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domingo, octubre 09, 2011

Unfold - Cosmogon (2011)

Empiezo a pensar que Suiza esconde más de lo que muestra. Más allá de lo que la mayoría conocemos en el panorama de este país, bien sea por ejemplo Celtic Frost, éste encierra algunas suculentas joyas que no son visibles para la mayoría a menos que decida uno enfrascarse en la búsqueda de dichas reliquias. Una de esas piedras preciosas que encuentra uno entre kilómetros y kilómetros de arcilla y barro se encuentra esta banda, que por si fuera poco están considerados (al menos en su país) todo un referente de la escena suiza.

Unfold se forma en 1995 con una abrasiva forma de realizar música, en donde los esquemas de Neurosis y la actitud del Post-Hardcore de los 90's se encuentran y se moldean uno a la forma del otro, dando así una serie de sonidos que en su momento era un mundo por explorar todavía y experimentar con él. Con la llegada del s.XXI, lanzan sus dos primeros álbumes, Pure y Aeon Aony en 2000 y 2003 respectivamente, aunque con el mal destino de disolverse cual pastilla en 2004.

Sin embargo, y para sorpresa de aquellos quienes han tenido la oportunidad de disfrutar de su música, Unfold se levanta de entre las cenizas y vuelve dispuesto a arrasar con todo con su nuevo disco Cosmogon, y que pese a seguir la senda que dejaron años atrás, una senda recorrida a día de hoy por muchos, parece que no han perdido las costumbres, como si hubieran estado criogenizados todos estos años para mantener la calidad musical que los atesora. Y es que Cosmogon, sin ser nada nuevo, derrocha un potencial que ya quisieran muchos otros, en una variante del Post-Metal del que no me extrañaría que tomaran el relevo bandas como Cult Of Luna. Su manera de entrecomillar su estilo bebido directamente de Neurosis (cuyas similitudes se pueden apreciar enormemente en Erebe) en corchetes formados por el Post-Hardcore para derrochar una actitud bastante más salvaje que la de los neuróticos hacen que Unfold se mantenga frescos y, por supuesto, en mejor forma que nunca. Su manera de sumergir al oyente en cambios calmados y furiosos en ambas dosis mientras la voz de Danek desgarra todo a su paso consiguen que para nada se hagan monótonos, y más cuando hablamos de un disco de casi 40 minutos, lo cual no lo hace para nada cargante.

Desde el mencionado Erebe hasta Eschaton, pasando por temas como Hystrion, una auténtica oda a los actuales Neurosis a través de una elegancia que se presenta con unos riffs descomunales y que se introducen en tu subconsciente como ese parásito que necesita de otro cuerpo para subsistir mientras la voz acompaña a las melodías que desprende el tema como nebulosas, Cosmogon es toda una declaración de intenciones: declaración de que Unfold ha vuelto con ganas de dejar bien claro cómo hacer excelente música.

Sí, definitivamente Suiza tampoco se mantiene callada e impasible ante los otros países que ven engordar su lista de éxitos sonoros, y realizan golpes de estado a nivel mundial con bandas como ésta.



Puntuación: 9/10

viernes, septiembre 30, 2011

La Dispute - Wildlife (2011)

No hay nada como el fin de semana, desde luego: llegas, tiras todas tus cosas en la cama/sofá/donde sea, y lo acompañas con tu cuerpo cayendo violentamente sobre el confortable colchón de turno, apagándose todos tus sentidos, relajándose todos tus músculos, despejando completamente la mente. Y entonces, enciendes tu reproductor y te pones algo que acompañe la situación, que te fulmine definitivamente con una bocanada de relajación absoluta.

Y la misión de hacerte olvidar de todas las preocupaciones le ha tocado a nada menos que a lo nuevo de La Dispute, una de esas bandas que a día de hoy podría considerarse todo un referente en el Screamo actual (el de verdad, no en el que muchos meten erróneamente a grupos de Post-Hardcore (erróneamente una vez más) con Metalcore, tecladitos y toques electrónicos) por su particular manera de hacer las cosas, pero más aún de verlas. Formados en las inmediaciones de Michigan en Estados Unidos, este grupo siempre se ha caracterizado por un Screamo que apuesta más por la emoción sonora que por la complejidad o toda técnica que se precie, de la cual no carecen a pesar de ello. Todo ello se forma mediante una fusión del mejor Screamo, el Post-Hardcore y animados (o entristecidos, según como le den) momentos rockeros, dando lugar a algo muy propio, casi espiritual, dentro de un marco en el que trazan un lienzo perfecto.

Su mayor victoria llegó con el lanzamiento de Somewhere At The Bottom Of The River Between Vega And Altair, en donde dejaron atónitos a muchos con un disco lleno de maestría, variedad y, ante todo, emoción, emoción por los cuatro costados, ganándose así el beneplácito de ser una de las mejores bandas del panorama que recorren actualmente. Por ello, no es de extrañar que la llegada de su nuevo disco Wildlife caldeara el ambiente, y más lo que se podía empezar a visualizar (y escuchar) por la red.

Pero aquí está, entre nosotros, dispuesto a adentrarnos una vez más en sus pasajes inmensos. Lo primero que hay que considerar es quizás hasta lo más obvio: uno no puede esperar que Wildlife esté a la altura de su predecesor, y mucho menos que lo supere, pues su antecesor está muy por encima de cualquier cosa. Podéis pensar que es injusto, y es posible que así sea, pero es lo cierto, Somewhere At The Bottom Of The River Between Vega And Altair es uno de esos discos que no se pueden repetir, va más allá de todo lo conocido, y por ello no se puede comparar con este trabajo porque sería como comparar a un maestro con su aprendiz. Aún con todo, La Dispute también lo sabe, y para ello nos ofrecen algo en una dirección diferente, pero sin cambiar de sentido. Más allá de los temas animados que presentaban en sus anteriores trabajos (incluido Vancouver), Wildlife se centra más en el aspecto emotivo, tratando en todo momento de hacernos transmitir algo profundo, y es por ello que se preocupan incluso más que anteriormente en los aspectos melódicos que en brindarnos unos momentos muy marchosos como podían ser en temas como Damaged Goods.

