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jueves, diciembre 29, 2011

Sólstafir - Svartir Sandar (2011)


2011 está agonizando, llega a su fin, empieza a palidecerse y a consumirse, le queda muy poco tiempo de vida. Pronto será la Nochevieja, y con ello se irán una vez más todo un sinfín de experiencias, de vivencias, de emociones y de situaciones que han formado este año que brillará con luz propia como todos los que han transcurrido en nuestra vida hasta ahora.

Y para rendirle homenaje y culto a un año que se nos va, la mejor música indispensable para ello es la que nos ofrece a día de hoy Sólstafir, capaz de sacar el aura y la energía de las almas desde lo más profundo de su ser gracias a una música que ha ido evolucionando con el paso de los años hasta asentarse en un estilo bastante peculiar y propio, una suerte de Rock progresivo y decadente con cierto recuerdo aún del Metal que cosechaban en sus comienzos y que podría situarlos entre los últimos Anathema y Katatonia, pero llevado un paso más... dos... o más, pasos de gigante que los distancia enormemente de todo lo demás. Pero vamos, nada que no haya dicho antes.

Svartir Sandar es la continuación del camino que estos islandeses han construido en Masterpiece Of Bitterness y comenzaron a transitar en su glorioso Köld, un camino que recorren solos y abandonados de toda suerte, un camino que los lleva hacia la melancolía y la dulzura para siempre. Hablar de Svartir Sandar podría ser como hablar de las otras dos obras mencionadas anteriormente, pues los esquemas, los tonos, las melodías... todo, se mantienen en éste, si bien parece que el camino se ha ido volviendo duro y tedioso, pues a medida que transcurre dicho trabajo se va perdiendo un poco la esencia que emanaban en sus anteriores obras, lo que hace que resulte un poco difícil de digerir al final del trayecto.


La voz de Tryggvason se torna bastante estridente y hasta diría que rallante por momentos aquí, algo que a un servidor no le ocurría en sus anteriores obras donde comulgaba de manera soberbia con el resto del sonido que facturaban, pues a veces se le nota algo forzada como ocurre en Ljós í Stormi, cosa que no quiere decir que sea así del todo y que no nos brinde momentos de suma brillantez como ocurre en Fjara. De todos modos, a medida que Svartir Sandar avanza, las voces pasan a un segundo plano, sobre todo al final de éste con temas como Djákninn y el homónimo.

A pesar de ello, los inconvenientes que presentan Svartir Sandar no producen daños críticos en el disco, pues Sólstafir sigue manteniendo buena salud y aún puede uno ser testigo de esa descomunal atmósfera de la que hacen gala y que envuelve todo a su alrededor para brindarnos unos minutos de paz y tranquilidad interna, llegando incluso a introducir elementos como pianos, saxofones y demás, algo que se puede apreciar por ejemplo en Sjúki Skugginn, dándole variedad suficiente para moldear un poco más ese ambiente que los hace característicos a su antojo.


Un disco de notable calidad, pero que no llega ni siquiera a la sombra de lo que fueron sus anteriores trabajos, enmarcados para la posteridad y recordados en las memorias de aquellos en quienes ahondaron en sus sentimientos, como recordaremos este 2011 por sus propias razones. El telón se va cerrando poco a poco.



Puntuación: 7/10

sábado, septiembre 03, 2011

Opeth - Heritage (2011)

Uno de esos discursos tan aclamados dentro del Metal actualmente es sobre qué grupo o grupos tomarán el relevo de la escena de este género de ahora en adelante. Todos los años se repite este ritual, se abre un debate acerca de quiénes serán los privilegiados que representarán dicho género en un futuro (que cada vez parece más lejano, jé) y cada uno de los miembros del colectivo (en este caso, foros) vota por un grupo a favor, el cual en la mayoría de los casos suele ser su grupo favorito. Más allá de si realmente esto sea algo necesario o no (para un servidor desde luego que no), algunos de los nombres que más he visto ser mencionados suelen ser Mastodon, Dream Theater, Gojira y en especial Opeth.

¿Y por qué Opeth destaca entre los demás a la hora de ser quien tome el "liderazgo" de toda la escena del Metal en general? Quizás sea porque cuando Mikael Akerfeldt decidió crear la banda, hizo algo que nadie jamás había hecho por aquel entonces hasta ahora: fusionar lo mejor del Rock progresivo de los 70's de grupos como Yes (y hasta diría que Cream) con el sonido más extremo del Death Metal y unas composiciones altamente complejas y extensas, convirtiéndose así en una nueva vía para el Metal extremo, una nueva manera de hacer las cosas, alzando a Mikael como una de las mejores voces del Metal extremo, Opeth como todo un referente y clara influencia a considerar y su trayectoria digna de mención. Así ha sido en estas dos décadas de existencia de la banda, sus trabajos hablan por sí solos, y a día de hoy es raro estar metido en este mundo sin conocer apenas a esta banda. Sin embargo, parece que Mikael ya empezaba a estar harto de hacer las cosas para los demás y ansiaba hacer algo que le llenara más a él mismo, así que desde el momento en que se anunció que su nuevo trabajo Heritage no iba a tener nada de Death Metal para convertirse en todo un disco de Rock progresivo setentero, a más de uno se le encendió la bombilla (incluida la mía). A cada noticia que surgía del nuevo disco, más revuelo causaba entre sus seguidores, como señoras que se amontonan esperando a que abran las puertas para entrar a las rebajas de verano como orcos oligofrénicos lanzados hacia la batalla. Y ahora que ya se puede encontrar por la extensa red mucho antes de su lanzamiento (las filtraciones es lo que tienen), la oportunidad estaba más que marcada, había que hacerse con él sí o sí para ver en qué había derivado todo al final.

Y he de reconocerlo, al ir a escucharlo por primera vez para un servidor ha sido como congelar el tiempo, en donde nada se mueve más que la música de Heritage y tú, explotando tu mente y viajando hasta el infinito del cosmos. Pero bueno, tampoco voy a desarrollarme mucho y hablemos del disco en sí. Por supuesto, lo que ya venía sentenciando Akerfeldt mucho antes es real, aquí no hay ni una sola seña extrema, y no escucharás ni un sólo gutural proferir de la boca de Mikael. ¿Que es un disco de Rock progresivo setentero completamente? Ahí sí que habría que aclarar, pues esto es más bien la parte más calmada y progresiva de Opeth bebiendo mucho del Rock progresivo setentero, pues esccuchar Heritage es como escuchar cualquier disco anterior de los suecos, pero eliminando las partes más duras y cubriéndolas con otro elemento. Y con calmado no esperéis a algo atmosférico grisáceo en la vena de Damnation, pues éste camina por otros derroteros.

Comenzando por una suave y pausada introducción de piano a manos del tema que da nombre al disco, Heritage comprende una serie de elementos y viajes temporales hacia el pasado pero llevados desde la mano de Opeth, es decir, como si visitáramos un museo de lo mejor de los 70's con Mikael y cía. Y es que de alguna manera, consiguen hacer que los elementos del Rock progresivo clásico se conviertan en suyos propios. Comenzando con The Devil's Orchard, tema que muchos ya conocían con anterioridad, se podría decir que es el tema más Opeth de todos, pues su comienzo, así como su desarrollo, son muy fieles a la banda, solo que olvidándose por completo de que anteriormente introducían elementos del Death Metal. Detalle del bajo con Martín Méndez, que sigue demostrando ser todo un monstruo cada vez que se manifiesta.

Tras éste, I Feel The Dark muestra el mejor despliegue vocal en todo el disco de Mikael, pero donde hay que centrarse mucho más es en Slither, mucho más animado que sus anteriores temas y con algún deje jazzero a manos de Per Wiberg al teclado (el cual se ha retirado tras grabar este álbum, recibiendo un pequeño "homenaje" en la portada). Según se sabe, este tema es un homenaje a Dio, así que que no os extrañe si os da un déjà-vu a los Rainbow del Rising.

