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sábado, abril 07, 2012

Narrows - Painted (2012)


Hay momentos de la vida en los que, por razones concretas o incluso sin ninguna aparente, la ira y la rabia nos infecta y nos invade como una de las peores enfermedades que pueda experimentar el ser humano. Por ello, todos buscamos una manera de canalizarla y expulsarla de nuestro interior con el propósito de aliviarnos y sentirnos más liberados. Los más radicales lo hacen mediante el uso de la violencia, y otros buscan alternativas que, siendo violentas, no suponen un riesgo para nadie.

La música es un buen ejemplo de ello, no creo que haya que ser muy avispado para darse cuenta de ello. Si hoy tuviera que hablar sobre algún disco que sea una buena vía para eliminar toda la furia que florece en nuestro interior, ése sería sin duda el nuevo disco de Narrows. Formados en 2007 en Seattle, Washington, Narrows se puede decir que es una formación de auténtico lujo. Para comenzar, la banda está encabezada por Dave Verellen a la voz, que no es ni más ni menos que el vocalista de una de las bandas difuntas más significativas de ese género que se conoce como Mathcore, ésa es, Botch. A ello hay que añadir al bajo a Rob Morran (Unbroken, Some Girls), Ryan Frederiksen (These Arms Are Snakes) y más, y ya tenemos un grupo que, sin tener todo el merecimiento que debiera, goza de un potencial que ya quisieran algunos a día de hoy.


Tras su aplastante debut de larga duración titulado New Distances, Narrows vuelve a la carga a través de Deathwish para darnos una bofetada tan fuerte que nos desnucará contra el piso. Así sin más. Painted es un disco directo y con la duración suficiente como para desear volver a repetir plato, pero que a su vez presenta matices variados dentro de su propio esqueleto. Para empezar, la banda apuesta fuerte con Under The Guillotine, con un sonido arrollador y una energía volátil que hará volar todo por los aires, mientras presenciamos a un Dave que no sólo sigue en plena forma, sino que incluso se ha vuelto más fiero a la voz, capaz de arrebatarte las energías en cuestión de milésimas de segundo, todo ello a través de una ejecución a las guitarras y más aún a la batería y el bajo colosal, pasando en un instante de la pura salvajada a momentos relajados para estamparte la cara contra la pared rápidamente con un riff que parece ejecutado por colosos.

Con TB Positive la banda comienza a perfilar pequeños tramos puramente Mathcore, pero sin bajar nunca de revolución y ante todo de contundencia, mientras presenta una cierta aura negra y malsana que te ahogará lentamente, cosa que casi se puede decir también de Absolute Betrayer.


Pero sobre todo, la guinda del pastel llega con Greenland, un tema de casi exactamente 8 minutos en donde se toman un "respiro" para adentrarnos en las puras recreaciones atmosféricas claustrofóbicas a través de la saturación, de los golpes huecos y de los gritos en la penumbra para dejarnos a solas con una guitarra tranquila pero seria cual cowboy masticando tabaco mientras mira fijamente al horizonte hasta que todo estalla para meternos en una atmósfera opresiva donde todos forman parte de dicho atentado.

Tras ello la banda vuelve a la carga con 4 temas más que te tirarán al suelo y te lincharán como una pandilla de maleantes, si bien la cosa decae un poco, pero nunca bajando por debajo de la línea que define la calidad. Y a Narrows desde luego le sobra, y tiene para repartir con temas como "It's The Water", Final Mass o la fulminante Face Paint con una mala baba que te hará hasta entrar en pura cólera.


Una animalada en toda regla, una bestia parda que te arrinconará y hará contigo lo que le plazca, todo eso y a la vez un excelente medio para eliminar toda la negatividad que desprende tu cuerpo. Cuando necesites liberarte, acude a Narrows, ellos te aconsejarán a base de hostias.



Puntuación: 8'5/10

lunes, septiembre 19, 2011

Lost Sphere Project - Third Level To Internal Failure (2011)

Ya empieza a notarse la retirada del Verano y la inminente llegada del Otoño: los días se vuelven más grisáceos, las nubes entorpecen el saludo del Sol a la mañana, y así hasta la caída de la noche... Todo parece volver a ser como siempre. Y como ya no hay tiempo para la diversión y la alegría, es hora de regresar a la etapa de la furia y la auto-destrucción a base de pura demolición sonora.

Y parece que los de Domino Media Agency me han leído el pensamiento en esta ocasión, pues después de la anterior entrada de Voice Of Ruin, han quedado lo suficientemente satisfechos como para mostrarme lo que viene a continuación, y que posiblemente sea lo que uno anda buscando en esta ocasión: caos total. Porque eso es lo que son Lost Sphere Project, puro y auténtico caos en donde todo se viene abajo y no da tiempo siquiera a poder saber qué está sucediendo. Directamente venidos de Suiza al igual que Voice Of Ruin, y bajo el sello de Division Records que se ha encargado del trabajo de bandas como los por aquí mencionados Dirge, Kehlvin y demás, se presentan como un auténtico holocausto nuclear que amenaza con arrasar con todo a su paso bajo su propuesta.

Y la propuesta de Lost Sphere Project es la siguiente: coge a Converge, experimenta con ellos mutilándolos a base de puro Grindcore desenfrenado, y reemplaza las partes amputadas por extremidades robóticas creadas de la mano de Botch con un Mathcore completamente alocado. Tan sencillo y a la vez tan complejo como eso. Lost Sphere Project podría ser varias cosas a la vez: podría ser la versión más Grindcore de Five Star Prison Cell y a la vez la versión más coherente de Psyopus, podría ser la versión más cazurra de bandas como Knut, o directamente podría ser tu peor pesadilla. Sea como sea, han logrado facturar un disco tras su temerario Verse XXIV en donde han mejorado unos aspectos y han dejado atrás otros, pero que de una manera u otra mantiene un nivel de calidad más que notable.

