los nuevos temas que encierran este trabajo.
Claro, podría explicar con total precisión todo el disco, pero eso sería como explicar el teorema del Big Bang, y no tengo todo el tiempo del mundo para ello, así que sólo os falta una cosa por hacer después de haber leído estas líneas: descubrirlo.Puntuación: 8/10
jueves, mayo 26, 2011
Devin Townsend Project - Deconstruction (2011)
Después de un día en el que he estado bastante liado con los asuntos más importantes que me concierne (entiéndase estudios), es hora de arrancar con uno de mis artistas favoritos a nivel general. Devin Townsend no es nadie nuevo dentro del panorama del Metal, y en estos terrenos mucho menos. Siendo uno de los miembros fundadores de los grandiosos (y fósiles del género a la misma vez) Strapping Young Lad, este carismático hombrecillo decidió que a partir de la muerte de su banda comenzaría a marcarse su propio camino solo. Y vaya si le ha sentado bien. Durante estos años, su trayectoria no tiene nada que envidiar a nadie. Es más, tendría que ser al contrario. Demostrando su potencialidad tanto como compositor como instrumentalista (multi-instrumentalista, para ser exactos) e incluso como productor, Devin ha ido cosechando una cantidad de obras desmesurada, a la cual cada una destaca por su propia personalidad, como si de seres vivos fueran ante las manos de un Dr. Frankestein audaz.
Este año no iba a ser menos, y desde ya, nuestro querido Devin ha anunciado que irá lanzando varios trabajos a lo largo y ancho del 2011. Deconstruction es uno de los ya conocidos y que se puede encontrar en los vastos dominios de Internet, y aunque la portada de por sí resulte bastante pintoresca, no os dejéis engañar: nos encontramos ante uno de los trabajos más potentes de este canadiense que jamás hayáis podido imaginar. Titán de titanes, Deconstruction pretende abastecer tus ansias de fuerza sonora, para acto seguido aplastarte como una hormiga sin compasión. Y así lo hace, pues la increíble capacidad, anclado a la abrumadora cantidad de elementos, de riffs, de cambios de ritmo, compás y contraste inimaginables, harán una vez más cuestionarte si realmente nos encontramos ante la reencarnación de Dios. Próximo a su trabajo de Ziltoid, Devin moldea, crea y confiere vida a un monstruo que destrozará tus huesos de un solo golpe, con una fuerza y un groove de incuestionable magnitud. Y, por si fuera poco, Deconstruction es toda una bomba cargada de colaboraciones que estallarán en tu cara desde el primer instante que le des al Play de tu reproductor. Porque, para que os hagáis una idea de la colosal cantidad de colaboraciones con las que cuenta este volcán de pura lava magma, el listado dice tal que así:- Ryan Van Poederooyen (batería de Non Human Level)
- Dirk Verbeuren (batería de Soilwork)
- Paul Kuhr (Novembers Doom): voz en Praise The Lowered
- Mikael Akerfeldt (Opeth): voz en Stand
- Ihsahn: voz en Juular
- Tommy Giles Rogers (Between The Buried And Me): voz en Planet Of The Apes
- Joe Duplantier (Gojira): voz en Sumeria
- Paul Masdival (Cynic): voz en Sumeria
- Greg Puciato (The Dillinger Escape Plan): voz en The Mighty Masturbator
- Floor Jansen (ex-After Forever): voz en Pandemic
- Oderus Urungus (Gwar): voz en Deconstruction
- Fredrik Thordendal (Meshuggah): guitarrista en Deconstruction
Una lista exenta de dejar indiferente, desde luego. Todas y cada una de las colaboraciones conforman un disco que, cual red de un complejo sistema, divide a éste en varios organismos, el cual cada uno cumple una función concreta, pero que en su unión construyen Deconstruction. Porque básicamente de eso se trata esta obra: de la desconstrucción de algo ya conformado, de separar las piezas de un mecanismo para su estudio separado. Y mientras que temas como Praise The Lowered o Sumeria son las articulaciones que dan movilidad a todo el conjunto, otros como Stand, Planet Of The Apes o la propia Deconstruction son órganos vitales y, por lo tanto, de mayor importancia. Pero no os despistéis, todos y cada uno de los temas presentan algo en común, y ése es Devin Townsend que, con espada en mano y alzada en alto, despliega sus tropas hacia la batalla mientras ataca con sus característicos riffs cargados de una rabia aplastante y que no da tiempo ni a pestañear. Su sello de la casa es claro en este disco, como no podía ser menos: desde los pasajes astrales y los sonidos cristalinos hasta la brutalidad y sequedad propia de sus raíces (osea, Strapping Young Lad), Devin sigue haciendo lo que mejor sabe hacer: lo que le sale de los huevos, prácticamente.
