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lunes, enero 23, 2012

Nahrayan - The Beginning Of The End / The End Of The Beginning (2012)


Como no iba a ser menos en este año, también hay cabida para los lanzamientos nacionales, y 2012 ha abierto el telón en ese aspecto con nada menos que el regreso de una banda que desde luego uno no esperaba que acabaría lanzando algo nuevo. Nahrayan es un grupo que viene directamente de tierras alicantinas, para ser más concretos de Elche, y cuya formación está compuesta por miembros de bandas como The Sand Collector o Muerte Por Mil Cortes.

Sin embargo, los cambios continuos en la formación hicieron que la banda se mantuviera en un estado de hibernación durante varios años, lo que dio a pensar que la banda había muerto bajo extrañas circunstancias. "Una pena" podría pensar uno, pues con ello nos dejaba una pequeña reliquia en forma de EP titulado The End y que podía levantar la cabeza bien alta frente a otras bandas del mismo estilo.


Sin embargo, cual fénix renacido de entre las cenizas, Nahrayan vuelve a levantarse para brindarnos unos nuevos minutos más de maravillosos pasajes hacia lo desconocido a través de un sonido que combina lo mejor del Post-Metal con el Sludge para dar como resultado un fenómeno propio del Cometa Halley: único y que sólo se da cada unos cuantos años. The Beginning Of The End / The End Of The Beginning rescata algunos temas ya clásicos de la banda como A Dying Sun o The End de su anterior EP y When Sun Sets Down, siendo regrabados y reconstruidos cual robots perfeccionados, añadiendo nuevos temas que han mimado cual bebé recién nacido. Lo que se obtiene de todo ello es un mundo propio de un cuento de hadas, pero llevado hacia una vertiente más negra y tenebrosa, de modo que combinan hermosos pasajes infinitos con un sonido sepulcral que va a cargo generalmente de las guitarras.

Así, temas como el propio When Sun Sets Down se convierten en una auténtica delicia para los oídos, miel que endulza nuestras mentes con unas melodías tímidas y minúsculas, mientras que otros como Demons Without Face o Red Moon Last Sunrise se pueden convertir tanto en la peor de tus pesadillas como el mejor sueño que hayas tenido jamás, merced a la crudeza del Sludge compaginado con las melodías del Post-Metal y de grupos como los primeros Red Sparowes.

Claro que todo esto se queda en nada (y ya es decir) con El tema, el que da cierre al disco, el que viene como anillo al dedo, el broche de oro, el capítulo final de una serie majestuosa o la escena más gloriosa jamás vista: ése es, por supuesto, The End, que vuelve a hacer acto de presencia para bendecir a las almas puras y reducir a las corrompidas en cenizas a la misma vez, con una grandiosidad propia de dioses del Olimpo, en donde no le falta ni belleza ni rabia, un equilibrio perfecto entre el bien y el mal.


Así es Nahrayan, un ángel venido del infierno, un demonio caído del cielo, te amará y te despedazará con la misma pasión. Sólo tú decides si abrazarte a él o huir de éste como si de la muerte se tratara.



Puntuación: 10/10

sábado, enero 14, 2012

Dyskinesia - Dalla Nascita (2011)


Después de un mayúsculo parón gracias a un examen que andaba por ahí suelto cual tigre hambriento, de un resfriado como un burro y, sobre todo, por no encontrar nada interesante este año (sólo lo último de The Saddest Landscape, pero acabó resultando un poco decepcionante), el sepulcro vuelve a revolverse y a vibrar para echar otra exhalada de olor pestilente y nauseabundo, y ya que este 2012 todavía necesita madurar un poco para que empiece a notarse su presencia, seguiremos escarbando entre lo que nos ha dejado este 2011.

Y uno se preguntaba: "¿qué puede haber que me haya podido dejar pasar por alto?", y entonces fue cuando recordé (un poco tarde, eso sí) este misterio que me atrajo cual intrépido aventurero. El caso es que se me acabó borrando de mi mente, y no ha sido hasta ahora que lo he vuelto a encontrar, reconociéndolo al instante tanto por la portada tan poco usual que tiene como por la propuesta que según algunos daba el disco: Post-Metal/Shoegaze.


Desde luego, llamaba bastante la atención la idea, aunque puede que no sean los primeros en hacer algo así (me viene a la mente Jesu, salvando las distancias, claro), así que... aquí está, pues, listo para abrirse hacia nuestras mentes y expandirse como un holocausto con el fin de no dejar nada tras de sí. Y lo cierto es que Dyskinesia es algo bastante decadente, oscuro y esotérico, como una especie de acontecimiento ancestral y divino que surge desde el interior de la tierra, dejando tras de sí una estela blanquecina y cristalina. Estos italianos (ya empiezo a entenderlo todo) parece que no es la primera vez que actúan atentando contra nuestros sentimientos: ya en 2007 lanzaron su debut, titulado Live In Prypiat, el cual no he saboreado, vale, pero mucho me temo que con este Dalla Nascita tendrá que esperar por mucho tiempo, pues estamos ante una experiencia prometedora.

Dalla Nascita es como un ritual mágico, en donde presenciarás cosas que escapan de la lógica humana, donde lo irreal se fusiona con lo real y chocan contra tus sentidos de forma violenta, arrebatándote el aire por un instante y dejándote jadeando, falto de oxígeno. ¿No tiene sentido estas palabras? Puede... hasta que lo escuches. Entonces notarás que todo cobra sentido, pues Dyskinesia baila entre el Post-Metal y el Sludge en una danza de la muerte, cuyo director de la orquesta es un sonido infernal, pero proveniente de un Averno frío, gélido, congelado, en donde sentirás que poco a poco te vas alejando de tu verdadera vida y de tu mundo para ser teletransportado hacia otro completamente destruido, aniquilado y que se cae a cachos, donde los fantasmas pululan por todas partes.


Formado por 7 temas titulados por su número (excepto el cuarto tramo, que responde al nombre homónimo del álbum), irán construyendo una muralla sonora bella pero a la vez negra, negativa y decadente, como si de una hermosa dama muerta en estado de descomposición se tratara: es hermosa, pero pútrida a la misma vez. Y todo ello es gracias a unas atmósferas desoladoras, capaces de plantarte en la auténtica nada como un idiota sin rumbo, presa del pánico por no saber qué está sucediendo, donde las voces se reducen a meros gritos de ultratumba camuflados entre las sombras en la lejanía, y conformado por unos riffs de guitarra bestiales, que te cortarán la respiración en varios momentos, emotivos, pero monstruosos. La primera mitad se basa especialmente en ello, especialmente el tema 2, que está dotado de un don divino que lo hace toda una gloria bendita para los oídos.

Tras el cuarto tema Dalla Nascita que hace a modo de "interludio" y en donde las atmósferas claustrofóbicas y agonizantes priman entre todas las cosas, uno se preguntará: "bueno... vale... ¿pero dónde está ese Shoegaze que tanto aclamaban al principio de todo?" Paciencia, pequeños mortales, pues todo ello llega con su quinto extracto, en donde se aprecia enormemente este detalle con total claridad, quizás con pequeños elementos de Post-Rock que utilizan para adornar el ambiente. Eso sí, de alguna manera consiguen que este momento hermoso siga siendo algo paranoico y estresante, pues a pesar de ello, mantiene una línea oscura que se aprecia en el fondo en todo momento, y con alguna que otra voz agonizante que va pasando cual alma en pena entre las melodías (preciosas, dicho sea de paso), demostrando así que incluso el Shoegaze puede llegar a ser algo demencial. Ya lo que viene a continuación presenta una ínfima parte de este elemento, volviendo a retomar lo que venían trayéndose entre manos desde el principio, y alcanzando el clímax de la demencia con el último tema, pues tras una parte muy emotiva, desvelan su máscara y revelan su auténtico rostro, y con ello su universo: un mundo apocalíptico, inhumano, donde todo arde en llamas y todas las almas gritan por su salvación. El auténtico infierno.