Así pues, temas como King Park dejan patente una vez más la capacidad de esta banda de arrancarnos un pedazo de corazón para dejarnos completamente vacíos, aunque hay que admitir que es un disco al que hay que ir pillándole el punto, no es algo que entre a la primera, y no creo que tampoco sea la intención de ellos, sino la de apreciarlo cual arte de museo que contemplamos detenidamente. Eso sí, temas que impacten a la primera los hay, y un buen ejemplo de ello es The Most Beautiful Bitter Fruit, con una emoción y a la misma vez una energía como pocas veces hemos apreciado en ellos.

Y una vez más, todo el peso recae en Jordan Dreyer, cuya manera de recitar los temas siempre ha sido el sello distintivo de la banda, y aquí no será menos, demostrando lo que puede llegar a transmitir su voz, ya sea en A Departure, Edward Benz, 27 Times o A Broken Jar.

Creo que hasta puntuarlo sería injusto, pues las sensaciones no es cosa de números, es cosa de lo que siente cada uno, pero aquí estamos, siendo contrarios hasta con uno mismo.



Puntuación: 7'75/10

lunes, agosto 08, 2011

Letlive - Fake History (2010)

He de reconocer que en estas últimas semanas tengo una etapa de Hardcore en lo que se dice en todas sus facetas que no es ni medio normal... aunque en realidad sí que lo es, no es extraño que todos tengamos épocas en las que prefiramos escuchar una u otra cosa. Y cuando te encuentras joyitas como ésta, te sientes bastante a gusto según en qué terrenos. Porque lo que sí que no es normal es que te encuentres con una cosa como ésta y la deje uno pasar por alto. Ahí me atropellen.

Porque pocas veces se hace algo como lo que hacen estos chicos originarios de Los Ángeles. Letlive no son nuevos en esto, llevan desde 2002 dando cera por los escenarios y teloneando a bandas como Enter Shikari o Underoath. Mal, porque demuestran potencial suficiente como para convertirse en una banda muy a tener en cuenta, y que podría barrer a más de una sin despeinarse. Su último disco Fake History (lanzado en 2010 bajo el sello de Tragic Hero y relanzado este 2011 bajo Epitaph) ha llegado a ser declarado uno de los mejores discos de Post-Hardcore del pasado año, y no me extraña, pues han logrado volver a llevar un estilo como éste a terrenos sólo explorados por bandas como Glassjaw o At The Drive-In, siempre con una personalidad innata y por la que muchos matarían para conseguir sacar un disco como éste.

Y es que Letlive es un compendio entre el mejor Post-Hardcore de antaño y el progresivo, logrando así una diversidad de temas que convierten a Fake History en todo un cuadro del Cubismo a exponer para los oídos. Presenciar ramalazos rabiosos y efectivos a través de una ejecución instrumental majestuosa y una voz que mezcla las melodías más pegadizas y los gritos más aplastantes al frente de Jason Aalon en temas como We The Pros Of Con al más puro estilo Glassjaw entremezclados con bellas piezas musicales que se van desarrollando como un feto en vientre como en la espectacular Muther, donde las progresiones van dando forma a un tema que no puede acabar de mejor forma, con unos últimos minutos con mucho refuerzo jazzero y mucha influencia de Mr. Bungle, la misma de la que han bebido The Dillinger Escape Plan para su Option Paralysis (de hecho, probad a escuchar Farewell, Mona Lisa y luego este tema, y buscad las 7 diferencia), va dando razones más que suficientes para poner a esta belleza musical donde se merece, todo ello con ciertos ramalazos modernos que vienen principalmente a cargo de Jason y sus voces melódicas.

Y por si fuera poco, todavía queda más espacio para otras influencias, incluida las de bandas como Every Time I Die y que se puede presenciar en temas como Homeless Jazz o Renegade 86'. Además, para aquellos quienes adquieran la edición lanzada por Epitaph, disfrutarán de dos temas más: un Hollywood, And She Did muy pegadizo, y un This Mime (A Sex Symbol), una prueba más que fehaciente de la influencia que reciben de los difuntos At The Drive-In, con un Jason marcándose unos registros de los que Cedric se sentiría muy orgulloso.

¿Quién dijo que la música estaba muerta? Jé, ilusos...



Puntuación: 9/10

sábado, mayo 21, 2011

Cave In - White Silence (2011)

Finalmente, y tras muchos años en el que la sociedad española estaba dormida, despierta para lanzarse a la batalla en busca de sus derechos, derechos que han sido construidos por nuestros antepasados, y que de golpe y porrazo han ido destruyendo el gobierno que tenemos. El 15-M no ha sido algo pasajero, y su repercusión está empezando a cobrar forma, ante un movimiento apolítico que busca un sistema digno para todos, y que rechaza la corrupción y la explotación que hemos estado sufriendo por parte de políticos y banqueros. Puede que su efecto no sea inmediato, pero a la larga dará sus frutos, y es por ello que es el momento oportuno para salir a la calle a reivindicar nuestros derechos. Así es como un servidor lo hará esta noche por estas tierras.

Puede que algunos al leer estas palabras las consideren inapropiadas en un blog donde se supone que se centra meramente en la música, y que hasta pueda parecer ruin que haga uso de esta situación para dar pie a lo que habitualmente hago aquí: hablar sobre aquellos discos que uno esperaba/gusta. En parte sí, en parte no. Un blog al fin y al cabo es un medio por el que uno expresa sus ideas, que las enfoque hacia un punto u otro es algo propio y que sólo uno decide. Pero, a pesar de todo ello, lo que hoy vengo escuchando despierta en mí un sentimiento de lucha, de querer salir hacia afuera a proclamar lo que es uno. Y es que no sólo hablo del regreso de una banda reconocida dentro de su mundo, hablo de una banda cuya música actualmente se identifica con lo que ahora mismo siento.

Cave In es una banda proveniente de Boston, y cuya evolución ha llegado a ser incluso todo un referente que se ha enmarcado dentro de la música del Hardcore, comenzando como una banda de tal elemento, y empezando a evolucionar adentrándose en terrenos tan irrisorios y contradictorios entre sí como el Post-Hardcore, el Noise, el Ambient o incluso el Rock Alternativo. Este último elemento es posiblemente el elemento del que más beben, y que en discos como Antenna o Live Airwaves se hacían bastante notorios, y que iban impregnando cada vez más a su música.