Quizás podría achacar la falta de notoriedad en el resto de colaboraciones (echaba en falta algún momento glorioso de Mikael en Stand, por poner un ejemplo), pero nada que manche y eche a perder todo lo construido en este palacio de las maravillas.
Una muestra más de que, haga lo que haga, cómo lo haga (y con quién lo haga), Devin seguirá haciendo calidad por siempre hasta el fin de su existencia.
Una muestra más de que, haga lo que haga, cómo lo haga (y con quién lo haga), Devin seguirá haciendo calidad por siempre hasta el fin de su existencia.Puntuación: 9'75/10
Etiquetas:
Atmospheric,
Groove,
Industrial Metal,
Progressive Metal
lunes, abril 18, 2011
The Human Abstract - Digital Veil (2011)
Al fin ha llegado Semana Santa, y con ello surgen nuevas cosas que hacer y de las que disfrutar a lo largo de ésta: diversión, ver caras nuevas, ver caras viejas, y sobre todo música, mucha música por medio. Y para empezar la semana de manera elegante y con buen pie, es hora de hablar acerca del regreso de una banda que inconscientemente ha entrado fuerte en estos años dentro de la escena actual del Metalcore. Como ya he dicho, la experimentación es algo esencial en los tiempos que corren, y en un terreno donde se codean y pelean bandas como Between The Buried And Me y Protest The Hero no es de extrañar que haya algún grupo por ahí que destaque con sólo poner un pie fuera de este terreno, manteniendo el otro dentro de éste.Ése es el caso de The Human Abstract, que desde 2004 ha apostado por el Metalcore progresivo de manera continua hasta los días de hoy. Sin embargo, y lejos de la propuesta de las otras bandas citadas, estos chicos de California prefieren mantener unas pautas en sus composiciones más marcadas de las que podría tener Between The Buried And Me, y aunque cosechen una técnica desmesurada, mantienen los cánones típicos del estilo, con un añadido en especial: evocación y oda al Neoclásico, con pequeñas intercalaciones dentro de su música influenciadas por el corte más caballeroso.
Con su disco debut Nocturne lanzado en 2006, la banda se convertiría en todo un referente a recordar por su disco de altísima capacidad que hacía volar todo por los aires, todo lo contrario a su posterior Midheaven, vapuleado hasta la saciedad por su bajón considerable en calidad. Con su nuevo Digital Veil, The Human Abstract se ha despojado de algunas prendas, y ha vuelto a ponerse otras. Para empezar, la retirada de su anterior vocalista y la entrada de Travis Richter ha sido, si no la mejor decisión, al menos la más favorable, pues el registro vocal de este hombre y su versatilidad hace que mejore considerablemente el aspecto de la banda en ese ámbito. Bajo esto, Digital Veil comprende un regreso a sus comienzos, que si bien no llega al nivel de su primer disco, al menos supera a su predecesor, y con creces. Comenzando con Elegiac a modo de introducción, en donde ya claramente se nota esa influencia del Neoclásico que hablaba anteriormente, y que da paso a Complex Terms, donde la banda comienza fuerte. Con esto, se deja claro una característica más interesante de la banda: su curiosa manera de realizar breakdowns, que anclados a esa técnica que desprende la banda, adquiere un sonido muy peculiar que lo esconde casi como en un riff. La voz de Travis se manifiesta, y vemos cómo se desenvuelve con total facilidad en todos los registros sonoros aceptados en el Metalcore, incluso las voces limpias, que mantiene una tonalidad mucho más grave, sin convertirse en una suerte de Protest The Hero.