A partir de Nepenthe es donde más se hace latente la presencia del Rock progresivo setentero de los Yes y sucedáneos, tanto por sus bases rítmicas como por los efectos que emplean, un tema muy espacial. Y tras un tema más titulado Haxprocess (la atmósfera que consiguen con esos niños de fondo es colosal), llega el que puede que sea el plato fuerte del disco: Famine, en donde dicen que se han inspirado en nada menos que Jethro Tull para crear este tema, y no sólo porque introduzcan hasta flautas en éste (que también), sino por la diversidad que presenta este tema, la cantidad de pasajes en los que se introducen y lo intricado que resulta el tema con su variedad de contrastes, comenzando como si estuvieras a punto de ser devorado por caníbales, para luego meterte en la más absoluta calma y pronto ver cómo los instrumentos llegan como moscas zumbantes a tu cabeza, y así un sinfín de elementos hasta el final.

Finalmente, tras algunos temas en donde la cosa decrece un poco (aunque Folklore reaviva la llama con unos últimos minutos grandiosos en donde se cuela por la patilla un solo con mucho regusto clásico), cierra con Marrow Of The Earth como una suave brisa que se va disipando poco a poco hasta quedar en la más absoluta nada. Quizás el mayor defecto que se le pueda apreciar a Heritage es el que ya he visto mencionar hace poco: algunas partes parece que se entrecortan de manera abrupta, de manera que da la sensación de que no se desarrollan del todo un aspecto para suprimirlo continuamente con parones y "vuelta a empezar" continuos sin dejar apenas a que un tema se extienda mucho más del que debería.

Y aún así con todo logran cascarse un disco grandioso, que dividirá a su público en dos, pero que dará de qué hablar desde luego. A pesar de todo ello, Opeth no es un grupo que tomara el relevo del Metal, pues éste lo conforman todos los que forman parte de él, no tiene sentido poner un "representante" en éste.



Puntuación: 9/10

viernes, mayo 20, 2011

Jacula - Pre Viam (2011)

Podría esperarme el regreso de cualquier banda a día de hoy, o tiempo atrás: podría haberme esperado años atrás el regreso de Autopsy, podría haberme esperado el regreso de Fear Factory, o incluso podría haberme esperado el regreso de grupos que jamás pensarías que volverían a reagruparse como Demigod o Rottrevore. Cualquiera. Pero jamás, jamás en la vida, me habría esperado el regreso de algo como lo que hoy se nos presenta. Y es que estamos hablando de un auténtico dinosaurio, una banda que siempre ha permanecido en el más absoluto olvido y oscuridad, y que sin siquiera uno darse cuenta de ello, regresa como quien ha salido a comprar el pan.

Para saber de quiénes se tratan los que conforman todo esto, y de quién estamos hablando, es necesario remontarse nada menos que a finales de los 60's. Por aquel entonces supondría la llegada de una banda que dejaría todo patas arriba con su nacimiento, y que crearía un antes y un después dentro de la música del Rock a nivel general para dar un nuevo salto. Exacto, hablamos de Black Sabbath, los cuales dieron un golpe de estado en la música para comenzar a crear algo con un aura mucho más siniestra que rápidamente los embaucaría y tildarían de demonios. Así pues, empezaría a conformarse lo que hoy en día se conoce como Metal.

Hasta ahí nada nuevo. Sin embargo, casi al mismo tiempo que ellos, surgía una banda en las tierras de Italia, deudores de una escena del Rock muy peculiar, y que, por increíble que parezca o imposible de entender, superaban incluso a la banda de Iommi y compañía en cuanto a misticismo y ocultismo que por aquel entonces se les tachaban. A pesar de ello, su poca repercusión dentro del mercado hizo que esta banda pasara completamente desapercibida dentro de su propio ámbito, y como por aquel entonces la información era mucho más limitada por los medios, nunca se llegó a saber de esta banda más allá de aquellos privilegiados que tuvieron la oportunidad de entablar contacto, de una manera u otra, con ella. No obstante, gracias al poder de Internet, y como si de un Jesucristo se tratara, ayudó a que esta banda de una manera u otra se pudiera dar a conocer, tanto su existencia como el legado que pueda tener, llegando a convertirse en una banda de culto para aquellos quienes han tenido el privilegio de toparse con ellos (entre ellos, un servidor).

Jacula es una banda que se forma en 1969 en las tierras de Italia y que, con bandas como Pink Floyd, Yes y Genesis presentes en la escena del Rock progresivo de por aquel entonces, construían su propio camino, adentrándose en la más absoluta oscuridad. Porque si hay algo que caracteriza a esta banda, es el fuerte halo de ocultismo que data a éste, gracias a la presencia por aquel entonces del médium Franz Parthenzy, quien se encargaba de las letras y del camino que tomaría la banda.

Por lo tanto, Jacula se convertiría en una de las bandas primerizas del Rock que rechazaría todos los esquemas establecidos por aquel entonces en dicha música, para adentrarse en un mundo completamente oscuro, y con la ayuda del boom que por aquel entonces estaba manifestando el Rock progresivo, y con arreglos sinfónicos mediante órganos, violines y demás, comenzarían a realizar una música minimalista, lejos de todo lo típico que encumbraba por aquel entonces. No es de extrañar entonces que Jacula sea considerada una banda de Proto-Metal, por su endurecimiento del sonido, por sus letras oscuras y, en esencia, por todo el halo de misterio que los rodeaba. Sin embargo, su corta vida hizo que, con sólo dos discos, la banda cayera en el olvido y no se volviera a saber nada más de ella. Décadas después, algunas bandas empezaron a manifestar desarrollos que, para aquellos conocedores de estos italianos, recordaban sin dudas a ellos. Un ejemplo de esto puede ser Devil Doll.

Ahora, y tras muchos años después, y sin previo aviso, parece que alguno/s de los miembro/s ha visto una oportunidad para rescatar a la banda de su tumba y del olvido, y resucitarla para volver a hacer lo que en aquella época mejor sabían hacer. Y como si hubieran despertado de un profundo coma que les ha llevado a un mundo completamente distinto, y ajenos a todo lo que les rodea, Jacula vuelve dispuesto a proclamar el puesto que les pertenece. Y así es, la llegada de su nuevo trabajo Pre Viam con el que habían mostrado algún tema nuevo allá por 2008 ha demostrado que para la banda han cambiado muchas cosas, pero no su modo de ver las cosas. Cierto es que la banda ya no la conforman los mismos miembros (por ahí creo recordar que permanece su vocalista Antonio Bartoccetti), pero nada de eso es un impedimento para seguir mostrando su música esotérica, de las más oscuras que se hayan escuchado jamás. Conformado en atmósferas desoladoras y oscuras, apoyadas y reforzadas en arreglos sinfónicos de órganos, piezas de teclado, y jams de puro Rock endurecido, de las más increíbles que uno pueda encontrarse en este estilo, Pre Viam es todo un digno regreso. Jacula Is Back es toda una declaración de intenciones, en donde las voces de ultratumba y la atmósfera propia de un cementerio abandonado dan paso a unos solos de Rock que demuestran la influencia que podrían dar más adelante al Metal si hubiera salido en su correspondiente época, y que dejarán el suelo de tu habitación embadurnado en babas, cosa que se repite nuevamente en In Rain. Los teclados propios de iglesia son patentes en todo el trayecto del disco, donde se intensifican al final de trayecto en Possaction, una obra maestra donde el ritmo militar combinado con los gritos de puro dolor y agonía dejarán a un lado toda esperanza de vida que puedas tener. Todo lo demás, es algo a descubrir, no pienso chafaros la sorpresa esta vez.

