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viernes, diciembre 09, 2011

Fleshpress - Acid Mouth Strangulation (2011)

Después de todo este tiempo en busca y captura escuchando cualquier cosa que me hiciera más ameno el mes, lo cierto es que volver a saborear cosas que resulten grises y amargas al entendimiento humano es hasta un agradecimiento, por un momento empezaba a olvidar qué se siente al escuchar algo que te encoge el corazón y te corta la sangre como un veneno que se extiende de forma apacigua por todo el sistema.

Y después de degustar lo nuevo de Leviathan, hoy es momento de dar paso a lo nuevo de esta banda finés liderada por nada menos que Mikko Aspa, miembro de los colosales Deathspell Omega y de su otro proyecto Clandestine Blaze. Fleshpress (cuyo nombre toma del tema que encierra el disco Dismal de los clásicos Grief) llevan desde 1998 dando guerra, una guerra santa oscura que se manifiesta a través de tránsitos lúgubres y decadentes del Sludge y el Doom Metal aderezados con la frialdad del Black Metal, influencias claras de la mente de Mikko que ha cosechado gracias a sus proyectos más conocidos.

Así pues, Acid Mouth Strangulation nos induce una dosis de pura misantropía como la que proclaman en la propia banda a través de un sonido crudo y andrajoso que se va extendiendo con su propia sombra hasta cubrir todo rastro de luz y sumergirte en la más absoluta desesperación. Esto ayuda ante todo su clara influencia del Black Metal, que hace de Fleshpress algo propio dentro de lo ya conocido para los que se arrastran por estos lares comúnmente. Abriendo paso con Glass Trails, desde el primer instante uno se percata de que esto no es una broma, y que realmente te sentirás estar visitando tu lado más siniestro y el de la propia vida, merced a una atmósfera sobrecogedora que te helará hasta los huesos sin mediación. Su comienzo completamente desolador, como si de una casa vieja y abandonada de la que se han contado mil historias de fantasmas se tratara, se nos presenta como un auténtico viaje hacia lo desconocido, hasta que más allá de la mitad del tema comienza a salir a la superficie y a volverse cada vez más alterado gracias al trabajo de las guitarras (que, no sé ustedes, pero a mí me recuerdan un poco a Mastodon... curioso). A partir de aquí, la voz hace acto de presencia y empieza a hacerse más notorio el peso del Sludge en sus bases y su sonido, pero siempre desde una perspectiva brutalmente aplastante.

Tras éste comienza Copper Eye, el cual empieza con la premisa de los elementos más Sludge, con unos riffs mastodónticos (valga la redundancia, pues de alguna manera este trabajo encierra mucho de ellos, será que a día de hoy está todo relacionado) pero pasado por un lavado de cerebro y con el odio inducido en sus mentes, pues tranquilamente pasan de la auténtica ira a la melancolía más negra, para acto seguido volver a arrasar con todo a su paso.

Y finalmente cierra con Oblivion Persistent, tema en el que se aprecia claramente la influencia de los Deathspell Omega más tenebrosos, gracias a unas notas de melodía oscura que convierten estos casi 20 minutos de duración en una auténtica pesadilla que vivimos en nuestro interior día a día, y que va mutando poco a poco hacia otros caminos cada vez más angostos y claustrofóbicos, terminando finalmente en un frenesí donde todo esto se endurece a través de unos riffs aplastantes, que hacen estremecer hasta a los mismísimos demonios a varios metros bajo tierra, con un estallido final que advierte del fin de su travesía.

Sangre, sudor y lágrimas son lo que derrama este trabajo que te hará convertir tu sonrisa de felicidad en una expresión de puro odio hacia todo. Fleshpress será la razón que te llevará a despreciarlo todo.



Puntuación: 9/10

miércoles, noviembre 09, 2011

Antipope - House Of Harlot (2011)

Ésta puede que sea la primera vez que hable sobre un disco que, en mi opinión, está por debajo de la media de lo esperado, bastante. Lo cierto es que para uno no es fácil hablar sobre un disco que te ha dado más impresiones negativas que positivas y tener que mostrárselo al grupo/sello en cuestión, pero si tuviera que elegir entre eso o tener que alabar un trabajo que para nada me ha resultado glorioso, prefiero no tener que engañarme a mí mismo y optar por lo primero.

El caso ha recaído en el inminente nuevo trabajo de esta banda de Finlandia, que verá la luz el 30 de Noviembre de este mismo año. A sólo un año de su anterior trabajo Desert, Antipope lanza su nuevo disco House Of Harlot a través de Violent Journey Records con el fin de ir labrándose un hueco dentro de la creciente escena del Metal, aunque no del modo que uno esperaba.

Antipope se muestra como una banda que, a decir verdad, parece que no tiene muy claro lo que quieren hacer realmente, pues House Of Harlot es un compendio entre el Gothic Metal más arraigado al Doom Metal, el Heavy Metal, y hasta el Industrial, adquiriendo así un sonido bastante similar al de grupos como, por ejemplo, Subway To Sally. Sin embargo, el mayor problema que uno puede presenciar en Antipope es que da la sensación de que se muestran faltos de personalidad, queriendo tocar muchos elementos en un mismo álbum pero sin tener bien claro qué dirección toman exactamente, hasta cierto punto de que temas como el que dan nombre al disco difieren mucho de otros como Rapeman, dando la sensación de que estamos escuchando a una banda distinta en todo momento, sin tener un toque distintivo que se muestre patente en todo momento.

Comenzando con el propio House Of Harlot, uno de los aspectos que hacen que el trabajo pierda considerablemente calidad es en la voz, resultando bastante monótona y muy pobre, sobre todo en cuanto a agudos se refiere, y forzando mucho los cambios de registro, si bien cuando se vuelve más fiera mejora un poco, como en The Carnal Ritual Of Self-Asphyxiation. Los instrumentos se muestran correctos, aunque la composición también resulta muy simple, conteniendo temas muy básicos, de ritmos y riffs típicos dentro de los sonidos por los que se mueven estos fineses, y que pueden recordar desde a los Paradise Lost del Symbol Of Life (no hay más que escuchar The World Coming Down) hasta el sonido propio de las bandas de la ola del movimiento conocido como Neue Deutsche Härte.