Tras ello, llega el tema que da título al disco, Digital Veil, en el que se puede ir destripando poco a poco los elementos que van conformando éste en sí, comenzando por ese breakdown tan extraño y a la vez espectacular, en el que da la sensación de que todo está calculado milimétricamente, y los efectos digitales que se marcan especialmente al final de éste. Continuando con el disco, tras Faust llegamos a Antebellum, el tema de mayor duración que encierra el disco, y en donde hay que destacar ese genial estribillo que contagia a la primera escucha. Todo lo demás, es un compendio de melodías, riffs masturba-mástiles y genialidad desprendida por los cuatro costados.
Y así es como llegamos a la recta final de un trayecto de numerosas curvas y pistas imposibles que nos conducen hacia donde comenzamos, dispuestos a darle al play nuevamente para arrancar una vez más en esta carrera vertiginosa que se llama The Human Abstract.Puntuación: 8'75/10
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martes, febrero 15, 2011
The Project Hate MCMXCIX - Bleeding The New Apocalypse (Cum Victriciis In Manibus Armis) (2011)
Hay veces que uno no sabe qué hacer con el día, de esos días en los que parece que no va a ser nada interesante desde que te levantas por la mañana hasta que caes rendido en la cama. Más o menos ha sido así el día de hoy, nada interesante en las horas de estudio, nada productivo... nada. Y cuando he llegado a mi humilde hogar, pensé que tampoco iba a encontrarme nada interesante. Pero mira tú que la vida suele dar esos giros inesperados incluso en cosas tan insignificantes como un día aburrido cualquiera, y me encuentro con que ya está disponible el nuevo trabajo de esta banda... qué digo, súper-banda, porque estamos ante uno de los súper-proyectos más lóngevos que se hayan dado nunca, con miembros como Lord K Philipson (Dark Funeral, God Among Insects), Jörgen Sandström (Grave, Entombed, Vicious Art), y actualmente Anders Bertilsson (Coldworker) y Tobias Gustafsson (Vomitory), entre otros.
Desde luego no es moco de pavo, y desde 1998 llevan así dando caña con su propuesta peculiar que se basa en el Death Metal con total influencia del sonido Industrial que se asemeja bastante a bandas como The Monolith Deathcult y Septic Flesh. Pero mientras éstos presentan un sonido más noble y, por decirlo de alguna manera, "de esmoquin", el de The Project Hate MCMXCIX se ve más encaminado a ser más directos en los riffs, con cierta experimentación y progresivo eso sí, pero sin dejar de lado los orígenes de cada miembro, en un equilibrio con altas dosis de sonido electrónico. Y es posible que por esta afianza hacia dichos sonidos hagan que sea una banda difícil de asimilar, que no entra a la primera, pero que dicha complejidad es lo que le da vida a sus trabajos, y que a cada escucha se vaya apreciando dicha complejidad compositiva en sus estructuras y, por lo tanto, se va disfrutando cada vez más y más. Su nuevo disco no es menos, de hecho 6 temas se recogen en éste en el que es uno de sus trabajos más largos por el simple hecho de que cada tema es todo un mundo lleno de riffs decapitadores, atmósferas electrónicas e industriales y voces femeninas celestiales que corren a cargo de la nueva anfitriona del grupo, Ruby Roque. Me llevaría lustros comentar cada tema, pero por ejemplo tenemos la primera Iesus Nazarenus, Servus Mei, el cual comienza con grandes ambientes a cargo de los teclados y sintetizadores que son acompañados por la voz de Ruby Roque para dar paso a la monstruosa voz de Jörgen. También cabe mencionar The Serpent Crowning Ritual, donde la parte más Industrial de la banda hace acto de presencia y que por momentos nos puede recordar a esa increíble apisonadora que supuso Triumvirate de The Monolith Deathcult.