Third Level To Internal Failure sería como una bala que rebota contra todos los lados de una habitación, impactándote desde todos los ángulos posibles sin tiempo a reaccionar. Masterizado por nada menos que James Plotkin, miembro de los extintos Khanate, en éste han reforzado mucho más su vena grindcoreta, dejando de lado sus escarceos con algunas pequeñas atmósferas sobrecogedoras que mostraban en su anterior Verse XXIV (como bien podía apreciarse en temas como Luvicide) para ofrecernos unos temas mucho más directos y mejor trabajados en riffs aplastantes, no sin dejar de lado la técnica con la que se visten en varios temas como Paradoxal Sights, Ice Mike o cualquier otra que se precie. Incluso presenta un remix bajo el título de Cetaceans Rippers, que hasta resulta ser pegadiza y potente. Una producción ideal, una voz que se mantiene en su línea de potencia y el resto de instrumentos que mantienen el nivel son los alicientes finales para un disco breve, pero intenso.

Auténtica monstruosidad que te aniquilará como un insecto en cuestión de segundos, y que pese a no ser nada que no se haya hecho ya, mantiene las papeletas suficientes para ser un trabajo a la altura. Y así, comienza mi día de furia.

Puntuación: 8/10

domingo, agosto 07, 2011

Tesseract - One (2011)

Vaya semana más destructiva, y no porque haya corrido una maratón precisamente, sino porque de tanta actividad aquí y allá y de tanto moverme he perdido hasta la noción del tiempo. Horas perdidas de sueño, horas perdidas durmiendo... horas y más horas que se podrían haber aprovechado mejor. Pero bueno, así es el verano, que cuando no tienes nada más que hacer, todo es improvisar. Y tal es así, que llega un momento en el que no sabes ni en qué día estamos.

Tiempo que pasa volando como el que pasa en un plis escuchando lo que vengo hoy a comentar. Ya dije en su momento que últimamente hay una etiqueta que se está volviendo bastante de moda entre cierto círculo de grupos que están surgiendo de la nada y que me resulta harto de inservible, a la par de estúpida: el Djent, una manera de englobar a todas esas bandas que juegan en el terreno que han asfaltado Meshuggah mucho antes, y en el que participan grupos como Periphery, Fellsilent o Tesseract.

Y aún con todo, Tesseract lleva el sonido más complejo hacia un terreno muy propio y personal, en donde priman las melodías más tristes y grises que pueda uno escuchar. Porque su disco One es una manera bastante curiosa de hacer lo que se denomina Math Metal (aunque la música de por sí ya es meramente matemática como lo es todo, pero bueno, le veo más sentido a este tipo de etiquetas). Lejos de esos temas redondos y efectivos como profesaban Periphery en su debut, Tesseract lleva este estilo hacia un terreno más progresivo y atmosférico.

En una onda mucho más propia de Tool por sus atmósferas y su complejidad compositiva pero llevado hacia el terreno de Meshuggah y sucedáneos, Tesseract ejecuta los temas milimétricamente y con una precisión sin igual, todo ello con unas melodías muy apaciguadas, capaces de desprender un sentimiento de añoranza sin igual (eso si no te coge desprevenido y te sodomiza los oídos, porque hay que reconocer que hay que cogerlo en el momento óptimo para no acabar durmiendo con las musarañas). Desde luego no se le puede achacar la cantidad de elementos que encierra el disco, con subidas, bajadas, parones en brusco y demás.

One es, dicho de paso, como una especie de recopilatorio o edición especial de su EP Concealing Fate, en donde encierra los 6 cortes que conforman éste (todo un viaje espacial, dicho sea de paso), junto con 5 temas extras para consolidar un diamante en bruto que brilla con luz propia a través de temazos titánicos como Deception o The Impossible dentro de los cortes de Concealing Fate o Lament y Nascent dentro de los nuevos temas que encierran este trabajo.

Claro, podría explicar con total precisión todo el disco, pero eso sería como explicar el teorema del Big Bang, y no tengo todo el tiempo del mundo para ello, así que sólo os falta una cosa por hacer después de haber leído estas líneas: descubrirlo.



Puntuación: 8/10

lunes, julio 04, 2011

KEN Mode - Venerable (2011)

Ya llevamos más de la mitad de año, y no es de extrañar que ya haya páginas web que empiecen a mostrar su top de lo mejor que nos ha brindado éste. Entre ellas, quizás la que más haya sonado es la Haunting The Chapel's Top que puede encontrarse en la web de Stereogum, donde nos presentan los 26 mejores discos de Metal del año que nos ha dejado éste de momento, en donde lo nuevo de Tombs se hace con el primer puesto, seguido muy de cerca por el debut de Disma (del cual habrá que hablar cuando salga a la luz), Ulcerate y demás.

Pues bien, esto me ha ayudado a recordar uno de esos discos que tenía pendientes por darle una escucha, pero que por unas razones u otras acabaron siendo apartadas de mi mente para caer en el olvido. Ahora que he vuelto a encontrármelo en dicho top, es hora de recoger ese trabajo y darle el puesto que se merece. Y lo cierto es que, tarde o temprano, ha merecido la pena hacerlo, pues esto podría estar perfectamente en cualquier lista de los mejores del año. KEN Mode es una banda proveniente de la ilustre Canadá, en donde es regla general que grupo proveniente de dichas tierras, grupo que es atesorado por una calidad sin igual. Moviéndose en terrenos muy similares al de bandas como Keelhaul o Knut, KEN Mode transpira por todos sus poros elementos que van desde el Noisecore propio de grupos como Unsane hasta la densidad y oscuridad propia del Sludge, todo ello bajo tintes rítmicos del Mathcore en varias ocasiones que logran facturar así una bomba de relojería imposible de desactivar.