Por supuesto no todo es malo en House Of Harlot, y si hay algo que no se le puede achacar a Antipope es que no sean variados dentro de su ámbito, pues podemos encontrar desde temas que se encaminan más hacia el Heavy Metal (como en el tema homónimo), como mostrar pequeños ramalazos de Black Metal en sus dosis justas en ritmos acelerados de acelerados de algún tema como A Thing So Vile, o pasar a un toque mucho más enfocado al Industrial en Rapeman, y algunas de las pequeñas atmósferas que recrean no están nada mal tampoco.

Un trabajo que como ya he dicho encuentro bastante por debajo de la media. Antipope tiene aún mucho camino que recorrer, y necesitará planear mejor su estrategia para mover ficha a la hora de jugar a este ajedrez inmenso que se conoce como Metal, tomándose su mayor tiempo debido si es necesario.



Puntuación: 3/10

sábado, octubre 15, 2011

Rorcal - Heliogabalus (2010)

A estas alturas, me da en la nariz de que Domino Media Agency va a acabar haciéndose un hueco propio en este blog. Ya son varias las entradas dedicadas a los grupos que esta compañía está ayudando a promocionarse a través de la red, todas con un factor común: provienen de Suiza. En esta ocasión, se trata de una banda que ya había mencionado en alguna que otra ocasión de aquí a un tiempo hacia atrás, así que esta oportunidad me ha venido de perlas para poder entenderme con este grupo.

Rorcal es una banda peculiar, más que nada por su manera de hacer las cosas. Formados en Geneva en el año 2006, y tras varios EP's, este grupo se nos presenta con una mezcla de los géneros más escalofriantes del Metal, dando lugar a un resultado perturbador y oscuro como pocos trabajos se han realizado hasta ahora. Heliogabalus es todo un reto tras su anterior Myrra, Mordvynn, Marayaa, pues supone concentrar todo el proceso de la banda en un solo tema de una duración en torno a los 70 minutos. Sinceramente, siempre he admirado la valentía de coger el toro por los cuernos y lanzar un trabajo de este tipo en el que, en una única canción, den rienda suelta a su imaginación, sea la banda que sea y del tipo que sea, pero esto conlleva, evidentemente, al mayor duelo: tratar de hacer un trabajo que sea llevadero en todo su trayecto, de manera que tenga un sentido en toda su extensión y no resulte un conglomerado de ideas difusas que van y vienen como coches en una autovía. Para alegría de ellos y de nosotros, Heliogabalus mantiene una idea clara que llevarán en todo momento: enterrar vivo al oyente en una atmósfera tan profunda como la Fosa de Las Marianas. Bebiendo de elementos como el Doom Metal más escatológico (entiéndase, Funeral Doom) y de la pesadez de bandas como los actuales Corrupted o incluso Sunn O))), Rorcal nos introduce en un ambiente malsano, denso y asfixiante que irá fluctuando lentamente cual frecuencia grave serpenteante, y metiéndonos en continuos elementos nuevos al anterior. Comenzando con una batería solitaria en medio de la nada, no tarda en explotar en un claro ramalazo de puro Funeral Doom, pero llevado hacia unos entramados propios del Sludge que lo hace peculiarmente raro, sobre todo a la voz, algo así como si Comatose Vigil se encontrara de bruces con Eyehategod, una mezcla extraña.

Tras varios minutos de esta asfixiante sensación, el disco toma un cambio que va entre lo ritualista a través de la batería y lo fantasmagórico con unos efectos sonoros y distorsiones que van y vienen como breves y repentinas ráfagas de luz que pasan de un lado a otro de nosotros, todo ello para sumergirse de lleno en unos pasajes meramente Post-Metal, con una cierta melodía grisácea, pero manteniendo la tonalidad de la banda en todo momento, para acto seguido seguir con unas expansiones sonoras a cargo de las guitarras que bien podrían estar a la altura de las primeras incursiones de Omega Massif, todo ello evidentemente manteniendo la oscuridad de la que hacen gala.

Nuevamente dejan todo atrás para zambullirse en las profundas cavernas de lo esotérico y lo desconocido a través de unas atmósferas nuevamente cargantes y opresivas para, pasado un buen tiempo, salir rápidamente a la superficie con otro estallido muy similar al anterior con mucho regusto del Post-Metal. A partir de aquí, la banda implosionará en un sinfín de ritmos caóticos pero bien estructurados, sin bajar en casi ningún momento de decibelio, donde el doble bombo de la batería adquiere alto protagonismo para mostrarnos un sonido aplastante, todo ello para acabar disipándose poco a poco hasta acabar en la más absoluta nada.

Un trabajo apreciable sólo por los más aventurados, una experiencia sin igual, aunque hay momentos en los que fluctúan demasiado y extienden más de lo necesario ciertos pasajes, lo que no le quita el mérito a lanzar algo de tales proporciones como es Heliogabalus. Sucumbir es la única opción en esta vía, la vía de Rorcal.

Puntuación: 8/10

lunes, octubre 10, 2011

Rwake - Rest (2011)

Menuda semanita me espera, sólo ha sido empezar y ya me veo más presionado aún que de costumbre: trabajos aquí y allá por doquier, falta de tiempo en todo momento, cosas desorganizadas y que no salen como uno espera... caos, caos total. Pero al menos uno tiene a veces un pequeño respiro, y uno aprovecha esos respiros para hacer lo que más le gusta: escribir acerca de aquello que más le atrae y más le interesa.