No es de extrañar que la banda sea tan potente con semejante formación y composiciones que superan toda lógica humana. Aún a tenor de la dificultad que supone escuchar cualquier disco de la banda sin que se le atragante a más de uno, puedo estar seguro de que acabaréis apreciando la esencia que emana este proyecto, al igual que el aroma que transpira este disco.Puntuación: 8'5/10
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martes, febrero 01, 2011
Arafel - For Battles Once Fought (2011)
No hay nada como ver un disco recomendado por alguien, escucharlo, y que éste acierte. La sensación de gusto, de victoria, de haber encontrado un tesoro gracias a las indicaciones en el mapa de otro pirata hace que su escucha sea tan gloriosa como haber ganado una batalla. Y así es como me ha sucedido con este disco, recomendación una vez más de ese blog que es básicamente obligatorio su visionado que responde al nombre de Rise From The Ashes. Y menudo descubrimiento me ha dado, pardiez.Y así de primeras lo digo: esto es diamante en bruto, perfecto, resplandeciente, y capaz de rajar cualquier otra piedra preciosa que choque con éste. Arafel es como juntar a todos los combatientes del Metal y prepararlos para una guerra tan épica (sic) que ríete tú de El Señor de los Anillos. Directamente desde Israel, y nada más y nada menos que con Helge Stang al frente, vocalista original de la banda de Folk Metal Equilibrium, esta banda lleva ya su tiempo existiendo en la escena metalera desde 1997, con una demo y dos discos a sus espaldas, The Way Of Defender y Second Strike: Through The Flames Of The Ages. Pero con este For Battles Once Fought se han coronado y sentado en el trono del rey, y con total merecimiento de ello, pues estamos ante un disco que supera lo antes escuchado.
Aún cuando la propuesta que traen no es nada original, con riffs escuchados hasta la saciedad, lo cierto es que su espectacular fórmula es lo que hace que este For Battles Once Fought sea tan sumamente poderoso y particular, todo ello realizado a la total perfección. Y es que el éxito de dicho disco está en la abrumadora cantidad de influencias que presenta éste. Arafel se asienta en un Black Metal melódico fusionado con un Folk Metal espléndido, pero a eso hay que añadirle lo siguiente: Death Metal técnico, ya sea por los growls de Helge Stang o esos continuos cambios de traste y ritmo propio de los masturba-mástiles del Death Metal; Thrash Metal; progresivo, sinfónica, violines... hasta algún breakdown propio del Core más moderno (así como lees). Todo esto forma y moldea un disco que se atragantará de lo jodidamente grande que es. Empezando por ese temazo enorme de aquí a China que es Sword's Hymn, con una intro simplemente impresionante, hará que tu casa se convierta en una auténtica batalla campal en la que no sabrás por dónde te vienen los ataques. Y es que es así, el primer tema ya de por sí presenta tantos elementos a la vez que los 7 minutos y medio que lo conforma se te pasarán por alto, te quedarás perplejo ante lo que ha sucedido, y tendrás que reproducirlo nuevamente.Pero hay que seguir la aventura, y lo haremos de la mano de Kurgan, que nuevamente nos noqueará con su amalgama de estilos, en una especie de calamar gigante que porta un arma distinta en cada tentáculo. La cosa continúa hasta 1380: The Confrontation, donde el Folk se adueña completamente del tema, y en el cual presenciaremos una auténtico asalto de piratas. Después de éste nos llega The Last Breath Of Fire, el cual hace a modo de "interludio" con una pieza instrumental que es tan grandiosa o incluso más que el resto de temas que conforma este Leviatán venido de las profundidades del océano. Y así hasta Death Of Archaic World, con ese comienzo completamente retocado y pulido que le confiere de un elemento electrónico bastante atrayente, y que estalla con una sucesión de riffs que al mínimo descuido te partirá el cuello, todo ello bajo un toque que irremediablemente te hará mirar hacia atrás hacia el Sons Of Northern Darkness de Immortal.