Venerable es uno de esos trabajos que te van atrapando en un tornado en donde verás volar objetos de todo tipo a tu alrededor, y que te darán por distintos lados. Bien pueden meterte un tema en una vena muy Hardcore y con cierto deje rockero como Batholith que te pueden meter la cabeza en puro fango sludgeroso como puede presenciarse en Never Was, sin nada que despreciar a los grandes del estilo, donde, desde la oscuridad, te irá susurrando palabras que se desvanecen para luego darte dos bofetones sin previo aviso. Esto es posiblemente lo que haga que Venerable obtenga muchos puntos a su favor: la enorme variedad en los temas, mateniéndonos siempre bien alto, evitando así caer en el aburrimiento en cualquier momento, y obligándonos a descubrir los enigmas que encierra el disco en sí, pudiendo raspar nuevas experiencias y desvelando detalles ocultos anteriormente con cada escucha, como si de un Rasca y Gana se tratara. Los riffs están a la orden del día, mostrando una suciedad y mala hostia muy pocas veces vista, y que todo queda bien situado gracias a la espectacular voz de Jesse Matthewson junto con la de Thérèse, que no desentona en ningún momento con lo que KEN Mode quiere demostrarnos: rabia incontenible que estalla a cada rato.

No me extraña que se encuentre en una lista como ésa, está a sólo un paso de ser un disco de absoluto 10, y a sólo un salto de posicionarse entre los 10 mejores.



Puntuación: 9'75/10

martes, abril 05, 2011

Psudoku - Space Grind (2011)

Una de las afirmaciones de la Física en cuanto a la energía, es que ésta ni se crea ni se destruye, se transforma. Al encender una bombilla, la energía eléctrica que viaja desde los conductores entra en el sistema de ésta, transformándose y pasando a ser energía lumínica que posibilita el encendido de la bombilla. El arte es algo que va contrario a esta verdad en la energía: ésta siempre se ha creado, aún cuando también puede transformarse (podemos poner como ejemplo las numerosas épocas que han definido la evolución del arte, como el Renacimiento o el Barroco). Sin embargo... ¿puede destruirse el arte? Es posible, pero, ¿qué podemos decir de la música, uno de los artes del ser humano? ¿Es posible destruirla?

En estos últimos meses he pensado bastante en ello, y creo que podría decirse que sí. La música siempre se ha creado, pero de la misma manera que uno puede crear algo, puede destruirlo. En el concepto musical, el objetivo que se busca con una u otra cosa es transmitir algo. Lo que se considera como Noise es puro ruido, está claro, no es música en su claro concepto, pero mantiene una cosa vital en ésta: transmite algo. En este caso es molestia, algo negativo, pero una sensación al fin y al cabo, y a partir de ahí es donde algunos parten para buscar sensaciones como la fobia, el miedo, etc. Puede sonar a perogrullada, pero lo cierto es que si uno para a pensarlo fríamente, puede encontrarle cierto sentido. Otro claro ejemplo de ello son PsyOpus. Esta banda siempre se ha caracterizado por un Mathcore que rompe con todos los esquemas, sin un rumbo, resultando casi algo absurdo ante tanta técnica sin sentido. La idea principal de la banda es la de hacer todo lo contrario a lo que la mayoría quiere hacer: crear música. Contrarios a todos, PsyOpus busca destruirla.

Todo esto es una manera de ponernos en base para lo que nos concierne hoy, ante una de las sorpresas del año por muchos de los que merodean los rincones de Internet (incluido un servidor). Psudoku es una banda que nace de la nada, formado por gente de Parlamentarisk Sodomy, y que supone, básicamente, un Bing Bang en todo su concepto: un completo estallido de ideas sin orden ni control, que bien puedes recibir de una manera u otra. Con Space Grind, la cosa se convierte en un sinfín de objetos voladores que flotan en la órbita sin rumbo alguno. Partiendo de elementos como el Mathcore y el Fusion, Psudoku es una amalgama de Cybergrind ultra-técnico al que responde a sí mismo como Space Grind como bien se titula el disco. 18 temas que conforman un cinturón de asteroides que tendrás que esquivar con total precisión para poder entrar de lleno en el núcleo que conforma este disco de dimensiones universales. La increíble técnica que atesora al disco hará que te sientas en un vórtice sin parámetro alguno que le haga llevar una ruta exacta, donde las voces, esquizofrénicas a más no poder, se ocultan entre toda la basta red de riffs técnicos sin sentido alguno. Mucho no voy a poder hacer explicando el disco tema por tema, porque si hay una cosa en la que sí peca Psudoku, es de ser excesivamente repetitivo, si bien algún tema interesante como MuLTisPATIAL, con un sonido 8-bitero que roza el Nintendocore.

¿Música, o ruido? ¿Genialidad, o desfachatez? Puede interpretarse de la manera que uno más desee, está claro, Psudoku baila en la línea límite que separa lo "estándar" de lo "bizarro". Decidan ustedes en qué parte de la línea prefieren estar.



Puntuación: 9/10

sábado, febrero 12, 2011

Five Star Prison Cell - Matriarch (2010)

Después de estar varias semanas casi sin cagar con el Black Metal en todas sus vertientes, es hora de recuperar un género que, generalmente, nunca me ha defraudado: el Mathcore, ese estilo donde el Hardcore es tocado por pulpos hasta arriba de pastis y donde influencias provenientes de todos los puntos del planeta se concentran en mayor o menor medida en esta variación. Y la banda que hoy vengo a mencionaros no es nueva aquí (exactamente hablé de ellos por primera vez aquí), y su último disco lo seguía muy de cerca, pero como soy tonto se me acabó pasando por encima y no le dí la atención merecida. Ahora en 2011, es hora de devolverle el favor que le debía.