Ahora, con la llegada de White Silence, y tras más de 5 años, el componente se va amoldando de manera que casi todo que relacionado y colocado de manera eficiente (lo de "casi" lo explicaré al final). Su nuevo disco muestra todos estos elementos, consiguiendo de esta manera algo personal y único dentro del estilo, como era de esperar. Cada uno de los temas que conforman White Silence son auténticos mundos paralelos, en donde en unos encontraremos parentescos con Converge (Centered) o incluso Neurosis (el tema homónimo White Silence), y una clara predominancia por el Post-Hardcore y el Rock Alternativo, como se puede escuchar en Summit Fever, o en Sing My Loves, tema más largo del disco, con una evolución de ésta clara y armoniosa, nada brusca, y cuyas pequeñas melodías se irán adentrando en tu mente poco a poco. Todo ello bajo una afinación en las guitarras de la que a uno no le extrañaría que bandas como Baroness tomaran ejemplo. Y a pesar de las comparaciones, Cave In lo hace con una sutileza y una personalidad que los hace diferentes del resto de bandas citadas.

Sin embargo todo tiene un "pero", y el de White Silence recae en sus tres últimos temas, que paran abruptamente con toda la condensación del disco para pasar a temas completamente tranquilos y desenfadados, algo que uno no se espera para nada. En este caso he de estar de acuerdo en la opinión de que da la sensación de que el disco se convierte en una especie de 2 EP's fusionados, con una visión distinta de cada uno, y que dicho cambio forzado hace que White Silence no llegue a ser un disco de absoluto 10. A pesar de ello, resulta curioso algunos registros sonoros de Iron Decibels, muy parecidos a los de Danzig.

Un retorno más que merecido de una banda que nos ha brindado buenos momentos a lo largo de su existencia. Una banda que hace a un servidor devolver a la tierra.



Puntuación: 9/10

miércoles, mayo 11, 2011

Moving Mountains - Waves (2011)

Es curioso, pero últimamente están surgiendo nuevos trabajos de bandas a las que he dedicado como mínimo una entrada en mi blog. Septic Flesh, Altar Of Plagues y demás son un ejemplo de ello, los cuales han tenido más de un momento de gloria por estos lares (y con razones más que suficientes), y esta vez es el caso de una banda que ya había venido hablando de ella. Moving Mountains destacó en su momento por su propuesta dentro del mundo del Post-Rock, arraigado a los elementos del Indie y del Emo. Y aunque bien es cierto que el Post-Rock y el Indie Rock son dos elementos que siempre se han visto emparentados de una manera u otra, Moving Mountains conseguía un punto en el que se hacía bastante distinguible uno y otro, y que, con bastante recalco emotivo del Post-Hardcore por otro lado, obtenía un resultado más que satisfactorio y convincente.

Con la llegada de Waves, el balance que definía a Moving Mountains se ha distribuido hacia otro punto, en este caso hacia el punto del Indie, en donde el Post-Rock ya no es un punto crucial en este disco y se han basado en prestar mayor atención a los elementos que hacían de la banda interesantes, es decir, todo lo anteriormente dicho. Temas de menor metraje, en donde los esquemas del Indie Rock y los puntos del Post-Hardcore y el Emo (este último en menos dosis) se hacen más patentes. Esto no quiere decir que hayan renunciado al Post-Rock. Para nada, han decidido mantener los acordes y la presencia de éste que sigue latiendo en temas como el primer My Life Is Like A Chase Dream (And I'm Still Having Chase Dreams) o en The Cascade. Las melodías siguen siendo algo crucial en la banda como no iba a ser menos, en donde se podría decir que en este caso no han cambiado ni un ápice, voces dulces y melancólicas acompañadas en momentos puntuales de screams desesperantes pero que llegan a transmitir de igual manera. Aún a pesar de ello, podría decir que este cambio, sin quedar nada mal, supone un pequeño descenso en su puntuación respecto al desorbitante y majestuoso Pneuma, lo cual no quiere decir que Waves deje de ser un disco con una buena propuesta y un deseo por no querer estancarse en un mismo punto, pues en la guerra mantenerse siempre en un mismo sitio significa la muerte.

Puede alegrarte el día o desilusionarte, todo depende de con qué lupa lo observes. Desde luego no es una revolución ni un golpe de estado dentro de su propia música, pero sí que es un cambio en las coordenadas que tenían respecto a su debut, y que, a bien o a mal, hay que considerarlo.



Puntuación: 8'5/10

domingo, abril 10, 2011

Thursday - No Devolución (2011)

Supongo que era inevitable hablar sobre el nuevo disco de una de las bandas que más han golpeado dentro del mundo del Post-Hardcore en este siglo que nos acontece junto con otras bandas como los archi-conocidos Thrice. Tras una semana bastante extraña, no hay mejor manera de despedirla que con lo nuevo de estos chicos que llevan dando revuelo desde hace muy poco (y desde hace unos meses).

En primer lugar, reconozco que Thursday nunca han sido de mis grupos predilectos, pero sí es cierto que tienen un cierto aura que te hace quedarte mirando fijamente hacia ellos. Entrando en el s.XXI, esta banda de Nueva Jersey comenzó con un Post-Hardcore muy emotivo, de cara a crear unos temas cargados de sentimiento, emoción, vamos, buscar ese lazo que los una con su público de una manera íntima. Conocidos también por su famoso Split junto con los japoneses Envy, era de esperar que su próximo trabajo fuera bastante esperado.

Y así es como 2011 se convierte en el punto de objetivo para el lanzamiento inminente de su nuevo disco, curiosamente titulado No Devolución, y que mantiene ese Post-Hardcore característico de la banda: apagado, triste, como una leve llama en la oscuridad que pretende morir en un suspiro. Geoff Rickly sigue demostrando una vez más que tiene un registro vocal ciertamente peculiar, en donde se mantiene como un espectro susurrando palabras de alentación en la lejanía. Junto a ello, No Devolución es un disco ciertamente variado, en el que se entremezclan temas pausados y melancólicos con otros mucho más animados y vivos, aunque bien es cierto que si no andas preparado es posible que no entre a la primera de cambios. Temas como Past And Future Ruins, Empty Glass o el grandioso final a cargo de Stay True atestiguan la buena salud de la que gozan este jurado de los sentimientos.

Thursday nos regala unos cuantos minutos con el que disfrutar de un día relajado como el de hoy, y sin esperar nada a cambio. No necesitas devolverles el favor.