Una obra exquisita y bestial, un auténtico viaje hacia lo desconocido, y no esos documentales de tercera división de ciencia-ficción que suele encontrarse uno por ahí. Un lugar donde el cielo está plagado de demonios.



Puntuación: 10/10

sábado, diciembre 24, 2011

Russian Circles - Empros (2011)


Bueno, era de esperar, ¿no? Ya dije hace tiempo atrás que tarde o temprano tendría que hablar de lo último de estos pesos pesados de ese mundo tan sobre explotado como es el Post-Rock. Hablar de Russian Circles es como hablar de nuestros padres: todos venimos de unos, son muchos, pero no hay ninguno como los nuestros.

Formado por miembros de Dakota/Dakota, Russian Circles jamás imaginó que llegaría a tales cotas de majestuosidad si se lo hubieran dicho tiempo atrás, pero así es. En sus 7 años de existencia, han ido cosechando una importancia dentro del estilo que a día de hoy es muy difícil que alguien los desbanque, en pos de patinar constantemente entre las texturas y los pasajes propios del Post-Rock y la contundencia y el sonido pesado propio del Post-Metal, consiguiendo así el equilibrio perfecto entre la armonía de un estilo y la furia del otro. Con la llegada de su clásico Enter (y de eso hace sólo unos 5 años) como debut, irrumpieron en la escena cual elefante en una cristalería, haciendo mucho ruido y desviando la mirada de todos hacia ellos para encontrarse de bruces con un titán que amenazaba con hacerse con todo cada vez más y más.


Sin embargo, tiempo después de haber lanzado su debut, su bajista Colin DeKuiper abandonaría la banda, y éste sería sucedido por nada menos que Brian Cook, bajista de la mítica banda de Mathcore Botch. A partir de ahí, comenzarían a reforzar los elementos del Post-Metal con cada disco que han ido sacando, siendo posiblemente Geneva el disco más potente que han sacado de entre todos.

Y así, 2 años después de todo, lanzan su nuevo trabajo, titulado Empros, y que no hace más que encumbrarlos hacia la victoria, una victoria aplastante por su parte gracias una vez más a un trabajo sólido y en donde no falta ningún ingrediente característico de la banda. Empros es un nuevo ejercicio de elegancia y energía a partes iguales, y que se apoya principalmente en riffs de gran peso que podrían parar hasta a un toro bravo. Buena muestra de ello lo dan los dos primeros temas, 309 y Mlàdek, cargados de ritmos bestiales y hasta momentos que podría hacer a más de uno descoyuntar sus cervicales a ritmo de headbanging, todo ello adornado de una atmósfera que siempre está presente en el fondo, ejemplo perfecto de cómo son capaces de construir todo un mundo con sólo 3 instrumentos tan básicos como la guitarra eléctrica, el bajo y la batería.

De la ira pasamos a la tranquilidad con Schiphol, donde se sustentan en la calma y los pasajes más propios del Post-Rock, engrandeciéndose enormemente al final de éste para cerrar con un tema ante todo noble. Algo parecido ocurre con Atackla, solo que presenta un contraste entre la calma al principio del tema y la fuerza al final de éste, pasando poco a poco de un extremo a otro a medida que se desarrolla el trayecto que lo conforma. Y ya finalmente pasamos a la acción con... Batu (risas enlatadas), donde recupera la mala baba de sus dos primeros temas, pero manteniendo la apología a la paz que mantienen también Schiphol y Atackla.

Y por fin, ya puestos a terminar, cierra con Praise Be Man, en donde por primera vez meten voces a un tema (aunque no estoy seguro de si lo han hecho anteriormente, la memoria me falla), una voz sepultada en una reverb lejana, y convirtiendo el tema en una suerte de My Bloody Valentine pero en versión lenta.


Y así, una vez más, Russian Circles se proclaman vencedores en una lucha propia por mantener el nivel bien alto, el nivel que los hacen únicos y proclamados por muchos. Victoria.



Puntuación: 9'5/10

domingo, octubre 16, 2011

Vestiges/Ghaust - Split (2011)

Nunca he sido gran amigo de los splits, normalmente no me hacen mucha gracia, aunque resultan curiosos aquellos en los que las bandas hacen versiones de la otra banda con la que comparten split y viceversa. Sin embargo, hoy haré una excepción y me desvirgaré aquí mismo con la primera reseña que hago de un split.

La razón por la que hago esto es muy sencilla: recordaréis que hace tiempo atrás hablaba sobre la banda estadounidense Vestiges, fiel reflejo de la esencia de Fall Of Efrafa mezclando el Post-Metal con el Crust (lo que en este caso diría Neocrust) de una manera soberbia. Pues bien, he aquí que la propia banda, aparte de agradecer la pequeña ayuda comentando sobre ellos, me han enviado este split que comparten con la banda Ghaust proveniente de Indonesia. Y he aquí que, gustosamente, me dirijo a ello, lo cual ha sido la oportunidad perfecta para estrenarme con este formato.

Dicho split cuenta con 3 temas, uno a cargo de Vestiges, y los dos últimos a cargo de Ghaust. En el caso de Vestiges, el tema se titula VI, y vendría a ser la continuación de The Descent Of Man, lo cual es una continuación bastante lógica y, sobre todo, gratificante, pues el tema explota completamente la capacidad de la banda, uniendo todas sus fuerzas para sacar un tema descomunal que, sí, vuelve a mostrar énfasis en el sonido de Fall Of Efrafa, pero que a alguno le podrá recordar enormemente al majestuoso tema Eyes de los Morne.

Comenzando con un pausado pero muy melodioso ritmo a las guitarras que se van extendiendo como ramificaciones mientras un pequeño sonido de ambiente ayuda a crear la atmósfera ideal en el tema, VI irá agrandándose desde el primer instante en que entre la voz gracias a la batería que ayudará a alcanzar el punto culminante necesario para que la banda se lance a la carrera con un ritmo completamente Crust, pero completamente adornado de unas dulces melodías que confieren enorme dinamismo y emoción al tema, manteniéndose en un punto álgido de grandeza del que no bajará en casi ningún momento a partir de aquí hasta el cierre del tema. Desde luego, una más que satisfactoria continuación.

A continuación entra Ghaust con su tema Amongst The Ashes. He de reconocer que es la primera vez que escucho a esta banda (es más, desconocía de su existencia), pero a primeras uno se encuentra con una banda de puro Post-Metal instrumental sin más añadido que el de ciertos pasajes breves del Post-Rock. Ya de por sí este tema mezcla perfectamente unas peculiares melodías a comienzo de éste con unos riffs descomunales y más poderosos, y donde prima la batería que se lanza al galope en continuas ocasiones con unos ritmos completamente acelerados, algo bastante poco usual en este estilo. La producción se antoja diferente a la de Vestiges (obvio), mucho más profunda pero sin perder detalle de todos los elementos que pueden/deben apreciarse, con un final que va entre lo mejor de Russian Circles y de Maybeshewill.