TODO, lo tiene TODO: la increíble técnica que presentan te harán sudar junto con esos breakdowns tan gordos que hacen a uno recordar a unos The Faceless transformados en otra cosa nunca vista antes, esas influencias thrasheras presentes en unos riffs ultra-sónicos y decapitadores junto con esos cánticos folclóricos típicos y esa atmósfera blackera única, todo ello envuelto en papel progresivo, y adornado con lazos de violines a manos de la bella Nasha.
¿Pero qué demonios hago? Sólo consigo que tardéis en escuchar uno de los discos más grandiosos que nos ha brindado este 2011. Madre mía la que me depara este año, creo que no voy a salir vivo de ésta...Puntuación: 10/10 (Y me quedo corto)
jueves, enero 13, 2011
Wormfood - Posthume (2011)
Poco a poco, 2011 empieza a enseñar las entrañas de su interior para mostrarnos lo que hay dentro de su anatomía. Y entre todas las piezas que conforman el esqueleto de este año, nos encontramos ya con lo nuevo de una banda bastante peculiar dentro de lo suyo. Directamente de Francia, ya se ha hablado hasta la infinidad de que este país está cobrando mucha fuerza, no sólo en el aspecto de sacar bandas potentísimas, sino en lanzar otras bandas que presentan una propuesta bastante diferente a la habitual. Wormfood es un claro ejemplo de ello, y en donde su similitud con los noruegos Madder Mortem es más que notoria, practican una música cuyas proyecciones se adhieren a géneros muy distintos entre sí como el progresivo, el Death Metal y el Dark Metal.Este nuevo Posthume no hace más que realzar este hecho, y tras su más que satisfactorio France, vuelven a la carga en búsqueda del reconocimiento que se merecen. Y parece que con este disco van a dar mucho de qué hablar, pues la personalidad, originalidad y ejecución conforman un perfecto equilibrio en esta obra con la que se muestra la banda. Podría decir que el mayor foco de inspiración de la banda está en los antes mencionados Madder Mortem, sus riffs y su estética musical es bastante parecida entre ambas, con un sonido potente, pero más acelerado en momentos, y donde el Death hace más acto de presencia en temas como Passage À Vide.
También habría que caber especial atención a la voz de "El Worm", el cual parece una suerte de Till Lindemann afrancesado bastante curioso. Y precisamente por este hecho quizás la banda consiga ese efecto hipnótico que te atrae más y más, pues el francés en este disco y su acento consiguen darle una espiritualidad a la banda distinta a la de otros grupos. A diferencia de los noruegos, Wormfood se apoya mucho más en el sonido oscuro, e incluso en elementos más propios del Avant-Garde que adornan la música de la banda. Lo que está bien claro es que uno no se aburrirá con estos chicos, y sólo hay que escuchar Les Noces Sans Retour, Vanité Des Amants y la fantasmagórica Salope para darse cuenta de ello, con bastante regusto gótico ambiental en medio gracias a un teclado bastante tétrico pero dulce a la misma vez.Y, por supuesto, la progresión de los temas es la basa más fuerte del disco, pues cada tema encierra una sucesión de pasajes y ambientes que difícilmente podremos tener todos en cuenta, por lo que cada escucha supone un redescubrimiento de Posthume, siempre habrá algo de lo que no te percataste la anterior vez. Éste es también un dato muy a tener en cuenta en un disco como éste, pues eso es lo que hace que un trabajo perdure en las mentes de los oyentes por mucho tiempo.