Puntuación: 8/10

lunes, febrero 21, 2011

Aristillus - Devoured Trees & Crystal Skies (2011)

Aaaaah... otra vez exámenes, qué sopor. Y no han pasado ni 2 meses desde entonces, así que la sensación de "rechazo" hacia el estudiar es mucho mayor, pues uno tiene la sensación de que tiene mejores cosas que hacer en el día. Pero qué remedio, el deber es el deber, y para prepararme antes de ponerme a ello, nada mejor que un poco de música relajada. Y ante ello, me encuentro esta banda que, sin ser la séptima maravilla, son una buena manera de tomarse un momento de respiro antes de volver al tema.

Indagando en ellos, descubres que Aristillus es una banda formada en Oslo, Noruega. Y lejos de ser una banda más dentro de la esfera de energía formada por el Black Metal noruego de entonces, esta banda se agarra con fuerza a la propuesta actual que ofrecen bandas como Envy, es decir, Post-Hardcore/Screamo con énfasis en el Post-Rock. Pero no sólo recogen dichos sonidos estos jóvenes prodigios, también presentan la peculiar propuesta de bandas como los ya mencionados por estos lares Moving Mountains, es decir, todo lo anteriormente mencionado, pero añadiendo el toque de elegancia (y gafapastismo, todo sea dicho) del Indie Rock. De esta manera, facturan el que es su segundo disco, Devoured Trees & Crystal Skies.

Y lo cierto es que los chavales desempeñan una buena labor dentro del ámbito en el que se mueven. Y digo "chavales" porque ni siquiera les echo mi edad (21 tacos que tiene uno), lo cual hace que su trabajo sea más a tener en cuenta, pues quiere decir que aún son jóvenes para seguir evolucionando y mejorando en su faceta. Aristillus nos presenta en su nuevo disco 10 temas de corte breve en donde encontraremos sonidos de procedencia espacial, esotéricos, y pequeñas piezas de piano que confieren a Devoured Trees & Crystal Skies de honestidad y elegancia. 10 temas en el que algunos como Incomparable Tree; Exit, Evolve y Bury The City Lights dotan de un espectacular sonido, y que se va intercalando con otros de mayor poder sonoro como es el caso de When The Flower Grows, que puede recordar a los temas más relajados de Converge (que no son muchos precisamente). Desde luego nada nuevo hacen que no se haya visto (ni escuchado) bajo la luz del Sol, pero oye, no lo hacen nada mal, y también hay que tener en cuenta que este estilo es poco usual en un país como Noruega (o sí que lo es y yo acabo de despertar de un coma).

Pese a sus flequillos y sus camisas de cuadro, Aristillus se presenta de manera silenciosa dentro de una escena poco explorada, un estilo que aún no ha sido explotado del todo como para poder sacar una buena esencia de éste. Esperemos que estos chicos sean tan sólo uno de esos puntos de partida para que vayan surgiendo otras bandas que sí sepan encontrar dicha esencia y sacarla a relucir. Y así de paso, me hacen la tarde para ponerme con mis horas lectivas.

Puntuación: 7'75/10

domingo, febrero 20, 2011

The Mire - Volume: II (2010)

Domingo, 12:30, te levantas después de una noche de disfrute cualquiera, y decides tomarte el día siguiente como un merecido descanso. Acompañas la búsqueda de la confortabilidad con algo relajado, pero que te mantenga despierto a la vez. Buscas tus foros habituales, y en un post cualquiera mencionan a una banda que no habías escuchado nunca, pero cuya portada te resulta atrayente. Su nombre: The Mire. Decides darles una escucha, ¡bingo!, has encontrado lo que buscabas.

Indagas un poco en su discografía, biografía, etc. Descubres que provienen de Reino Unido, y que anteriormente habían lanzado un MCD titulado Volume: I. No se han comido la cabeza demasiado, desde luego. Le das un par de escuchas al nuevo disco que han lanzado, Volume: II, del año anterior, y te ves con capacidad para dar un juicio acerca del disco. Los ubicas en el Post-Metal más propio de unos Rosetta o unos Cult Of Luna con voces acarameladas, pero manteniendo cierto espíritu propio de dichas bandas. Notas ciertas influencias Post-Hardocre, pero desde luego no son unos Devil Sold His Soul o unos Rinoa.

"Vaya disco más corto para hacer lo que hacen", piensas. Pero lo reproduces, y esperas que te sumerjan en un sinfín de sensaciones y experiencias inusuales. Comienza con The Nobleman. No está mal, las voces limpias le confieren un cierto toque Post-Hardcore a la sustancia, y lo hacen muy bien. Poco más de 2 minutos y salta el siguiente tema, Shadows. Empieza a dislumbrarse cierta esencia Rosetta, manteniendo un perfecto equilibrio entre voces suaves y estridentes propias del Post-Metal más expresivo y doloroso a partes iguales.

Siguiente tema: The Rift. A lo sumo la presencia de los de Filadelfia se va haciendo cada vez más. Posiblemente el mejor tema del disco que encierra. Los siguientes tres temas, Curse Variations, Wheelwalker y Fears, repiten la fórmula de los otros temas: un tema de 2 minutos aproximadamente, otro de 5 min. y otro de 6 min. Bastante breve, se va tan rápido como ha llegado, y consideras el hecho de volver a reproducirlo para ir saboreando poco a poco la miel que emana de tal panal.

Suficiente, era todo lo que buscabas, lo acompañas de una buena lectura, y disfrutas de un domingo que quizás se convierta en uno de los mejores que hayas experimentado. Y con esto acabas una semana más de existencia en esta vida.



Puntuación: 8'75/10

lunes, enero 31, 2011

Architects - The Here And Now (2011)

Hay grupos que, sin comerlo ni beberlo, cambian completamente de rumbo en su trayectoria y se incorporan a carreteras jamás transitadas. Tal es así, que el choque que puede suponer a uno puede ser positivo o negativo, pero un choque que te deja perplejo. No es la primera vez que se ha dado dicho caso. A lo largo de la historia muchas bandas han sufrido un cambio en su sonido y su música, bien para mejor o para peor.

Dentro de estos casos, tenemos uno muy reciente: el de lo nuevo de Architects. Esta banda inglesa siempre se ha caracterizado por su potentísimo sonido Metalcore con resquicios del Mathcore y el progresivo. En su momento hicieron muestra y presentación con Nightmares, y posteriormente darían un golpe en la mesa con el puño cerrado con la llegada de Ruin, un disco soberbio, enorme, donde todo está calculado milimétricamente con una precisión pasmosa. Nuevamente se reafirmaron con Hollow Crown, apuntando maneras con su peculiar sonido dentro de un mundo dominado por bandas como Between The Buried And Me o Protest The Hero.