Finalmente cierra el split con Sleep And Release también a manos de Ghaust, y que posiblemente sea el tema más flojo del split a nivel general, lo cual no quita el hecho de que destile calidad, solo que en ciertas ocasiones los cambios de riff y de ritmo se antojan demasiado precipitados, dando la sensación en varias ocasiones de que la batería y el resto de instrumentos van por su propio camino, sobre todo al principio. Aún con todo, Sleep And Release presenta algún momento interesante, sobre todo a la segunda mitad de éste, presentando mayor presencia del Post-Rock en varias ocasiones.

Un más que absoluto 10 para Vestiges y un 7 para Ghaust en este compartido que no hace más que confirmar la presencia de un nuevo retoño que promete y mucho (y de otro grupo a considerar para mí).

Puntuación: 8'5/10

sábado, octubre 15, 2011

Rorcal - Heliogabalus (2010)

A estas alturas, me da en la nariz de que Domino Media Agency va a acabar haciéndose un hueco propio en este blog. Ya son varias las entradas dedicadas a los grupos que esta compañía está ayudando a promocionarse a través de la red, todas con un factor común: provienen de Suiza. En esta ocasión, se trata de una banda que ya había mencionado en alguna que otra ocasión de aquí a un tiempo hacia atrás, así que esta oportunidad me ha venido de perlas para poder entenderme con este grupo.

Rorcal es una banda peculiar, más que nada por su manera de hacer las cosas. Formados en Geneva en el año 2006, y tras varios EP's, este grupo se nos presenta con una mezcla de los géneros más escalofriantes del Metal, dando lugar a un resultado perturbador y oscuro como pocos trabajos se han realizado hasta ahora. Heliogabalus es todo un reto tras su anterior Myrra, Mordvynn, Marayaa, pues supone concentrar todo el proceso de la banda en un solo tema de una duración en torno a los 70 minutos. Sinceramente, siempre he admirado la valentía de coger el toro por los cuernos y lanzar un trabajo de este tipo en el que, en una única canción, den rienda suelta a su imaginación, sea la banda que sea y del tipo que sea, pero esto conlleva, evidentemente, al mayor duelo: tratar de hacer un trabajo que sea llevadero en todo su trayecto, de manera que tenga un sentido en toda su extensión y no resulte un conglomerado de ideas difusas que van y vienen como coches en una autovía. Para alegría de ellos y de nosotros, Heliogabalus mantiene una idea clara que llevarán en todo momento: enterrar vivo al oyente en una atmósfera tan profunda como la Fosa de Las Marianas. Bebiendo de elementos como el Doom Metal más escatológico (entiéndase, Funeral Doom) y de la pesadez de bandas como los actuales Corrupted o incluso Sunn O))), Rorcal nos introduce en un ambiente malsano, denso y asfixiante que irá fluctuando lentamente cual frecuencia grave serpenteante, y metiéndonos en continuos elementos nuevos al anterior. Comenzando con una batería solitaria en medio de la nada, no tarda en explotar en un claro ramalazo de puro Funeral Doom, pero llevado hacia unos entramados propios del Sludge que lo hace peculiarmente raro, sobre todo a la voz, algo así como si Comatose Vigil se encontrara de bruces con Eyehategod, una mezcla extraña.

Tras varios minutos de esta asfixiante sensación, el disco toma un cambio que va entre lo ritualista a través de la batería y lo fantasmagórico con unos efectos sonoros y distorsiones que van y vienen como breves y repentinas ráfagas de luz que pasan de un lado a otro de nosotros, todo ello para sumergirse de lleno en unos pasajes meramente Post-Metal, con una cierta melodía grisácea, pero manteniendo la tonalidad de la banda en todo momento, para acto seguido seguir con unas expansiones sonoras a cargo de las guitarras que bien podrían estar a la altura de las primeras incursiones de Omega Massif, todo ello evidentemente manteniendo la oscuridad de la que hacen gala.

Nuevamente dejan todo atrás para zambullirse en las profundas cavernas de lo esotérico y lo desconocido a través de unas atmósferas nuevamente cargantes y opresivas para, pasado un buen tiempo, salir rápidamente a la superficie con otro estallido muy similar al anterior con mucho regusto del Post-Metal. A partir de aquí, la banda implosionará en un sinfín de ritmos caóticos pero bien estructurados, sin bajar en casi ningún momento de decibelio, donde el doble bombo de la batería adquiere alto protagonismo para mostrarnos un sonido aplastante, todo ello para acabar disipándose poco a poco hasta acabar en la más absoluta nada.

Un trabajo apreciable sólo por los más aventurados, una experiencia sin igual, aunque hay momentos en los que fluctúan demasiado y extienden más de lo necesario ciertos pasajes, lo que no le quita el mérito a lanzar algo de tales proporciones como es Heliogabalus. Sucumbir es la única opción en esta vía, la vía de Rorcal.

Puntuación: 8/10

miércoles, octubre 12, 2011

Eyes Front North - Eyes Front North (EP) (2011)

Hay veces que me hago la siguiente pregunta: ¿por qué un blog como éste?, podría aprovechar el tiempo que me queda en cosas más productivas para mi propia persona. Ocurre que, en momentos, uno tiene que buscarle nuevos usos a lo que uno suele hacer, ir más allá, mojarse. En un principio este blog era muy diferente a lo que es ahora, no tenía nada que ver con lo que hago actualmente en él. Descontento con ello, decidí darle un lavado de cara y hacerlo expresamente para mi propio gusto, hablar sobre lo que más me llenaba y me daba curiosidad, por supuesto, lo principal es que a uno mismo le guste.

Sin embargo, hasta hace poco pensé que podía ir más allá y darle un uso incluso mejor al blog que el mero hecho de escribir sobre lo que más me gusta, y es así como decidí, como muchos otros decidieron antes que uno mucho tiempo atrás, aprovechar éste para dar a conocer a aquellas bandas que estaban buscando promocionarse poniéndose en contacto expresamente, aquellas bandas que quieren sacar su trabajo hacia delante y quieren presentarse ante todos del modo que sea, aunque sea a través de un simple blog que da su opinión expresa de su trabajo. Ése es el caso de Eyes Front North, grupo francés que ha tenido la amabilidad de ponerse en contacto conmigo para enviarme su primer obra, este EP homónimo que, lejos de lo que me esperaba, me ha sorprendido y hasta emocionado a partes iguales.

Pero lo primero es lo primero: formados en 2010, Eyes From North se compone de Lionel Forest (voz y guitarra), Nicolas Simon (guitarra) y Víctor Tuhran (bajo), un trío al cual se ha incorporado recientemente Fabrice Berger, batería de la banda de Metal progresivo The Black Noodle Project, cerrando así este círculo musical que viene dispuesto a confirmar en Francia lo mismo que suele suceder generalmente en Suecia: que grupo que surge, grupo que es toda una genialidad. Y que conste que esto no lo digo por puro peloteo (eso no va conmigo), creo ser bastante sincero diciendo que si elogio algo, es porque se lo merece, y en este caso EFN no sólo se merece llevarse un aplauso ante lo que nos ofrece, sino que además debería de estar bien considerado por los grandes sellos, pues estamos ante un retoño que promete, y mucho, frente a un sonido completamente enfocado hacia los pasajes lúgubres del Post-Metal.