Y en esta ocasión no hablamos de cualquier cosa, hablamos de nada menos que de lo nuevo de Rwake, uno de los grupos de EEUU (Arkansas, para ser más exactos) que alza la bandera del Sludge más sucio junto con bandas como los archiconocidos por estos lares Weedeater o Bongzilla, entre otros. Más de 4 años han tenido que pasar desde su anterior disco Voices Of Omens (el cual... bueno, tiene sus más y sus menos) para que salga a la luz su nuevo retoño, Rest, dispuesto a darle un cambio de tuerca nuevo a la banda, la necesaria para no estancarse y ahogarse en su propio fango.

Mientras que Voices Of Omens se bañaba completamente en lodo para proporcionarnos un sonido completamente sucio y hasta oscuro, Rest se toma una ducha y nos muestra un trabajo que se obsesiona en ir más allá y profundizar en las composiciones para obtener resultados devastadores. Y lo consigue, desde luego. Comenzando con Souls Of The Sky con todo un toque esotérico, calmado y ritual, Rwake nos introduce de lleno en It Was Beautiful But Now It's Sour para demostrar los cambios que han sufrido respecto a su pasado. Esto tampoco quiere que la banda haya dejado de lado ese toque mugriento que los caracterizaba, pues precisamente este tema perfila partes que recuerdan sumamente a su predecesor, con un C.T. que vuelve a usar un registro vocal muy estridente y rasgado, rozando a veces las voces propias del Black Metal en una clara similitud con Weedeater, pero usando otras voces incluso más cercanas al Hardcore, todo depende de su estado de ánimo y de cómo se levante. Instrumentalmente muestran más variedad, con unos riffs lentos y otros más impactantes que un misil.

La cosa se repite con An Invisible Thread, quizás el tema más a tiro hecho de todos, donde van sacando un despliegue de riffs que irán cayendo uno encima de otro como un alud de rocas encima tuya. Pero donde el cambio se nota enormemente en la banda es en The Culling, un tema infinitamente trabajado donde comienzan con una melodía de guitarra triste y oscura, la cual se ve acompañada poco a poco por distintos matices que ayudan a reforzar ese sentimiento de mescolanza y misterio a partes iguales, adentrándose en una atmósfera cada vez más envolvente, entrando la batería y estallando en una supernova sonora con un aspecto muy pocas veces visto en el grupo, donde las guitarras procuran mantener un equilibrio entre la crudeza y el feeling en ambos aspectos.

Finalmente, tras un breve interludio a manos de Ti Progetto, se lanzan a la carga con Was Only A Dream, reforzando los nuevos aspectos que se aprecian en el disco, comenzando de una forma melódica pero más directa, rozando por momentos el Post-Metal pero sin tirarse de cabeza a este terreno, pues poco a poco se va endureciendo y mostrando mucho más crudo y lento, disipándose poco a poco todo sonido para volver a entrar en otro pasaje tranquilo a través de un riff poderoso que engrandece al tema hasta la cima más alta del mundo mientras un majestuoso solo hace acto de presencia en la escena que estamos aconteciendo, todo ello para acabar con unas palabras semi-robóticas que dan fin a esta experiencia.

Un disco que a mi ver arrasa con todo lo anteriormente expuesto por la banda, mejor elaborado y con luz brillante al final, aunque sea una luz muy tenue. Todo sea con tal de olvidar todo el estrés antes de volver a las cosas más serias propias.



Puntuación: 8'75/10

viernes, septiembre 09, 2011

Weirding - Each Birth Is A New Disaster (2011)

Bueno, sé que últimamente el blog ha tenido muchos parones (aunque la publicación ponga que es del Viernes pasado, que no os engañe, esta entrada he tenido que dejarla a medias hasta hoy), pero me han pasado tantas cosas en estas últimas semanas que no he podido ni siquiera asimilarlo. Todavía me arde el cuerpo en llamas de aprovechar los últimos días de vacaciones al límite, y me da que esto va para largo, pero al menos se puede decir que más o menos las cosas vuelven a su cauce.

Y vais a tacharme de flipado moderno que quiere llamar la atención, pero he de decir que cuando un grupo es más desconocido, más me atrae: el halo de misterio, de no saber quién está detrás de uno u otro grupo, o el mero hecho de encontrarte tan poca información de una banda que has visto merodeando por ahí aviva más la llama de la curiosidad y el deseo de saber qué hay detrás de ello. Y cuando lo único que conoces de ésta es el art-work de su trabajo, lleno de un aura grisácea (nunca mejor dicho en esta ocasión) y de puro desconocimiento sobre qué hay detrás de ello, pues ya no se puede esperar más por saber de qué se trata.

Pues bien, Weirding es una banda de Vancouver (Canadá) que se arrastra por los laureles del puto Sludge y el Doom Metal, profiriendo un grito hacia el pasado con un sonido que es heredado directamente de las figuras más emblemáticas de ambos estilos. Vale, no son los primeros en recoger los mejores momentos de ambos estilos ni serán los últimos, pero su manera de hacerla es tan elegante y a la vez tan oscura que muy pocas veces encuentras algún grupo que consiga devolverte enormemente a esa época en la que todo estaba por descubrir como éstos. Energía fangosa es lo que se hace latente en todo el tramo que supone su debut Each Birth Is A New Disaster, con un claro regusto clásico que será la delicia pura de los oídos más viejos.

Comenzando con Bastard con un ritmo de batería continuo pero pegadizo, vamos siendo testigos de lo que se nos viene encima con unos riffs sencillos como el agua, pero efectivos a la misma vez para apagar esa sed de temas gordos. As A Crown es otro que también toma pan y moja, pues con esos sonidos tan arrastrados y a la vez sucios con unos punteos afilados como cuchillas y estridentes como si de una pizarra siendo rayada se tratara, consiguen como mínimo hacerte saltar del asiento, todo ello con un regusto muy a los primeros Electric Wizard que parece que van a caerte encima como un alud de piedras.