Sin embargo, con la llegada del nuevo The Here And Now de estos chicos, uno esperaba reencontrarse nuevamente con ese estilo tan propio de la banda, con ese demoledor sonido, breakdowns y melodía compaginados con esos riffs endemoniados y esa técnica pulverizante. Craso error. Architects vuelven con un lavado de cerebro brutal, dejándonos ante nosotros un disco que se centra principalmente (por no decir "exclusivamente") en el Post-Hardcore, un cambio que nadie se esperaba de ellos. Entonces tenemos que plantearnos la pregunta ante dicho cambio: ¿vale la pena? Está claro que un cambio como éste choca, pero si nos quedamos en ese punto, podremos notar que The Here And Now vale la pena, y mucho. Y es que a pesar de dicho cambio de ruta, el nuevo sonido que han adquirido no les sienta mal, como esa prenda que nunca te has puesto hasta ahora y descubres que tampoco te quedaba tan mal como pensabas. Con Alexisonfire como máximo exponente en su estilo, The Here And Now dislumbra por una capacidad emotiva sin igual, merced a un Sam Carter que no tiene límites en sus registros sonoros, y cuya voz melódica encaja a la perfección.

Ya de entrada nos encontramos con Day In Day Out, un señor temazo que manifiesta lo anteriormente dicho, y que viene sucedido por Learn To Live que no hace más que reafirmar la evidencia. Y a pesar de todo esto, Architects mantiene una pequeña llama viva del Metalcore enrevesado con el que siempre han profesado hasta ahora. Prueba de ello es Stay Young Forever, que por si fuera poco cuenta con la colaboración de Andrew Neufeld, vocalista de Comeback Kid, el cual le confiere ese grado de locura extrema al tema, rescatando la esencia propia de estos chicos. Por si fuera poco, el disco cierra con una auténtica bomba de relojería que puede estallar en cualquiera de los más de 7 minutos que lo conforma, titulado Year In Year Out/Up And Away, contando esta vez con la voz de Greg Puciato de The Dillinger Escape Plan, confiriéndole una potencia al tema sin igual, y el cual pasa de la fuerza y viveza a pasajes más tranquilos y pacíficos. Todo ello bajo la producción de Steve Evetts, conocido productor de bandas del ámbito Core actual.

¿Un cambio que era necesario? El tiempo lo dirá, pero de momento parece que este The Here And Now tiene bastante potencial para convertirse en un grande. Estoy seguro de que si dicho disco hubiera sido lanzado por una banda nueva, habría obtenido muchos puntos (tener un nombre y realizar este tipo de cambios puede pagar factura de una manera u otra). Creo que se va a convertir en una especie de relación amor-odio.



Puntuación: 8'5/10

miércoles, enero 05, 2011

East Of The Wall - Ressentiment (2010)

Siempre hay algún disco que en su momento te llamó la atención, pero no la suficiente como para acordarte de éste y dedicarle el tiempo necesario para una escucha al menos. Y tras el año que lo dio a luz, finalmente decides darle esa escucha que le debías desde hace tiempo atrás. Éste es uno de esos discos con los que me ha ocurrido dicha situación, un disco que me atrajo por su cautivadora portada, pero que finalmente no vi el tiempo para prestarle la atención que se merecía... hasta ahora, que finalmente he decidido hacerlo.

Y a decir verdad, tendría que haberle dado la escucha mucho antes. East Of The Wall es una de esas bandas que se desmarcan un poco de la línea de la mayoría de grupos englobados en el Post de cualquier manera. Nacidos en Nueva Jersey, tras algún trabajo suelto por ahí trae su último disco Ressentiment, en donde bandas como Rosetta, Explosions In The Sky y demás se dan de la mano en un ejercicio de Post Rock/Post Metal único, único en el sentido de que no es sólo ésa la filosofía de la banda, pues a estos géneros le aplican una dosis de Post-Hardcore, Rock progresivo y técnico (Math Rock, en otras palabras) consiguiendo un disco variado. En este ámbito, quizás lo que más me venga a la cabeza es The Fall Of Troy, solo que con una mayor perspicacia y madurez en el sonido de la banda.

No es de extrañar este tipo de cosas con la presencia de temas como la apoteósica The Ladder, magnífica muestra de una técnica y buen hacer espléndidos, cargados de matices que engordan el tema con cada minuto, o Salieri, una muestra asombrosa de progresismo y técnica entrelazadas con ese feeling propio del Post-Metal, por no hablar de Fool's Errand, con un sonido mucho más pesado, cayendo encima tuya y partiéndote la caja torácica sin posibilidad de escape, y esa asombrosa manera de anclar la técnica tan espeluznante que profesan estos pulpos de la guitarra con la materialidad del Post-Rock hacen un trío indestructible de temas. Y esto es sólo el principio. Luego, a medida que avanza, Ressentiment se va volviendo cada vez más relajado y pausado, sin dejar de lado las idas de olla tan suculentas de la banda.

Pero, como con todo, tiene un pero... su excesiva duración. Al igual que pasara en su momento con Run Thick In The Night de U.S. Christmas, la larga duración del disco puede resultar una tarea ardua para su digestión, y es que estamos hablando de 13 temas, unos más largos que otros, pero que, conociendo cómo se las gasta este tipo de música, puede convertirse en una cuesta arriba para más de uno. Una lástima en ese sentido, y que podría haberse contrarrestado eliminando algunos temas que podrían haberse usado para material posterior (de entre todos los temas, 4 de ellos pertenecen a la demo del proyecto paralelo de la banda, Biclops). Sin embargo, es cuestión de dedicarle tiempo para poder hacerle un hueco a este disco, que es un auténtico orbe lanzado a velocidad de vértigo contra las cuatro paredes de tu habitación, retumbando en tu cabeza cada vez más fuerte, pero dejando tras de sí un mar de melodías hermosas.

A veces no es necesario irse a las estrellas para encontrar algo brillante. En nuestro planeta lo tenemos, y Ressentiment es una de esas maravillas que desprende nuestra tierra. Nunca es tarde si la escucha es buena.