Un increíble y nada esperado regreso de una banda que te dejará bien claro por qué a día de hoy se considera banda de culto. Porque sí, incluso antes de Black Sabbath, existía música oscura. Italia es grande, amigos.



Puntuación: 10/10

lunes, marzo 21, 2011

Thomas Giles - Pulse (2011)

Conocéis a Between The Buried And Me, ¿cierto? Está muy claro que sí, directa o indirectamente, es raro que uno no los haya ni siquiera haberlos oir mencionar en la vida, es un grupo que de una manera u otra acabas descubriendo, sea para bien o para mal. Siendo una de las bandas más emblemáticas del Metalcore progresivo, y reconocidas a gran escala dentro de dicho mundo, recogiendo los elementos de bandas como Cynic y dándoles una nueva visión de éste, con resquicios de otras muchas como Dream Theater u Opeth pero llevado al mundo del Metalcore, no es de extrañar que esta banda se haya catapultado hacia la cima de lo mejor del género en todos sus aspectos, pues la increíble manera de mezclar la contundencia y mala hostia del Metalcore con la técnica compositiva y los pasajes tranquilos y jazzeros hacen de ellos una banda muy a considerar.

Sin embargo, no es extraño que dentro de un grupo, uno quiera explotar y exprimir ciertas ideas y sonidos que se ven limitados ante una banda que se aleja del concepto que quiere uno aprovechar. Y para evitar cargarte a tu propia banda intentando meter tu concepto al límite, ¿qué es lo que puedes hacer? Pues coger y lanzar un disco en solitario. Karl Sanders es un claro ejemplo de ello que ya había mencionado hace mucho tiempo atrás y el que quería sacarle el máximo partido a las influencias egipcias que presentaba sin querer afectar para nada a su grupo, Nile. Hoy, es el caso de Thomas Giles, o en otras palabras, Tommy Giles Rogers, líder, vocalista y teclista de BTBAM. Su gusto por la experimentación y continuo jugueteo con la electrónica le ha llevado a querer realizar su propio disco en solitario en el que pueda expresar su visión sin límite alguno. Pulse es el resultado de ello, lanzado bajo Metal Blade, aunque anteriormente ya había lanzado una muestra de sí con su disco Giles del 2005.

En Pulse, Tommy coge la parte más progresiva y experimental de BTBAM y la eleva a la enésima potencia a base de pasajes atmosféricos, samples electrónicos y algunos dejes rockeros que confieren al disco de mucha variación y experimentación. A primera escucha no es algo para cualquier fanático de lo extremo, y muchos pensarán que poner este disco como un referente a tener en cuenta se debe principalmente al nombre que hay detrás de éste, y que si hubiera sido lanzado por otro artista cualquiera, ni uno se habría dado cuenta de ello. Sí y no. Está claro que ya el mero hecho de ser un proyecto en solitario de Tommy hace que a uno le despierte la curiosidad, pero eso no quiere decir que vaya uno a abrazar el disco ciegamente. En este caso no es así, pues estoy seguro de que estamos ante una maravilla sonora a pesar de lo que uno se encontrará. Con mucho toque electrónico, Tommy logra un disco que recoge de todo tipo de sonidos, y que a momentos te puede sonar a puro tema de disco, como otras veces a puro BTBAM. Lo primero se puede captar desde el primer instante con su primer tema Sleep Shake, grandioso tema el cual se te pegará su pegadizo ritmo en un instante. La otra cara de la moneda se puede notar en temas como Medic, donde Tommy no se olvida de sus impactantes growls que se entrelazan con su increíble voz melodiosa que se gasta. Y junto con ello, temas como Mr. Bird, Catch & Release y Reject Falicon irán conformando este disco rico y variado en matices diversos.

Toda una caja de sorpresas que te cautivará poco a poco, y que demuestra la pericia y la mente inquieta de este hombre que siempre tiene algo bajo la manga en su perfecto plan. Tommy Giles deja bien claro por qué su grupo es tan altamente glorioso y adictivo a la misma vez, y es que sin él, esta banda se sentiría como si hubiera perdido a un familiar.



Puntuación: 9'25/10

domingo, marzo 20, 2011

Amplifier - The Octopus (2011)

En un mundo donde el progresivo está a la orden del día tanto como lo está el Post-Rock y otros géneros que han cobrado fuerza en estos últimos años, no es de extrañar que sea difícil la tarea de buscar y encontrar una banda que cumpla con los requisitos pedidos para un género como éste: personalidad, y enganche. Muchos grupos caen en el abismo del olvido desde el momento en que empieza a resultarnos cansinos, sobre todo cuando el progresivo es un concepto muy complejo y abstracto que requiere de la máxima y total atención para apreciar todos y cada uno de los elementos que lo conforma. Y si encima hablamos de un disco que dura tranquilamente las 2 horas, la concentración tiene incluso que superar los límites.

Éste es el caso de esta banda de Manchester (Inglaterra) que con su nuevo disco ha dado mucho de qué hablar, pero que mucho. Donde bandas como Porcupine Tree y Tool son los mentores y maestros supremos de la banda, estos ingleses han ido tejiendo con total precisión toda una perfecta red que atrapará a todo aquel que se descuide e intente pasarla por alto. Amplifier apuesta por la total y completa expansión del progresivo y de las expansiones sonoras hasta límites insospechados, y The Octopus es el claro ejemplo de ello, en el que viviremos continuas y múltiples experiencias que iremos sintiendo a medida que este disco vaya cobrando forma.

Antes de hablar del disco, hay una cosa que tienes que saber y a tener muy en cuenta: The Octopus no es un disco fácil, para nada. En sus más de 2 horas es posible que a muchos les acabe echando atrás y se rindan a mitad de éste, aún cuando se ha elaborado un trabajo espléndido aquí, y con temas que quedarán almacenados en la memoria de tu mente de manera inmediata. Esto no es un disco como cualquiera que escuchas y dices "pues vale, guay". Es como un reto, una prueba, que determinará si estás preparado o no para afrontar el mundo que encierra este pulpo de incontables tentáculos. Necesitarás incluso un calentamiento para empezar a reproducir el disco, pues ya digo que no estamos ante un trabajo cualquiera. En los 16 temas que encierra The Octopus, apreciaremos cantidad de elementos que escapan de nuestro entendimiento, y es posible que necesites toda tu vida (e incluso 2) para poder captar al 100% la esencia de este trabajo. Ya de entrada, está claro que la mayor parte del sonido que encierra el disco es proveniente de Porcupine Tree, pero llevado hacia otro nivel, donde los pasajes atmosféricos son recibidos en ofrenda gracias a la presencia de cierto toque propio del Space Rock.

Ya comenzando con The Runner que hace de espléndida entrada para el disco con esa atmósfera cada vez más claustrofóbica y que bebe en cierta manera de las idas de olla de Mike Patton, pronto comienza la odisea en donde seremos testigos de una infinidad de elementos que mejor me ahorro comentar aquí porque podría producir una reacción en cadena en mi propio blog ante tanta potencia acumulada que liberaría en unas palabras, y porque prefiero que descubráis las sorpresas que aguardan en The Octopus por vuestra cuenta, pero no sin dejar de mencionar hechos como la presencia de pianos, samples, teclados espaciales que te elevarán en una burbuja hasta los cielos, y que a medida que avanza el disco, se irá haciendo cada vez más patente la presencia de Tool en los temas con mayor pegada, que pueden ser Fall Of The Empire, u Oscar Night//Embryo, no sin dejar de lado maravillas en la primera mitad del disco como Interglacial Spell o Planet Of Insects.

