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viernes, agosto 05, 2011

Saille - Irreversible Decay (2011)

¿Innovar, o recordar? Quizás ésa sea la pregunta que muchas veces se haga alguien a la hora de formar una banda. Cuando te enfrascas en un proyecto, es normal que busques una dirección, y a partir de ella, evolucionar. Pero esta decisión puede que sea una de las más importantes:¿Realizar algo que nunca haya hecho nadie, a espesas de que puede que no sepas ni tú mismo qué estás haciendo, o anclarse en los cánones preestablecidos y no escritos de un género y añorar viejos tiempos en tu música realizando lo que siempre te ha gustado, aunque eso suponga caer en la repetición e incluso peor, en la copia descarada? Cada uno tiene su decisión, y cada uno tiene su opinión, pero la de Saille está más que descrita: se decanta por ambos caminos.

Formado en Bélgica en el año del 2009, Saille es un elenco de artistas, grandes artistas que provienen de bandas de gran elenco, y en donde destacan miembros de la banda de Death Metal técnico llamada Fleshmould, que destacaban por una brutalidad y una complejidad en trastes, riffs y demás sin igual. Fichados por el gran sello de Code666, que acoge a bandas del calibre de Negurã Bunget y The Axis Of Perdition, su sonido se centra principalmente en el Black Metal sinfónico y melódico. Desde luego, la mayor influencia que pueden extraer para su inspiración es la de Emperor, y os recordarán a ellos en incontables ocasiones, bien sea por ciertos riffs evocadores de castillos oscuros habitados por reyes del más allá, bien sea por el teclado a cargo de Dries Gaerdelen, ex-miembro de Mortifer.

Sin embargo, Saille no sólo apuesta por lo clásico, sino que también busca innovar en su propia música con el fin de buscar un sonido más personal y propio. Y es que Irreversible Decay habría sido el disco ideal de Emperor en la actualidad, o cómo habrían sonado éstos en esta nueva década. Con una producción nítida y pulida que ayuda a distinguir todos y cada uno de los elementos que conforman Irreversible Decay, Saille se enfrasca completamente en toda una aventura sonora en la que nosotros seremos los protagonistas. Y es que no todo son melodías tétricas a través de teclados, también se atreven a introducir elementos poco comunes en este estilo hasta en estos últimos años, como violines, violonchelos y hasta un fliscorno, dándole hasta un toque clásico y elegante a su música, algo así como lo que hacen Fleshgod Apocalypse, pero desde la otra cara de la moneda, como en Maere, un señor temazo propio de una película de vampiros, con una elegancia que te invitará a bailar la Danza de La Muerte por momentos, todo ello bajo la rabia propia del Black Metal.

Así pues, mediante unos riffs familiares pero acogedores como pocos gracias a su total pegada y que también pueden recordar a los riffs tétricos del Nemesis Divina de Satyricon, irán creando auténticos monstruos oradores del culto oscuro, como Overdose Of Gray, Plagh Allais, o la majestuosa Tephra, donde cuentan con la colaboración de Filip Dupont, líder de los colosales Gorath, donde tan pronto colocan su mano en tu pecho con dulzura, te arrancan el corazón en un instante a través de su malsana música.

Saille es un claro ejemplo de cómo dar pasos a través de los dos caminos posibles en la música a la vez: el de la innovación, y el de la tradición. Porque... ¿quién dice que hace falta hacer lo no inventado para llegar a hacer algo nuevo, y más importante, hacer algo bueno? Desde luego Irreversible Decay no.



Puntuación: 8'5/10

martes, febrero 01, 2011

Arafel - For Battles Once Fought (2011)

No hay nada como ver un disco recomendado por alguien, escucharlo, y que éste acierte. La sensación de gusto, de victoria, de haber encontrado un tesoro gracias a las indicaciones en el mapa de otro pirata hace que su escucha sea tan gloriosa como haber ganado una batalla. Y así es como me ha sucedido con este disco, recomendación una vez más de ese blog que es básicamente obligatorio su visionado que responde al nombre de Rise From The Ashes. Y menudo descubrimiento me ha dado, pardiez.