Con sólo 3 temas, este EP es posiblemente uno de los trabajos que he escuchado hasta ahora que recoge muy bien la esencia de los últimos Neurosis, y eso es decir mucho a su favor. Mediante una mirada retrospectiva hacia el Doom Metal, el Hardcore y el Post-Rock unidos en un todo para formar un sonido emotivo, oscuro y evocador de los mejores momentos de los neuróticos, Eyes Front North es todo un futuro prometedor, donde los cambios de variantes, de ritmos y de contrastes en su música son continuos. Words así lo muestra, dando entrada al EP con una continua renovación en sus riffs, siempre bajo la tutela de una atmósfera densa pero atrayente a la misma vez cual miel para las abejas, y donde las similitudes de Lionel a la voz con Scott Kelly son claras y evidentes, pero aportando un toque propio para no caer en la total copia y repetición, algo que se nota totalmente en Worn As Mask con ciertas melodías grises que encajan perfectamente con la música de la banda, y cuyo tema es posiblemente lo más cercano a los Neurosis del The Eye Of Every Storm que se puede apreciar, sobre todo al principio, o el último tema A Reaching Hand, donde la parte melódica a la voz cobra más importancia, y cuya canción es como una cópula entre los neuróticos y bandas como Isis, Transmission0 y demás, sobre todo en lo que respecta a nivel instrumental, con unos riffs monolíticos pero destructivos a la par, donde la presencia del Post-Rock se hace más patente.

La batería, grabada por nada menos que Conny Pettersson, miembro de la banda sueca de Death Metal técnico Anata, es toda una pericia sonora, con continuos cambios de ritmos y una maestría que atestigua la calidad de la banda de la que viene, sobre todo a los platillos, y siempre dando la sensación de ir de manera totalmente independiente del resto de instrumentos, pero sabiendo en todo momento lo que están haciendo lo demás, algo que viene perfectamente para algunos momentos puntuales que uno no se espera ante lo que escucha, en donde llegan incluso a mostrar algún que otro riff más acelerado y con un groove descomunal, como es el caso de los últimos minutos de Words.

3 temas que hacen a uno relamerse los labios, 3 temas muy a considerar por los demás de cara hacia el futuro de esta banda, pues prometen, y mucho, 3 temas que son pura delicia sonora. No desaprovechéis la oportunidad de descubrirlos, cuando una banda vale, vale, y Eyes Front North lo han demostrado con creces. Los ojos del Norte os observan.

Podéis descubrirlos visitando su MySpace aquí:




Puntuación: 9'75/10

domingo, octubre 09, 2011

Unfold - Cosmogon (2011)

Empiezo a pensar que Suiza esconde más de lo que muestra. Más allá de lo que la mayoría conocemos en el panorama de este país, bien sea por ejemplo Celtic Frost, éste encierra algunas suculentas joyas que no son visibles para la mayoría a menos que decida uno enfrascarse en la búsqueda de dichas reliquias. Una de esas piedras preciosas que encuentra uno entre kilómetros y kilómetros de arcilla y barro se encuentra esta banda, que por si fuera poco están considerados (al menos en su país) todo un referente de la escena suiza.

Unfold se forma en 1995 con una abrasiva forma de realizar música, en donde los esquemas de Neurosis y la actitud del Post-Hardcore de los 90's se encuentran y se moldean uno a la forma del otro, dando así una serie de sonidos que en su momento era un mundo por explorar todavía y experimentar con él. Con la llegada del s.XXI, lanzan sus dos primeros álbumes, Pure y Aeon Aony en 2000 y 2003 respectivamente, aunque con el mal destino de disolverse cual pastilla en 2004.

Sin embargo, y para sorpresa de aquellos quienes han tenido la oportunidad de disfrutar de su música, Unfold se levanta de entre las cenizas y vuelve dispuesto a arrasar con todo con su nuevo disco Cosmogon, y que pese a seguir la senda que dejaron años atrás, una senda recorrida a día de hoy por muchos, parece que no han perdido las costumbres, como si hubieran estado criogenizados todos estos años para mantener la calidad musical que los atesora. Y es que Cosmogon, sin ser nada nuevo, derrocha un potencial que ya quisieran muchos otros, en una variante del Post-Metal del que no me extrañaría que tomaran el relevo bandas como Cult Of Luna. Su manera de entrecomillar su estilo bebido directamente de Neurosis (cuyas similitudes se pueden apreciar enormemente en Erebe) en corchetes formados por el Post-Hardcore para derrochar una actitud bastante más salvaje que la de los neuróticos hacen que Unfold se mantenga frescos y, por supuesto, en mejor forma que nunca. Su manera de sumergir al oyente en cambios calmados y furiosos en ambas dosis mientras la voz de Danek desgarra todo a su paso consiguen que para nada se hagan monótonos, y más cuando hablamos de un disco de casi 40 minutos, lo cual no lo hace para nada cargante.

Desde el mencionado Erebe hasta Eschaton, pasando por temas como Hystrion, una auténtica oda a los actuales Neurosis a través de una elegancia que se presenta con unos riffs descomunales y que se introducen en tu subconsciente como ese parásito que necesita de otro cuerpo para subsistir mientras la voz acompaña a las melodías que desprende el tema como nebulosas, Cosmogon es toda una declaración de intenciones: declaración de que Unfold ha vuelto con ganas de dejar bien claro cómo hacer excelente música.

Sí, definitivamente Suiza tampoco se mantiene callada e impasible ante los otros países que ven engordar su lista de éxitos sonoros, y realizan golpes de estado a nivel mundial con bandas como ésta.



Puntuación: 9/10

lunes, septiembre 05, 2011

Omega Massif - Karpatia (2011)

Aún recuerdo cuando escuché por primera vez a Omega Massif: una grisácea tarde de Otoño hacía del día un muermo más que pasar mirando cuatro cosas y oír cómo la lluvia ataca el techo y se refleja borrosamente en la ventana. De repente, te encontrabas con algo que te llamaba la atención, unos colores que te hacían sentirte identificado con ellos y que mostraban lo que sentías en ese momento. Te dispones a buscarlo, y nada más suena In Der Mine en tu reproductor, sabes que ese tema no va a borrarse jamás de tu mente. Una joya se presentaba ante un servidor, y a la cual recurriría siempre que necesitara aire para mi mente. Años después se llevaría la entrada que se merece.

Que se anuncie la llegada de su nuevo trabajo tras varios años después de esa delicia que respondía al nombre de Geisterstadt sólo podía suponer una cosa: una alegría tremenda para un servidor. Karpatia tenía el duro trabajo de estar altura de su predecesor, y no hablamos de saltar un obstáculo sin apenas esfuerzo: hablamos de escalar el Everest del Post-Metal instrumental después de Pelican. Pues aunque pueda sonar exagerado, Geisterstadt es posiblemente uno de los mejores trabajos del género que nos haya brindado éste, y ponerse a la altura de éste es algo que sólo los propios Omega Massif podían conseguir.

Y así ha sido, los alemanes no han perdido el tiempo con florituras ni estupideces en todos estos años, y que Karpatia salga más tarde de lo que uno esperaba demuestra que la banda puede tomarse el tiempo que quiera si con ello consiguen pulir un trabajo a la altura. Porque hay que decir que su nuevo álbum es una digna continuación de su debut, muy a la altura y que deja perfilar una inspiración colosal para introducir unos riffs que atacan a la conciencia sin tapujos con un enganche y una fuerza como pocos, embarrados en unas melodías altamente cargadas de sentimiento y feeling.

