Últimamente está proliferando mucho las bandas que tienen nombres, como mínimo, curiosos, sobre todo en el ámbito del Deathcore. Dr. Acula, Arsonists Get All The Girls, Iwrestledabearonce, We Butter The Bread With Butter... son sólo un ejemplo de lo que nos podemos encontrar en este ámbito con nombres tan extravagantes y que casi son para tomárselos con humor (digo "casi" porque algunos muestran tener más calidad que la mayoría de bandas que van en serio).
La nueva apuesta de Domino Media Agency para su promoción se trata de esta nueva banda venida (una vez más) de Suiza, con miembros de Seepak y Marc Chevalley de Voice Of Ruin. Con un nombre como el de Make Me A Donut lo cierto es que ya iba con cierto temor de encontrarme una bizarrada sin mucho sentido, pero he aquí que me encuentro con un trabajo que goza de buena salud y bastante potencia.
Tras algunas demos, Make Me A Donut lanza su primer EP homónimo editado por ellos mismos, y que mezcla el Deathcore con pequeños elementos electrónicos que le dan variedad al asunto y más cuerpo a su música. Pero no por ello os esperéis a unos Attack Attack! o a unos Asking Alexandria, Make Me A Donut se lanza más hacia un sonido que bien podría decirse que es un cruce entre Heaven Shall Burn, Emmure y Winds Of Plague, pero con mayores elementos del Death Metal y, evidentemente, con esos pequeños elementos de la Electrónica.
Dividido en 5 temas, a este trabajo no le faltan los breakdowns y la mala leche, sin duda. Comenzando con Drawing The Apocalypse, un tema meramente instrumental en donde la Electrónica se hace totalmente evidente junto con el resto de instrumentos, consiguiendo una fuerza descomunal. Continúa con This Voice y ya aquí comienzan a meterse de lleno en los matices típicos del Deathcore, pero con bastante buen gusto, coros y pequeños elementos que a alguno le recordarán a los de Franckie Palmeri de Emmure. A ello añadidle las melodías y hasta cierta atmósfera que corre a cargo del teclado que lleva el tema, y tenéis un corte más que aceptable.
The Final Exile continúa comenzando con un groove descomunal, y así continuará en gran parte del tema, saltando entre riffs potentes y muy marcados que amenazan con destruirte todos los huesos mientras se vislumbra alguna pequeña atmósfera de fondo tétrica, una vez a manos del teclado.
Pretty Girl es posiblemente el tema más chocante dentro de este EP, en donde comienza con elementos muy claros del Rap para irse intercalando con los breakdowns mientras una pequeña base rapera se mete por debajo de todos los sonidos. Ya finalmente cierra con A New World Order, con elementos muy propios de bandas como Heaven Shall Burn y Neaera, y donde cabe destacar el sonido del bajo en donde en ocasiones suena completamente gordo saltando por encima del resto de instrumentos. Y tal como vinieron se van, concluyendo este pequeña introducción a Make Me A Donut.
No se puede decir que hayan descubierto la panacea, pero sin duda Make Me A Donut se defiende bastante bien para ser un grupo novel dentro del mundo del Deathcore. Habrá que ver si no queda en una simple anécdota.
Una vez más, la entrada de hoy viene a manos de Domino Media Agency, que en esta ocasión vienen ofreciéndome el debut en larga duración de esta banda de Suiza (para variar). Uno en principio no esperaba mucha cosa, ya de primeras me daba la sensación de encontrarme ante un refrito del refrito del refrito del Deathcore, pero cuando la realidad supera a la ficción (que se crea uno en la cabeza), es cuando grupos como Eskeype te cierran el pico de una patada en la barbilla y demuestran que, pese a estar todo inventado, jamás se agotará la inspiración en la mente de uno.
Con una intro a modo de prólogo que ya va apuntando muchas maneras desde ya, la banda se presenta con este Legacy Of Truth que es todo un viaje por el espacio... hecho a la fuerza. Y es que Eskeype combina los mejores resquicios que han ofrecido el Death Metal, el progresivo y hasta el Deathcore para ofrecernos una obra adaptada a nuestros tiempos, pero aventajada respecto a otros, en donde nos lanzarán hacia el infinito del Cosmos en una cápsula a velocidad luz con suma violencia. Así sin más, nos introducen en grandiosas melodías que se combinan y entrelazan perfectamente con unos pasajes progresivos que, sin desarrollarse demasiado, calzan perfectamente con los grandiosos riffs que ejecutan como cyborgs programados para realizar sus funciones a los instrumentos con total precisión. Buen ejemplo de ello lo tenemos justo al principio con The Chronicle's Origin, dividido en dos partes, y en donde no falta nada: momentos de pura destrucción de cervicales, una cierta técnica que se ajusta cual engranaje al complejo sistema de la banda, y ambientes en donde batallas milenarias se libran a lo lejos.
Uno de los aspectos más llamativos en la banda, y pese a ser ya un instrumento casi típico en este tipo de sonidos progresivos, es la inclusión de un violín a manos del vocalista Nico (cuya voz por momentos recuerda a Kevin Sharp de Brutal Truth, será que me han metido algo en el desayuno esta mañana), el cual aporta más variación de la que ya ofrece la banda de por sí, como en A New Beginning, donde va de la mano del resto de los instrumentos en los riffs, y que puede pasar de la dulce melancolía a herir como espada de caballero, o en The Survivors, donde alcanza su cota máxima de grandiosidad.
Todo esto se produce bajo un sonido, evidentemente, también adaptado a nuestros tiempos: moderno, nítido, pero potente y destructivo cual bomba atómico, con unos riffs muy efectivos, como en Dreamtime For A Basic Instinct, Exposure Of A Nation (Scartezia) (con una cierta sinfonía de por medio) o Resurrection For The Ray Of Light, que puede recordar por momentos a Fleshgod Apocalypse pero en una versión Deathcore, dejando claro una cosa: no por ello todo son breakdowns sin sustancia alguna, aquí los pocos que te encontrarán están mimados cual bebé recién nacido.
Más allá de poder ser una obra a rememorar dentro de muchos años, Eskeype ha dejado claro con este Legacy Of Truth de que las apariencias engañan, y que los buenos trabajos no es algo exclusivo de los grandes.
Y seguimos con material de bandas o incluso compañías que me han enviado para darles un hueco dentro de estas entrañas de Internet y así darse a conocer un poco más de cara al público a nivel internacional. En esta ocasión, se trata de Domino Media Agency, quienes parece que se están encargando de ayudarles en la promoción y publicidad a esta banda llegada directamente desde Suiza con la intención de desmarcarse los hábitos propios del género en donde corren. Y como toda ayuda es poca, pues gustosamente he decidido ofrecerles una entrada en el blog, pero antes que nada hay que hablar de la banda y del disco en sí, obviamente.