Puntuación: 8'75/10

sábado, diciembre 25, 2010

Amia Venera Landscape - The Long Procession (2010)

25 de Diciembre, una vez más, es Navidad. Después de una Nochebuena bastante decente, empezamos el día de la mejor manera que uno puede hacer: descubriendo un auténtico diamante en bruto de la música, uno de esos discos que crean un antes y un después en tu vida, uno de esos discos que están hechos para hacer historia. Pues lo que hoy os muestro no es más que el mejor disco de Post-Metal de este año, simple y llanamente. No sólo eso, sino que me aventuro a decir que es uno de los mejores del género jamás creados, por encima incluso de gigantes como Neurosis e Isis. Esto puede resultar bastante precipitado, una salvajada, pero en esta ocasión estoy completamente seguro de lo que digo, y me reafirmo en ello cada vez que le doy una escucha tras otra. De esos discos que descubres casi a punto de cerrar un año y tiembla los cimientos de tu Top 10, pues lo de esta gente va directamente a lo mejor de 2010 para mí.

Amia Venera Landscape nace en Italia, y tras unos cuantos trabajos (algún EP y poca cosa más), lanzan su disco debut, The Long Procession, que es una patada en la boca a todos aquellos quienes aún dudan de la calidad que puede desprender un género como éste, pues no sólo de Post-Metal vive esta gente, sino que se aventuran en terrenos del Post-Hardcore y el Mathcore fusionados de tal manera que hacen de este disco algo que sólo podíamos soñar hasta ahora.

Nada más arrancar con Empire, nos damos cuenta de frente a qué nos estamos enfrentando. Comenzando con unas progresiones en la vena de Between The Buried And Me, la banda es capaz de desenvolverse en la técnica con total soltura merced a unos ritmos desorbitados y una voz simplemente aplastante. Pero tan pronto como parecen estar a punto de estallar entre tantos cambios de traste, de repente la banda para en seco y se aventura en los terrenos propios de unos Rosetta y Cult Of Luna, dos de sus principales influencias y que se puede notar claramente en este tema, terminando con unas piezas de teclado motivadoras a más no poder, y que continúa con A New Aurora para brindarnos uno de los mejores temas de Post-Metal jamás creados, así de rotundo. Comenzando a entrar en juego una voces melódicas aplastantes influenciadas en bandas como Underoath, este tema lo abarca todo: voces desgarradoras y cargadas de sentimiento, pasajes tranquilos pero contundentes y pesados a la misma vez, esas magníficas voces... lo tiene todo.

Y después de dejarnos sin aliento, pasamos a My Hands Will Burn Fist, en donde el sonido más potente de la banda se hace patente con unos riffs propios del Metalcore pero sin dejar la esencia Post-Metal de la banda, manteniendo las voces más puramente Rosetta y las voces armoniosas. Tras esto, las voces se suprimen completamente y pasamos a Ascending, monstruoso tema instrumental en donde las atmósferas producidas con sintetizadores y un triste piano conforman un tema desolador para nuestras almas y nuestros corazones, donde no hay cabida para la esperanza, y que dará paso a Glances, dividido en dos partes, la primera continuando la estela de Ascending, y una segunda donde vuelven a recuperarse las voces (atentos a las voces limpias, simplemente impresionantes en este tema).

Y entonces llegamos a EL TEMA, Marasm, casi 15 minutos de puro impacto y densidad sonora en donde la banda exprime y estudia con total pasmosidad todos los elementos del Post-Metal más embellecedor y melancólico jamás vivido, casi 15 minutos que te sabrán hasta a poco dado que te dejará con ganas de más. Pero es entonces cuando entra Nichòlas en acción, con una contundencia aplastante y donde, junto con The Traitors' March, se conjugan todos los puntos de vista de la banda, el alma de Rosetta, Cult Of Luna, Between The Buried And Me y Underoath y chocan todos a la vez en una supernova que solo deja tras de sí la más absoluta de las nadas, en donde ya nada importa, sólo haber disfrutado de una de las maravillas más gloriosas que nos haya dado la música en muchos años.

Tan hermoso, que darás gracias a la vida por existir en esta época y no en otra, una oda a la perfección, a la emoción y a la humanidad en general. Amia Venera Landscape es la banda, y me alegro de haber podido descubrir esta maravilla antes de que el año llegara a su fin.



Puntuación: 10/10 (Aunque tranquilamente podría ponerle un infinito)

sábado, noviembre 13, 2010

Arktika - At Zero (2010)

Después de que mi ordenador me diera un susto ayer dejando de funcionar, es hora de seguir continuando por estos lares, esta vez con una sorpresa que me he topado hace muy poco. Casi sin esperármelo, descubro este grupo que despierta mi curiosidad, encontrándome con algo bastante fresco. Prácticamente desconocidos, Arktika es una banda de Alemania que en 2009 lanza su EP Heartwrencher. Particularmente lanza este año su disco debut, At Zero, en donde nos demuestran lo que se esconde detrás de la máscara: un Post-Hardcore/Screamo completamente emotivo, gracias a las estructuras que presentan propias del Post-Rock y el Post-Metal.

A simple vista puede resultar una banda cualquiera, pero lo cierto es que Arktika ha logrado crear un sonido propio que los hace reconocibles del resto de grupos del género que están empezando a surgir de todas partes. Empezando por la voz, una voz que, dentro de las voces propias del Screamo, transmite una personalidad única y propia que la hace bastante reconocible frente al resto de grupos. Las influencias que podemos notar en este disco son bastante claras, empezando por los archi-conocidos por estos lares Envy, pasando por estructuras de puro Godspeed You! Black Emperor. Todo esto hace de At Zero un sentimiento, el sentimiento de la soledad y la pesadumbre. Podría decir que esta gente toca y canta como si no existiera mañana, y es que el feeling que desprende es tal, que es imposible no quedarse atrapado bajo la estela que comprende su música.

Como si el mundo no les hubiera concedido otra oportunidad, Arktika se desata en una sucesión de pasajes pacíficos que estallan en grandes momentos de rabia contenida. Empezando por We Live Our Lives In Black, claro ejemplo de lo que os hablo, resulta la mejor carta de presentación, donde la banda se funde en un sinfin de sonidos que te transportarán hacia otro mundo, un mundo donde la nada reina. Uno sólo puede arrodillarse y quitarse el sombrero ante maravillas como Vowbreaker, donde la vena de Envy se hace mayormente patente durante el transcurso del tema. Diorama es quizás el más expresivo de todos los temas junto con la antes citada, la música alcanza unas cotas de niveles alto de emoción que dará la sensación de que las guitarras están hablando por sí mismas. Y si eso no te resulta suficiente, puedes estar seguro de estarlo cuando aprecies Johnny Castle en todo su esplendor, otra pieza fundamental del sistema que constituye At Zero.