Que un tema como Aura pueda codearse con la colosal In Der Mine hace a uno hasta estremecerse ante lo que se pueda encontrar dentro de esta bestia, pues el tema es una verdadera máquina colosal fabricadora de riffs gordos que se van intercalando con unas melodías cristalinas, brillantes, a la altura de su predecesor. Que a estas alturas una banda como Omega Massif apueste por seguir siendo fieles a su sonido dentro de este estilo es algo que se agradece, y que nos dejan delicias de la talla de Ursus Arctos o la titánica Steinerness Meer. También son capaces de subirse a lomos de un caballo potente y cabalgar a todo trapo con riffs como el que presenta Wölfe, cargados de un ritmo poderoso que se va extendiendo cada vez más como si de una plaga se tratase.

El sonido del disco es más que satisfactorio, donde para nada se hace cargante y cuyos instrumentos suenan a la perfección en todo momento. Una vez más la ausencia de voz en su trabajo es todo un acierto, uno no podría imaginarse un disco de esta banda con voz por delante, rompería toda la magia que desprende el grupo.

Sé que no me he extendido mucho más de lo que desearía con una banda como ésta, pero Omega Massif es de esos grupos que se entienden mejor escuchándolos, las palabras son sólo un extra más. Y créanme si os digo que la experiencia vale la pena.



Puntuación: 10/10

miércoles, agosto 03, 2011

Forge Of Clouds - Forge Of Clouds (2011)

Quien pueda afirmar que haya vivido sin mirar ni una sola vez al pasado, miente. El tiempo se conforma de éste, del presente y del futuro, y no es ajeno a los humanos: vivimos el presente con expectativas hacia el futuro... pero de vez en cuando miramos hacia el pasado. No sabemos por qué, casi es un acto involuntario hacerlo, quizás porque deseamos regresar a ciertas etapas de nuestra vida que fueron brillantes, o directamente porque somos masoquistas, pues el pasado puede doler, más que cualquiera estocada, más que cualquier puñalada, más que cualquier daño físico. Porque el pasado no sólo nos hace recordar de dónde venimos y nos arranca una sonrisa. También hiere, y esas heridas son de las que no cicatrizan jamás.

¿A qué viene todo esto? Bueno, creo que a partir de ahora, cada vez que mire hacia el pasado, escucharé en mi cabeza este disco, pues representa perfectamente cómo es mi pasado: como si hubiera sido un apocalipsis y ahora mismo esté viviendo una nueva etapa de la humanidad. Forge Of Clouds es prácticamente desolación, dolor, pero embellecido bajo una capa de armonía que te hará dudar de su naturaleza. Pocas veces te encuentras un disco que consiga atarte hacia una pared para jugar con tu subconsciente mientras te distrae de toda la carnicería que empezará a hacer contigo mediante unas melodías que desviarán tu atención, como ese pervertido que se hace pasar por el hombre de los helados y engatusa a los inocentes niños para otros fines más perversos. Formados en Polonia en 2008, Forge Of Clouds es como un pronóstico, de algo trágico que va a suceder, como una tempestad que empieza a formarse a partir del ojo del huracán, y que tarde o temprano te atrapa... con la diferencia de que no opondrás resistencia, pues su manera de mezclar elementos del Post-Metal, el Sludge y el progresivo convierten su música en una espiral de aura maravillosa, pero a la vez gris, como esa tarde nublada y lluviosa que te relaja, a pesar de entristecer el cielo. Su disco debut homónimo deja bien claro que su música no está hecha para ganarse la simpatía de nadie, simplemente querer hacer lo que más les llena, lo que les mueve y les hace sentir sí mismos, y con un poco de suerte encontrar a personas que se sientan identificadas con lo que realizan: ramalazos rápidos y mortíferos aderezados con pasajes melancólicos que harían mecer hasta la bestia más despiadada conforman los 8 cortes en los que se divide la anatomía de este disco. Y tan pronto como se te encaran como un toro enfurecido con 151, se acercan y apoya su mano en tu cabeza como un hermano mayor en Ten. Y ver cómo los temas se van desarrollando como un organismo vivo y se va tejiendo con hilos progresivos, desarrollando unas texturas musicales bellas, tenebrosas, desesperantes, esperanzadoras, desarrollando una especie de guerra entre el bien y el mal en su trabajo, hacen que Forge Of Clouds se convierta en uno de esos trabajos hechos para ser testigo de una serie de emociones que para estar sentado juzgándolo como un experto crítico. Es más cosa de filosofía que de ciencia, no necesitas pruebas empíricas para saber si es un disco de absoluta grandeza, sólo necesitas dejarte llevar hasta donde te lleve, como si fuese un viaje en tren hacia ninguna parte, ya bien sea a base de pasajes psicodélicos propios de una película experimental como en Boot, o a base de melodías de guitarra que irán preparando el lugar donde te acurrucarás como un bebé dormilón como en Shame.

A partir de ahora, miraré hacia el pasado con otros ojos: con los ojos de Forge Of Clouds.



Puntuación: 10/10

lunes, julio 25, 2011

*Shels - Plains Of The Purple Buffalo (2011)

No hay nada como comenzar un buen día con buena música, con algo que te haga vibrar, con algo que te anime y te inspire la mañana. Cuando sientes que aciertas en ese aspecto, notas como si el resto de la tarde fuera a convertirse en un día glorioso, estupendo, maravilloso. Prácticamente digo todo esto porque ésa es la sensación que me está produciendo el nuevo trabajo de esta banda que ya venía haciendo ruido desde hace unos meses atrás, y con razón...

Pero antes de profetizar como un mesías, hay que hacer las presentaciones pertinentes para aquellos quienes no los conozcan, obviamente: *Shels es una banda renacida entre las cenizas de los ya extintos Mahumodo, tomando su nombre del título de uno de sus trabajos, Shels. El sonido de Mahumodo serviría de total inspiración a sus miembros (obviamente), y mientras que unos formarían la banda de la que hoy trato, otros darían paso a otra banda bastante conocida en el panorama: Devil Sold His Soul. De hecho, si hacemos la comparativa entre un grupo y otro, notaremos que tienen ciertas cosas en común en su música.

Sin embargo, *Shels presenta elementos que ni siquiera Devil Sold His Soul muestran, y eso es algo que se puede apreciar en su nuevo disco Plains Of The Purple Buffalo. Partiendo del Post-Rock como principal baza para su composición, *Shels es un constante flote entre varios elementos que ni siquiera el propio género muestra normalmente, y eso es gracias a las influencias que muestra. Y ya os digo, su nuevo disco es toda una experiencia, un viaje hacia un mundo de ensueño. Comenzando con Journey To The Plains, desde el primer instante ya notamos el primer detalle que nos acompañará durante toda la travesía del disco: las trompetas. Y es que si hay algo que abunda en Plains Of The Purple Buffalo, son las trompetas, tanto o más que las vuvuzelas en la Mundial del 2010 (eu...), siendo el primer "toque distintivo" de la banda, y que los define entre otras muchas bandas del estilo.

Otro aspecto son la infinidad de contrastes que encontraremos en el disco. Retomando Journey To The Plains, la influencia del Post-Metal (sobre todo en las guitarras) es más que latente, y ya sobre Mahumodo ni te digo, por todos esos ramalazos Post-Hardcore ambientales que también han tomado prestado Devil Sold His Soul para su música. Voces acordes a este género y que sean bastante claras se pueden apreciar en el tema homónimo, dividido en 2 partes, donde la segunda mitad destaca por la cantidad de cambios de flujo en su música que experimenta, amén del dúo de trompetas del que seremos testigos en éste.