Un disco sumamente espectacular, que bien podría haber ganado mucho si varios temas se hubieran eliminado, lo reconozco, pues aún con todo, la excesiva duración del disco hace que sea toda una aventura lanzarse contra él. Mientras esperas a ese disco de Tool que nunca llega, coge palomitas y refresco, y siéntate a disfrutar de la experiencia que te ofrecen estos chicos.



Puntuación: 9'5/10

sábado, febrero 19, 2011

My Brother The Wind - Twilight In The Crystal Cabinet (2010)

Hay ciertos discos en la vida que son más conocidos por la historia que hay detrás de ellos que por su sonido en sí, o tanto por una cosa como por otra. Un ejemplo que me viene a la cabeza de ello es el Lateralus de los omnipresentes Tool, en el cual muchos mencionan la presencia de la Secuencia de Fibonacci en el disco, de manera que, ordenando los temas en sí debidamente, mantienen una cierta continuidad en sí. Y no sólo en este disco, se ha llegado a mencionar que dicha continuidad se mantiene incluso entre los discos de la banda.

Pues bien, lo que os presento a continuación puede haceros pensar de que este disco ha tenido que tener tras de sí una alta preparación como para presentar semejante complejidad compositiva en los temas. Una vez has escuchado el disco, el sabor dulce en los labios te hace pensar sin lugar a dudas de que su trabajo es soberbio. Pero he aquí que la realidad choca con la imaginación, llegando incluso a superarla, cuando descubrimos que este disco debut de esta banda sueca formada por miembros de Anekdoten y Magnolia ha sido grabado EN TOTAL IMPROVISACIÓN. Ni ensayos, ni retoques posteriores, ni pre ni post-producción, todo completamente preparado para grabarlo una sola vez en una grabadora analógica Ampex (la clásica grabadora que la mayoría de viejos músicos conocen).

Tras esto, ¿no os dan ganas de alzaros en alto y aplaudir ante tal magistral muestra de talento y, cómo no, riesgo al tratar de lanzar un disco en el que nada está preparado más que la idea que se tiene en mente? Y seguramente no sean los primeros en haber hecho algo parecido, pero construir semejante obra sin la más mínima idea de lo que se pretende hacer instrumentalmente es lo que hace que Twilight In The Crystal Cabinet obtenga mayor rango. Pero entremos de lleno en materia y hablemos del disco en sí. Para empezar, lo que nos encontraremos en este disco es una sucesión de riffs infinitos y prolongados siguiendo los cánones del Rock progresivo setentero, pero encontrando pequeños matices del Space Rock, la psicodelia y hasta el Krautrock propio de unos Amon Düül II en donde las proyecciones espaciales están a la orden del día. No es de extrañar que temas como la colosal Karmagrinder o Death And Beyond presenten dichas basas, sin dejar de mencionar a los restantes temas como Electric Universe, donde cobran mayor fuerza en las guitarras. Bajo unos riffs completamente rockeros que te harán fregar el suelo de tus babas (atentos a la monstruosidad de riffs que se marca el bajista, para caerse de espaldas), My Brother The Wind te inducirán una dosis de paz y tranquilidad que jamás habrías experimentado, y que te teletransportará a la época de Pink Floyd y compañía.

Increíble, sencillamente increíble, y lo mejor es que uno puede tomarse buen tiempo para exprimir y saborear al límite semejante naranjada que se nos presenta. Ojalá todas las bandas pudieran mostrar semejante maestría con tan simplicidad.



Puntuación: 9'5/10

miércoles, enero 05, 2011

East Of The Wall - Ressentiment (2010)

Siempre hay algún disco que en su momento te llamó la atención, pero no la suficiente como para acordarte de éste y dedicarle el tiempo necesario para una escucha al menos. Y tras el año que lo dio a luz, finalmente decides darle esa escucha que le debías desde hace tiempo atrás. Éste es uno de esos discos con los que me ha ocurrido dicha situación, un disco que me atrajo por su cautivadora portada, pero que finalmente no vi el tiempo para prestarle la atención que se merecía... hasta ahora, que finalmente he decidido hacerlo.

Y a decir verdad, tendría que haberle dado la escucha mucho antes. East Of The Wall es una de esas bandas que se desmarcan un poco de la línea de la mayoría de grupos englobados en el Post de cualquier manera. Nacidos en Nueva Jersey, tras algún trabajo suelto por ahí trae su último disco Ressentiment, en donde bandas como Rosetta, Explosions In The Sky y demás se dan de la mano en un ejercicio de Post Rock/Post Metal único, único en el sentido de que no es sólo ésa la filosofía de la banda, pues a estos géneros le aplican una dosis de Post-Hardcore, Rock progresivo y técnico (Math Rock, en otras palabras) consiguiendo un disco variado. En este ámbito, quizás lo que más me venga a la cabeza es The Fall Of Troy, solo que con una mayor perspicacia y madurez en el sonido de la banda.

No es de extrañar este tipo de cosas con la presencia de temas como la apoteósica The Ladder, magnífica muestra de una técnica y buen hacer espléndidos, cargados de matices que engordan el tema con cada minuto, o Salieri, una muestra asombrosa de progresismo y técnica entrelazadas con ese feeling propio del Post-Metal, por no hablar de Fool's Errand, con un sonido mucho más pesado, cayendo encima tuya y partiéndote la caja torácica sin posibilidad de escape, y esa asombrosa manera de anclar la técnica tan espeluznante que profesan estos pulpos de la guitarra con la materialidad del Post-Rock hacen un trío indestructible de temas. Y esto es sólo el principio. Luego, a medida que avanza, Ressentiment se va volviendo cada vez más relajado y pausado, sin dejar de lado las idas de olla tan suculentas de la banda.

Pero, como con todo, tiene un pero... su excesiva duración. Al igual que pasara en su momento con Run Thick In The Night de U.S. Christmas, la larga duración del disco puede resultar una tarea ardua para su digestión, y es que estamos hablando de 13 temas, unos más largos que otros, pero que, conociendo cómo se las gasta este tipo de música, puede convertirse en una cuesta arriba para más de uno. Una lástima en ese sentido, y que podría haberse contrarrestado eliminando algunos temas que podrían haberse usado para material posterior (de entre todos los temas, 4 de ellos pertenecen a la demo del proyecto paralelo de la banda, Biclops). Sin embargo, es cuestión de dedicarle tiempo para poder hacerle un hueco a este disco, que es un auténtico orbe lanzado a velocidad de vértigo contra las cuatro paredes de tu habitación, retumbando en tu cabeza cada vez más fuerte, pero dejando tras de sí un mar de melodías hermosas.

A veces no es necesario irse a las estrellas para encontrar algo brillante. En nuestro planeta lo tenemos, y Ressentiment es una de esas maravillas que desprende nuestra tierra. Nunca es tarde si la escucha es buena.



Puntuación: 8'75/10

miércoles, diciembre 22, 2010

Consecration - .avi (2010)

Hacía mucho que no escuchaba algo tan fresco y encantador como lo que hoy muestro en comunidad. ¿Os podéis imaginar casi todas las variantes del Rock en un solo disco? Pues básicamente es lo que vamos a encontrarnos aquí, un álbum cargado de tantos matices que se escapan de nuestra conciencia y entendimiento. Pues lo de estos chicos provenientes de Serbia no está al alcance de muchos, desprendiendo una maestría por todos lados implacable y dispuesto a hacernos sudar a base de varios caminos, como si de un laberinto dividido en sectores se tratara.

