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lunes, diciembre 12, 2011

Title Fight - Shed (2011)

He de ser sincero: el Punk en su total pureza nunca ha sido uno de mis géneros predilectos, por la sencilla razón de que son muy pocos los grupos que consiguen transmitirme algo. Más allá de ciertos clásicos y grandes del estilo que sí han llegado a transmitirme, como Descendents o Propagandhi ("Punk correcto", como diría yo), lo cierto es que pocos consiguen ganarse un puesto dentro de mis bandas memorables.

Pero cuando se mezcla con otros géneros como el Hardcore, ¡aaaaaaaaaamigo!, la cosa cambia (como con El Cigala). Desde ciertas joyas angulares de otros tiempos como los Ignite hasta grupos más modernos pero que de alguna manera mantienen la jovialidad y el buen rollo de antaño como los que vengo a comentar ahora, la cosa me resulta más amena, siempre y cuando lleguen a decirme algo, claro está. Title Fight no sólo consiguen llamar la atención, sino que si te descuidas pueden acabar formando parte de tu día a día sin previo aviso.

Y es que estos chicos provenientes de Kingston en Pennsylvania (Estados Unidos) tienen un don único que se da sólo en una de cada mil personas, en su caso de grupos, pues lejos de la avalancha de grupos de Punk Rock de videoclips con chicos haciendo skate y montando la máxima fiesta en sus chalets de 2000m, Title Fight consiguen sonar únicos con cierto regustillo al propio Punk de décadas pasadas, y eso se debe en parte a su cierta dosis de Hardcore melódico que presentan en sus temas, que le confieren un sentimiento que te abraza al instante. Son alegres y a la vez triste, son rápidos y a la vez lentos en sus ritmos, son el día y la noche a la misma vez, y no hay más que escuchar Shed para darse cuenta de ello.

Siendo su disco más animado, incluso en éste siguen teniendo un toque gris en sus melodías, bastante intimista, como si estuvieras junto con la banda en tu habitación mientras te cuentan pequeñas historias memorables en sus letras mientras tocan, similar a su anterior trabajo The Last Thing You Forget. Shed contiene temazos que te llenarán y aliviarán el corazón como Coxton Yard, Society o la genial You Can't Say Kingston Doesn't Love You, entremezclados con otros temas mucho más melódicos y tristes como Safe In Your Skin o Where Am I?, consiguiendo así un equilibrio entre temas animados/temas entristecedores. La melodía que presenta el disco es lo que los desmarca del resto de bandas, y la voz (que hay que reconocerlo, a veces desafina un poco) calza a la perfección con lo que nos ofrece Title Fight en su música, recordando ante todo que el Punk, sea correcto o no (jé...), tiene su pequeño toque macarrilla.

Diviértete, amárgate, alégrate, cabréate, ríe, llora... siente una cosa u otra, pero sientas lo que sientas, ante todo presta atención a lo de estos jóvenes prodigios, pues no pasarán desapercibido ante tus oídos.



Puntuación: 9'5/10

martes, junio 07, 2011

Touché Amoré - Parting The Sea Between Brightness And Me (2011)

El ser humano, como ser, no deja de resultar igual que cualquier ser viviente en la tierra: por mero instinto tendemos a reaccionar defendiéndonos cuando nos sentimos acorralados, como ese perro que no ve más escape de salida que la lucha cuando es arrinconado contra una esquina. La única diferencia que tenemos respecto a los animales es que nuestros sentimientos nos invaden en mayor medida, y cuando no nos vemos acorralados físicamente, nos vemos así moralmente, y eso desentona y desencadena en una sucesión de sentimientos que despiertan en nuestro subconsciente, aún cuando no deseamos que eso ocurra.

Siempre he considerado el tipo de Hardcore como el que realiza Touché Amoré como esa música que aflora cuando no hay vía de escape en la vida que puedas ver. Es entonces cuando estallas completamente y dejas todo salir de golpe desde tu interior, esos sentimientos que encogen tu corazón y aplastan tu cordura y sentido de la vida, envenenándote por dentro y exigiéndote liberarte de ellos. Y prácticamente es lo que uno (al menos yo) experimento al escuchar bandas como las hoy mencionada aquí. Touché Amoré surgen en los barrios más tristes, grises y apartados de la baja California de Estados Unidos. Como si de un tormento los condujera por su trayectoria, estos jóvenes chicos componen un Hardcore melódico con mucho regusto Screamo que estalla en un sinfín de emociones que atacarán al oyente sin tiempo a asimilarlo, logrando ganarse un pequeño título en esta escena y en el Hardcore en general, llegando a girar con bandas como Converge, Envy o Strike Anywhere.