Denominándose a sí mismos "Metalcore brutal y sexual", Voice Of Ruin se forma en 2007 tras cambiarse el nombre anterior de la banda, Wristcut. Su reconocimiento por tierras suizas ha sido tal que han llegado a telonear a bandas de la talla de Entombed, Tankard o Benighted. Tras una demo lanzada en 2009, la banda decide enfrascarse en su primer larga duración, de nombre homónimo, que es lanzado bajo el sello de Heimathome Records, quienes ya habían editado material suyo cuando aún respondían al nombre de Wristcut.
Pues bien, más allá de lo de "Metalcore brutal y sexual", Voice Of Ruin se adentra más en los terrenos más bestias del Deathcore, pero tampoco os esperéis a unos Whitechapel como quien más, su sonido es mucho menos oscuro que esta tanda de grupos. ¿Por qué? Por la influencia que reciben de nada menos que del Thrash Metal. Tampoco es que vayan a ser unos Slayer de la vida, pero se puede apreciar ciertos riffs que evocan a los mejores momentos de este género, y que se puede apreciar en temas como en Dependances (ese comienzo me recuerda enormemente a los últimos trabajos de Onslaught), Free Hate con ese arranque completamente Thrash, o Beautiful Fight, con más de un arranque que a alguno le puede recordar incluso a Evile si se presta atención.
En ese aspecto sí que podría decirse que beben de una banda de Metalcore exactamente: de nada menos que de Unearth, los cuales también presentan unos riffs muy propios del Thrash Metal ocultos entre los breakdowns. Por otra parte la producción se presenta pulida, propia de estos grupos de hoy en día que procuran sonar lo más nítido posible, aunque habría deseado que el bajo se notara mucho más. La ejecución de los temas es buena, y presentan diversidad en los registros vocales, pasando de los guturales a las voces más cercanas al Hardcore con algún efecto que le da más cuerpo a la voz. Sin embargo, a pesar de ello, he de decir que, aunque tienen algunos toques que bien podría servirles para desmarcarse de lo típico, los temas no pasan de los habituales que uno puede escuchar dentro de este género, es decir, que no destacan en nada más, cayendo dentro del saco de bandas del montón, lo que no quita que uno pueda disfrutar de buenos momentos con breakdowns y un cierto groove que hará a más de uno desnuncarse completamente.
Un disco con buenas ideas, pero que aún le quedan bastante por pulir y mucho por recorrer. De momento esto es sólo el principio.
Hacía mucho tiempo que no actualizaba con algo clasificado dentro del género del Deathcore. Por desgracia, parecía que este estilo se estaba convirtiendo en una moda pasajera, pues en los últimos años había decrecido la importancia y presencia de éste hasta límites insospechados. Por un lado, algunos daban fin a su existencia (Despised Icon), otros se habían convertido casi en una parodia de sí mismos (Suicide Silence). Sin embargo, otros se presentaban con una alternativa bastante interesante y curiosa (Iwrestledabearonce), y por último están los que siguen siendo fieles a sus principios y no se dejan manipular por nada, como puedan ser Whitechapel o All Shall Perish.
¿Por qué All Shall Perish figura hoy en este antro? Muy simple: porque fue la banda con la que descubrí por aquel entonces este género que despertaba el interés en muchos curiosos, por lo que no es de extrañar que tenga un sentimiento de cariño y añoranza hacia este grupo, y ahora que han lanzado su nuevo trabajo después de varios años en silencio, parece que siguen siendo una de las razones por la que el Deathcore se convirtió en un estilo de masas.
Y es que a pesar de los años, All Shall Perish siguen demostrando que en este ámbito son imbatibles, a pesar de que ya no cuentan con el factor sorpresa de un género poco conocido y experimentado como lo era tiempo atrás. Porque This Is Where It Ends es el ejemplo de cómo una banda de este calibre debería continuar: fiel a sus comienzos, pero sin dejar de cambiar. Y en esta nueva bomba sonora, los californianos han firmado por un sonido mucho más directo del que ya presentaba su predecesor Awaken The Dreamers, con unas vibraciones parecidas a la de su joya magna que es The Price Of Existence, pero dejando entrever las melodías que perfilaban en su anterior trabajo. Vamos, el hijo fruto de sus dos antepasados. Y lo cierto es que la combinación ha sido letal y efectiva, pues han apostado por los temas más directos y efectivos de breakdowns nucleares que arrasan con todo a su paso combinados con esa técnica de altos vuelos que desprenden en varias ocasiones, pero sin renunciar a los momentos más emotivos a cargo de unas melodías y unos solos espectaculares, pues ahora al dúo de guitarras que por aquel entonces eran la auténtica fiesta de la banda ha entrado un nuevo miembro tras la salida de Chris Storey, y el cual responde al nombre de Francesco Artusato. Y manco no es, desde luego.
También hay que considerar la sustitución de aquella bestia monstruosa a la batería conocida como Matt Kuykendall, al cual le ha tocado la misión de Adam Pierce de Sea Of Treachery de suceder su puesto. Y aunque es cierto que no es lo mismo, desde luego no lo hace nada mal, y se puede notar su pericia en temas como Rebirth donde hace un trabajo colosal atrás. Temas como There Is Nothing Left, A Pure Evil, la todopoderosa Royalty Into Exhile (la cual cuenta con una curiosa versión es castellano, Nobleza En Exhilo) o la inconmensurable In This Life Of Pain, donde descargan toda la artillería pesada compositiva con pianos y demás, se convierten en un perfecto regreso.
Sinceramente, ojalá todas esas bandas de Deathcore que han ido surgiendo como clones sacados de una fábrica tomaran ejemplo de estos chicos, pues así es como debería sonar un buen disco de este estilo.
A lo largo del tiempo, durante estos años, la música extrema ha experimentado varios cambios y transformaciones, mutando en nuevos estilos que han ido asentándose poco a poco dentro de la escena musical. El Metalcore es un claro ejemplo de ello, el cual poco a poco ha ido formando parte de la música actual, transformándose en un género para las masas de hoy en día dentro de lo extremo. Pero no sólo eso, el Metalcore, al igual que otros géneros, se ha ido moldeando a sí mismo para buscar nuevas vías, en un intento de renovarse a sí mismo, dando lugar a bandas que aúnan dicho género con otras tácticas como la técnica, las atmósferas, y sobre todo el progresivo.