Consecration se forma en el año 2000, conocidos en un principio como The Lack Of Motivation. No tardarían mucho en cambiar su nombre al actual, y tras par de demos y un disco en directo, lanzan su debut Aux, cargado de un potencial inigualable. Ahora, la banda lanza su segundo disco, .avi, que bien podría ser la perfección de la banda, pues son tal la cantidad de elementos, pasajes, atmósferas y riffs que presenta, que a uno le cuesta pensar si esto está hecho realmente por alguien humano. Un disco en donde lo mejor del Stoner Rock, Space Rock, Progressive Rock y hasta el Post-Rock se dan de la mano para crear algo único, excepcional. Ya con Aligator te haces una pequeña idea de lo que nos concierne, en donde se entremezclan unos riffs puramente Stoner de sonido gordo como si unos Down se hubieran apaciguado con un progresismo y unas transiciones propias del Space que bañan al tema de una riqueza compositiva totalmente cautivadora, todo aderezado con esa increíble voz que desprende Danilo Nikodinovski de sus cuerdas vocales.

Acompañando a Aligator, se presenta el tema homónimo, .avi, el cual pasa del Stoner más grandilocuente al propio Post-Rock más triste y sentimental, cargado con ciertos viajes espaciales propios del Space Rock, y que confieren a este tema de un sentimiento que muy pocos grupos pueden desprender con tanta facilidad y eficacia como éstos. Incluso en los últimos minutos del tema se pueden entrever unos resquicios bastante distinguibles del Post-Metal, como si de unos Isis resucitados se trataran.

Un interludio en medio cortesía del tema Cisterna, y pasamos nuevamente a los sonidos gordos del Stoner con Somna, pero esta vez acompañados en mayor presencia del Post-Rock que hacen de este tema peculiar, bien sea por esas guitarras pesadas, bien sea por esas atmósferas cristalinas que confieren al tema nuevamente de una fuerza enorme.

A medida que avanza el disco, la faceta Stoner de la banda va desapareciendo, y en su lugar se va haciendo más notoria la presencia del Post-Rock y el Space Rock. Así podemos notarlo cada vez más hasta que llegamos a Idiot Glee, con ese espeluznante comienzo con un grito desgarrador y sus consiguientes riffs cargados de una oscuridad que a primera vista uno no se esperaría en ningún momento, seguido de unas voces cavernosas que chocan, pues uno no se esperaría tal llegada de potencial en ese momento, un Post-Metal furioso y cargante capaz de derrumbarte si te descuidas, seguidos de esos efectos sonoros que alimentan la oscuridad de este tema. Una especie de Lair Of The Minotaur a su manera, asombroso, que son entrecortados con unas notas chirriantes que ponen en tensión hasta la mismísima muerte. Pero finalmente llegamos a la recta final con Djavo Nije Urban, y somos testigos de una nueva mutación de la banda en la que Red Sparowes y God Is An Astronaut se adueñan de este tema, aliviando los corazones, trayendo paz y tranquilidad tras una tormenta. Porque, como bien sabemos, después de la tempestad, llega la calma.

Un disco que lo tiene todo: complejidad, maestría, variedad... y que tristemente será ninguneado, tal vez por pertenecer al sector más underground, tal vez por proceder de un país en donde este tipo de música nunca se ha llegado a hacer notar. Pero tiempo al tiempo, esta banda puede hacerse un hueco dentro de sus lares. Y que así sea.



Puntuación: 10/10

jueves, septiembre 23, 2010

U.S. Christmas - Run Thick In The Night (2010)

Hace poco, allá por Mayo, lanzaban desde Neurot Recordings un Split formado por Minsk, Harvestman y los aquí presentes, rindiendo homenaje a la mítica banda de Space Rock Hawkwind. Aunque no haya escuchado dicho split (nunca he sido muy partidario de éstos, a pesar de tener en mi colección uno), me llamó enormemente la atención esta banda: U.S. Christmas. Su sonido se anclaba en un Space Rock muy psicodélico y serio, bastante alejado del de Hawkwind, que a pesar de su abanico de sonidos espectrales y LSDeicos, mantenía un cierto toque de "alegría".

Su disco Eat The Low Dogs me impactó bastante, mostraban una maestría en el sonido espacial que no había presenciado nunca en cualquier otra banda. Con una personalidad pasmosa, se ganaron mi voto de confianza, depositada en este nuevo trabajo que nos traen bajo el brazo desde Carolina del Norte (Estados Unidos). Run Thick In The Night no sólo reafirma lo escuchado en su disco predecesor, sino que lo refuerza y lo potencia hasta la enésima potencia, dando de sí un disco alucinante, y que te hará las tardes más amenas y agradables (en cierto aspecto), una vez más, bajo el sello de los Neurosis.

U.S. Christmas vuelven a hacer gala del Space Rock más espacial jamás escuchado, y aunque Eat The Low Dogs ya mostraba un brebaje cargado de esoterismo astral, con este nuevo disco han aumentado más todavía si cabe este sonido, y han tirado del progresismo en diversos momentos. Incluso podríamos decir que muestran algún resquicio propio del Post-Metal y el Doom. No hay más que escuchar temas como In The Night o Fonta Flora, la primera un tema gordísimo de 13 minutos en donde te darán un billete hacia La Luna a base de unos riffs y unas notas que se extienden hasta límites insospechados, y con un sonido como si de los Minsk hasta arriba de mierda se trataran. Pero sin embargo, estos elementos son meros momentos puntuales, y que se disipan a medida que avanza el disco hacia un sonido cada vez más setentero. Por si fuera poco, el trabajo de Meghan Mulhearn al violín y a las voces femeninas en momentos del disco como Ephraim In The Stars confieren al disco de más personalidad si cabe, mostrando un cuerpo a la música de los estadounidenses más grandilocuente aún.

Lo mejor de todo Run Thick In The Night, es que todos y cada uno de los temas destacan por sí mismos, y están organizados por todo el disco de manera que se haga variado. Prueba de ello es al comienzo de éste, comenzando con el ya mencionado In The Night con un sonido lento, pero marcado, y pasando a Wolf On Anareta, que cobra mucha más fuerza en su sonido con unos riffs demoledores y que se grabarán en tu cabeza como si de un CD se tratara tu cerebro, pasando a Fire Is Sleeping, con una melancolía que te hará un nudo en la garganta, propia de un forastero ya tocado por los años que le pesan, caminando sin rumbo hacia un horizonte que arde en el atardecer. Un auténtico trío, prueba suficiente para darle al menos una escucha a esto.


Si hay un inconveniente al que hay que buscarle al disco, es que la cantidad de temas que presenta pueden hacer que se le atragante a más de uno éste. Tampoco es que sean una banda fácil de asimilar, pero estoy seguro que a partir de la segunda escucha lo tendréis más fácil para aceptar la grandiosidad de la que puede presumir este disco.

Hawkwind puede estar orgulloso de estos chicos, sin duda.



Puntuación: 9/10

miércoles, septiembre 22, 2010

Crippled Black Phoenix - 200 Tons Of Bad Luck (2009)

Joder, es increíble la cantidad de nuevos discos que han salido (o están por salir) de bandas enormes en esta última semana. Casi diría que se han puesto todos de acuerdo para bombardearnos con sorpresas y que babeemos cual hienas. La gran mayoría de bloggers han corrido como locos para subir y publicar estos lanzamientos recién salidos del horno, incluso antes de su salida prevista. Pero aquí uno va a su ritmo, sin sobresaltos, con sus ideas puestas ya para el blog de aquí al fin de esta semana. Una de ellas que tenía en mente desde hace bastante tiempo es este disco, después de su reciente lanzamiento de la banda del nuevo I, Vigilante, un gran disco pero que no llega a la altura de su predecesor, que dejó el listón muy alto.