Ya poco a poco vamos presenciando los resquicios más propios de los Black Sabbath, y que se asientan en unos riffs de la propia escuela de Iommi y que se manifiestan en temas como Hard Witch/Heavy Spells o Creeping In On The Heel/Love Theme From Weirding, hechos con un gusto exquisito que ni el Karlos Arguiñano. Y tras ello, cada vez se envuelven en más capas de oscuridad y densidad hasta el punto de que casi parecen unos Ramesses pasados por filtro, como es el caso de His Throne o Drowning In Flame, dejando constancia de que a pesar de todo lo dicho no se casan con ningún grupo definitivamente y se van pasando el anillo entre unas influencias y otras con cada tema que ejecutan.

Sí, desde luego toda una sorpresa a considerar, pues cuanto más pasan los días, más cuesta encontrar algo que merezca la pena dentro de la horda de grupos que amenazan con derramar el vaso de agua que conforma estos géneros y cualquier otro. Un ejemplo a tomar.



Puntuación: 8'75/10

jueves, septiembre 08, 2011

Hank Williams III - Attention Deficit Domination (2011)

Normalmente suele ocurrir que en toda familia hay una oveja negra que se desvirtúa del resto de miembros de ésta. En el caso de los Hank Williams siempre han sido una familia muy atribuida al Country, suponiendo todo un peso importante para la evolución de éste. Lo fue en su momento Hank Williams como abuelo y también lo ha sido Hank Williams Jr. como padre. En la parte que le corresponde a Hank Williams III como hijo también ha heredado el legado de las generaciones anteriores para llevar el Country hacia delante, pero parece ser que nacer en los 70's y vivir de lleno todo lo que vino después afecta mucho en la adolescencia, pues el Metal, el Punk y el Hardcore ahondaron enormemente en la visión del heredero de los Hank de la música hasta afectar enormemente en su carrera en solitario, evolucionando su Country hacia derroteros más punkarras y alocados.

No sólo eso, sino que son varios los proyectos en los que Hank III ha formado parte, siendo Superjoint Ritual el más conocido junto con Phil Anselmo con el que siempre ha tenido buenas migas. Además de ello, también es conocido por sus pinitos en el Hardcore con grupos como Assjack o Arson Anthem, ambos a la batería.

Pues bien, parece ser que en esta ocasión Hank III ha decidido hacer total pleitesía al Stoner/Doom con su nuevo trabajo titulado Attention Deficit Domination, en un claro homenaje a bandas como Sleep con un disco pesado y gordo cual camionero que cruza la Ruta 66 en su musculoso vehículo de incontables toneladas. Aquí podemos olvidarnos de cualquier atisbo de Country que se precie, los riffs que factura Hank en este álbum son todo un culto a los pasajes más oscuros y bañados en ácido que se puedan apreciar en este hombre. Y hay que decir que no se le da nada mal, pues Attention Deficit Domination encierra una cantidad enorme de riffs enganchantes y efectivos cual ataque directo al pómulo, pues el regusto desértico de Demons Mark y la monstruosidad que atesora a I Feel Sacrificed son un buen ejemplo de lo que nos encontraremos aquí, en donde los espíritus de Iommi, Matt Pike y demás brillan con luz propia aquí. Y si no es eso, pueden ser temas con una densidad pasmosa y unos momentos totalmente funerales como en Living Beyond Doom con un toque completamente Candlemass.

Eso sí, uno de los aspectos que más me producen pus y gonorrea aguda en Attention Deficit Domination es la voz de Hank. A pesar de también querer homenajear al estilo poniendo un registro vocal propio del Doom más fumeta, lo cierto es que lo prefiero cuando hace Country, pues aquí hay momentos que te produce hasta vergüenza ajena (no quiero señalar al tema Bend), aunque a mitad del disco la cosa mejora bastante, y hasta se atreve a meter algunos pequeños guturales en Living Beyond Doom.

Este año está bastante cargadito de lanzamientos de este buen hombre entre Attention Deficit Domination y sus otros discos que forman la tanda de este año con el que nos brinda Hank III, cada uno a su manera. A veces ser la oveja negra no es malo, sino todo lo contrario.

Puntuación: 7/10

martes, agosto 23, 2011

Ghost Brigade - Until Fear No Longer Defines Us (2011)

Antes de empezar con la entrada de hoy, quiero anunciar algunas actualizaciones nuevas:

- En primer lugar, he habilitado un correo electrónico para todo aquel que quiera enviarme un mensaje directo respecto al blog. No creo que vaya a explotarme la bandeja de entrada de la noche a la mañana, pero nunca está de más tener siempre un e-mail a disposición del público, así muestro algo más de "profesionalidad". Todos los detalles se encuentran en la columna de la derecha.

- En segundo lugar, me he tomado el lujo de crear una página Facebook del blog en donde iré poniendo las actualizaciones de éste además de otras cosas exclusivas de la propia página. Podéis entrarn en él haciendo click en el logotipo de Facebook que se encuentra a la derecha. Quizás en un futuro haga un grupo del blog en LastFM, que suele tener más acogida al ser una página dedicada exclusivamente a la música, pero de momento os dejo mi cuenta de LastFM por si alguien desea añadirme a su lista (y así observar lo perro verde que soy en cuanto a gustos musicales). Todo ello, en el logo de la derecha.