En un mundo donde Between The Buried And Me es el máximo referente dentro del Metalcore progresivo, al igual que otros como Protest The Hero y The Human Abstract, existe una banda que, contraria a las demás, busca su propia personificación en un estilo como éste: se trata de Becoming The Archetype, banda que ya existía incluso antes de BTBAM, pero que no se dio a presentarse hasta que en 2005 lanzaron su primer disco, Terminate Damnation. Poco a poco la banda empezó a jugar con nuevos elementos que iban introduciendo poco a poco en su música, que iban desde el Death Metal melódico actual, hasta el más progresivo. Pero mientras que Between The Buried And Me apoyaba los elementos del Metalcore en una base completamente progresiva, los de Georgia hacían todo lo contrario, es decir, introducían poco a poco elementos progresivos dentro de toda una sucesión de riffs, breakdowns y fuerza motora.
Y así, Becoming The Archetype ha llegado a ser lo que son hasta ahora, siempre en la palestra, pero haciendo mucho ruido cuando se suben nuevamente a los escenarios. Celestial Completion es el nuevo mensaje de la banda, en donde está escrito que no tienen límites a la hora de hacer prácticamente lo que les venga en cara. No esperéis unos BTBAM, ellos no promulgan con ese tipo de Metalcore progresivo, no son más que la otra cara de la moneda, y que buena cuenta de ello dan en los increíbles temazos que facturan en un disco soberbio y aplastante. Producido por Matt Goldman, conocido productor de bandas del Core actual, Celestial Completion presenta una cosa que lo hace muy único: su perfecta continuidad, en la que en ningún momento da la sensación de estar escuchando temas perfectamente diferenciados, sino que mantiene una trayectoria lineal en la que da la sensación de escuchar todo un tema entero. Prueba de ello es el combo que conforma Requiem Aeternam, dividido en 3 partes, y que destaca principalmente Elemental Wrath (increíble cómo te eleva hasta la estratosfera con ese sutil teclado que hace acto en escena, para acto seguido estrellarte contra el suelo con un breakdown monstruoso). La perfecta combinación de partes rudas y destructoras que rozan el Deathcore con los momentos más celestiales (y nunca mejor dicho) hacen que cada tema sea un equilibrio total entre la profesionalidad musical y su fácil asimilación, donde Jason Wisdom no tiene nada que envidiar a las mejores voces del estilo, alzándose entre ellas con su más que excelente ejecución de voces limpias y growls imponentes.
Una vez más, Becoming The Archetype se hace notar con un disco que está a la altura de sus predecesores, y que dan buena cuenta de cómo hacer pasajes intrínsecos sin renunciar al groove propio del Metalcore. Ya no se podrá volver a decir eso de "cristianos a los leones".
Vaya, pues al final parece que ésta es la semana de las gorras planas y los chandals sueltos, porque después del hit que ha supuesto lo último de Emmure y que ha sido todo un puñetazo directo al blog, toca una nueva sesión de Deathcore pegadizo con otra de esas bandas que no pasan desapercibidas: Dr. Acula. Bajo tal gracioso nombre, nos encontramos ante una banda que poco a poco ha ido labrándose un hueco dentro del estilo, en merced a unos comienzos muy burros.
Y tan burros como que su nuevo disco difiere muy mucho de lo que supone los orígenes de la banda, pues estos neoyorquinos comenzaron apostando por un Deathcore muy cazurro, bestia, y sobre todo absurdo, muy absurdo. Entraron de lleno en dicha escena con su debut S.L.O.B. merced a un sonido muy fresco en base a unos cambios de ritmo que rozaban lo estúpido y temas que eran para enmarcarlos en lo más tronchante jamás escuchado, y con mucha influencia del Grindcore por aquel entonces. Desde aquí hasta Slander hay un abismo muy grande, pues estamos hablando de un lavado de cara completo del grupo, en donde parece que han pasado la "pubertad" que tenían y se han vuelto mucho más serios que lo que nos ofrecía en un principio.
Para comenzar, nos encontramos ante unos esquemas que respetan completamente las estructuras del Deathcore en todas sus facetas, es decir, growls y screams, breakdowns y contundencia. Pero por supuesto, Dr. Acula aporta su propia cosecha recogida, y ante los cánones del género presentan su propia manera de hacer Deathcore con unos riffazos y unos breakdowns acojonantes. Y todo ello es gracias a (atención) una fuerte influencia rockera. Sí amigos, estos tíos cuando quieren pasan de estar lanzándote por las paredes con su fuerza inconmensurable a mandarte a correr por todo lo ancho de los desiertos en un descapotable de los 70's. Pensaréis que estoy loco, que me he metido algo o me preguntaréis por mi camello, pero es cierto, ciertos temas presentan un esquema típicamente Rock, algo así como Every Time I Die pero embrutecido hasta la saciedad. Y si no escuchad cualquier tema como Who You Gonna Call?!, ejemplo perfecto de lo que digo y con un groove acojonante.
También se muestran abiertos a sacarle todo el jugo a los toques electrónicos y digitales, confiriendo a su sonido unos efectos sonoros únicos, y en donde se puede respirar aún un poco del aroma de los primeros Dr. Acula con el que llegaron a fascinar a muchos. Prueba de ello es The Big Sleep, en donde por ahí nos encontraremos a Super Mario incluso. Por el resto, temas como Cocaine Avalanche, Welcome To Camp Nightmare, o el propio tema homónimo Slander que muestra mayor presencia de ese sonido rockero del que os hablo.
Menudos cachondos estos pavos, demostrando que pueden hacer lo que les salgan de los cojones y mutar cual camaleones, que seguirán sin desencajar en lo que hacen. Maestros de lo suyo, aprendices de todo.
Hacía mucho que no disfrutaba tanto como un enano de un disco de Core modernete como éste, y ha sido esta vez con los que menos me esperaba. Y es que hay que decir que el cambio que ha ido experimentando esta banda es, desde luego, peculiar. Mientras que me he encontrado discos de bandas que trataban de hacer algo novedoso y sólo se quedaban en un sinfín de breakdowns sin chicha ni limonada, estos tíos hacen la misma fórmula, y encestan. Y con triple desde el centro de la pista, porque menudo tiro se han marcado estos chicos de Estados Unidos.
Emmure es una banda muy conocida dentro del ámbito del Core más moderno, bien lo saben los que están más adentrados dentro del estilo. Comenzando con bastante base Metalcore y resquicios Deathcore, y esa joya del género que es Goodbye To The Gallows, en el que mostraban una personalidad bastante peculiar que rallaba la broma y lo absurdo, se fueron haciendo poco a poco un nombre. Y aunque es cierto que tras éste les perdí bastante la pista, después de escuchar tantas alabanzas de este nuevo disco, la curiosidad mató a mi gato (si lo tuviera). Y la verdad es que no sé si me he visto condicionado por dichas críticas positivas, porque lo nuevo de estos tíos me ha impactado como si se me hubiera echado encima un camión de 100 toneladas.