Desprendidos completamente de toda esperanza de vida, Touché Amoré se apoya en unos temas cargados de melancolía y sentimiento que afloran en cada segundo de sus temas, lo suficientemente breves como para no sobresaturar con ello. Parting The Sea Between Brightness And Me es el nuevo trabajo de la banda, en el que, en 13 temas de ligera duración, facturan un sentimiento único que se va consolidando en varias formas, desde la rabia desprendida en sus riffs como ~, Pathfinder o Art Official, hasta la mayor desolación como en Condolences, en donde un suave y melodioso piano toma todo el pequeño trayecto del tema mientras los gritos de desesperación de Jeremy Bolm destrozan poco a poco tus sentidos, o Face Ghost, con un ligero toque inicial casi de Country oscuro que estalla en una ira incontrolable. Producido por Ed Rose, conocido por su mano en bandas como Coalesce, este trabajo deja bien claro lo que esta rama del Hardcore viene a demostrarnos: dolor, dolor, y nada más que dolor, que de una manera u otra se deja entrever en todos los aspectos de su música, desde las guitarras tomando todo el aspecto melodioso, hasta incluso la batería a la hora de marcar el ritmo a sus acompañantes (genial trabajo de ésta en temas como Amends, cabe destacar). Si bien es cierto que podría esperarse algo mejor en ello (todo sea dicho), Parting The Sea Between Brightness And Me deja en constancia el buen hacer de las bandas de Hardcore melódico y Screamo como lo son Touché Amoré.

La peor de las guerras no son sólo las que se viven en aquellos países de los cuales nunca se llegan a recibir noticias: son también las que enfrentamos en nuestro interior, y Touché Amoré es una lucha interna constante.



Puntuación: 8'25/10

lunes, abril 11, 2011

Defeater - Empty Days And Sleepless Nights (2011)

Hoy en día, en estos tiempos las bandas se basan principalmente en crear temas centrándose mayormente en la estructura de éstas, dejando apartado a un lado el contenido de dichas canciones, el deseo en sí, la búsqueda de ese "algo" que hace que un tema se convierta en un ser vivo por sí mismo, con un significado y una razón tras ella. Sin embargo, aún con los momentos que corren en la actualidad, todavía quedan bandas humildes cuyo único cometido es el de transmitir algo, enseñarnos u orientarnos en nuestra rutina de vida diaria, sin esperar nada a cambio. Bandas con discos humildes. Y para que más o menos podáis haceros una idea de lo que hablo, lo que viene hoy destaca, no sólo por su música, sino por el mensaje que hay tras ellos, el sentido que tienen éstos, la sinceridad que atesora a cada riff y cada letra de su canción.

Esta sinceridad es la que hace que bandas como Defeater destaquen entre muchas otras y se aprecie cuáles realizan música buscando una conexión de sus principios y vidas con ésta y cuáles la realizan por el mero hecho de ser el próximo hype (lo cual no quiere decir que sea malo). Con su nuevo disco Empty Days And Sleepless Nights, y bajo su Hardcore melódico, esta banda logra facturar todo un referente del estilo en este año, y por qué no, en esta década que nos acontece. La increíble manera de combinar temas enganchantes, de melodías auténticas, y con un transfondo tras él, los de Boston dejan claro que si hay una cosa en la que destaca Estados Unidos entre otras muchas es por su Hardcore. Empty Days And Sleepless Nights no es más que una declaración de principios, en la que temas como Warm Blood Rush y la impactante Waves Crash, Clouds Roll son testimonios de una vida que ha aceptado finalmente la cruda realidad. La excelente voz de Derek que encaja a la perfección con los temas con los que van arrasando durante el transcurso del disco hacen que dichos mensajes cale más hondo en nuestra mente y corazones.

Pero cuando uno piensa que la banda no puede sorprendernos más que con lo ya desbarajado, llegan con White Oak Doors y sus 7 minutos, que terminan para dar paso a 4 temas de pura acústica que nadie esperaba bajo ningún concepto, pero que te hará alzarte en alto y aplaudir al aire con total euforia, sobre todo con But Breathing, posiblemente uno de los temas más emotivos de todos a tratar.

Muy pocas veces la música nos brinda momentos tan especiales como éste, y Empty Days And Sleepless Nights no es sólo es un momento, sino un acontecimiento, al que hay que estar atento en todo momento para evitar que te estalle en la cara, pues os advierto, esto es tan volátil como la propia nitroglicerina. Sólo quedar decir que os arriesguéis a vivir una de las mejores experiencias que habréis disfrutado jamás.



Puntuación: 9'75/10

sábado, diciembre 11, 2010

Killing The Dream - Lucky Me (2010)

Los sentimientos más arraigados a nuestro ser, fruto de las situaciones que nos plantea la vida día a día, desafiando a nuestra conciencia y nuestra existencia, para ver si sucumbimos a ésta o seguimos hacia delante, son los que conforman todo lo que hemos construido a lo largo de nuestros años en la historia del hombre. Y así pues, que estas emociones juzguen por su presencia nuestros actos, y testifiquen y cuantifiquen todo aquello que hayamos hecho en nuestra vida, hasta nuestra muerte, y así definan lo que somos, y en qué nos convertimos.