Un disco que contiene diversos elementos que confieren a éste de un cuerpo propio, una muestra más de que los franceses no están dormidos, que siempre tienen afán de superarse a sí mismos. Y posiblemente Wormfood lo hayan logrado con Posthume, pues esto es algo que no está al alcance de cualquiera, la personificación de lo excelente.Puntuación: 9'5/10
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lunes, enero 10, 2011
Devin Townsend - Ziltoid The Omniscient (2007)
Si hay alguien en este planeta quien se merezca todos mis respetos y alabanzas, ése es sin duda Devin Townsend. Miembro y líder de una de las bandas más gloriosas del Death/Thrash Metal más personal, original y potentes que se hayan creado jamás, Strapping Young Lad, este pequeño diablo ha demostrado ser una mente prodigiosa desde sus incursos en el Metal hasta la actualidad. Tras la disolución de la banda que lo dio a conocer, Devin decidió expandir sus conocimientos y su música a través de numerosos proyectos en solitario bajo su nombre, que han abarcado el progresivo, Industrial, Avant-Garde, Jazz, Rock... vamos, lo que le saliera de los cojones. Y precisamente por este don que posee ha demostrado durante toda su trayectoria una profesionalidad y una potencia formidables. No es de extrañar cuando tiene a sus espaldas un largo abanico de discos que podrían a pasar a formar parte de las mejores discografías jamás creadas, empezando por ese monstruo elaborado en un disco como es Infinity.Pero de entre todos sus proyectos aventureros, y de entre todos los discos que ha facturado, posiblemente el que más atraiga de todos es éste que presento, uno de los más ambiciosos que haya creado jamás. Transformado en un disco completamente conceptual, en el que habla de la historia del alienígena Ziltoid, el cual llega al planeta Tierra exigiendo la última taza de café negro existente. Sin embargo, es decepcionado y emprende una batalla contra la Tierra intentando acabar con la humanidad. Tras saltar a la Nebulosa 9 y realizar una llamada a la 6ª Dimensión al Destructor de Planetas para pedirle la destrucción de la Tierra (lo cual le deniegan), decide hablar con el creador de todo para descubrir que no es más que un títere al que han manipulado... todo para acabar descubriendo que no era más que un sueño de un trabajador de cafetería.
Jodidamente friki, sí, pero nuestro querido Devin lo plasma en este disco dicha idea de una manera que sólo puedes acabar convirtiéndote en un esclavo más de este dios encarnado en un simple mortal, un mortal que ha llegado a un nivel inalcanzable. La manera de narrar dicha historia y de plasmarla y transmitirla es algo que a nuestro querido canadiense se le da pero que muy bien, y sabe cómo transmitir los momentos tensos y relajados en los riffs que va tejiendo cual viuda negra se tratara, esperando el momento para atacar. Y menudo ataque, y no el de Ziltoid precisamente. Demostrando la influencia que le ha dejado su anterior banda tras de sí, en este disco podemos encontrarnos incontables influencias de géneros como el Death, el Thrash, el Industrial y, sobre todo, progresivo, mucho progresivo, y Avant-Garde por todos los costados, recogidos en unos pasajes espaciales que meten en materia a uno, con esa guitarra potentísima y que va en un in crescendo imparable. ¿No me crees? Escucha By Your Command y opina.