Y es que lectores míos, el gorroplanismo ha vuelto a hacer mella en mí con esta brutalidad sonora que dará la sensación a más de uno de estar envuelto en una pelea callejera, pues 15 temas que te encajan en la mandíbula como directos es lo que te lanzan estos cabronazos. Cabe destacar que, mirando hacia el pasado, la banda ha cambiado, y mucho, a pesar de mantenerse dentro de su línea. En primer lugar, por esa actitud tan macarra propia del Hardcore neoyorquino que presentan. Segundo, que a tenor de lo expuesto, y aunque en un principio no me lo creía, se puede dislumbrar cierta presencia del Nu Metal dentro del disco, del primer disco de Korn para ser más exactos, y que aunque en un principio me hiciera tragar saliva, la verdad es que lo saben camuflar bastante bien entre la amalgama de breakdowns que presenta Speaker Of The Dead, y que recuerda mucho a trabajos de bandas como Symphony In Peril, en lo que algunos denominan como Hardcore Beatdown, me imagino que por ese ritmo desenfrenado que dan ganas de partirle la cara a alguien. Y si no escuchad Solar Flare Homicide y decidme si no da la sensación de estar rodeado de coches tunning, oros y espalda contra las verjas, una auténtica bestialidad de tema, todo dicho sea de paso. Por último, el sonido tan digital que presenta, en base a la producción realizada por Joey Sturgis, productor esencial del Metalcore y el Deathcore en ambos aspectos. Habría que ver si dicho sonido son capaces de trasladarlo hacia el escenario, cosa que dudo mucho.
Por todo lo demás, auténticos ganchos con nombres como Demons With Ryu (homenaje a Street Fighter, se te ponen los pelos escarpias escuchar el audio del juego entre tanto groove), Bohemian Grove, 4 Poisons 3 Words, My Name Is Thanos... y que te dejarán completamente KO.
La verdad es que lo nuevo de Emmure "lo parte", de tal manera que se te hará a poco y tendrás que reproducirlo hasta el fin de los días. Así pues, poneros vuestra sudadera y salid a la calle a batirse el cobre.
Ésta es la primera entrada en mi blog que no creo por decisión propia, porque me engatuse demasiado o me haya atrapado completamente. No. La entrada de hoy va sobre todo por petición ajena, en esta ocasión pedida por un usuario del foro de Rockzone: DeadSoul. Y como en esta des-humilde morada cualquier petición es bien recibida, he aquí que vengo a tratar de este disco y esta banda, así que esta entrada va para este buen hombre.
Chelsea Grin es una banda formada en 2007 en el país de las hamburguesas, de las conspiraciones mundiales y de la doble moralidad: Estados Unidos. Al año siguiente lanzan su primer trabajo, un EP homónimo que atiende y apuesta por un Deathcore que atenta contra la salud auditiva de nuestros oídos a base de traspasar el umbral de audición subiendo los decibelios a toda potencia. Dicho EP da de qué hablar entre los aficionados al género, y poco a poco se van sumando las expectativas de la gente a la espera de un largo que les haga tomar una opinión mucho más concisa de hasta dónde pueden llegar estos chicos.
Y así es como nace Desolation Of Eden el año anterior, dándose a conocer entre la muchachada acostumbrada a los sonidos embrutecidos del Core más actual. Pues bien, se puede decir que la banda ha logrado hacer el ruido suficiente para que su disco se pase entre unos y otros por medio del boca a boca y la escucha. Con Suicide Silence y Carnifex como colofón principal y máxima influencia de la banda, Chelsea Grin hace gala de un Deathcore cuyo sonido te oprimirá y aplastará el cuerpo con cada escucha que le des, en base a unas guitarras distorsionadas hasta el infinito y potentísimas, y a la espectacular voz de Alex Koehler que, aunque pueda no gustarle a muchos (a mí hay veces que me sobresatura, y ya es decir mucho), no se puede negar que es una de las voces más estridentes que al menos servidor se haya echado en cara nunca. Con unos pig squeals y unos screams alucinantes que superan a lo anteriormente escuchado en voces del género, puede que sea la mayor basa de la banda... o no.
Sin embargo, la mayor y principal desgracia que afecta a la banda es la simplicidad que demuestran, en donde parece que sólo pueden apoyarse en los breakdowns continuamente, y sin descanso, a pesar de presentar cierta técnica en algunos temas (aunque tampoco es que sean Veil Of Maya o Born Of Osiris, precisamente). De todos modos, y a pesar de este contrapunto, podemos encontrarnos temas que pueden dar de qué hablar, y mucho, como la estremecedora Sonnet Of The Wretched (increíble cómo Alex acompaña al riff inicial con esos berridos de pura enfermedad), The Human Condition, o Revenant.
Una banda que a pesar de no traer nada nuevo bajo el horizonte, aún está a tiempo de poder mejorar y hacerse un pequeño hueco dentro de este género donde cada vez cuesta más entrar haciéndose notar.
Hacía mucho tiempo que no publicaba algo de Deathcore en mi blog. Las razones son, sencillamente, porque no encontraba nada del género que me llenara lo suficiente como para poder dedicarle una entrada explícitamente. Y es que últimamente el Deathcore lo noto bastante falto de originalidad en cierto grado, pero no sólo eso, sino falto de garra, de discos que te hagan pasarte una buena tarde desnuncándote a base de breakdowns. Al principio pensaba que los comentarios al respecto sobre que el Deathcore empezaba a estar de capa caída eran exagerados, pero hubo un momento en el que empecé a darles la razón a estos comentarios.
...Hasta ahora, porque después de ver este disco merodeando por varios lugares de Internet, finalmente decidí darle una escucha para ver qué era lo que le hacía tan atrayente con sólo ver esa increíble portada. Y entonces fue cuando lo descubrí, descubrí que este disco cumple con todo lo que uno espera en un CD de este género: bestialidad, técnica, frescura y, sobre todo, atracción, pura atracción.