Y así de primeras lo digo: esto es diamante en bruto, perfecto, resplandeciente, y capaz de rajar cualquier otra piedra preciosa que choque con éste. Arafel es como juntar a todos los combatientes del Metal y prepararlos para una guerra tan épica (sic) que ríete tú de El Señor de los Anillos. Directamente desde Israel, y nada más y nada menos que con Helge Stang al frente, vocalista original de la banda de Folk Metal Equilibrium, esta banda lleva ya su tiempo existiendo en la escena metalera desde 1997, con una demo y dos discos a sus espaldas, The Way Of Defender y Second Strike: Through The Flames Of The Ages. Pero con este For Battles Once Fought se han coronado y sentado en el trono del rey, y con total merecimiento de ello, pues estamos ante un disco que supera lo antes escuchado.

Aún cuando la propuesta que traen no es nada original, con riffs escuchados hasta la saciedad, lo cierto es que su espectacular fórmula es lo que hace que este For Battles Once Fought sea tan sumamente poderoso y particular, todo ello realizado a la total perfección. Y es que el éxito de dicho disco está en la abrumadora cantidad de influencias que presenta éste. Arafel se asienta en un Black Metal melódico fusionado con un Folk Metal espléndido, pero a eso hay que añadirle lo siguiente: Death Metal técnico, ya sea por los growls de Helge Stang o esos continuos cambios de traste y ritmo propio de los masturba-mástiles del Death Metal; Thrash Metal; progresivo, sinfónica, violines... hasta algún breakdown propio del Core más moderno (así como lees). Todo esto forma y moldea un disco que se atragantará de lo jodidamente grande que es. Empezando por ese temazo enorme de aquí a China que es Sword's Hymn, con una intro simplemente impresionante, hará que tu casa se convierta en una auténtica batalla campal en la que no sabrás por dónde te vienen los ataques. Y es que es así, el primer tema ya de por sí presenta tantos elementos a la vez que los 7 minutos y medio que lo conforma se te pasarán por alto, te quedarás perplejo ante lo que ha sucedido, y tendrás que reproducirlo nuevamente.

Pero hay que seguir la aventura, y lo haremos de la mano de Kurgan, que nuevamente nos noqueará con su amalgama de estilos, en una especie de calamar gigante que porta un arma distinta en cada tentáculo. La cosa continúa hasta 1380: The Confrontation, donde el Folk se adueña completamente del tema, y en el cual presenciaremos una auténtico asalto de piratas. Después de éste nos llega The Last Breath Of Fire, el cual hace a modo de "interludio" con una pieza instrumental que es tan grandiosa o incluso más que el resto de temas que conforma este Leviatán venido de las profundidades del océano. Y así hasta Death Of Archaic World, con ese comienzo completamente retocado y pulido que le confiere de un elemento electrónico bastante atrayente, y que estalla con una sucesión de riffs que al mínimo descuido te partirá el cuello, todo ello bajo un toque que irremediablemente te hará mirar hacia atrás hacia el Sons Of Northern Darkness de Immortal.

TODO, lo tiene TODO: la increíble técnica que presentan te harán sudar junto con esos breakdowns tan gordos que hacen a uno recordar a unos The Faceless transformados en otra cosa nunca vista antes, esas influencias thrasheras presentes en unos riffs ultra-sónicos y decapitadores junto con esos cánticos folclóricos típicos y esa atmósfera blackera única, todo ello envuelto en papel progresivo, y adornado con lazos de violines a manos de la bella Nasha.

¿Pero qué demonios hago? Sólo consigo que tardéis en escuchar uno de los discos más grandiosos que nos ha brindado este 2011. Madre mía la que me depara este año, creo que no voy a salir vivo de ésta...



Puntuación: 10/10 (Y me quedo corto)

martes, septiembre 28, 2010

Abigail Williams - In The Absence Of Light (2010)

Durante toda la historia del Metal, hemos presenciado cambios en el sonido de diversas bandas que han dado mucho de qué hablar. Algunas han mantenido su calidad (Anathema o Katatonia como el mejor ejemplo), otras han ido a mejor (Pantera, el primero que me viene a la cabeza), y otras a peor (Cryptopsy...).