Una muestra patente de que la música es algo más que tocar y cantar bien. Las palabras no son el único medio de comunicación, la música puede transmitir sensaciones que ni siquiera una lágrima puede describir.



Puntuación: 8'75/10

viernes, noviembre 05, 2010

Underoath - Ø (Disambiguation) (2010)

Mucho hacía que no volvía a reencontrarme con esta banda. Underoath es una de esas bandas que conforman una cierta etapa de mi vida, que recuerdo con cierta nostalgia. De las primeras bandas del Metalcore/Post-Hardcore moderno que me adentraron en este nuevo sonido, los estadounidenses comenzaron con pie fuerte con un sonido mucho más aproximado al Deathcore. Sin embargo, a medida que los años transcurrían y la formación sufría continuos cambios, la banda empezó a adentrarse en terrenos más suaves, pero igualmente contundentes, con un Metalcore muy primitivo anclado a influencias claras y concisas del Post-Hardcore y el Screamo.

Ciertas joyas nos han dejado a lo largo del tiempo, como The Changing Of Times, o su último Lost In The Sound Of Separation, y discos que han pasado sin pena ni gloria por nuestros oídos como Define The Great Line. Ahora, lanzan su nuevo disco, sin Aaron Gillespie y con la incorporación de nada menos que Daniel Davison, batería de los enormérrimos Norma Jean. Nuevamente bajo Solid State y Tooth & Nail, y contando nuevamente con el productor Matt Goldman el cual es partícipe habitual de los trabajos de la banda, Underoath vuelven nuevamente a la carga.

Y al principio, con las primeras escuchas uno piensa que el disco resulta uno más del montón. Y lo cierto es que es así (en cierto modo), pero hay que decir que la banda ha cogido un nuevo rumbo en su sonido, no tan exacerbado, pero notable para darse cuenta de ello. Recogiendo un poco de la siembra de sus primeros discos Post-Hardcore, y añadiéndoles el sonido crudo de su anterior trabajo, logran de esta manera un disco marca de la casa. A todo esto podemos decir que introducen estructuras nuevas en su composición, sonidos que rozan incluso el Post-Metal, pero todo bajo la condensación sonora propia del Metalcore/Post-Hardcore tan característico de la banda.

Influencias de bandas como Deftones son claras y patentes en temas como Paper Lung, incluso algunos temas recuerdan ciertamente a The Devil Wears Prada, pero con un toque mucho más serio. En este nuevo trabajo, la banda vuelve a atreverse con pasajes esotéricos propios de la Electrónica y el Trip-Hop. Muestra de ello es el tema Driftwood, que actúa a modo de interludio para dar paso a A Divine Eradication, tema que nos acerca más a su anterior Lost In The Sound Of Separation.

A primera escucha, es posible que uno no llegue a percatarse de todo el disco, y es que hay que darle las debidas escuchas para poder apreciar todos los elementos que conjugan éste. Desde In Division hasta In Completion, todos los temas presentan de alguna manera un espíritu propio que lo hace distinguible del resto de temas, y esto se va haciendo cada vez más visible con el transcurrir de éste. Elementos de bandas como los ya mencionados Deftones o incluso de Rosetta en Who Will Guard The Guardians que te harán dar la sensación de estar escuchando a una nueva banda de Post-Metal es lo que hace que, como si encendiéramos una hoguera, el fuego comience débil para poco a poco ir extendiéndose hasta una llama avivada.

Y aún a pesar de ello no llega a alcanzar el nivel que otros discos de la banda han parido. Porque, sabiendo que esto es un nuevo transcurso de la banda, lejos está del sonido de antaño (ignorando su etapa Deathcore). Pero una cosa no podemos negar, y es que la banda no se ha estancado en un único sonido en ningún momento, sabiendo evolucionar continuamente en cada uno de sus lanzamientos, lo que les propicia la habilidad de poder seguir sobreviviendo en el mundo del Core, el cual cada vez parece estancarse más en una especie de auto-plagio a sí mismo continuo, una moneda que tienen que pagar las generaciones venideras del estilo.

Un cambio en los aires de la banda, un renacer de ésta. Porque Underoath significa evolución.



Puntuación: 7'75/10

sábado, agosto 28, 2010

Antigua & Barbuda - Try Future (2009)

Hay veces que uno no sabe qué elegir para guiarse y escuchar algo de música nueva: blogs, Last.FM, foros... pero siempre habrá algo que te impresione de alguna manera u otra, siempre encontrarás algo que te llamará la atención. También se puede dar el caso contrario, que sea eso lo que te encuentre a ti. Hace poco, un amigo compartió conmigo algunos temas por Spotify, exactamente 3, uno de los míticos Black Flag, y otros que nunca había oído mencionar: Antigua & Barbuda. El nombre me resultó bastante peculiar, le di una escucha... y me quedé simplemente petrificado, me encontraba ante toda una maravilla. Y no la había descubierto yo, me descubrió esta a mí, a través de este amigo que os comento. Y he aquí que me hallo dispuesto a mostraros a aquellos quienes no los conozcan a un grupo simplemente increíble.

Lo primero es lo primero, esta banda no va a dejar indiferente a nadie, y es que el sonido de estos patriotas españoles es tan extraño, que necesitarás más de una escucha para poder asimilarlo en todo su esplendor. Antigua & Barbuda se forma en Pamplona, Navarra, en el año 2004. Originalmente llamados Qwer, lanzan bajo este nombre su primer EP, Ombligo Chronicles. Años más tarde, y con el nombre que mantienen ahora, lanzan su siguiente EP La Pirámide Invertida, para un año después presentarnos esta colosal obra maesta: Try Future.

Antigua & Barbuda es una banda muuuuy difícil de clasificar. Sentando las bases, podríamos decir que la banda se apoya en el Rock progresivo. Pero es que a éste le añaden tantos elementos diversos e influencias de varios géneros, que logran moldear algo nunca escuchado antes, al menos para mí. Desde el Post-Hardcore, hasta pasando por el Black Metal (sí, lo que leéis), jugando con algunas atmósferas logradas por unos sintetizadores que le dan un toque muy Electrónico e incluso Trip-Hop al asunto. Un monstruo abominable y atrayente a la misma vez, capaz de mantenerte pegado a la silla durante todo el trayecto que supone Try Future.