And Hell Followed With se forma en 2006 en Detroit, Estados Unidos. En 2008 lanzan su debut Domain, y este año, en Junio, nos deleitan con su nuevo Proprioception. Contando en sus filas con Pat Hahn (ex-For The Fallen Dreams), la banda muestra un Deathcore directo, sin tapujos, con bastante uso de la técnica de por medio, una técnica acojonante, y que les llevan a fichar por Earache Records para el lanzamiento de esta nueva entrega. Cualquiera diría que son un grupo más del montón que hacen algo que ya han hecho muchos antes. Y sí, es cierto, no tienen nada nuevo que mostrar, pero está claro que el trabajo que se marcan en este disco es digno de consideración. Destacando el sonido tan oscuro de esta banda, y el uso frecuente de voces bestiales con screams característicos del género, está claro que And Hell Followed With bebe de la fuente de otros grandes del Deathcore más oscuro como Whitechapel, Oceano o Rose Funeral, estos dos últimos sobre todo por el registro durante todo el disco que suelen presentar. El registro de voces es colosal, pasando de los ya mencionados a coros puramente propios del Hardcore, además de unos breakdowns amenazantes dispuestos a dejarte sin aliento, a agarrarte por el pescuezo y a zarandearte y golpearte contra el suelo incontables veces.
¿Temas a destacar? Ninguno, todos acaban enganchando de igual manera. O quizás sí, This Night Is The Coroner's es posiblemente uno de los temas del género que mayor número de variaciones y cambios de ritmo haya presentado jamás, y con unas piezas melódicas aparte realmente acojonantes. In Vastness, I Transfigure logra petrificarte cual Melibea con ese ritmo oriental medio a final de tema, por no hablar de Dismantle o Those Now Sleep Forever, capaz de destriparte abriéndote en canal y sin apenas esfuerzo. Y no sólo de brutalidad vive esta banda, pues también presentan algunas transiciones melódicas que le dan un toque mucho más variado al disco.
En resumidas cuentas, un disco que me devuelve la fe en este género, bastante estancado en estos últimos tiempos, pero que aún deja tras de sí bandazas como ésta con un sonido demoledor y efectivo. Y porque, ya de paso, era necesario darle un toque Core al blog nuevamente.
Si hay una cosa que detesto, son aquellas bandas que son descaradamente clones de otras. Habrá grupos y grupos, y aunque algunos puedan mostrar influencias claras de otras que son inspiración para ellos, presentan al menos personalidad propia y aire fresco. Algunas es que simplemente se ven tan desesperados de querer imitar el sonido de una banda, que al final no tienen personalidad propia, y por consiguiente, "ni chicha ni limoná", cayéndose de esa manera el propio imperio que crean por su propio peso. Aburridos, repetitivos, monótonos y sin enganche. Sin embargo, se puede ser repetitivo, y enganchar de mala manera, y ése es el caso de Killwhitneydead.
Continuando con la senda del Core, esta vez me decanto por los derroteros más brutos de la mano de esta banda, única en lo suyo. Porque Killwhitneydead se desmarca del resto de grupos de Deathcore, con un sonido simplemente propio, lejos de otras bandas como Whitechapel, Despised Icon y Winds Of Plague por citar algunas. Killwhitneydead desprende personalidad y calidad por los cuatro costados, un auténtico muro sonoro capaz de arrancarte la columna vertebral y darte de hostias con ella.
Hell To Pay es uno de los últimos discos hasta la fecha que han publicado (aunque parece que hay uno nuevo en camino), lanzado a la misma vez que su Nothing Less Nothing More, y uno de los mejores por la garra y mala hostia que desprenden en éste. El mejunje que conforma Killwhitneydead está conformado por los siguientes elementos que datan de su sonido propio:
Matt Rudzinski. Y es que la banda no sería lo mismo sin este hombre y su portentosa voz, una mezcla entre scream y growl rara, única y acojonante, capaz de hacerte dar vueltas la cabeza como si de un cócktel molotov se tratase. Por supuesto, también se atreve con las voces limpias, algo que tampoco se le da nada mal.
Los breakdowns que se gastan esta gente. Afiladas y amenazantes como lanzas, las guitarras muestran un cuerpo de riffs y breakdowns capaz de dejarte en auténtico estado de shock. Aún si no eres un fan del género, estoy seguro que te verás atrapado en este tornado de auténtico groove fiero cual perro con rabia. Y aún cuando es cierto que la banda se apoya considerablemente en los breakdowns hasta el punto de que puede resultar sobrecargante este hecho, los breakdowns tan originales que suelen hacer gala esta banda te darán una buena hostia por insolente. De hecho, se podría decir que todo el puto disco es un breakdown en sí.
La afición de la banda por los audios de películas, siendo otra de sus señas de identidad. Como si de un grupo Brutal Death o Goregrind se trataran, Killwhitneydead no puede resistirse a cargar toda su pantalla sonora de fragmentos de frases de películas.
Las pequeñas influencias que muestran de géneros como el Rock o incluso el Power Metal en la mayoría de solos que suelen marcarse la banda, sin caer en el ridículo, por supuesto.
Tema tras otro, te demostrarán de lo que son capaces estos estadounidenses, con bombas atómicas como Let Me Give You A Hand Throwing Yourself Out, Kill Them With Kindness o I'm Just One Girl I Can't Fuck The Whole World, haciendo gala del mejor Deathcore que uno pueda escuchar. Si te resulta indiferente este género, o directamente lo repudias, guarda tus prejuicios en tu armario y dale una oportunidad a estos salvajes.
Dios, vaya nochecita la de ayer. Nunca me he destrozado tanto como esta noche, creo que literalmente no tengo ningún hueso en su sitio. Ha sido un desfase total, una locura monumental en la que no paraban de ponerme un temazo tras otro, y que prácticamente me ha hecho dejar la columna vertebral hecha polvo. Y cansancio, mucho cansancio. No sé cómo puedo escribir estas líneas ahora mismo.
Para que os hagáis una idea de lo que he sufrido ayer, hoy voy a comentar un disco que llevo enganchado a él desde hace un par de días. Después de haberme dejado descompuesto en su momento con Solace y Minus The Herd, los canadienses Ion Dissonance vuelven a la carga con su nuevo impacto sonoro, Cursed. Quienes conozcan a la banda, sabrán cuáles son sus intenciones: despellejarte vivo, con un ejercicio de Mathcore bestial y violento. En un mundo en donde todas las bandas empiezan a buscar desesperadamente un nuevo sonido que les evite caer en el sonido, Ion Dissonance sigue repartiendo hostias como panes en su línea, con un sonido capaz de oprimirte y aplastarte la caja torácica si te descuidas.
Aquí no hay lugar para un respiro, Cursed es una muestra de cómo hacer retumbar las paredes de tu casa y dar por saco a los vecinos de mala manera, porque si hay una cosa en la que destaca Ion Dissonance, es en ese sonido ensordecedor tan peculiar y característico que tiene, capaz de vibrar tu cabeza hasta derretirte el cerebelo. Una batería que no parará de pegar dobles bombos haciendo que tu cráneo retumbe como si fuese un camión cargado de explosivos caminando por una carretera vieja y desgastada, esa técnica propia de unos PsyOpus, casi absurda, y esos breakdowns que suelen gastarse en varios momentos, propios del Deathcore más cazurro y rabioso, es lo último que escucharás antes de caer rendido ante tal bomba atómica.