Five Star Prison Cell no son nuevos en este estilo. De hecho, diría que son unos aventajados en lo suyo, presentando cosas que en otras bandas no había escuchado nunca. Pero no os engañéis, la propuesta de estos australianos se basa en el Mathcore más bipolar jamás presenciado, saltando entre la amalgama de brutalidad de bandas como Ion Dissonance y The Tony Danza Tapdance Extravaganza, y la locura de otros como The Dillinger Escape Plan, todo ello aderezado con altas dosis de Jazz y sonidos rimbombantes nunca vistos (o escuchados) anteriormente. Con The Complete First Season y Slaves Of Virgo dejaron bien claro que, pese a su poca reputación dentro del estilo (nunca he visto a casi nadie mencionar a estos tíos en ningún lado), podrían codearse tranquilamente con los grandes del estilo.

Pues bien, Matriarch vuelve a romper esquemas con su fantástica genialidad compositiva y artística en base a un sinfín de influencias, cambios imposible de ritmo y complejidad exhaustiva. Y es que su afán de experimentar con todos los estilos existentes es increíble, pasando de ramalazos grindcoretas técnicos a suaves y delicados pasajes Jazz con una voz anestésica que te deja cautivado poco a poco. El disco en sí podría decirse que es como un proceso, una evolución, un cambio en sí, de los sonidos más alocados a la experimentación pura y dura, a los pasillos tranquilos y a atmósferas más ligeras. Y así es la cosa, desde supernovas como I Curse This Vessel a partes más desaceleradas como las que sufre Lamia, pasando por puntos de equilibrio total como la implacable y majestuosa Swarn, que te costará asimilar todo lo que está sucediendo en tu reproductor. Y así poco a poco, hasta la culminación del disco que te hará tragar saliva y limpiarte el sudor de la frente, pues más que un trabajo que nos ofrece parece una amenaza que nos lanzan estos chicos... una amenaza letal y efectiva.

Maldita sea, y maldito yo mismo de no haberle dado el tiento a este ejemplo de maestría en su debido momento. Años tendrán que pasar para purificar mi alma por hereje al no escuchar dicho disco en su debido momento. Pero más vale tarde que nunca, y es por ello que me alegro de haberlo recordado ahora. Si no quedas satisfecho, te devuelvo tus minutos perdidos.



Puntuación: 9'25/10

sábado, diciembre 25, 2010

Amia Venera Landscape - The Long Procession (2010)

25 de Diciembre, una vez más, es Navidad. Después de una Nochebuena bastante decente, empezamos el día de la mejor manera que uno puede hacer: descubriendo un auténtico diamante en bruto de la música, uno de esos discos que crean un antes y un después en tu vida, uno de esos discos que están hechos para hacer historia. Pues lo que hoy os muestro no es más que el mejor disco de Post-Metal de este año, simple y llanamente. No sólo eso, sino que me aventuro a decir que es uno de los mejores del género jamás creados, por encima incluso de gigantes como Neurosis e Isis. Esto puede resultar bastante precipitado, una salvajada, pero en esta ocasión estoy completamente seguro de lo que digo, y me reafirmo en ello cada vez que le doy una escucha tras otra. De esos discos que descubres casi a punto de cerrar un año y tiembla los cimientos de tu Top 10, pues lo de esta gente va directamente a lo mejor de 2010 para mí.

Amia Venera Landscape nace en Italia, y tras unos cuantos trabajos (algún EP y poca cosa más), lanzan su disco debut, The Long Procession, que es una patada en la boca a todos aquellos quienes aún dudan de la calidad que puede desprender un género como éste, pues no sólo de Post-Metal vive esta gente, sino que se aventuran en terrenos del Post-Hardcore y el Mathcore fusionados de tal manera que hacen de este disco algo que sólo podíamos soñar hasta ahora.

Nada más arrancar con Empire, nos damos cuenta de frente a qué nos estamos enfrentando. Comenzando con unas progresiones en la vena de Between The Buried And Me, la banda es capaz de desenvolverse en la técnica con total soltura merced a unos ritmos desorbitados y una voz simplemente aplastante. Pero tan pronto como parecen estar a punto de estallar entre tantos cambios de traste, de repente la banda para en seco y se aventura en los terrenos propios de unos Rosetta y Cult Of Luna, dos de sus principales influencias y que se puede notar claramente en este tema, terminando con unas piezas de teclado motivadoras a más no poder, y que continúa con A New Aurora para brindarnos uno de los mejores temas de Post-Metal jamás creados, así de rotundo. Comenzando a entrar en juego una voces melódicas aplastantes influenciadas en bandas como Underoath, este tema lo abarca todo: voces desgarradoras y cargadas de sentimiento, pasajes tranquilos pero contundentes y pesados a la misma vez, esas magníficas voces... lo tiene todo.

Y después de dejarnos sin aliento, pasamos a My Hands Will Burn Fist, en donde el sonido más potente de la banda se hace patente con unos riffs propios del Metalcore pero sin dejar la esencia Post-Metal de la banda, manteniendo las voces más puramente Rosetta y las voces armoniosas. Tras esto, las voces se suprimen completamente y pasamos a Ascending, monstruoso tema instrumental en donde las atmósferas producidas con sintetizadores y un triste piano conforman un tema desolador para nuestras almas y nuestros corazones, donde no hay cabida para la esperanza, y que dará paso a Glances, dividido en dos partes, la primera continuando la estela de Ascending, y una segunda donde vuelven a recuperarse las voces (atentos a las voces limpias, simplemente impresionantes en este tema).