Y ya por fin podemos empezar a dar guerra desde por la mañana, y hoy lo hago con nada menos que lo nuevo de una banda que poco a poco va escalando la cima del Death/Doom hasta ponerse a la altura de bandas como Swallow The Sun o Novembers Doom, porque desde luego capacidades no le faltan. Confirmados para el próximo Madrid Is The Dark Fest con grupos de la talla de Ahab, 40 Watt Sun o Skepticism (al que me temo que tendré que quedarme también en tierra firme, maldita isla...), estos fineses ya mostraban agallas por 2007 con su colosal Guided By Fire, en pos de un Doom/Death que se desmarcaba de todos los grupos preconcebidos anteriormente para introducir pasajes más progresivos y de esta manera ir por donde les llevara el viento. Dos años después lanzarían su segundo trabajo, Isolation Songs, que despejaría toda sospecha de aquellos quienes posiblemente no quedaran conformes con lo que mostraron en su anterior entrega, otra recompensa que llevarse a casa. Ahora, vuelven a la carga con su nuevo disco, Until Fear No Longer Defines Us, en donde queda más claro los detalles del Doom/Death, pero sin dejar nunca de lado ese lado melódico y progresivo que hace de Ghost Brigade una banda única aún dentro de un terreno infectado de bandas del mismo estilo. De alguna manera u otra, han logrado encajar las últimas piezas del rompecabezas que le faltan para obtener el sonido perfecto, obteniendo así el equilibrio perfecto entre lo melódico y lo descomunal. Y es que Until Fear No Longer Defines Us está plagado de auténticos hits que destacan enormemente por la capacidad de atraerte cual sirena a su marinero a través de unas dulces melodías que te mecen como si de un recién nacido fueras. Comenzando desde ya con In The Woods con una pasmosa tranquilidad donde la paz campa a sus anchas en todo el transcurso del tema que te irá introduciendo a través de las guitarras y de la implacable voz de Manne Ikonen, que deja bien claro que tiene una voz que se induce en tu subconsciente de manera implacable como si de un virus letal se tratara, para romper con toda esa paz con Clawmaster, donde muestran un ejercicio de puro Doom/Death, un tema al que no le falta nada de ello, con el añadido de los elementos relajados de Ghost Brigade. En ese aspecto podría decirse que tienen ciertas similitudes con los últimos Paradise Lost, pero es que estos fineses muestran una capacidad para hacerlo tan suyo que al final acabarás olvidándote de los ingleses para centrar toda tu atención en la espectacular supernova que supone la música de estos chicos que estalla a cada momento de manera esporádica.

Todo lo que viene a continuación es un compendio de grandes temas que no dejarás de tararear una vez escuchados, y que van desde auténticas bombas detonadas como Traces Of Liberty con una fuerza y unos riffs ultra-vitaminados que aplastarán tus sentidos a golpe de guitarra y batería, hasta hitos que pasarán a la posterioridad como Divine Act Of Lunacy, que casi podría decirse que es un tema de radiofórmula por lo pegadizo que resulta dicho tema, sin dejar de mencionar a Breakwater, que con sus casi 9 minutos de duración se convierte en el tema más completo de todo el disco y quién sabe si de toda su discografía hasta ahora, con un comienzo más que grandioso y un desarrollo apabullante que va por pasajes insólitos que te harán sentirte dentro de un sueño y que se entremezclan con momentos que harán agitar la melena de más de uno al viento, todo ello calculado con milimétrica precisión para que nada se salga fuera del tiesto.

Toda una señor obra que se cascan estos señores y que más de uno disfrutará este Diciembre en Madrid cuando pongan un solo pie en el escenario, dispuestos a hacer vibrar hasta las ramas de los árboles más lejanos. Disfrutad de ello, pues.



Puntuación: 9'5/10

martes, agosto 02, 2011

Thorr-Axe - Wall Of Spears (2011)

A veces cuesta encontrar algo que realmente te entre a la primera y puedas decir desde el primer instante "esto sí que es música". Normalmente cualquier trabajo precisa de varias escuchas para poder captar toda la esencia de éste, y es posible que ni aún así te transmita algo. Otras veces, encuentras algo que, de una manera u otra, te resulta tan agradable que ya desde el momento en el que lo reproduces y escuchas el primer tema, piensas que has dado en el clavo. Y puede ser así o no, puede que sí hayas acertado o el resto se convierta en una cuesta arriba, pero desde luego esta vez un servidor sí que ha acertado con lo que nos precede.

Thorr-Axe es una banda joven, muy joven. No hay más que ver sus miembros, los cuales algunos de ellos no me extrañaría que no superasen la veintena. Y a pesar de parecer relativamente jóvenes, hay que decir que son todo un prodigio, pues este power trio presentan un disco sólido y poderoso en donde se reúnen los mejores escarceos de bandas de Stoner/Doom como bien puedan ser los japoneses Church Of Misery, con unos riffazos monstruosos, de ésos que te harán ventilar tu casa a base de molinillos. Y lo mejor de todo es que el disco ha sido producido por la misma banda, lo que demuestra que puede uno tirar con su propio trabajo solo si tienes idea (y dinero) si sabes lo que quieres.

Y es que Wall Of Spears es un auténtico pepinazo en toda la cara, que si te descuidas te la desfigurará en cuestión de segundos. Profesando el mejor sonido del Stoner y el Doom Metal aderezado con ciertos elementos Sludge (sobre todo a la voz con esa rasposidad propia de los más guarros Weedeater), Thorr-Axe revienta tus tímpanos a base de unos temazos propios de un salvaje con maza en mano y con un ánimo y una fiesta sin igual, capaz de levantar hasta el más muerto de todos. Wall Of Spears tiene todo en lo que puede pensar unos chavales como éstos: letras basadas en mitologías nórdicas, en vikingos llegados desde las frías aguas escandinavas y sobre todo alcohol, mucho alcohol.

Cuando te des cuenta de dónde te has metido con temas de la envergadura de The Island, Hung For Nine Days o Dragon King, no querrás parar, pues sus riffazos sacados de una fábrica de éstos al más puro estilo High On Fire te sacudirán como en una estampida hasta dejarte sin aliento y sin conocimiento, despidiéndote por los aires y convirtiéndote en una estrella fugaz que surcará el Cosmos a través de estos temas simples, pero efectivos. Pues es cierto que a veces es más complicado hacer un tema sencillo con enganche que un tema largo y complejo, pero sin nada en lo que llamar.

Nah, qué coño... mejor dejémonos de hostias e id a sentaros y relajaros mientras esta banda sodomiza tus oídos con un gran ejemplo de cómo hacer un disco que entra a la primera.



Puntuación: 9/10

jueves, julio 28, 2011

Isolation - Closing A Circle (2011)

En primer lugar, y antes de comenzar, quiero agradecer a los miembros de Pitchline-Zine por haber confiado en un servidor para colaborar en su webzine, especialmente a Jonathan por ofrecerme la oportunidad de ello. Puede sonar pretencioso, ya, pero tenía que aprovechar el momento y agradecerlo, pues de lo que vengo a hablar hoy lo he descubierto gracias a ellos y sus reseñas, y nunca está de más agradecer, desde luego.