Si eso aún no te convence y no te hace chorrear babas a mares, preocúpate de no salir despedido por los aires cuando escuches auténticos bombardeos como The More Things Change The More They Stay The Same, This Is The Last Time I Repeat Myself (con la colaboración de nada menos que Alex Erian de Despised Icon), la esquizofrenia que desprende They'll Never Know (atentos a los más de 3 minutos finales, puro Noise), o la que más me ha impactado, Pallor, el primer tema de toda su discografía en la que presentan voces limpias, y un progresivo espeluznante (se nota que lo último de The Dillinger Escape Plan ha marcado).
Mantén tu cabeza bien protegida, porque esta gente viene dispuesta a reventártela a base de brutalidad sonora. ¿Estás listo?
Joder, hacía tiempo que no me metía una buena dosis de Core vía intravenosa, así que he decidido empezar la semana con buen pie con este disco que vengo a comentaros ahora. El Deathcore es un género que hoy en día está bastante endemoniado, todo por el hecho de verse como una moda pasajera como lo fue o ha podido ser el Nu Metal. Modernidades, vaya. Pero a pesar de ello, el Deathcore es un género que puede dar mucho de qué hablar si se hace con elegancia. Y para que veáis que es así, he aquí un buen ejemplo de ello.
Johnny Truant es una de esas bandas de las que muchos grupos pioneros de hoy en día del género tienen mucho que agradecerle, porque quizás es una de las primeras bandas que surgieron de este género allá por principios del s.XXI. Cogiendo del nombre del personaje principal de la novela de Mark Z. Danielewski, House Of Leaves, Johnny Truant supuso un acercamiento a lo que es el Deathcore hoy en día, con un sonido más arraigado en el Metalcore, menos bruto, pero contundente de todas maneras, y con unas melodías que compartirían con bandas como My Bitter End, por no hablar del progresivo que se gastan. Un sonido muy primitivo, a decir verdad.
The Repercussions Of A Badly Planned Suicide es el primer disco de la banda tras un EP, y que demuestra las intenciones de la banda por aquel entonces: potencia, fuerza y energía, todo ello con las melodías y progresiones mencionadas anteriormente. Con un art-work realizado nada menos que por Aaron Turner de Isis, disfrutarás como enano con la contundencia de temas como I Am The Primitologist Mr Robert Sapolsky o Seven Days At Knife Point, las melodías de Consider Us Dead, la técnica que desprenden en Substracting The Apex o Infamy, o la monolítica Puparia, con ese progresivo instrumental que roza a veces el Post-Rock, o In The Name Of Bleeding Hearts, casi 10 minutos de un sonido gordísimo y de locura extrema entremezclado con unas melodías inigualables. Además, Johnny Truant es una de esas bandas que casi no necesitan breakdowns para poder mostrar el potencial que desprenden, y los únicos breakdowns que presentan, son muy primitivos.
Un disco soberbio, y una enorme banda que tristemente se disolvió allá por el año 2008, y con el que uno puede hacer dos cosas: o soñar porque algún día regresen, o seguir disfrutando de las joyas que nos dejaron como ésta.
Hoy, acabo de recordar lo que siempre me dice un amigo mío: no soporta las voces femeninas, en general. Yo la verdad es que no entiendo que diga eso, porque lo cierto es que hay un montón de mujeres con mucho prestigio en el mundo de la música, y suelen ser las que más fácil llegan a alcanzar registros vocales que ni siquiera una voz masculina puede alcanzar. Centrándonos en el Metal, podemos encontrarnos con viejas leyendas como Doro, y ni hablar de la actualidad con gente que aún sigue dando guerra como Sabina Classen (Holy Moses). Incluso podemos encontrarnos a auténticas gorrinas a las voces de bandas Brutal Death como Awaiting The Autopsy o Psychobolia. La única que no trago es Angela Grossow, quizás por el hecho del endiosamiento que la mayoría del público metalero tiene hacia ésta, sobre todo por el simple hecho de que está buena, fijándose la mayoría más en eso que en su voz, que tampoco es que sea la séptima maravilla habiendo gente mucho antes que ella dando lecciones (a Sabina Classen me vuelvo a remitir).
Pero alejándonos del Metal y de asuntos que no vienen a cuento, y centrándonos en el Core, hoy quiero hablar de una banda que desde su aparición me ha resultado toda una revolución dentro del Core en sí. La mayoría de los que se mueven por estos lares conocerán Iwrestledabearonce. Gente joven y una banda realmente reciente (se formó en 2007), Iwrestledabearonce es un grupo la mar de curioso debido a su manera de realizar música, experimental, variada y con mucho sentido del humor. Y es que en un mismo tema te puedes encontrar cosas tan dispares como Deathcore, Electrónica, música Disco y Pop (!!!), Metalcore y Mathcore. Con tan sólo un EP homónimo y su disco debut en la calle lanzados por Century Media, esta gente también destaca por estar las voces a cargo de Krysta Cameron, chica que puede permitirse el lujo de dar un repaso a muchas bandas con sus voces Death, screams y limpias, todas con una maestría que tumba hacia atrás. En serio, es imposible no enamorarse de esta mujer. Aparte de ello, también destacan por su puesta en escena en los conciertos en ocasiones, presentándose Krysta con un disfraz de Furby, entre otras cosas. Unos cachondos, desde luego. Dichos detalles son los alicientes que han alzado a la banda como toda una sorpresa y le han dado el reconocimiento que tienen hoy en día en el mundo del Core.
Las guitarras son todo un alarde de buen hacer, y de la locura suprema cuando empiezan a darle a una técnica propia de unos Psyopus, llegando incluso a lo absurdo. La batería tampoco se puede decir que es manca (atentos al trabajito que se marca en Tastes Like Kevin Bacon). Tampoco se puede decir lo mismo del bajo, que aunque como siempre se haga menos notorio, está ahí, y marca junto con la batería el ritmo de buena manera.
Con títulos tan cachondos como The Cat's Pajamas,Pazuzu For The Win o Black Eyed Bush (temas que pasan a un plano más ambiental y experimental), It's All Happening es una muestra de cómo hacer música diversa sin llegar al aburrimiento. Disfrutarás con la música Disco y los breakdowns de You Aint No Family, la Electrónica y las voces suaves de Krysta en White Water In The Morning, o ese momento "cowboy" cachondo de Tastes Like Kevin Bacon. Y si no, también disfrutarás del toque popero y esquizofrénico de Danger In The Manger. Hablaría con detalles de cada tema, pero lo cierto es que es algo que está lejos de mi alcance debido a la cantidad de matices y detalles que presenta. Es mejor que lo escuchéis y disfrutéis por vuestra propia cuenta.