Con Ziltoidia Attaxx!!! seremos testigos de algo que a muchos le dejarán la piel de gallina al escuchar dicho tema: la esencia 100% de Strapping Young Lad. Y es que el ataque de Ziltoid supone un soplo de aire fresco proveniente de dicha banda que catapultó a nuestro hombre, algo que creará nostalgia a más de uno. Ese potentísimo sonido, y un solo marcado por el carismático y cascarrabias extremo alienígena al grito de "¡Soy el guitarrista más grande que haya existido jamás! ¡Soy Ziltoid!", risas aseguradas. A continuación, Devin nos brinda la que posiblemente sea el mejor tema del disco: Solar Winds, donde las atmósferas son el plato fuerte y que demuestra que Devin no sólo sabe dejarse las cuerdas vocales, sino que también sabe endulzar sus temas, no sin ir engrandeciéndose dicho tema como si fuera un globo que se va hinchando poco a poco.La historia continúa hasta que llegamos a Planet Smasher. Un tema donde se centra en la parte en la que hace acto de escena el destructor de planetas sólo puede suponer algo grande y bestia, algo gigantesco. Y así es el sonido en este tema, gigantesco, enorme, coloso, un auténtico titán que cubre una galaxia entera, con fuerte influencia del Death Metal. Sin embargo, tras la confesión del Creador en Omnisdimensional Creator, sólo queda la desorientación para Ziltoid, algo plasmado en Color Your World, otra aplastante y maravillosa canción donde nuevamente Devin nos da una bofetada por insolentes y nos sumerge en una auténtica transición, transición que se convierte en un túnel en el que todas las ideas se entremezclan en The Greys para terminar en Tall Latte con un trabajador siendo llamado la atención por su superior.
Oh, claro, no hay que olvidar una cosa: este disco ha sido creado usando para la batería programada el kit Drumkit From Hell para el programa Ezdrummer, kit realizado entre otros por el batería de Meshuggah, Tomas Haake, quienes posteriormente usarían dicho kit para la creación del enrevesado Catch Thirtythree, además de contar con la colaboración del propio Fredrik Thordendal de la banda y otro músicos que han incluido sus voces y notas.
Vamos, que sólo se puede catalogar este disco de una cosa: perfecto, tanto en la composición, como en la ejecución, como en su originalidad creativa e histórica, un disco tan grande como el propio universo, que no hace más que reafirmar mi admiración por este hombre, y al que espero ver algún día en esta vida o en otra. Pero eso sí... Devin... ¡déjate crecer el pelo, joder!, ¿qué has hecho con él?Puntuación: 10/10 (Por no ponerle un infinito)
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Avant-Garde,
Industrial Metal,
Progressive Metal
lunes, diciembre 27, 2010
General Lee - Roads (2010)
Y seguimos una vez más en la senda del Post, porque en estos últimos meses todo lo que tiene que ver con el Post se ha hecho notar. Y de la misma manera que tiramos una vez más de éste, tiramos también de Francia, para acabar descubriendo la última maravilla de estos chicos provenientes del país de los croissants. Aventurándonos nuevamente en los caminos del Post-Metal más celestial, General Lee es una banda que si tiene que destacar por algo es por presentar en su formación nada menos que tres guitarras, tres guitarras que, a decir verdad, podrían haber aprovechado mucho más para conseguir unas texturas muchísimo más complejas que las que presentan la mayoría de bandas del género, aunque tampoco se le pueden achacar mal hacer, pues a pesar de no innovar en nada (un género como éste tarde o temprano tendría que dejar de hacerlo), logran hacer un disco bastante sugerente, en donde lo mejor de Cult Of Luna se hace patente en todos y cada uno de los temas.Eso sí, hay que aplaudir las enormes atmósferas que pueden lograr, de las más deprimentes que haya escuchado, a excepción de otros como Irreversible o Transmission0. En un disco donde la desolación prima por todo lo demás, no es de extrañar que temas como In Reverse, con unas majestuosas melodías, especialmente al final de ésta, den a pensar esto, pues la música de esta gente puede amansar hasta la bestia más fiera. Y no es para menos, con sólo escuchar Torches o Control, uno se da cuenta del impacto que puede provocar la música de estos tipos.