Hoy, éste es el caso de Abigail Williams, y el cambio de tuerca en su sonido que han realizado con su nuevo disco, y del que nadie se habría esperado jamás, aunque algo empezaba a atufar ya desde un principio. Cogiendo el nombre de la mujer de igual nombre que fue juzgada de bruja en los juicios de Salem, la banda impactó en sus comienzos con una muestra de un Deathcore con sinfonías e influencias propias del Black Metal más propio de una catedral gótica, cercanos a sus congéneres más aproximados que son Winds Of Plague, y en lo que algunos se han atrevido a definir como Blackcore. Que se acepte o no dicha etiqueta, es algo en lo que no entraré en debate. Tras atraer la atención del público con su EP Legend, la banda se disuelve en 2007, pero no pasaría un año hasta que la banda volviera a formarse y anunciara la llegada de su disco debut, In The Shadow Of A Thousand Suns, lanzado bajo Candlelight Records, y producido por James Murphy (Obituary, Death, Testament).

2010 ha sido el año elegido para que la banda lance su nuevo disco, pero ya no queda ningún resquicio del Deathcore de antaño, no. Quedando Ken Sorceron como único miembro original de la banda, y con todo el resto de la formación fuera de éste, Abigail Williams se ha visto envuelto completamente por el Black Metal sinfónico que mostraba por entonces como influencia, y como si de Peter Parker se viera atrapado absolutamente por el simbionte negro (sí, comentario friki), la banda ha mutado completamente en puro Black Metal aferrado a las sinfonías y las melodías, cambiando incluso la estética del grupo. La verdad es que este cambio sólo puede tener dos repercusiones: que lo acabes adorando, o termines repudiándolo. Porque está claro que este cambio pueda decepcionar a muchos fans de la banda que esperaban otra vuelta de aquel sonido que mostraban con In The Shadow Of A Thousand Suns, pero lo cierto es que este nuevo In The Absence Of Light no supone una pérdida de calidad de la banda. Diría que incluso al contrario. Ken Sorceron muestra, a pesar de las aversiones con su cambio, que su imaginación es lo primordial en la banda, y que da igual lo que toquen, todo recae en su inspiración compositiva.

Para esta ocasión, Ken Sorceron ha decidido producir el disco, no sin antes pasar por las manos del grandioso Peter Tägtgren (Hypocrisy), que parece que, cual Rey Midas, todo lo que toca lo convierte en oro. Nuevamente el disco sale bajo Candlelight Records (recordemos que este sello pertenece a Lee Barrett de Extreme Noise Terror, y en el que han aparecido multitud de bandas de peso lanzando sus trabajos). Comenzando con Hope The Great Betrayal, con ese comienzo realmente sobrecogedor, que presenta una amalgama de sinfonías, riffs estrambóticos y la voz de Ken completamente blacker y bien definida, para dar cierre con el aullido de una manada de lobos a lo lejos, te hace plantearte seriamente si este cambio en la banda ha supuesto para mal o para bien. Las ideas se van haciendo cada vez más claras con los dos siguientes golpes en la cara que suponen Final Destiny Of The Gods y The Mysteries That Bind The Flesh, que muestran un cuerpo compuesto por unos riffs gordísimos y directos al estómago como puñetazos que te dejarán K.O. en cuestión de segundos. A partir de ahí, prepárate para una sucesión de oscuridad completa, con unas portentosas melodías y unas sinfonías propia de ángeles oscuros, destacando principalmente An Echo In Our Legends y la última Malediction, que asusta de lo bueno que es, y en el que parece divisarse algún recuerdo de su anterior sonido Deathcore, que hará hondo en unos buenos cuantos.

La verdad es que era de los primeros que no me esperaba nada bueno del disco, pero al escucharlo, he recibido una bofetada por insolente, porque a pesar del cambio, no ha cambiado la calidad de la banda, y muestra que si hay que cambiar el destino que uno tiene fijado para evitar hundirse en la repetición y la monotonía propia, se hace siempre y cuando el resultado sea más que satisfactorio. Vuelvo a tener mis grandes expectativas depositadas en Ken como lo hice en su momento con su primer disco.

Porque todo en la vida supone arriesgarse.



Puntuación: 9/10