Centrándonos ya en lo que nos acontece hoy, tras esa portada tan sencilla e inspiradora a la misma vez, se encierra el debut en larga duración de unos alemanes bastante curiosos. Isolation se forma en 2004, y tras algunas demos, un EP y un recopilatorio, comienzan a pisar fuerte con un Split compartido con los ya extintos australianos Austere. Quizás esto les anima a, años después, lanzar su disco debut, Closing A Circle, con el propósito de sacar algo bastante personal.

Y vaya que si es personal, pues Closing A Circle comprende un sonido que se amolda entre el Black Metal depresivo, el Doom Metal y el Rock atmosférico propio de los actuales Anathema. Y aunque pueda parecer imposible, logran ser todo eso y nada a la vez, pues su música nunca llega a tocar los extremos que definen cada uno de dichos géneros expuestos, sino que se ven amortiguados y viven en armonía todos ellos, consiguiendo un efecto que muy pocas bandas llegan a obtener. Comenzando con Something And Nothing como carta de presentación, y continuando con el tema homónimo que recoge riffs de la "intro", Closing A Circle comienza con unos primeros temas con mayor presencia del Black, pero siempre bajo esa capa de sonido tan peculiar que acontece a la banda.

Sin embargo, a medida que el disco transcurre, se va volviendo cada vez más y más ambiental y tomando mayor relevo el Rock que el propio Metal en sí. Claro ejemplo de ello es Nomad, que para algunos que presten total atención, se darán cuenta de que en dicho tema toman bastante del sonido más relajado de Agalloch, algo que se nota en varios arreglos de guitarra. Continuando con One Day con unos ciertos toques de batería bastante peculiares, también nos daremos cuenta de que mayoritariamente las voces son limpias y relajadas. Es muy raro escuchar alguna voz rasposa en todo el disco, lo que no quiere decir que no existan, como en Fan The Flames, un tema que asombra por ser como una especie de "Rockandrollada" oscura por su peculiar ritmo animado, todo ello bajo el auspicio de ese toque entristecido de la banda. Tampoco se puede decir que el bajo sea manco, pues se nota claramente su presencia gracias a la producción y el derroche de genialidad que desprende en temas como Never Enough, There Will Be No Answer y The Wasteland.

Aún con todo, Closing A Circle es un disco que podría incluso mejorarse mucho más, y que si te coge en mal momento puede que se te escapen muchas cosas a apreciar. Pero no adelantemos acontecimientos, pues a Isolation le queda todavía mucho por perfeccionar, y estoy seguro de que aún tienen mucho más que decir. Son como esos personajes de cómic que siempre tienen un as bajo la manga.



Puntuación: 8'5/10

martes, julio 26, 2011

Hail!Hornet - Disperse The Curse (2011)

¿Qué pasa cuando un grupo de alocados y enfermizos drogatas amantes de la hierba y la buena cerveza deciden unir sus fuerzas y crear uno de esos proyectos titanes que tiran paredes hacia abajo? Que surge algo parecido a Hail!Hornet, uno de esos súpergrupos que no debería pasar desapercibido para los oyentes, pues está compuesto de, atención:

Dixie Collins - Bajo (Weedeater, Bongzilla, Buzzov·en)
Erik Larson - Batería (Birds Of Prey, Alabama Thunderpussy, ex-Morne)
Vince Burke - Guitarra (Beaten Back To Pure)
Troy Medlin - Voz (Sourvein)

Desde luego, una formación digna de quitar el hambre, la sed, y todas las necesidades básicas de más de uno. Hail!Hornet se formaría allá por 2006 con el objetivo de unir fuerzas y hacer algo lo más bestia jamás hecho dentro del Sludge. En 2007 lanzarían su primer álbum homónimo, y en este año no era de extrañar que Relapse Records se ofrecieran a hacerles la publicidad y distribución para su nuevo trabajo, Disperse The Curse.

Y os aseguro, pequeños intrépidos, que Disperse The Curse es una auténtica patada en la boca que deja bien claro cómo se hace un buen disco del género, pues Hail!Hornet va a tiro hecho sin pararse a preguntar qué se va encontrar delante, como un tanque controlado por 4 gorilas se tratara, pues la gran mayoría de temas son directos, sin tapujos ni miramientos, con unos riffs capaces de noquear hasta al mismísimo Tyson. Y esto queda bastante claro nada más escuchar Shoot The Pigs, una auténtica y malsana locura con una velocidad y una rebeldía sin igual, dispuesto a hacer vibrar a todo aquel que se aventure a escucharlo, e incitando al mejor pogo con un riff principal sencillamente demoledor. Y quizás en este aspecto, en cómo de asesinos suenan los instrumentos, es a lo que uno le entra el déjà vu, pues si hay algo a lo que más recuerda este tipo de Sludge tan salvaje es a Acid Bath, solo que quitando las partes más relajadas de la banda, y dejando tras de sí una ristra de mala baba y rabia desmesuradas.

Y prácticamente es así en todo el transcurso del disco, Disperse The Curse va a lo efectivo, y todos sus temas (o la gran mayoría) te harán sentir una gran sensación en tu interior que te irá sacudiendo como una estampida de búfalos. Y es que todos los temas, algunos más y algunos menos, dejan un buen sabor de boca que te obligará a volver a reproducirlos para relamerte una vez más. Y con todo, y como buen disco de Sludge, también saben soltar el acelerador para mostrarnos temas como Unholy Foe o Blacked Out In Broad Daylight, donde Troy Medlin pasa a convertirse en un alma en pena que va yendo y viniendo con ese efecto de delay que le da ese toque fantasmagórico.

Toda una exquisitez que te dejará con una sonrisa de gloria mientras asientes levemente la cabeza y profesas un convencido "seh...".