Sin embargo, y a pesar de esta tranquilidad reinante en casi todo el disco, también hay cabida para las partes más potentes de este género. En la misma Control se puede notar esto, los motores de la banda rugen y queman ruedas en los momentos más emblemáticos del tema, en donde muestran su total fiereza. La increíble voz de Arnaud va desde los gritos desgarradores hasta la voz más suave que puedas presenciar, que le confiere un toque rockero setentero bastante curioso en Hunted (Ashes By The Dawn), por ejemplo.No es fácil de digerir Roads, muy a su pesar de lo expuesto aquí, pero igualmente es de esos discos que, cuanto más lo oyes, más te llena, y poco a poco invadirá en tu memoria las melodías y riffs que presenta The Red Room, In Reverse, o This Sea Breathes Evil, por poner un pequeño ejemplo.
General Lee no es solamente aquel coche butanero que conducían Bo y Luke Duke en Los Dukes De Hazzard, no. También es música, y su extensión dependerá de cómo quieran proyectar la música que estos franceses realizan. Bon appetit.Puntuación: 8'25/10
jueves, noviembre 11, 2010
Lesbian - Stratospheria Cubensis (2010)
Hoy es un día de ésos en los que uno no desea hacer prácticamente nada. Después de estar trabajando continuamente en varias cosas, uno necesita hacer un tiempo muerto y despejarse de todo cuanto prescinde de uno. No es la primera vez que hablo de ello. Y para desconectar de todo a mi alrededor, hoy hablaré de un disco que tenía en mi cuenta pendiente desde hace algunos días: Stratospheria Cubensis de Lesbian.Esta banda se forma en 2004 en Seattle, Washington (Estados Unidos). Formado por miembros y ex-miembros de bandas como Asva y The Accüsed, Lesbian muestra un trato del Sludge diferente al que muchas otras bandas le han ido dando y proporcionando al género. Tras su primer disco Power Hor, la banda vuelve a la carga con este nuevo disco, donde el Sludge entra en terrenos progresivos que hacen de su expansión sonora mucho más amplia. Con una portada acojonante a cargo de Seldon Hunt, importante diseñador gráfico que ha colaborado con bandas como Neurosis, Isis, Jesu y Melvins, Stratospheria Cubensis nos arrastra hacia un mundo único e inexplorado, ansioso por ser descubierto.
Puesto que no quiero ser tan extenso como lo es el disco, lo resumiré en una sola palabra: brillante. Pero como sé que con eso no será suficiente para la entrada, os diré que esta banda lleva el Sludge hacia otro campo. Donde las influencias de bandas como Grief se hacen notorias, se introducen elementos propios del Metal Progresivo que llevan a éste hacia cotas inalcanzables para el resto de mortales. Con sólo escuchar Poisonous Witchball nos podemos hacer una idea de ante qué nos encontramos, con unos increíbles cambios de ritmo e incluso cierta técnica en ella, que acompañan a la rabia característica del Sludge. Una muestra que vuelve a abofetearnos con Poverty And War Forever, gran tema en donde podemos visualizar hasta cierto sonido Black Metal similar al que presenciamos en los Coffinworm con su disco debut When All Become None.De a Poverty And War Forever pasamos a Raging Arcania, donde la música pasa a un sonido puramente progresivo instrumental y ambiental que nada tiene que envidiarle a otros grandes del estilo, sin duda. Con esos arreglos y afines que le dan un toque noble pero misterioso a la vez, hacen de éste uno de esos temas al que irremediablemente acudiremos para presenciar nuevamente ese sonido tan peculiar. Y después de otra estocada con Stropharia Cubensis, la banda nos remata finalmente con Black Stygian, donde el grupo saca su artillería pesada y nos funde con su metralla de sonidos y cambios de ritmo contínuos, comenzando con una fuerza descomunal para pasar luego a una tranquilidad absoluta con unos riffs tan llenos de sentimiento, que harán apretar tu corazón en un puño hasta hacerlo sangrar.
5 temas, 5 jodidos y puñeteros temas que se prolongan hasta más de una hora y que te sumergirán en una espiral de torbellino del que no podrás escapar. Cada vez me resulta más difícil hacer mi lista con discazos de órdago como éste... ¡pero qué coño, benditos sean los discos del tamaño de éste!Puntuación: 9'5/10
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