Y entonces llegamos a EL TEMA, Marasm, casi 15 minutos de puro impacto y densidad sonora en donde la banda exprime y estudia con total pasmosidad todos los elementos del Post-Metal más embellecedor y melancólico jamás vivido, casi 15 minutos que te sabrán hasta a poco dado que te dejará con ganas de más. Pero es entonces cuando entra Nichòlas en acción, con una contundencia aplastante y donde, junto con The Traitors' March, se conjugan todos los puntos de vista de la banda, el alma de Rosetta, Cult Of Luna, Between The Buried And Me y Underoath y chocan todos a la vez en una supernova que solo deja tras de sí la más absoluta de las nadas, en donde ya nada importa, sólo haber disfrutado de una de las maravillas más gloriosas que nos haya dado la música en muchos años.

Tan hermoso, que darás gracias a la vida por existir en esta época y no en otra, una oda a la perfección, a la emoción y a la humanidad en general. Amia Venera Landscape es la banda, y me alegro de haber podido descubrir esta maravilla antes de que el año llegara a su fin.



Puntuación: 10/10 (Aunque tranquilamente podría ponerle un infinito)

domingo, agosto 15, 2010

Ion Dissonance - Cursed (2010)

Dios, vaya nochecita la de ayer. Nunca me he destrozado tanto como esta noche, creo que literalmente no tengo ningún hueso en su sitio. Ha sido un desfase total, una locura monumental en la que no paraban de ponerme un temazo tras otro, y que prácticamente me ha hecho dejar la columna vertebral hecha polvo. Y cansancio, mucho cansancio. No sé cómo puedo escribir estas líneas ahora mismo.

Para que os hagáis una idea de lo que he sufrido ayer, hoy voy a comentar un disco que llevo enganchado a él desde hace un par de días. Después de haberme dejado descompuesto en su momento con Solace y Minus The Herd, los canadienses Ion Dissonance vuelven a la carga con su nuevo impacto sonoro, Cursed. Quienes conozcan a la banda, sabrán cuáles son sus intenciones: despellejarte vivo, con un ejercicio de Mathcore bestial y violento. En un mundo en donde todas las bandas empiezan a buscar desesperadamente un nuevo sonido que les evite caer en el sonido, Ion Dissonance sigue repartiendo hostias como panes en su línea, con un sonido capaz de oprimirte y aplastarte la caja torácica si te descuidas.

Aquí no hay lugar para un respiro, Cursed es una muestra de cómo hacer retumbar las paredes de tu casa y dar por saco a los vecinos de mala manera, porque si hay una cosa en la que destaca Ion Dissonance, es en ese sonido ensordecedor tan peculiar y característico que tiene, capaz de vibrar tu cabeza hasta derretirte el cerebelo. Una batería que no parará de pegar dobles bombos haciendo que tu cráneo retumbe como si fuese un camión cargado de explosivos caminando por una carretera vieja y desgastada, esa técnica propia de unos PsyOpus, casi absurda, y esos breakdowns que suelen gastarse en varios momentos, propios del Deathcore más cazurro y rabioso, es lo último que escucharás antes de caer rendido ante tal bomba atómica.

Si eso aún no te convence y no te hace chorrear babas a mares, preocúpate de no salir despedido por los aires cuando escuches auténticos bombardeos como The More Things Change The More They Stay The Same, This Is The Last Time I Repeat Myself (con la colaboración de nada menos que Alex Erian de Despised Icon), la esquizofrenia que desprende They'll Never Know (atentos a los más de 3 minutos finales, puro Noise), o la que más me ha impactado, Pallor, el primer tema de toda su discografía en la que presentan voces limpias, y un progresivo espeluznante (se nota que lo último de The Dillinger Escape Plan ha marcado).

Mantén tu cabeza bien protegida, porque esta gente viene dispuesta a reventártela a base de brutalidad sonora. ¿Estás listo?



Puntuación: 9'5/10

lunes, julio 12, 2010

The Arusha Accord - The Echo Verses (2009)

Ayer, se producía uno de los momentos históricos que pasarán a la posteridad: España ganando el Mundial del fútbol. Todos sabemos lo que supone eso: días, semanas, meses (e incluso años) hablando de tal acontecimiento, mostrando lo españoles que son la mayoría de la gente, cosa que sólo lo sienten en momentos como éste en el que consideran que cosas como éstas los representan cuando al menos a mí no me representan nada. Y todo eso conlleva a lo mismo de siempre: política, fútbol politizado que genera conflictos y divisiones en una sociedad que ya está bastante dividida de por sí. Los humanos somos así por naturaleza, tendemos a dividirnos en grupos, en lanzarnos piedras los unos a los otros y en auto-destruirnos al igual que todo lo que nos rodea. Semos así de volátiles.

Pero por supuesto aquí uno no le da tanta importancia de la que mis letras puedan aparentar, pero es imposible no hablar de ello cuando te bombardean con noticias, conversaciones y demás de lo mismo. Así que al final acabas volviéndote loco, y precisamente eso es lo que representa el disco que vengo a hablar ahora: la locura. Porque este disco es locura absoluta, pero atrapándonos de una manera que no podemos deshacernos de ella, cual telaraña de viuda negra. Hablamos de The Arusha Accord, y de su disco The Echo Verses.