Pero lo que de verdad hace más grande a este disco (y por ende, a la banda), es que en ningún momento retomarán ningún ritmo, ningún riff... nada. *Shels no pretende hace de su música 2 temas pegadizos que hagan mover el esqueleto fácilmente a la gente, sino que buscan dar un viaje estelar al oyente, proporcionarle una experiencia única, como si estuvieran leyendo un libro con los instrumentos. Y os aseguro que Plains Of The Purple Buffalo parece un cuento de hadas, además de presentar unos temas la mar de curiosos. Como Searching For Zihuatanejo, que da la sensación de estar escuchando a un grupo de hadas pequeñas empapadas en ácido lisérgico dando vueltas a tu alrededor.

Yo ya os he explicado la sinopsis. Ahora sólo os queda a vosotros destripar por vuestra propia cuenta el final. Si hay algo a lo que achacarle al disco es su excesiva duración, pero bueno, Plains Of The Purple Buffalo es casi como una película narrada con música, y las películas no duran 2 minutos precisamente.



Puntuación: 9'75/10

viernes, julio 08, 2011

Dirge - Elysian Magnetic Fields (2011)

Ah... un día más de Verano: la actividad se reduce completamente, buscas más el relajarte y disfrutar de los días, el estar horas sin nada que hacer, mirando a los laureles embobado completamente, con la mirada perdida, fija en la nada. Es lo que tiene el Verano, que si no te impones algo para realizar, acabas por quedarte como un muerto tirado en el sofá. Por supuesto el blog es una manera de dedicar dichas horas muertas a hacer algo productivo, y como hoy parece ser otro de esos días sin novedad en el frente, hay que dedicarle una de las cientos de entradas para sepultar el aburrimiento, entretenerse y así de paso dar algo a conocer a los visitantes esporádicos y habituales.

En esta ocasión volvemos, una vez más, a uno de nuestros países vecinos: Francia, donde se sitúa la banda que viene a continuación. Dirge no son nuevos en todo esto, llevan desde 1994 facturando trabajos que les han ido consagrando como una banda sólida en la escena francesa a día de hoy. Fijando su objetivo en el Post-Metal y el Sludge atmosférico propio de bandas como Isis o Transmission0, Dirge llevan con Elysian Magnetic Fields 5 trabajos completos (además de algunas demos) que mantienen en vivo ese sonido tan elemental como la propia naturaleza. No practican nada nuevo, desde luego, pero el buen hacer de éstos hace que Elysian Magnetic Fields se convierta en toda una jugosa experiencia que nos hará transportar a los mejores momentos que hemos vivido del género.

La enorme densidad con la que ejecutan los temas, mezclados con un halo de atmósfera asfixiante característico, hacen que esta banda no sea para dejarla pasar por alto, desde luego. Pero lo que más llama la atención, aparte de todo lo establecido, es la extraña relación que se puede apreciar con Neurosis, sobre todo los del Times Of Grace, y que se aprecia enormemente en temas como Obsidian o Cocoon, que junto con la voz de Marc extrañamente cerca de la de Scott Kelly y ciertos toques tribales en la batería demuestran la similitud que guarda con los grandes del estilo. Y precisamente de Cocoon hay que hablar, pues después de varios minutos de continuos golpes sonoros, el tema se sumerge en un mar de atmósferas y de voces espectrales susurrantes en la lejanía, volviendo otra vez a la superficie con la ayuda de unos riffs de guitarra pesados, adornados con pequeños detalles que decoran el fondo del tema.

Tras éste, surge Sandstorm, el cual, con un efecto muy metalizado y bastante industrial que va marcando el ritmo en los primeros minutos mientras el resto de elementos se van presentando, y nuevamente varios elementos que beben directamente de Neurosis (podría pasar tranquilamente por un tema de ellos), nos va preparando para el lado más Isis de Dirge, que se resume a los 10 minutos de duración del tema homónimo, Elysian Magnetic Fields, donde, cual marea que sube y baja, nos irá mostrando subidas y bajadas de densidad musical, con pasajes atmosféricos conducidos por el bajo y bañados en melodías apagadas de guitarra y diversos elementos, que se van intensificando cual humano harto de la vida. Y tras un "interludio" y dos últimos temas que ya dejan más que claro la capacidad que tienen estos chicos de someterte a entrar en un mundo lleno de experiencias únicas, cierra un disco claramente cautivador.

París, la ciudad del amor, y bastante cierto es, pues este disco no gusta, enamora.



Puntuación: 9/10

miércoles, junio 15, 2011

Morne - Asylum (2011)

Aaaah... no hay nada como llegar a tu casa y administrarte una buena dosis de buena música, y más cuando es algo que a la primera escucha sabes que va a cautivarte. Y así es, así ha sido con nada menos que lo nuevo de una banda que ya me cautivó hace dos años con su disco debut. Se podría decir que Morne es el renacimiento de bandas como Grief o Disrupt a través de la esencia y el espíritu de Jeff Hayward, dos grupos colosos con este hombre al frente, uno del Sludge y otro del Crust, que tras la muerte de ambos, sus cadáveres putrefactos en descomposición hace que la carne de ambos se unan para reencarnarse en una banda que se alimenta del sonido de ambos estilos, y de algo más, al menos en este disco.

Con Untold Wait, Morne desarrollaba un híbrido entre el Crust melódico y armonioso, doloroso, recogido en elementos como violines y teclados, bebiendo así de la esencia del ahora conocido Neocrust; y el Sludge más atmosférico, más arraigado al Post-Metal por sus densos pasajes y melodiosos tránsitos que conllevan así hacia un destino trágico, un sonido que arrasa con todo cual cabeza nuclear detonada. Esto hizo que este nuevo proyecto de Jeff Hayward fuera despertando poco a poco la curiosidad de algunos, ganándose un respeto dentro de la escena underground. Y tal es así, que dicha banda a dado a luz a una nueva criatura, hermosa y a la vez tétrica, al que han bautizado con el nombre de Asylum.

Y así con todo, lo vuelven a lograr. Es más, podría decirse que eleva lo presenciado en Untold Wait hasta los mismísimos cielos para grabarlo a fuego lento en el firmamento en conjunto con las estrellas, pues lo que ya nos deparaba en aquel disco ha sido reforzado con algunos ajustes en Asylum, dando así forma a un disco glorioso y que no pasará desapercibido para cualquiera que lo escuche. Con un trabajo en el que se nota que bebe más del Post-Metal y de bandas como Fall Of Efrafa, Asylum juega con una nueva capa de texturas sonoras que amplían el repertorio que ya conjugaban hace un par de años atrás. Comenzando con el colosal tema que da nombre al disco, el cual va mostrando una evolución en donde encontraremos de todo en éste, y que va desde pasajes melódicos que alivian corazones a riffs pesados y rabiosos que suprimirán cualquier rayo de esperanza, en donde Jeff transmite un registro sonoro completamente acorde a lo que intentan transmitir en su música, con piezas de teclado que irán haciéndose patentes en tu cerebro hasta lobotomizarte completamente, y cuyo lenguaje se va traduciendo en temas como Edge Of The Sky o Nothing To Remain (este tema con un solo que arrancará tu corazón y lo lanzará por el abismo de la desolación). Por supuesto también hay cierta cabida para el Crust que ya profundizaban en su anterior obra, y que en pequeñas dosis se puede apreciar en temas como I Will See You o los últimos minutos de la ya mencionada Nothing To Remain, donde profesan una rabia contenida entre tanta melodía y densidad sonora que se mantendrá tensa cual cuerda. Y para rematar todo lo expuesto, cierran el disco con una magnífica pieza triste que responde a Volition y que se va apoyando en notas de teclado, violines y voces dulces de la muerte que te arrastrarán finalmente hacia una trampa en donde te atacarán golpes intensos de guitarra que darán caza a tu subconsciente adentrándose en tus impulsos nerviosos a través de los nervios auditivos para hospedarse en tu mente para siempre.