Por si alguien no conoce Crippled Black Phoenix, he de deciros que no estamos ante una banda cualquiera, no. Estamos ante un un supergrupo, como si de un cyborg avanzado se tratara, quitando el hipo, el hambre y la sed (y el sueño si tienes a estas horas), porque este grupo ha sido formado por nada más y nada menos que por el increíble dúo de:

Justin Greaves (ex-Electric Wizard, Iron Monkey, Teeth Of Lions Rule The Divine)
Dominic Aitchison (Mogwai)

Dos auténticos pesos pesados en sus propios mundos y que se han fusionado en uno solo dando lugar a un nuevo ser de increíble poder y dudoso límite. Y aunque Dominic Aitchison haya dejado ya la banda, todo el peso de éste ha recaído siempre en Justin Greaves, quien ha hecho que la banda haya estado constantemente en una fluctuación de miembros yendo y viniendo de éste para poder conseguir el sonido que siempre ha deseado extraer y obtener de las entrañas más profundas de lo que es su mente, una mente inquietante por lo que podemos apreciar.

Con una portada noble, bizarra y bella a la misma vez, 200 Tons Of Bad Luck se autoproclama el mejor disco de la banda, donde todos los deseos de Justin se hacen realidad en un disco que recoge el Post-Rock y el Rock progresivo en sí en una variedad de elementos Pinkfloydescos y setenteros, cargados de mucha experimentación y sonidos ambientales minimalistas y de corte clásico que hacen del disco embellecedor y único.

200 Tons Of Bad Luck te hará sentir como un cowboy solitario y desorientado, que cabalga a paso triste a lomos de su caballo apacible en busca de la razón del vivir y existir entre mares de desierto. Y si no lo crees, no tienes más que darle una escucha a Burnt Reynolds, propia de la BSO de una película de vaqueros. Lenta y seria se va adentrando en tu mente a medida que avanza, dejando tras de sí a una mujer en sollozos en medio de una atracción de feria. Esto ya muestra de por sí el toque clásico que presenta el disco, y en el cual hará hincapié numerosas veces, ya sea con temas como Littlestep o Whissendine, en la onda de la anterior Burnt Reynolds, con ese toque de Folk Rock y Country tristón propio de un Johnny Cash resucitado y rejuvenecido, o 444, donde se nota la mayor faceta de Mogwai, con un sonido más Post-Rockero, pero con la presencia de un sonido desértico, y sin necesidad de la presencia de Stoner Rock alguno. Eso, o temas familiares y joviales como A Hymn For A Lost Soul, propio de un coro navideño con ese piano acompañado de todas esas voces.

Pero oh, si hay un tema por el que vale la pena escuchar este disco entero, es por ese monstruo formado por el trío de Time Of Ye Life, Born For Nothing y Paranoid Arm Of Narcoleptic Empire en un solo tema de 18 minutos que te conducirá a una sucesión de emociones únicas, comenzando por los recitales de una voz que más tarde dará paso a la segunda y mejor parte de este tema que se basa en un Post-Rock emocional en donde un violonchelo nutre el tema de una melodía con la que si no eres cuidadoso, puede llegar a herirte sentimentalmente, y que termina con una transición progresiva única que te hará levantarte y aplaudir frente al ordenador como un idiota.

Todo eso, acompañado de banjos, pianos, teclados e incluso dobros entre otros, confieren al disco de un alma capaz de atrapar al menos pintado en su genialidad compositiva, instrumental y conceptual. En todos los sentidos, vamos. Es posible que resulte a cansar un poco al final porque se pueda repetir un poco, pero nada que no solucione un par de escuchas más para captar toda la esencia de 200 Tons Of Bad Luck.

Uno de los discos mejores elaborados del año anterior. Crippled Black Phoenix es una de esas bandas sólo comparables a sí mismas, nadie puede llegar a hacer lo que hacen éstos, ni llegar a la creatividad e imaginación como la que tiene Justin Greaves. Y olé por tener semejante imaginación.



Puntuación: 9'75/10

martes, agosto 31, 2010

Antimatter - Planetary Confinement (2005)

¿Quién no conoce a Anathema a estas alturas de la vida? Una de las bandas más grandes de la historia del Metal y el Rock hasta nuestros días, pasando del Death/Doom más infernal al Rock progresivo más melódico jamás visto, pilares del Rock y Metal gótico junto con otros como Paradise Lost o Type O Negative... Siempre ha sido una banda que me ha llenado, de una manera u otra. Su música, sus letras, penetran en tu piel y atraviesan tu alma como espada forjada se tratase. Muchos han sido los que han pasado por esta banda, y muchos las que la han dejado. Uno de los miembros más conocidos de ésta es sin duda Duncan Patterson, antiguo bajista de la banda, y uno de los principales compositores de ésta, facturando auténticos discos de culto como The Silent Enigma y la maravillosa Alternative 4.

Allá por 1998, todo eso quedó atrás, Duncan Patterson abandonaba la banda y se centraba en un nuevo proyecto único: Antimatter. Explotando su faceta más ambiental de Anathema, Duncan crea la banda junto con Mick Moss y comienza a moldear dicha faceta, jugando con elementos del Trip Hop y el gótico que se hacen evidentes en sus dos primeras obras, Saviour y Lights Out.

Sin embargo, en 2005 lanzan su tercer disco, Planetary Confinement, suponiendo un cambio no sólo en el sonido, sino en la banda en sí, ya que sería el último trabajo de Duncan Patterson antes de volver a correr libre y dejar la banda a manos de Mick Moss. Y no sólo hablo de éste por este punto de inflexión, sino porque es un disco que me transmite emociones que ni siquiera los propios Anathema llegan a alcanzar de transmitirme. Planetary Confinement es un viaje hacia la desolación y la tristeza, un frondoso lago de melodías únicas que demuestran el poder compositivo de Duncan. Pero no sólo eso, Mick Moss también demuestra su poderío en cuanto a composición, y es que la peculiaridad de este disco se encuentra en que fue creado a medias... entre Inglaterra e Irlanda. Así es, la mitad de las canciones que encierra Planetary Confinement fueron compuestas por Mick Moss en Inglaterra, mientras que la otra mitad fueron creadas por Duncan Patterson en Irlanda (excepto Mr. White), terminando en una amalgama de los temas que se hace bastante evidente por una cosa: la voz. Y es que el disco ha sido creado y elegido los temas de manera que se alternen los temas de Mick Moss en donde hace acto de su voz dulce y melancólica con los temas creados por Duncan que son reconocibles por la voz femenina de Amélie Festa. Sin embargo, tanto unos como otros tienen algo en común, y lo que supone el cambio de sonido del disco de sus predecesores: la acústica, y es que todos los temas están más centrados en la composición acústica, haciendo de esta manera unos Anathema pero mucho más suavizados.

Por supuesto en la instrumentación también es notoria el cambio en la composición de unos y otros, y mientras que en los temas de Mick Moss predominan las melodías realizadas por violines (hermosas, por cierto), las de Duncan Patterson se basan más en los pianos y los teclados, en las atmósferas esotéricas, y en el uso de otros instrumentos poco usuales en ellos como el djembe (o tam-tam de toda la vida) que se puede escuchar en Line Of Fire por ejemplo.

Temas como The Weight Of The World, Legions o la increíble Eternity Part 24 que roza el Dark Ambient con esas atmósferas tan siniestras, te harán sucumbir y mecer cual niño en la cuna, hará que te preguntes por qué estás aquí, y cuando termine, te sentirás desorientado, como si hubieras despertado de un sueño extraño, en el cual has descubierto la esencia de la vida. Un disco que te hará vivir una experiencia casi extra-sensorial, como si de un fenómeno se tratase. Eso es Antimatter, y eso es el poder de alguien como Duncan cuando se junta con músicos prestigiosos.