Comenzando con una intro esotérica, como si de un tránsito a través de un agujero de gusano se tratara, comienza el disco directamente con el tema homónimo Try Future, que va mostrando constantes cambios de ritmo, mientras la voz que por momentos recuerda a la de Cedric pero cargado de ácido hasta las cejas. Aquí es donde empezamos a notar esa pequeña influencia del Post-Hardcore y el Black Metal, pero de manera que suene fresco y personal, no en un cliché repetitivo de dichos géneros. Cerrando con una atmósfera completamente electrónica, pasamos de éste a Cave Dweller, con un sonido muy grueso, propio del Post-Metal e incluso del Sludge, y que se va condensando en un torbellino de riffs, cambios de ritmo y demás que no dejarán darte siquiera un respiro, lanzándote despedido por los aires ante tal muralla sonora.

Zombie Bural se presenta como un tema instrumental, sin voces, y con ambientes y pasajes desconcertantes y oscuros entremezclados con una base de pura electrónica que se cubre con varias capas de atmósferas, y que dan paso a Embers, uno de los mejores temas del disco y donde se hace totalmente clara la influencia del Black Metal, sobre todo al principio con ese ritmo rápido y machacante de la batería propio del género. En esta ocasión, la voz se ve acompañada por otra más estridente y rasgada, pero sin llegar a la exageración. De repente, todo ese impacto que supone el tema se corta abruptamente para dar paso a una entonación de sintetizador propia de una iglesia, y que da nuevamente paso a otro estallido sonoro, y que cierra con una melodía nuevamente inquietante.

Pasamos a Traitor. Su sonido se condensa en riffs mucho más marcados, sin dejar de lado ese sonido tan peculiar que presenta la banda. Un tema que te hará subir y bajar como si estuvieras recorriendo montañas a la velocidad del sonido. De repente, la voz se vuelve más rasposa, propia del Hardcore, mientras las melodías se amontonan cual copos de nieve en el suelo.

Science Parade comienza con un sonido propio de la época medieval, que anuncia la marcha final de algo que ha firmado su propia muerte. Más cercano al Post-Metal, Science Parade muestra un cuerpo incluso mayor que todos los anteriores temas nombrados, donde la cantidad de pasajes y texturas es tal, que puede que nos resulte imposible para una banda como ésta, y que está hecha por auténticos expertos profesionales de la música.

Y finalmente llegamos a la meta con The Next World Master Will Carry My Blood, el cual presenta un ritmo y riffs más propios del Hardcore, acelerados, capaces de cortar cual hoja de espada, y que va desacelerando a medida que avanza el tema.

Un disco único, nuevo, innovador, sobre todo por esa producción que le otorga ese sonido tan extraño, pero que presenta una pega: las voces, que no se consiguen apreciar del todo al verse engullidas por el sonido del resto de instrumentos, siendo un pequeño punto en su contra. Pero, por todo lo demás, está claro que nos encontramos ante algo poco usual, y más todavía en nuestras fronteras.

Puntuación: 9'25/10

jueves, agosto 26, 2010

At The Drive-In - Relationship Of Command (2000)

Parece que en estos días me ha venido la nostalgia. Ayer fue con Acid Bath y su muestra de crudeza. Hoy le doy la vuelta a la tortilla y cocino con esta obra maestra indiscutible que también me ha acompañado inconscientemente en mi vida. Ya dije en su momento que hablaría de esta banda, y lo prometido es deuda, así que aquí estamos.

Poco puedo decir sobre At The Drive-In que no haya dicho ya en su anterior entrada de The Mars Volta. Todo aquello en lo que se vean involucrados Omar Rodríguez-López y Cedric Bixler-Zavala es objeto de mi admiración (bueno... no todo), y éste es sin duda uno de sus proyectos de obra magna, la piedra angular que dio lugar a todo lo que vendría a posteriori. Formados en Texas, la banda destacaba por sus directos, algo que se puede comprobar tranquilamente en cualquier directo de ellos subido a Youtube. Pura energía, ganas de desfasarla y volverse completamente locos. Tras dos álbums de estudio y algunos EP's, At The Drive-In lanza su tercer, último, mejor y más conocido disco de ellos: Relationship Of Command, que le darían el nombre y la reputación que se merecían hasta su disolución.

Producido por nada menos que Ross Robinson, y con la colaboración de Iggy Pop en los coros de temas como Enfilade y Rolodex Propaganda, Relationship Of Command es una representación clara y exacta de la juventud: enérgica, animada, despierta y con ganas de disfrutar de la vida. Y es que todos los temas incitan a disfrutar de ello de una manera u otra. Canciones marchosas y con ritmo entremezcladas con otras mucho más lentas, relajadas, es lo que uno se encontrará en este disco de absoluto 10 rotundo. No es de extrañar que uno acabe moviendo el cuerpo con temas como Arcarsenal, la gloriosa y archi-conocida One Armed Scissor (esto sí es pura energía, chicos), o sumiéndose en la más absoluta tranquilidad con Invalid Litter Dept. o Quarantined. Absoluto Post-Hardcore de la época con alguna pequeña reminiscencia del Indie que te hará subir paredes y escalar edificios como si de un absoluto Spiderman te trataras. El absoluto feeling que desprende la poderosa de Cedric acompañado de ese dúo de guitarras compuesto por Omar y Jim Ward, sin menospreciar el trabajo a la batería de Tony Hajjar y al bajo de Paul Hinojos, indispensables también para obtener el sonido que caracteriza a esta banda. Pequeños pasajes electrónicos realizados mediante teclados y sintetizadores aportan la guinda final a éste Relationship Of Command que se convierte en uno de los mejores discos de la historia, tanto para el público de calle como para la prensa especializada. Y no es para menos.

Un disco que pasará a la posteridad, y una banda que quedará encerrada en lo más profundo de nuestros corazones, haciéndonos estallar todos esos sentimientos que una vez desprendimos con esta gente cuando volvamos a darle al Play. Esta gente me puede, mucho, y siempre me acompañarán allá donde vaya. Ay, qué nostálgico estoy...



Puntuación: 10/10