Poco a poco se va alzando como uno de los mejores trabajos que un servidor habrá presenciado este año. Ya era hora, porque pensaba que este top de lo mejor del año iba a ser inamovible.



Puntuación: 10/10

jueves, junio 02, 2011

Terra Tenebrosa - The Tunnels (2011)

Malditos grupos que surgen de la nada y rompen todas las barreras limitadas de la música, incluso dentro de lo experimental hay bandas que aparecen como si de una invocación se trataran y rompen con lo que uno conoce como "experimental". Malditos sean por perturbar la paz rutinaria de la vida de uno, hacerla temblar y ponerme en alerta para descubrir ante mí algo fuera de lo común hasta en lo no común. Este es el caso de Terra Tenebrosa, banda que me he encontrado de pura casualidad, y agradecido estoy de ello, porque es muy fácil pasar desapercibido dentro de la montaña cada vez más grande de discos apilados que van surgiendo este año.

Desde Suecia, y como una nube de vapor disipada y confusa, surgen estos tíos que esconden su identidad bajo máscaras de cerámica y barro, inspiradas en cierta idea de los Kabukis del antiguo Japón, una versión grotesca y macabra de ésta, acorde con lo que nos traen en primicia con su disco debut The Tunnels. Ya de buenas a primeras uno no sabe realmente qué tiene delante, pues lejos de todo pronóstico, su música es más un ritual que el mero hecho de tocar notas y acordes para crear melodías bonitas y agradables para el cuerpo y la mente.

Es lo que uno considera nada más escuchar The Teranbos Prayer, donde comienza con un sonido confuso y lejano que se va formando en una especie de ritual minimalista de susurros y murmullos en la profundidad, todo ello con un toque tribalista a cargo de la batería que te dará la sensación de estar ante un acto de ceremonia religiosa poco ortodoxa. Posiblemente ésa sea la idea de la banda: utilizar lo desconocido, la desinformación, para causar confusión y caos dentro de la mente del oyente, de manera que no sepa nunca qué se va encontrar. Como si fueras presente de una invasión extraterrestre, pero sin saber realmente qué y cómo ha surgido todo teniendo que sobrevivir ante lo desconocido. Rápidamente el tema estalla en una sucesión de riffs de puro Black Metal, pero bajo una capa de psicodelia y esquizofrenia patentes y que se van entrelazando con ciertos elementos del Post-Metal que adornan la ya de por sí enferma idea que se nos presenta. A continuación llega Probing The Abyss, donde el bajo atacará directamente a nuestros sentidos con unos golpes que chocarán contra tu cuerpo como ondas expansivas que te lanzarán por los aires, para dejarte libre con The Mourning Stars, donde el Dark Ambient se va apoderando de las entrañas de la bestia para mutar en algo peor si cabe. Comenzando con una pequeña y misantrópica melodía que se va sucediendo a lo largo del tema, éste se va desarrollando de manera que va tomando una dirección macabra y oscura, donde el Black Metal más experimental vuelve a ser fetiche directo de esta obra propia del Diablo, y donde los susurros irán invadiendo nuestra mente hasta aplastar nuestra cordura. Ya con The Arc Of Descent parece que la cosa se vuelve más directa en los riffs, sin dejar de atacarnos esas voces condenadas a la eternidad, o propia de seres inhumanos, y que dan paso a una voz que va y viene como si surgiera de la más absoluta nada, del infierno más frío. Y así, con subidas y bajadas, en una montaña rusa que te llevará al borde del colapso, cierra con el tema homónimo The Tunnels, un viaje hacia lo nunca antes visto, cerrando de una manera un tanto... inesperada.

Si me hubieran dicho que me habría topado en mi vida con semejante cosa extraña, me habría ido directamente a él mucho antes. Puro LSD oscuro directo a tu cerebro para infundir en tus peores pesadillas.



Puntuación: 9'75/10

sábado, mayo 28, 2011

Dining In Tuscany - 1556 (2011)

Parece que en estos días estoy de suerte, últimamente estoy encontrando cosas muy interesantes que me están sorprendiendo gratamente, algo nuevo dentro de lo que uno ya conoce de por sí, y que llevaba sin sorprenderme en mucho tiempo. Lo que hoy traigo es algo que se sale de todo conocimiento humano, una reliquia que contiene tantos elementos encerrados en sí mismo, que escapan de la comprensión lógica. Un vórtice lleno de distintas materias encerradas en sí y que conforman un todo, aún cuando parece que el caos impera en este universo que conforma esta banda.

Creo recordar el haber dejado en constancia por aquí que Australia es uno de los países que en cuanto a escena musical son muy, muy experimentales, y en el que es difícil encontrarse una banda que se asemeje a otra. Desde los abanderados en su escena Portal hasta los por aquí conocidos Separatist, es algo que ya no es desconocido por estos lares. Pues bien, Dining In Tuscany reafirma lo dicho, pues es una banda que presenta tantos elementos en sí, que es muy difícil clasificarlos en una única casilla. Todo lo existente en la tierra se condensa en un único disco que al abrirlo, se expandirá por todos los rincones de tu hogar, ocupando todo el espacio con una atmósfera lúgubre y extraña a la misma vez.

Encasillarlos es un esfuerzo titánico que se escapa de mis manos, estoy seguro que aún con todo me estaré equivocando. Dining In Tuscany tiene todas las papeletas de ser un grupo al que no le gustan las etiquetas, pues la cantidad de palos que tocan es tal que tomaría milenios meterlos en un saco en concreto, aún cuando 1556 sólo alcanza la media hora de duración. Y aún con todo, notarás que ha pasado toda una eternidad, pues tienen una capacidad para hacer que el tiempo (su tiempo) se desdoble de la realidad innata. Por hacer un intento de qué son esta banda, Dining In Tuscany se podría decir que recoge influencias de géneros tan diversos y extremos entre sí como pueden ser el Black Metal, el Death, el Post-Metal, e incluso resquicios del Hardcore y el Grindcore, todo ello embadurnado sobre una capa ambiental única y excepcional. Ya a primera vista se puede comprobar con Lord Beethoven's Diamond Church Of Worm, que con una pausada y melancolía melodía que suena tímidamente en la lejanía, da paso a una potencialidad pasmosa en el que las ondas del Black Metal y el Death Metal se van intercalando con atmósferas propias del Post-Metal y cierta técnica de por medio. En ese sentido, sí que podría aproximarse a lo que hacen Ulcerate, solo que su destino está más cercano a los viajes astrales del Post-Metal que a la brutalidad sonora que hacen característicos a los de Nueva Zelanda. Y aún con todo, algún arranque propio del Hardcore se llega a dejar entrever como puede ser en el caso de Andrea, con esos riffs propios del estilo en su faceta más melódica, pero llevado hacia un nivel nunca antes visto.