Puntuación: 9'75/10

sábado, agosto 28, 2010

Antigua & Barbuda - Try Future (2009)

Hay veces que uno no sabe qué elegir para guiarse y escuchar algo de música nueva: blogs, Last.FM, foros... pero siempre habrá algo que te impresione de alguna manera u otra, siempre encontrarás algo que te llamará la atención. También se puede dar el caso contrario, que sea eso lo que te encuentre a ti. Hace poco, un amigo compartió conmigo algunos temas por Spotify, exactamente 3, uno de los míticos Black Flag, y otros que nunca había oído mencionar: Antigua & Barbuda. El nombre me resultó bastante peculiar, le di una escucha... y me quedé simplemente petrificado, me encontraba ante toda una maravilla. Y no la había descubierto yo, me descubrió esta a mí, a través de este amigo que os comento. Y he aquí que me hallo dispuesto a mostraros a aquellos quienes no los conozcan a un grupo simplemente increíble.

Lo primero es lo primero, esta banda no va a dejar indiferente a nadie, y es que el sonido de estos patriotas españoles es tan extraño, que necesitarás más de una escucha para poder asimilarlo en todo su esplendor. Antigua & Barbuda se forma en Pamplona, Navarra, en el año 2004. Originalmente llamados Qwer, lanzan bajo este nombre su primer EP, Ombligo Chronicles. Años más tarde, y con el nombre que mantienen ahora, lanzan su siguiente EP La Pirámide Invertida, para un año después presentarnos esta colosal obra maesta: Try Future.

Antigua & Barbuda es una banda muuuuy difícil de clasificar. Sentando las bases, podríamos decir que la banda se apoya en el Rock progresivo. Pero es que a éste le añaden tantos elementos diversos e influencias de varios géneros, que logran moldear algo nunca escuchado antes, al menos para mí. Desde el Post-Hardcore, hasta pasando por el Black Metal (sí, lo que leéis), jugando con algunas atmósferas logradas por unos sintetizadores que le dan un toque muy Electrónico e incluso Trip-Hop al asunto. Un monstruo abominable y atrayente a la misma vez, capaz de mantenerte pegado a la silla durante todo el trayecto que supone Try Future.

Comenzando con una intro esotérica, como si de un tránsito a través de un agujero de gusano se tratara, comienza el disco directamente con el tema homónimo Try Future, que va mostrando constantes cambios de ritmo, mientras la voz que por momentos recuerda a la de Cedric pero cargado de ácido hasta las cejas. Aquí es donde empezamos a notar esa pequeña influencia del Post-Hardcore y el Black Metal, pero de manera que suene fresco y personal, no en un cliché repetitivo de dichos géneros. Cerrando con una atmósfera completamente electrónica, pasamos de éste a Cave Dweller, con un sonido muy grueso, propio del Post-Metal e incluso del Sludge, y que se va condensando en un torbellino de riffs, cambios de ritmo y demás que no dejarán darte siquiera un respiro, lanzándote despedido por los aires ante tal muralla sonora.

Zombie Bural se presenta como un tema instrumental, sin voces, y con ambientes y pasajes desconcertantes y oscuros entremezclados con una base de pura electrónica que se cubre con varias capas de atmósferas, y que dan paso a Embers, uno de los mejores temas del disco y donde se hace totalmente clara la influencia del Black Metal, sobre todo al principio con ese ritmo rápido y machacante de la batería propio del género. En esta ocasión, la voz se ve acompañada por otra más estridente y rasgada, pero sin llegar a la exageración. De repente, todo ese impacto que supone el tema se corta abruptamente para dar paso a una entonación de sintetizador propia de una iglesia, y que da nuevamente paso a otro estallido sonoro, y que cierra con una melodía nuevamente inquietante.

Pasamos a Traitor. Su sonido se condensa en riffs mucho más marcados, sin dejar de lado ese sonido tan peculiar que presenta la banda. Un tema que te hará subir y bajar como si estuvieras recorriendo montañas a la velocidad del sonido. De repente, la voz se vuelve más rasposa, propia del Hardcore, mientras las melodías se amontonan cual copos de nieve en el suelo.

Science Parade comienza con un sonido propio de la época medieval, que anuncia la marcha final de algo que ha firmado su propia muerte. Más cercano al Post-Metal, Science Parade muestra un cuerpo incluso mayor que todos los anteriores temas nombrados, donde la cantidad de pasajes y texturas es tal, que puede que nos resulte imposible para una banda como ésta, y que está hecha por auténticos expertos profesionales de la música.

Y finalmente llegamos a la meta con The Next World Master Will Carry My Blood, el cual presenta un ritmo y riffs más propios del Hardcore, acelerados, capaces de cortar cual hoja de espada, y que va desacelerando a medida que avanza el tema.

Un disco único, nuevo, innovador, sobre todo por esa producción que le otorga ese sonido tan extraño, pero que presenta una pega: las voces, que no se consiguen apreciar del todo al verse engullidas por el sonido del resto de instrumentos, siendo un pequeño punto en su contra. Pero, por todo lo demás, está claro que nos encontramos ante algo poco usual, y más todavía en nuestras fronteras.

Puntuación: 9'25/10

martes, agosto 17, 2010

Island - Island (2010)

Que me encontraba ante un disco redondo, estaba claro, había algo en él que me decía que así lo sería. Que iba a ser más grande de lo que yo me esperaba, eso sí que no estaba claro porque, como ya he dicho, no me lo esperaba. Atrayéndome enormemente por la portada (ilustración llamada Man With Cattle creado por Zeng Mi), me encuentro ante un disco que resuma elegancia por los cuatro costados.

Island no es una banda novata cualquiera, no. Formada en 2003 al norte de Alemania, el grupo se crea a partir de todos y cada uno de los miembros de Valborg, banda de Death Metal progresivo interesante y que tiene esa pequeña joya que es Glorification Of Pain. Después de dos EP's, un recopilatorio e incontables demos, la banda lanza su primer álbum en sí, bajo el mismo título de la banda, lanzado bajo Vendlus Records (quienes ya editaron en su momento el majestuoso Diadem Of 12 Stars de Wolves In The Throne Room) y masterizado por Tom Kvalsvoll (ex-Nocturnal Breed).

¿Y qué nos vamos a encontrar en Island? Muy sencillo, un sonido noble y celestial asentado en un Death Metal con mucha influencia del Rock progresivo, con pasajes frondosos, voces limpias, piezas acústicas y cosas interesantes como la presencia de contrabajo en esta obra. Como si de unos Opeth en gracia se trataran, estos alemanes nos harán entrar en un lugar profundo del que muy difícilmente podremos salir, mas que nada porque no querremos salir de éste.

Para que sirva de precedente, Jukai es el primer tema con el que arranca este disco, diez minutos de soberbia musical en donde una vastísima composición hará gala de varios pasajes que nos irá haciendo adentrar cada vez más en el bosque que conforma Island. Y como si Mikael Akerfeldt y sus chicos irrumpieran en los instrumentos, la influencia de Opeth se va haciendo cada vez más notoria. Esto se dislumbra fácilmente con temas como Waterside y Nadir, que nos harán recordar al Morningrise o al Still Life de los suecos. Por supuesto, y al igual que sus congéneres suecos, Island tiene sus ramalazos propios del Death. Prueba de ello es Origin, que muestra una furia y fiereza sin igual y esos graves de Florian Toyka que harían enorgullecer al propio Mikael. Finalmente el disco cierra con Sol, tema más que digno para cerrar una maravilla como ésta, sobre todo con ese final cristalino.

Un señor discazo digno para una tarde fría y nublosa. Mientras esperas por lo próximo de Opeth, vete relamiéndote con este disco. No te defraudará.