Directamente desde Reino Unido, llega esta banda dispuesto a arrasar con todo a su paso como un huracán. Después de un Split con la banda A Textbook Tragedy y de un EP titulado Nightmares Of The Ocean, lanzan su disco debut The Echo Verses, una muestra del mejor Mathcore que te puedas echar en la cara y escuchado hasta ahora. Porque, a pesar de no innovar en nada, lo cierto es que consiguen un disco digno de mención gracias a esa mezcla de dicho género con las melodías y voces dulces y suaves propias del Post-Hardcore. Es como una especie de fusión rara entre The Dillinger Escape Plan y Alexisonfire, así a lo rápido para hacer una comparación, pero por supuesto, llevado de una manera que sólo ellos pueden hacer. Incluso podemos encontrar resquicios del Progresivo propios de unos Tool, o de bandas como The Number Twelve Looks Like You y Fear Before The March Of Flames, o del Jazz (aunque esto no es nada nuevo a estas alturas).

Bajo el sello A Wolf At Your Door Records, The Echo Verses es como estar dentro de un cubo gigante que no para de dar vueltas sin una pauta a toda velocidad, haciéndonos impactar contra todos lados. Alucinaréis con los registros scream y hardcoretas de las voces, las melodías y cambios de trastes y ritmos continuos y alocados de las guitarras que incluso por momentos te pueden hacer recordar a unos Psyopus y sus melodías, o la técnica matemática y la ejecución milimétricamente de la batería que no para de aporrear como un poseso. Podría hablar del disco tema por tema, pero lo cierto es que The Echo Verses es simplemente una inyección de Mathcore. Disfrutaréis de la locura de The Tightrope, de la brutalidad sonora de Desolate, de las melodías de The Resurgent, o de las reminiscencias de Tool y el excelente trabajo del bajo en Last Rise Of The Fallen King. Y no creáis que no disminuyen la marcha, porque lo hacen.

Ellos son The Arusha Accord, y vienen con muy mala hostia, directo a estamparte contra la pared con su explosión sonora. ¿Te gusta el fútbol? Olvídate de eso, esto es el mejor partido que habrás escuchado nunca.



Puntuación: 9/10

miércoles, julio 07, 2010

Norma Jean - O God, The Aftermath (2005)

A tan sólo unos días de su lanzamiento, y sin previo aviso, los estadounidenses Norma Jean ya tienen listo su nuevo disco Meridional, el cual se ha filtrado por la red. Servidor por supuesto ya le ha dado la escucha, y he de decir que el disco me ha parecido acojonantemente bueno. Sin embargo, hay una cosa que echo de menos: el sonido tan cafre y feo que tenían anteriormente. Aún siendo un disco muy bueno, la evolución es notoria en el sonido, mucho más melódicos, sobre todo en la voz de Cory Brandan Putman que ahora presenta un sonido mucho más limpio. Y es por ello que me ha hecho volver a rescatar este disco, uno de los mejores de esta banda, con añoranza.

O God, The Aftermath es el segundo disco de su discografía, y el primero en donde se incorporaría Cory después de la marcha de Josh Scogin de la banda (el cual posteriormente formaría The Chariot), y en donde aún mantenían el sonido tan sucio y Mathcore de la banda con el que se dieron a conocer, teniendo algunos escarceos incluso hacia el Noisecore, mostrándose como una de las bandas que seguían y mantenían el trayecto y sonido de los Zao (banda de la que pronto hablaré). También es uno de los discos de la banda con el sonido más cercano al Hardcore, bastante alejado de la etiqueta Metalcore (etiqueta que incluso actualmente no le veo ningún sentido en una banda como ésta, porque Metalcore más bien poco, salvo algún breakdown, pero sólo como ellos saben hacer). Una de las curiosidades que alberga este disco es que el título de todos sus temas son contracciones (unión de dos o más palabras con sus significados formando una nueva).

Aquí se nos presentaba un Cory violento, jodidamente encabronado, que grita como un compulsivo, como loco que va a hundirte el codo en la boca de un momento a otro. Nada de melodías como ahora (bueno, un poco, sobre todo en Liarsenic: Creating A Universe Of Discourse, pero sin excederse como ahora). Cory en este disco era un auténtico psicópata a las voces con esos gritos y registros tan descomunales que se marcaba, que da la sensación de que le va a estallar la cabeza de un momento a otro.

Las guitarras también se muestran afiladas y punzantes, con continuos cambios de ritmos y trastes, y pesadas, sobre todo muy pesadas, un sonido que te aplasta hasta desintegrarte los huesos. Por supuesto, también en este disco tenían su lado más melódico, sobre todo en Disconnecktie: The Faithful Vampire, donde sueltan el acelerador casi al completo y muestran su lado más Isis, llegando a alcanzar los 10 minutos de duración. Pero quienes escuchen este tema y luego su nuevo disco, se darán cuenta que no es la misma melodía con la que juegan. Digamos que la melodía de este disco es más... madura.

Un disco único, excepcional, macarra, sucio, y sobre todo, violento, muy violento, y claro ejemplo de ello es Absentimental: Street Clam, pura destrucción con un riff que se extiende cual chicle, simple, pero efectivo al 100%, y con un breakdown que te hará convertir todo a tu alrededor en un caos. Vamos, si este tema no te hace entrar ganas de expulsar adrenalina, no sé qué lo hará. Y terminando con el principio del siguiente tema Charactarantula: Talking To You And The Intake Of Glass (¡toma ya!) al revés.

Un señor discazo, y pongo la mano en el fuego al decir que éste es sin duda el mejor de todos, el disco que supuso el punto de inflexión entre éste y su posterior Redeemer que daría una evolución hacia un sonido distinto, el cual no deja de ser bueno, pero que desde luego ya no es lo mismo. Unos Norma Jean muy enojados, una especie de Botch con mala fostia. Es una pena saber que nunca volverán del todo a este sonido, pero vamos, toda su discografía es digna de mis alabanzas, y siempre podré volver a este disco para recuperar ese sonido que siempre me ha maravillado de ellos.