A medida que avanza el disco, la presencia del Death Metal y de la técnica se va haciendo cada vez más latente, algo que llegaremos a ver en Gold Plates Black Discs, que entrelazado con ciertos patrones propios del Black Metal (acojonantes ambientes al principio y final del tema, todo sea dicho), y que todo ello se juntará formando un equilibrio y un todo en Broyer Du Noir, donde tanto riffs asesinos que decapitarán cabezas a su paso con su rapidez y frialdad como momentos de dulzura, paz y tranquilidad se entrelazan de una manera excepcional.

Una experiencia única e irrepetible, que deja en constancia que Australia es un país único en el Metal, haciendo lo que les sale prácticamente del sótano. No os arrepentiréis de adentraros en su fascinante mundo de desolación.



Puntuación: 10/10

martes, mayo 03, 2011

Vestiges - The Descent Of Man (2011)

Hace cosa de casi un mes, me habían recomendado por estos lares del universo de Internet acerca de la banda en la que se encontraba actualmente Alex de Fall Of Efrafa, llamada Light Bearer, y que de alguna manera u otra rescataba algunos pasajes de su banda extinta en su vertiente más Post-Metal. Sin embargo, y aún a pesar de ser Lapsus uno de los mejores discos que nos haya brindado este año, distaba de lo que en su día fue Fall Of Efrafa al no presentarse ningún resquicio de uno de los elementos esenciales para definir a esta banda: el Crust.

Sin embargo, y casi como si el destino los uniera, nada más adentrarme en Light Bearer, empecé a encontrarme en varios sitios otra banda de la que aseguraban ser un claro reflejo de Fall Of Efrafa en todos sus aspectos. Su nombre: Vestiges, y parece ser que son como un fantasma errante cuya alma no quiere abandonar este mundo, pues la información que puede uno encontrarse acerca de ellos es relativamente escasa, por no decir que inexistente (ni siquiera hay una imagen de ellos que puedan aclarar si son nuevos en este mundo o se trata de miembros de alguna banda anterior). Sólo se conoce que provienen de Estados Unidos, y que su devoción hacia los ingleses es más que evidente, pues casi se podría decir que su disco debut The Descent Of Man es un nuevo lanzamiento de Fall Of Efrafa, pues no le falta ningún ingrediente que contenía el plato fuerte de los citados: Post-Metal frío y desolador como la mañana de un día que nunca existirá, propiciado con altas dosis de Crust que aceleran este género como ningún otro grupo del estilo lo haya hecho jamás, exceptuando a los obvios, todo ello quizás con mayor rabia si cabe dentro de dicho sonido. En sus 7 temas encontraremos todo lo crucial para convertirse en un discípulo de los de Reino Unido, así que hablar sobre The Descent Of Man es prácticamente como hablar sobre cualquier disco de Fall Of Efrafa, por lo que uno sabe por dónde van los tiros. Desde las endulzadas melodías de II hasta la cantidad de matices y contrastes en IV donde encontraremos los mayores ramalazos de Crust en la banda, todo se conforma en un único punto en donde se concentra el Todo para convertirse en la más absoluta Nada.

Puede que se le achaque el mero hecho de ser una copia de Fall Of Efrafa (ante la obviedad...), pero a pesar de ello, me resulta más una manera de rendir homenaje a una banda ya muerta que el puro deseo de querer ganarse su reputación haciendo lo mismo que otros. Y como en este mundo es difícil encontrarse algo que no recuerde a otra cosa, y en la que todos nos vemos influenciados por otros... ¿por qué molestarse por ello? Bienvenido sea.



Puntuación: 9'75/10

lunes, mayo 02, 2011

Pulling Teeth - Funerary (2011)

Parece que estos días es el asalto para el Hardcore en todas sus facetas. Si ayer mismo hablaba sobre lo nuevo de Integrity, esta vez es la ocasión para lo nuevo de estos compatriotas estadounidenses con los que finalmente he decidido ponerme en serio con ellos. Sin embargo, a diferencia de Integrity cuyas coordenadas musicales están bien posicionadas sabiendo más o menos en cualquier momento con qué nos vendrán, con el nuevo lanzamiento de Pulling Teeth su objetivo ha cambiado considerablemente. Pero antes que nada, hay que hacer la presentación pertinente:

Pulling Teeth es una banda relativamente joven, formada en las calles de Maryland en Baltimore allá por el 2005. Desde sus comienzos, estos chicos sabían lo que querían hacer en todo momento: aplastar nuestros músculos al son de un Hardcore directo, contundente y sin miramientos, con mucho refinamiento metalero influenciado enormemente por Integrity. En 2006 lanzan su primer disco largo, Vicious Skin, un disco breve pero conciso, en donde los temas pasaban como coches en una autopista pero con una velocidad que no te daba tiempo ni a verlos detenidamente: aquí sólo había cabida para la guerra por mero instinto, sin pararse a pensar qué está ocurriendo.

Tras éste, un año después llegaría Martyr Immortal, que mantenía la premisa de su predecesor con temas quizás más elaborados y con un final simplemente increíble que respondía al nombre de Dismissed In Time y que borraba de un plumazo todo lo visto en esta banda para adentrarnos en un tema largo y angosto en donde los pasajes atmosféricos jugaban un papel importante en él. Ahora, tras varios años de ello, Pulling Teeth llega con el lanzamiento de su nuevo disco, Funerary, que directamente choca con todo en la banda y nos la convierte en otro ser que jamás pensaríamos que llegaríamos a ver llegados a este punto de la banda. En él, aquellos alocados chicos de hacen varios años atrás se convierten en unas personas que parecen haber vuelto de un auténtico infierno, pues en su nuevo trabajo han dado un cambio de tuerca totalmente brutal sin que se le caigan los anillos en ningún momento. Comenzando con una breve introducción bajo el nombre de A Bitter Harvest, Pulling Teeth presenta un sonido mucho más duro y pesado que puede recordarnos a bandas como Rise And Fall, sin ir más lejos. Temas mucho mejor trabajados (de algunos minutos más) adornan este disco bajo la tutela de títulos como From Birth, Extinction o Plastic Tombs, donde se sigue manteniendo la esencia de la banda, pero que deja claro que algo ha cambiado en ellos.

Sin embargo, a partir del tema homónimo que da nombre al disco, nos damos cuenta de que algo ha pasado realmente con Pulling Teeth, y es que a partir de este instante la banda entra en un terreno del que no volverá a salir, donde se convierten completamente en una banda que rinde culto a Neurosis y muestra escarceos hacia el Sludge e incluso al Post-Metal sin siquiera dar tiempo a asimilarlo. Los increíbles y angustiosos caminos que conforman el tema Funerary seguidos de At Peace con ese inicio que bebe mucho de la banda de Scott Kelly y cía hacen que uno quede estupefacto ante semejante cambio que para nada uno se esperaba, y que sin embargo queda de lujo para la banda, mostrando una evolución bastante propia de los deudores del Metal más atmosférico. Puede que la banda consiga retornar en cierto grado hacia sus raíces (Waiting es una prueba de ello con sus toques de Hardcore Punk dentro de toda la densidad sonora que le atesora), pero ya habrán entrado de lleno en un campo que ni ellos esperaban pisar.

Acojonante el cambio que han dado, una evolución que no volvíamos a ver en mucho tiempo dentro del estilo y que ha sentado realmente bien a la banda. Veremos con el futuro si realmente es un cambio de rumbo, o simplemente pretendían experimentar con algo que se saliera fuera de lo común en ellos. Sea lo que sea, bienvenido sea.



Puntuación: 10/10