Puntuación: 8'75/10

viernes, agosto 06, 2010

Black Mountain - In The Future (2008)

Uf, vaya cansancio después de ayer haber estado en El Gigantazo, restaurante que destaca por sus platos enormes: croissants de 50 cms, sandwichs gigantescos y hamburguesas monstruosas. Y aunque sé que no pude terminarme mi hamburguesa entera (aún conservo algo de ésta en la nevera), me ha dejado completamente noqueado junto con el haber pasado toda la noche de juerga con amigos.

Así que hoy es un día de relax, y qué mejor para ello que algo de estos canadienses, los cuales es una gran oportunidad hablar de ellos sobre todo por la llegada próxima de su nuevo disco Wilderness Heart en Septiembre. Black Mountain nace en Vancouver (Canadá) cuando un cierto número de artistas de un ampliedad grande como pintura, teatro y demás llamado Black Mountain Army deciden crear la banda. El resultado es un Rock que te hará viajar hacia el pasado, concretamente a los 70's, con reminiscencias claras de bandas como Pink Floyd y Led Zeppelin, sobre todo de estos últimos. Rock psicodélico con cierto toque de Indie que te hará mecer en un sueño para siempre.

Música que relajará tus músculos, mente y alma mediante un ejercicio de trance sonoro. In The Future es el último disco que han sacado hasta la llegada inminente de su próximo disco, y que demuestra un potencial y una masa condensada y perfecta que muy pocos grupos pueden llegar a alcanzar. No es de extrañar que uno acabe maravillado ante auténticas piezas como Stormy High con ese toque Black Sabbathero, ese toque de balada Country que muestran en Angels, el asombroso transcurso de Tyrants con ese progresismo propio de King Crimson, con esa voz femenina dulce y emotiva de Amber Webber, ese toque oriental en los teclados de Wucan cercano a Uriah Heep, ese cabalgue de caballo que presenta Queens Will Play, con esos pequeños cantos celestiales de fondo y que te harán sentir todo un llanero solitario cruzando los cañores de las más espesas tierras a lomos de tu fornido animal, por no hablar de los toques de Space Rock en temas como Bright Lights, tema de más de 15 minutos con una pasmosa ejecución, progresismo y sonido estelar que te hará alzar las manos y moverte al son de la música tranquila y relajadora que evoca este tema, por no hablar del ritmo enganchante que presenta Evil Ways.

Me gustaría explayarme más con este disco, pero lo cierto es que hoy me siento bastante cansado mentalmente como para hacer esfuerzos titánicos, aparte de que es un disco que hay que escuchar, apreciar, saborear cada minuto de su metraje y cada elemento, pasaje y arreglo que presenta. Te aseguro que no te defraudará. A nadie puede defraudarle algo que suena tan setentero.



Puntuación: 9'75/10

jueves, agosto 05, 2010

The Mars Volta - Frances The Mute (2005)

Hay músicos que desde sus pinitos en el mundo de éste, uno sabe que son auténticos prodigios, músicos de alta categoría y que llegarán muy lejos. Caso del de Omar Rodríguez-López, hombre que ha demostrado una multifaceta como pocas, una maestría en todos los ámbitos y un dominio que muchos envidiarían. Pero por supuesto, no sería lo que es gracias a los que le rodean.

Volvamos un poco hacia atrás: 1993, nace At The Drive-In, una de las bandas de mayor repercusión dentro del Post-Hardcore, y que a día de hoy lo sigue siendo tras su desaparición. Una banda que aunaba una música marchosa y emotiva a partes iguales, con esos estribillos y ese vozarrón que es el de Cedric Bixler-Zavala. En 2000 se despiden con su último disco, Relationship Of Command, un disco que pasaría a la historia, con auténticos himnos de ellos como One Armed Scissor (no me cansaré nunca de esta canción).

Ahora miremos hacia la otra cara de Omar y Cedric: De Facto, banda en la que recogían elementos diversos como Reggae, Jazz, Fusión, Electrónica, ritmos latinos y demás. En 2001, y tras haberse disuelto At The Drive-In, Omar decide coger a Cedric, y con la experiencia y las influencias de De Facto, y junto a Isaiah Ikey Owens de la misma banda, decidieron hacer un grupo único y personal que traspasara fronteras: The Mars Volta.

Y a día de hoy, The Mars Volta es el proyecto mejor conocido de este dúo a nivel mundial. Y con razón, porque lo que manifiestan en esta banda es algo que está al alcance de muy pocos, un sonido y una música universal, que recoge todo lo que este mundo ha dado y lo condensa en un núcleo fuerte y poderoso, en una cápsula reforzada. Podría decir la cantidad de influencias que presentan y me aburriría, porque es tal la cantidad de géneros de los que beben, que se le hace grande hasta a ellos mismos. Pero generalmente podríamos decir que es Rock progresivo psicodélico, por lo que algunos han llegado a denominarlos los Pink Floyd del nuevo siglo. Nuevamente, con toda la razón.

Frances The Mute es el disco del que hablaré, no sólo por ser mi preferido, sino por ser el más enriquecido, complejo y, en definitiva, fabuloso de toda su discografía. Con una cantidad desorbitada de elementos, pasajes, texturas, instrumentos y demás, Frances The Mute se convierte en toda una obra de arte de museo del Cubismo, de ésas que haces nuevas apreciaciones y descubres nuevas cosas en sus elementos con cada escucha, cosas que se te pasaron desapercibidas la primera vez. Además, si hay otra cosa en la que destaca este disco, es en la cantidad abrumadora de colaboraciones que presenta, sobre todo con John Frusciante (miembro de Red Hot Chilli Peppers y que ya conoce de cerca a Omar y Cedric por haber estado en De Facto), Flea (de RHCP también y quien ya había ayudado en la grabación del anterior De-Loused In The Comatorium) y Marcel Rodríguez-López, hermano menor de Omar.

5 temas en un disco denso como la vida misma. No podrás resistirte a Cygnus... Vismund Cygnus, primer tema que ya empieza con mucha fuerza con esas delicadas notas que arrancan en un ritmo desenfrenado y la poderosa voz de Cedric (sigo apoyándome en el hecho de que este hombre tiene una de las voces más emotivas que me haya echado en cara nunca), haciendo lo que le sale de los huevos con ella, completamente alocado. Esos increíbles pasajes que presenta a mitad de éste, y la psicodelia de la que hace gala en los últimos minutos en lo que parece una fuerte discusión de pareja. Tampoco podrás escapar de The Widow, tema delicado con esa psicodelia tan enfermiza, esa trompeta de Flea surgiendo tímidamente, o la posterior archi-conocida L'Via L'Viaquez, con esos ritmos latinos, esos solos sello de John Frusciante, ese clarinete junto con los trombones, esa voz melódica, dulce y suave de Cedric junto con sus arranques posteriores.

No te librarás tan fácilmente de Miranda, That Ghost Just Isn't Holy Anymore, con ese piano y esos cellos y violines que te harán entrar en un éxtasis profundo y eterno. O Cassandra Gemini, oh, Cassandra Gemini, el súmmum que encierra el disco, todo lo anteriormente escuchado elevado a la enésima potencia en más de media hora de puro espectáculo sonoro: Cedric con su voz distorsionada, pianos, violines, trombones, trompetas, saxofones, tubas, flautas, y sobre todo la maestría de Omar en esa progresión pasmosa del tema, una labor gloriosa a la guitarra, todo aunado en grandes dosis de LSD sonoro que te harán volar hacia lugares inhóspitos. Un tema al que tendréis que dedicarle mucho tiempo y ganas para apreciar todas sus facetas y distinguir todos los elementos que presenta.

Simplemente grandioso, y puedo morirme y sé que no será suficiente para elogiar lo que tenemos aquí presente. Gracias, por existir en la misma época que ustedes.



Puntuación: 10/10