Puntuación: 9'5/10

martes, julio 06, 2010

Hybrid - The 8th Plague (2008)

España es un país que actualmente goza de una gran salud a nivel musical. Lejos de los grupos cabeza mainstream (ouh yeah, mira cómo molo por poner palabros en inglés) que empañan nuestra imagen del Metal nacional con auténticas mierdas (véase Mago de Oz, Amset hasta su disolución, y toda la morralla que les acompaña), y lejos de aquellos negados que no admiten esta realidad, España cuenta con grandes bandas dentro del sector underground (otro palabro en inglés para másmolar), de géneros tan diversos, desde el Grindcore más bruto (Machetazo, Looking For An Answer), hasta el Post-Rock más relajado (Hand Of Fatima), pasando por el Stoner (Viaje A 800) y el resto de géneros y grupos que la mayoría de los que nos movemos por estos recovecos conocemos. Además de ello, las discográficas más importantes, no sólo a nivel nacional, sino a nivel internacional, empiezan a poner los ojos en nosotros. Tal es el caso de Relapse Records contando en sus filas a los antes mencionados Looking For An Answer y Haemorrhage, por ejemplo. Y con discos con una producción y calidad que pueden mirar directamente a la cara a todas esas súper producciones actuales internacionales.

Éste es el caso de Hybrid, banda que nace en 2004 cuando Chus Maestro (miembro de bandas como Supra o One Last Word) decide reunir a miembros de Human Mincer y Wormed y crear un proyecto que rompa todos los esquemas del Metal, traspasar los límites y crear algo variado e innovador dentro de lo ya existente. Tocando en directo con bandas como Napalm Death o Cephalic Carnage, y después de lanzar el MCD Beyond Undeniable Entropy, lanzan su disco debut The 8th Plague en 2008, grabado en los estudios Sadman (donde Chus Maestro ha grabado con su banda One Last Word, y donde lo han hecho bandas como Adrift). Masterizado por Alan Douches (quien se ha encargado de discos de bandas como Suffocation, Mastodon y The Dillinger Escape Plan), y bajo el sello de Eyesofsound (Behold... The Arctopus, Dysrythmia, etc), The 8th Plague (cuyo art-work ha estado a cargo de Seldon Hunt, encargado de portadas de bandas como Neurosis, Isis y Melvins) es un disco al que nunca podrás ponerle una etiqueta: monótono, porque este disco es una muestra del Death Metal más técnico jugando con cosas tan dispares como el Grindcore, Metalcore, Mathcore e incluso Jazz, con lo que estarás siempre entretenido, un auténtico tornado sonoro donde miles de géneros vuelan y se entremezclan con una violencia y perfección pasmosa. Un cocktel explosivo con el que si no tienes cuidado puede estallar en tu cara.

The 8th Plague es un disco conceptual que habla de la destrucción del ser humano simbolizado en la metamorfosis de un insecto (de ahí la portada, en la cual se pueden apreciar dichos detalles). Dividido en 4 fases que componen el disco, me centraré en los temas por cada fase:

I. Ovum: Alienation

El disco comienza fuerte con Hundred Years Ocean, en donde destaca el Death Metal más técnico, que empezará a aplastarte cual cucaracha bajo la fuerza impecable de la batería. Rápidamente pasa a un plano más propio del Mathcore, con esos cambios de trastes tan jodidamente alocados, entre los que se intercalan partes de Brutal Death con voz gorrina y partes puramente Jazz, con ese saxofón que se mete en medio del caos como quien no quiere la cosa.

Y tras éste, llega Soul Prolapse, manteniendo la técnica del anterior tema, y vapuleándote como si de un coloso sin piedad se tratase. Increíble las notas de guitarra que se meten en los primeros minutos, para luego empezar a descargar todo un alarde de poderío Grindcore sin igual, todo ello sin dejar la técnica de por medio, llegando a recordar a unos Rotten Sound más técnicos. Y breakdown con el que te sacuden a final del tema hasta dejarte los discos vertebrales como mantequilla.

A éste le sucede Sleep Of The Defeated, donde la vena más Mathcore de The Dillinger Escape Plan se hace más patente, incluso llegando a recordar a la locura extrema de Psyopus, con unos registros de voz más hardcoretas, y con momentos de pura locura Grindcore. Y a mitad de tema meten unas melodías propias del Metalcore que te hacen pensar irremediablemente en My Bitter End. Y de nuevo, la bestialidad del Grindcore hace acto de presencia. Auténtica locura de tema, la verdad es que es mejor escucharlo directamente para apreciarlo en todos sus matices, porque son tantas pinceladas que meten en este tema que hasta a mí se me escapan de las manos.

II. Larva: Narcotization

Tras el primer asalto, ha nacido la larva, y se presenta con Post-Traumatic Stress Disorder, que comienza con un corte Jazz para pasar de nuevo a la faceta más dura y Grindcore, una hostia en la cara directa, con mucha, mucha técnica de por medio, para dar paso a los breakdowns y a la vena más Wormed de sus miembros que de una manera u otra tenía que hacerse presente en el disco.

A continuación, llega Sun Burnt, que te hará lanzarte cual kamikaze contra todas las paredes de tu habitación cual pelota de pinball, donde el lado más Core se hace presente y las influencias más guarras y gorrinas de Wormed se dejan entrever nuevamente ante tanta locura sonora.


III. Chrysallis: Transformation

La larva entra en su metamorfosis, refugiándose tras un capullo resistente que es Cocoon/Metamorphosis/Eclosion, puro Mathcore que cambia de tonalidades, ritmos y contrastes como quien se cambia de gayumbos, y que nuevamente cuenta con ritmos puramente Grindcore, pero sin dejar de lado las notas complejísimas. Nuevamente se hace notoria la presencia del Jazz y esta vez incluso de ritmos latinos (como leen).