Puntuación: 9'25/10

lunes, julio 18, 2011

Yob - Atma (2011)

Se nota mucho las vacaciones, desde luego, y ver que llevo casi una semana sin tocar apenas el blog hasta me duele, pero es que cuando tienes en mente otros planes uno no puede estar en todo, no se puede ser omnipresente. Y serlo supondría ser Dios, y en estas tierras internautas se encuentra sepultado, así que no es buena idea serlo. ¿Y cómo compensar estos días de inactividad? Pues hablando de uno de los discos más esperados por algunos lectores del blog y por cualquier oyente en especial, uno de esos discos que tienen que ser mencionados sí o sí, aunque todo vaya en contra de viento y marea y el mundo se acabe en apenas unos minutos.

Porque estamos hablando de nada menos que lo nuevo de uno de los fenómenos musicales más impactantes a día de hoy que nos ha brindado la tierra y esos seres complejos que somos conocidos como humanos, pues se podría decir que Yob es uno de esos grupos que lideran una nueva era del Doom Metal en todos sus aspectos, junto con otros como Electric Wizard y demás. Llevando el sonido de Black Sabbath hacia fronteras jamás exploradas, hacia pasajes completamente desoladores, infinitos, y abstractos a la misma vez, hacia una evolución jamás sufrida en este estilo. Donde el Doom Metal se fusiona con ciertos elementos del Stoner y el Sludge, pero embarrados en una fangosa capa de densidad sonora capaz de hacer vibrar tus sentidos y noquearte lentamente, Yob ha ido ganándose el pulso a ser toda una banda referente del estilo con su sonido envolvente y sus riffs que se van desarrollando como tentáculos que reptan por el suelo hacia ti, y que se ha consolidado con discos como el último y majestuoso The Great Cessation.

Así pues, finalmente podemos ser testigos de su nueva maravilla, Atma, que como si de una religión se tratara nos irán introduciendo en ella a base de lo que ellos mejor saben hacer: vibrar nuestros sentidos y retumbar nuestras neuronas. En tan sólo 5 temas facturados con el único propósito de convertir su música en toda una experiencia espiritual y esotérica, Atma no tiene nada que envidiar a sus predecesores, pues cada uno de sus temas cobra vida y se presenta como un gigantesco titán, dispuesto a arrasar con todo a su paso.

Quiénes hayan escuchado a Yob anteriormente, sabrán qué se encontrarán en su nuevo trabajo, pero con ciertas variaciones que, prestando completa atención, pueden apreciarse claramente. Entre ellas, la composición de los temas de Atma se antojarán más directas, y si bien esa atmósfera humeante que caracteriza a la banda no deja de cesar, se aprecia mayor cantidad de riffs efectivos y musculosos, dispuestos a derribar todo ante su paso, algo que se puede notar en el propio tema homónimo y en Prepare The Ground. En segundo lugar, la presencia de nada menos que Scott Kelly de Neurosis en Before We Dreamed Of Two y Adrift In The Ocean, siendo mucho más notorio su acto en el primero. Y aunque no haga nada que nosotros no sepamos de él, siempre es curioso ver cómo su presencia en una banda que no sea la suya propia produce la sensación de estar escuchando directamente a los neuróticos. Será cosa de su timbre de voz...

Por último, cabe destacar el ligero cambio en el registro vocal de Mike Scheidt, mucho más heavy y rockera que lo que podía detectarse en anteriores trabajos, y que se puede apreciar con mejor claridad en Upon The Sight Of The Other Shore. Eso sí, sin dejar nunca de lado sus monstruosos y abrumadores growls que suele marcarse en varias ocasiones.

Una vez más, queda demostrado por qué una banda como Yob es tan aclamada en todo el globo terráqueo, y Atma una vez más confirma ese hecho.



Puntuación: 9'75/10

martes, julio 05, 2011

Brotherhood Of Sleep - Dark As Light (2011)

Me estoy empezando a notar un poco oxidado a la hora de actualizar el blog, y más cuando se trata de buscar algo que llame realmente la atención. Es algo normal cuando tienes una actividad en un sitio como éste alta, muy alta, que llega un momento que no consigues mantener la misma calidad a un ritmo tan acelerado. O quizás sí y son sólo pájaros en mi cabeza, pero lo cierto es que, en una fecha como ésta, uno desea tomarse un pequeño respiro... pero qué narices, si no fuera así, esto no sería la tumba de Dios que todos conocemos.

Así que para demostrar que este ataúd nunca cierra completamente, hoy es hora de hablar acerca de otra de esas experiencias maravillosas que nos brinda la vida y nuestros congéneres humanos cada día. En esta ocasión, cogemos maletas y volamos hacia un país que, aunque parezca dormido, ruge tanto o más que otros países en cuanto a música nos referimos: Grecia. Lejos de Septic Flesh y Rotting Christ, lo que viene a continuación se traslada hacia los terrenos más frondosos y áridos de la música, en pos de un sonido que recoge elementos como el Doom Metal, el Stoner y la psicodelia, y moldeándolos hasta obtener una atmósfera densa y espacial a la misma vez que te trasladará a todo un viaje de emociones.

Dark As Light es el nuevo trabajo de estos griegos, y lo cierto es que, a pesar de su curioso título, define al 100% lo que nos encontraremos en su interior: una atmósfera oscura y pesada a manos del Doom y la psicodelia bañada en pequeños destellos de luz que vienen a lomos de ciertos riffs con regusto Stoner, lo cual demuestra que grupos como YOB son la mezquita de estos chicos a la hora de tomar influencias que inspiren a sus obras. Resumido en 4 temas de larga duración, Dark As Light va mutando sin prisa pero sin pausa en diversos tránsitos lentos y apaciguados que van tomando forma poco a poco. Desde Afterlife Unearthed hasta el tema homónimo, Brotherhood Of Sleep van jugando poco a poco con las posibilidades que le ofrecen sus instrumentos para ir así tejiendo cual viuda negra la trampa mortal para atrapar a todo oyente y convertirlos en presa de su música envolvente y mística. Con total ausencia de voces para centrarse completamente en la composición instrumental, Brotherhood Of Sleep muestra una pericia a la hora de conjugar ritmos y riffs sin igual ante toda la amalgama de humo psicodélico que desprenden, y donde hay que destacar por todas las cosas la batería que presenta una técnica bastante peculiar, con unos ritmos abstractos que atacan con una letalidad propia de una mordedura de serpiente venenosa.