Una banda joven y prometedora que calla de una vez por todas las voces que hablan acerca de que el Core moderno no tiene nada más que demostrar y que está estancado y muerto hoy en día. Pues ahí tenéis una muestra de que no es así, y ya podéis seguir de tozudos con vuestros comentarios sin argumentos, que servidores como yo seguirán disfrutando de esta música.
Si te gusta Arsonists Get All The Girls, pero con un enfoque mucho más variado, Iwrestledabearonce te dará lo que buscas. Chúpate ésa, Angela Grossow.
Si hay algo que más me encanta de un disco, son las portadas, sean del estilo que sean. Está claro que el tamaño y calidad de un disco no se puede medir por su portada, pero también es cierto que una portada debe dar una impresión e impacto visual que atraiga al oyente hacia el disco y le anime a saborearlo. Por supuesto, una portada bonita no quiere decir que su interior también lo sea, al igual que nos encontramos auténticas joyas con libretos que nos hacen fruncir el ceño (las de Iron Monkey y Grief, sin ir más lejos, con portadas que parecen hechas por sus hijos de 11 años, y que sin embargo son auténticos pepinazos).
Pues bien, naufragando un día por Internet, me encontré esta portada. Sobre el instante me chocó, me parecía espectacular, con una gran cantidad de detalles, aunque bien es cierto que lo que más me llamó la atención es que cuando vi la portada, lo primero que me vino a la cabeza fue el Cristo Redentor, y no me extrañaría que la imagen esté hecha basada en esta estatua. Miro de quién se trata la portada: Separatist. Lo busco en los mares de la red, lo descargo, lo escucho... mis pantalones se caen. Y cuando volvía a ajustármelos, se me volvían a caer con el siguiente tema, y así hasta el final. Y es que Separatist es un auténtico coloso musical, capaz de derribarte sin compasión y de triturarte como carne de vacuno.
Separatist ve la luz en Tasmania (Australia) en 2003, y para que os hagáis una idea del peso que han ido consiguiendo, han teloneado a grupos de la talla de Malevolent Creation, Krisiun, Dismember y Psycroptic. Actualmente mantienen contrato con el sello Reverb Productions, especializado en bandas de Brutal Death Slam pertenecientes a los países orientales, y con bandas entre sus filas como Pus Vomit y Human Mastication. Su sonido descansa en un Death Metal técnico que no tiene nada que envidiar a ninguna de las bandas pilares de este género. A partir de ahí, ya podemos encontrarnos un abanico de sonidos amplio. En 2008 sacan su disco debut, The Motionless Apocalypse, con un grueso musical que asusta, y que nos da a pensar de que si esto es el principio, no queremos ni imaginar hasta qué punto puede llegar esta gente en un futuro.
Empezando con una intro de corte espacial que nos hace sentir en un lugar desconocido para el hombre, directamente nos lanza por los aires con The Reprieve con una muestra de fuerza y brutalidad como pocas bandas saben hacer. La técnica se va adueñando del tema, y la batería se muestra impecable ante su técnica y ejecución. Las voces, con una cantidad de registros abrumadores, que van desde screams, growls, guturales propios del Brutal Death y gritos más cercanos al Black, hacen del tema muy variado, y ya sobre la segunda mitad de éste se nos presenta un solo futurista que nos atrapa al instante, para dar paso a unos riffs que nos hace recordar sobre el instante a Incantation, y acto seguido cambiar a un momento de puro slam propio del de bandas como Devourment. Colosal.
Tras éste le sigue Plagues, que nos vuelve a dejar por los suelos comenzando con una técnica abrumadora, para continuar con un momento de puro slam again. El titán se ha despertado y grita con furia abalanzándose hacia nosotros. Es inevitable no sacudirse contra todo con este tema que muestra una rabia increíble. Espectacular el coro de orcos que suena casi a mitad del tema, y ese momento trascendental que te hace sentir que estás flotando en el espacio sin rumbo.
A Gentle Reminder destaca por presentar un sonido más blacker a momentos que nos recuerda a Belphegor, sin dejar de lado la voz ultragorrina y los riffs espaciales y demoledores. Las partes slam se hacen cada vez más notorias.
Anaclasis ya es un tema en el que nos tenemos que parar para prestarle atención, y es que la cantidad de influencias y de sonidos es tan grande en este tema, que llega a abrumar, presentándose como uno de los mejores temas que encierra The Motionless Apocalypse. Para empezar, comienza con una entrada muy Black que se convierte directamente en una fortuna de Belphegor digna de su mejor disco Pestapokalypse VI. A medida que el tema avanza, va aumentando la técnica, y la voz alcanza un nuevo registro más hardcoreta hasta que, de repente, y sin previo aviso, te meten un breakdown propio del Deathcore (!!!) con técnica, mucha técnica, propia de unos Veil Of Maya engorilados, para dar paso a otro momento de puro slam. Así, como si nada, y aún te encuentras colocándote tu mandíbula desencajada. Pero ahí no queda la cosa, porque casi al final del tema, la voz se ablanda y se vuelve limpia, recordándonos que tras todo este sonido inhumano, hay personas que lo realizan.
Ya a partir de Anaclasis, el sonido de la banda sufre un cambio, mucho más propio del Blackened Death Metal y más presencia de las voces limpias, pero sin dejar de lado la brutalidad y técnica características con la que han ido desde el comienzo del álbum. Y entramos en In Dissonant Silence, dividido en dos partes, Censura, en donde desaparece todo el sonido anterior y sólo nos encontramos con una voz limpia y una guitarra acústica que no tardará en ser acompañada por los otros instrumentos, aportando un sonido melodioso que a estas alturas del disco nadie se esperaba ante tanta muerte y destrucción sonora, y Decessus, que vuelve a romper las barreras del sonido (y de nuestros tímpanos). Nuevamente se presenta un breakdown acompañado de unas notas de guitarra con cierto toque árabe que hacen del tema distinto al resto. Pero claro, no vamos a tardar en escuchar otra vez la voz ultragorrina acompañada de un ritmo slammeroso a más no poder. La voz limpia vuelve a surgir alcanzando registros mayores y más agudos, y en la segunda mitad del tema presenta un momento más propio del Metalcore con la voz relajada y las notas de guitarra melódicas acompañando a ésta en par de ocasiones.