IV. Imago: Obliteration

Y finalmente sale el adulto del capullo, fase en la que está simplemente destinado a su propia destrucción. Esto se hace notorio en la música de Hybrid, que se vuelve cada vez más caótica con The Omega Swarm, con algún breakdown de por medio y momentos de puro Slam. Los registros vocales cada vez se vuelven más hardcoretas, pero sin dejar de lado la brutalidad, y con esos coros que anuncian un final inevitable.

Final inevitable que llega con Ashes Of Babylon, el tema más largo del disco, estirándose hasta casi los 10 minutos, y que comienza con un sonido casi propio del Post-Metal, mientras unas voces growl y scream desquiciantes gritan y susurran a los cuatro vientos la llegada del apocalipsis. Increíble el sonido de la batería en este tema con esos blast-beats que nos lleva destartalando y taladrando el cerebro desde el comienzo del disco. Y ese final... No os miento si os digo que es la forma más bestia que he escuchado de cerrar un disco nunca, auténtico ruido.

Esto es Hybrid, y nadie se creería que esto lo hayan realizado gente de nuestras tierras, ya que la producción y el sonido, no sólo de los instrumentos, sino el registro de voces, sobre todo en las más hardcoretas que recuerdan al Hardcore estadounidense, hacen pensar todo lo contrario. Y puede ser, pero esto es cosecha propia, lo cual demuestra que España no tiene nada que envidiarle a nadie en la escena musical.

Puntuación: 9/10

viernes, abril 30, 2010

Five Star Prison Cell

Hace poco hablé sobre la técnica que desprende algunas bandas, centrándome en el Death Metal más técnico con los Psycroptic. Esta vez me centraré en la técnica llevada hacia otros derroteros: el Core, creando ese género que quizás sea el más técnico, complejo y en reiteradas ocasiones absurdo: el Mathcore.

Y para hablar de Mathcore, hablaré de esta banda que es todo un referente a este género. Five Star Prison Cell nace en Australia el año 2003. Desde entonces han mostrado una complejidad en sus temas pasmosa, un Mathcore que bebe mucho del Grindcore, un sonido similar al de los Tony Danza Tapdance Extravaganza, mezclando así tecnicismo y brutalidad de una manera soberbia.

En 2005 lanzan su disco debut The Complete First Season, que confirma lo dicho, y que suena a lo que más adelante podemos escuchar en lo último de The Dillinger Escape Plan: locura acompañada y asemejada con partes más lentas y tranquilas, de voces suaves y limpias. La fórmula se repite en 2007 con su segundo disco Slaves Of Virgo. Este año, todo está preparado para que el 18 de Mayo salga a la luz su nueva obra, titulada Matriarch.

Five Star Prison Cell demuestra ser una banda con una gran virtuosidad en sus músicos, y un buen hacer en los instrumentos, un Mathcore que no defrauda a nadie, pese a su reducido populacho.

Five Star Prison Cell es la técnica llevada al Core.

sábado, marzo 20, 2010

The Dillinger Escape Plan - Option Paralysis (2010)


Ya estamos en Marzo, y desde entonces han salido ya par de discos que han dejado entrever lo que nos depara este 2010. Algunos muy buenos, con sorpresas como el de Fear Factory, Carnifex o Abscess, otros que han cumplido con lo que se esperaba de ellos como Annotations Of An Autopsy y Abigor, y otros que han sido aceptables o que no han cumplido con lo que uno esperaba, como el de Deathbound o Darkthrone.

Pero de entre todos ellos, hoy quiero hacer mención a uno que no esperaba que llegara a tener tal calidad. Hablo de lo nuevo de The Dillinger Escape Plan, grupo de peso dentro de lo que se conoce como Mathcore. Con su nuevo disco Option Paralysis, está claro que no va a dejar indiferente a nadie. Un sabor dulce al catar este disco.

Lo primero que te das cuenta al escuchar el disco, es que no es tan cazurro, tan bestia, tan Mathcore como pueden ser sus anteriores trabajos. Abundan los elementos como el piano, el Jazz (algo con lo que siempre han jugado), ambientes, voces limpias y menos tecnicidad en los temas. Eso sí, hay espacio para algunos temas y partes con la locura característica de la banda. Podemos notar lo primero en temas como Farewell, Mona Lisa, Widower o Parasitic Twins, y podemos notar lo segundo en temas como Good Neighbor y Chinese Whispers. Pero, a pesar de ello, ambos polos están distribuidos en el disco de una manera que hace de éste perfecta y armoniosa, como el caer de una hoja lentamente sobre un charco de agua pura.

También he tenido la sensación de escuchar una de las voces familiares de Mastodon, aunque es algo de lo que no estoy seguro. Igualmente, las voces de este disco son simplemente acojonantes, en el sentido vulgar de la palabra.

El único "menos" que le pondría, es el hecho de que esperaba más tecnicismo y Mathcore en este nuevo álbum, como con su anterior disco Ire Works. Pero a pesar de fallar mis expectativas por un lado, me ha impresionado y ha resultado una grata sorpresa por otro.

En resumidas cuentas, Option Paralysis puede convertirse fácilmente en uno de los mejores discos que nos ha brindado este año. Tiempo al tiempo.



Puntuación: 9'5/10

sábado, febrero 27, 2010

Converge - No Heroes

Hoy ando bastante espeso, quizás del concierto de ayer, quizás de hacer varias cosas hoy, así que hoy os deleito con la que quizás sea una de las mejores bandas del Hardcore y Mathcore: Converge, y con uno de sus temas más cañeros de su penúltimo disco de nombre homónimo: No Heroes, con un videoclip muy currado.

Que disfruten, pues:



(Últimamente ando bastante hardcoreta. A saber...)