Sí, ya, estaréis pensando que a qué cojones viene esa parrafada, pero es que lo nuevo de esta gente sirve de inspiración para escribir. Y tanto, porque estamos hablando del nuevo trabajo de esta banda que, desde las sombras, conspira a favor del mundo con su música magistral y abrasiva a partes iguales. Como si de una sensación tocada, esta banda es capaz de mostrar actitud, rabia y sentimiento en un equilibrio que mantiene estable el mundo. Killing The Dream es una banda formada en Estados Unidos, y que ha ido mostrando una manera de ver el Hardcore desde el sentimiento más puro. Con esas increíbles portadas que se gastan la banda, presentan en comunidad su nuevo disco, Lucky Me, y estoy seguro que a más de uno no se le quitarán esas dos palabras durante mucho tiempo.

Porque lo de esta gente no es de este planeta. Como primera impresión, uno puede pensar en los primeros Gallows al escuchar ciertos aspectos de esta banda, pero a diferencia de los británicos, Killing The Dream muestran una melodía de la que carecen los otros citados, muchos más joviales. Los estadounidenses recogen sobre todo la actitud propia de la escena de su país, y la fusionan a un feeling sin igual. Me atrevería a decir que son la versión melódica de los gigantes Integrity, y este disco es una muestra clara de ello.

Sólo con escuchar Blame The Architects uno se da cuenta de ello. Comenzando con ese groove tan aplastante, la banda se apoya en unas piezas melódicas que rozan el Post-Rock por momentos, para acto seguido mostrarnos la otra cara de la banda, cuando entra en juego unos pasajes ensoñadores sin igual y ese violín que hace acto de presencia y te entrecorta la respiración en cuestión de segundos, para volver a la carga con la voz de Elijah Horner y la contundencia de las guitarras que aplastarán tus neuronas a base de elevar los decibelios hasta el máximo.

Por supuesto también son propicios a mostrar los ritmos y la rabia más propia del Hardcore de toda la vida, y eso se muestra con Walking Diseased o Past Of Saint (We Were Thieves). Pero si hay algo en lo que destaca Lucky Me es en su variedad, y no hay más que escuchar Testimony, tema que cuenta con la colaboración de Kurt Travis, vocalista de Dance Gavin Dance que confiere al tema de un toque Post-Hardcore sin igual.

Por si fuera poco, la brevedad del disco hará que desees más, más y más, por lo que no podrás evitar volver a reproducir el disco hasta que el mundo estalle. Killing The Dream vuelve a desprender su alma con esta joya propia de un sueño. Y en sueños seguiremos viviendo.



Puntuación: 9'25/10

lunes, diciembre 06, 2010

More Than Life - Love Let Me Go (2010)

Hoy es un día de puro Hardcore, siendo esta noche el concierto de Psicosis Crítica, el cual es su último concierto, y Guerrilla Urbana, banda de Tenerife a la que le tenía ganas desde que dieron concierto hace meses en la Sala Paraninfo y me los perdí por tener que cumplir con otras cosas. A este cartel se encabezaban los Espasmódicos, clásica banda de Hardcore Punk de Madrid, y que han tenido que cancelar su gira por Canarias debido al tema de los controladores. Parece que estamos condenados a no ver ningún grupo de fuera interesante más nunca.

Y para hacer el día de hoy, habrá que actualizar el blog con algo de Hardcore, cómo no. Y es entonces cuando me encuentro a esta banda que me ha cortado la circulación. More Than Life es una banda proveniente de Reino Unido que en 2008 lanza su EP Brave Enough To Fail, obteniendo buena acogida, la suficiente como para lanzar en este año su disco debut Love Let Me Go. Su filosofía se basa en un Hardcore melódico, muy melódico, que roza mucho el Screamo por varios momentos. En cierta medida uno podría pensar a primera en unos Comeback Kid, pero lo de esta gente va mucho más allá que los canadienses, porque More Than Life es sentimiento, puro sentimiento, que destroza todos tus sentidos y choca con la realidad de manera que no puedes asimilar lo que está pasando a tu alrededor en el instante.

Así pues, podemos pasar de los ritmos puramente Hardcore, a pasos melódicos que llenarán tu alma de pura energía, del todo a la nada, pasar de estar con los pies en la tierra, a surcar los cielos a la velocidad del sonido, y todo bajo la ejecución impecable de esta banda que muestra temazos del tamaño de Scarlet Skyline, Take My Life Away y Silent Grey.

La verdad es que más allá de ello, no hay nada más bajo el Sol, pero es suficiente para estar seguros de encontrarnos ante una joya musical capaz de derribar muros y traspasar fronteras. Incluso podríamos decir que ciertas melodías son recogidas del Post-Rock, ese género que parece estar cada vez más omnipresente en todos los estilos musicales actuales. Puede ser una enfermedad, puede ser la cura, pero lo cierto es que complementan a la música de estos ingleses de manera soberbia, y consiguen engrandecer a la banda.

Todos los sentimientos y todas las emociones del ser humano son encerradas en un disco que podríamos clasificar de "natural", pues está hecho con toda la sinceridad del que un hombre pueda tener. Un disco perfecto para un día como éste.



Puntuación: 9'25/10