Poco más creo que puedo decir del disco. Los últimos temas ya presentan más influencia del Deathcore en su sonido. Por todo lo demás, Separatist es un grupo que no puede pecar de monótono, a pesar de su hora de duración. Es imposible teniendo en cuenta la cantidad de géneros de los que respira esta gente, a saber: Technical Death Metal, Brutal Death, Blackened Death, Deathcore... Todos y cada uno de ellos distinguibles y metidos de una manera que sólo nos hace arrodillarnos y quitarnos el sombrero ante tremenda majestuosidad. Una auténtica apisonadora, un auténtico terremoto que hará sacudirte violentamente contra todos lados, y que no te dejará tranquilo hasta que te haya metido toda su mierda por tu cabeza. Un gigante que amenaza con aplastar a todo aquel que se encuentre ante su paso. Y por si fuera poco, ya están trabajando para el que será su próximo álbum. Miedo me da pensar qué puede salir de este elenco de mentes prodigiosas.
La perfección se vuelve imperfecta con esta gente.
¡Al fin! Ya está realizado y subido el nuevo videoclip de los Deathcoretas Whitechapel. Después de tanto hacerse rogar encontrando únicamente vídeos del Making Off del videoclip, por fin Metal Blade Records sube desde su canal de Youtube el vídeo en cuestión.
Como ya es de ver (y escuchar), el tema mantiene la línea de la banda, con nuevo registro de voz de Phil Bozeman, y algunas partes hardcoretas que recuerdan al tema homónimo de This Is Exile. Un tema que engancha con las escuchas.
Eso sí, el humano hecho a ordenador es más feo que ver un accidente producido por una ambulancia...
Y de esta manera abro paso para los que considero los mejores breakdowns que uno haya podido escuchar, tanto de Metalcore como del Deathcore. Al igual que las recomendaciones de bandas, haré una selección de los 5 mejores breakdowns escuchados, que iré añadiendo por secciones. Aclarar que no es más que una mera selección subjetiva, está claro que los habrá miles y mejores que los que anuncie a continuación, pero es por selección y gusto propio, y quién sabe, quizás algunos estén de acuerdo con algunos.
Así pues, damos paso con:
5. Despised Icon - A Fractured Hand
Todo el tema en sí es casi un breakdown, destacando sobre todo el del comienzo, simplemente apoteósico y brutal, pura destrucción. También hay que destacar el breakdown a partir del minuto 1:40 al coro de la banda con la mejor parte del tema "I failed you once again yet you still hold my hand", el cual a continuación se vuelve mucho más lento. Pura adrenalina.
4. Impending Doom - Silence The Oppressors
A partir del minuto 0:42 ya presenta un pequeño breakdown muy efectivo, pero la guinda de todo el tema se la lleva el breakdown final, en el minuto 2:36.
3. A Day To Remember - Welcome To The Family
Siempre me han parecido A Day To Remember más raros que un perro verde. Eso de mezclar Metalcore con Post-Hardcore y esa fumada propia de los Simple Plan... Pero el caso es que este tema, como muchos otros, presenta un breakdown simplemente acojonante, a partir del minuto 1:57. Juzgad vosotros mismos.
2. The Ghost Inside - Destined
Simplemente magistral. Si ya en el minuto 0:58 tiene un breakdown que caga la perra, el que presenta al final en el minuto 1:47 es el clímax total. Corto, pero intenso, muy intenso. Podría haber sido el primero en la lista de no ser porque lo supera el que viene a continuación:
1. Sylosis - Teras
Y no es para menos. El breakdown final de este tema se merece el primer puesto con todas las papeletas. No sólo por la efectividad de éste y la potencia, sino también por ser un breakdown original, con esos cambios de traste entre riff y riff de guitarra (cómo sube de traste, dios mío). "Impresionante" es una palabra que se queda corta ante esto. A partir del minuto 4:02.
Y con esto, hasta el próximo ataque de breakdowns.
Y una vez más, vamos con otro asalto de recomendaciones, siguiendo la línea anterior del Deathcore, osea, voces gorrinas, blast beats y breakdowns a cascoporro.
With Blood Comes Cleansing - Horror (2008)
Y, una vez más, una de esas bandas que parece que no se acuerda ni dios de ellas y que muestran una calidad enorme. With Blood Comes Cleansing destaca por sus voces y riffs originales dentro de un género que empieza a saturarse considerablemente. Aparte de Horror también tienen otro LP anterior a éste, llamado Golgotha, considerado como el mejor de ellos. Ustedes ya opinan.
Knights Of The Abyss - Shades (2008)
Otra banda que no debería pasar desapercibida para nadie, al igual que este disco. Knights Of The Abyss quizás sea una de las primeras bandas Deathcore en las que he escuchado la presencia de solos, algo poco usual en bandas de este género, e incluso con cierta melodía en sus riffs. Shades es su disco, un disco que gana mucho con cada escucha.
My Bitter End - The Renovation (2007)
Y hablando de solos y melodía, la viva representación de ello es esta banda que muestra una emoción como pocas saben hacer. My Bitter End es un grupo de Deathcore melódico, muy melódico, capaz de transmitir y hacerte sacudir la cabeza a la vez. The Renovation es su mejor carta de representación, así que es una escucha casi obligatoria.
Embrace The End - Counting Hallways To The Left (2005)
Embrace The End es una de esas bandas por las que apuesto completamente, ya que vapulean como pocos, siendo capaces de desbancar a las bandas de más prestigio. Osea, una banda infravalorada. Embrace The End es un cócktel molotov lleno de breakdowns, bestialidad y buen hacer de este género, y Counting Hallways To The Left es la prueba irrefutable de ello.
Mare Tenebrarum - Cruzando La Oscuridad A Tu Lado (2006)
Mare Tenebrarum es una de esas bandas que cuando las escuchas, piensas: "¿cómo cojones no he escuchado esto yo antes?". Y es normal, porque esta banda casi no la conoce ni dios, y más teniendo en cuenta de que la banda viene de... ¡Ecuador! Letras en castellano, una voz asquerosa y brutalmente gorrina como pocas, y unos temas que echan hacia atrás son la seña de identidad de esta banda que, tristemente, se disolvió hace tiempo. Una muestra más de que, en los países que menos llaman la atención, salen grupazos como éste.
The Band Apart - Death Can Dance (2007)
Tenía que hacerlo. Tenía que hacer un paréntesis para nombrar a esta banda, por ello de que esta entrada esta vez tenga 6 recomendaciones, y no 5. Y es que qué mejor manera de cerrar esto que nombrando una banda propia nacional. Hablar del Deathcore nacional es hablar de The Band Apart, grupazo como pocos, con un Deathcore muy propio, gorrino y alocado. Death Can Dance es su único disco hasta ahora, aunque se espera que este año saquen disco nuevo. ¡Ganas no faltan!
Y con esto, cerramos una nueva edición de recomendaciones hasta la próxima.