Todo un ejemplo de definición de Power Trío es lo que son estos muchachos que te teletransportarán a un mundo donde nada es lo que parece, pero del que no querrás escapar nunca.



Puntuación: 8'75/10

miércoles, junio 29, 2011

Beastwars - Beastwars (2011)

Es hora de ir precisando de un sonido mucho más animado para un día de verano como éste. Normalmente la música suele acompañar a las estaciones del año, y mientras que para una época como el otoño viene de perlas algo calmado y gris, para una etapa como la del verano no hay nada mejor que una buena dosis de marcha cañera. ¿Y cuál es la música que mejor define a esta época calurosa y llena de energía al mismo tiempo? Exacto, has acertado: el Stoner.

Y viniendo a ser recordado por el foro de Doom & Stoner Community después de encontrarme este pequeño ser en el inframundo de Internet, hoy es un buen momento para hablar de algo fuera de todo lo típico, pues éste es el disco debut de una banda de Nueva Zelanda que, sin inventar nada nuevo, vienen dispuestos a hacernos sudar la gota gorda con su aplastante sonido capaz de derribar muros. Beastwars es una banda de Stoner ultravitaminado por la pesadez y la musculatura del Metal. Para ser más exactos, el Doom ofrece esos decibelios necesarios para derribar muros como si de papel se tratara. Su debut homónimo es una buena muestra de ello, y con un artwork acojonante a cargo del ilustrador Nick Keller (si queréis ver las maravillas de las que es capaz este hombre, entrad aquí).

En un disco breve pero conciso, Beastwars vienen a demostrar que, si hay una cosa que se le da muy bien a Nueva Zelanda, es el Stoner. Y así lo demuestran con su debut, en donde su Stoner alimentado a base de barritas de proteínas consigue una potencia suficiente para romper moldes. Así lo dejan claro desde el principio con Damn The Sky, donde pasarán encima tuya como una locomotora, solo que montados en gigantescos Monster Cars que te aplastarán como a una cucaracha, todo ello bajo una poderosa voz propia de alguien que lleva toda su vida fumando Krüger, y que a veces dará la sensación de, junto con algunos riffs, estar escuchando a Crowbar, pues bien se podría decir que la voz de Matt Hyde se acerca peligrosamente como un coche de carreras a la de Kirk. Esto queda bastante claro en temas como Call Out The Dead o Red God, que junto con esos ritmos de cautivador sonido desértico levantarán la mañana mucho antes de lo previsto.

Pero no sólo de temas rápidos y bravos vive Beastwars, pues también saben balancearse en temas mucho más lentos y rockeros, como en Mihi (juro que se te pondrán los huevos por pendientes al escuchar el final de este tema) o Iron Wolf, dando cierta sustancia y variedad al disco entre tanto riff caluroso.

Un trabajo digno de sus tierras y del género, dispuesto a hacer de estos días sudorosos más amenos. Hora de ir cogiendo tu coche y surcar los desiertos a todo trapo, chicos.



Puntuación: 8/10

martes, junio 21, 2011

Dark Buddha Rising - Abyssolute Transfinite (2011)

Hay veces en las que uno ha llegado a diferenciar a las bandas en dos ámbitos: los que crean música por el deseo de hacer algo que les llena, como un medio de entretenimiento, o porque tienen una idea que quieren transmitir o quieren enseñar algo mediante la música, y los que toman su música en torno a unas creencias que siguen. O resumido en otras palabras, los que se creen lo que hacen y los que no. Quizás el tomarse la música como una forma de vida o como mero ocio ya depende de cada uno, y de si le parece más razonable una cosa u otra, pero lo cierto es que normalmente disfruto más lo primero que lo segundo, pues lo sienten, aquellos músicos que predican una cosa en la que creen mediante su música lo sienten, y es posible que esto es lo que más me gusta, sobre todo porque trabajan mucho más duramente sus obras.

Ése quizás podría ser el caso de Dark Buddha Rising, banda proveniente de Finlandia y que lleva activa desde el 2007. Estos chicos basan su música en el pleno y absoluto ocultismo, y para transmitir ese aura, se adentran en los terrenos más lisérgicos del Doom Metal, empleando constantes capas de Drone, Sludge y psicodelia, dando así un toque ritualista a su música que ríete tú de Aluk Todolo (aunque no tengan nada que ver musicalmente, sólo en su aura esotérica minimalista). Abyssolute Transfinite es el último disco que han lanzado, y que deja bien claro que su música es todo un ritual escabroso. Y aunque bien podría a alguno recordar a YOB, Dark Buddha Rising va mucho más allá con su música, convirtiéndola en todo un manto de ácido corrosivo al que si no prestas cuidado puede hacerte daño. Comenzando con Ashtakra que se divide en dos partes bien diferenciadas, desde el primer instante ya van a tiro hecho con una brutalidad sonora que te hará volar por los aires. Mientras el bajo se va haciendo dueño y señor de la escena que vamos presenciando a través de todo el Drone ultra-saturado que presentan, la batería impasible ante todo lo que sucede, y las guitarras esperan acechando, atacan indistintamente mientras pequeños gritos agónicos se ocultan al fondo de toda esta sombra.

Continuando con la segunda parte del tema, la banda para completamente, tomando impulso con pequeñas notas tranquilas al fondo para prepararse y lanzarse de nuevo hacia la batalla con todo su arsenal, y donde las voces ya se van haciendo cada vez más claras y poniéndose al frente, todo ello mientras los riffs de puro Doom Metal gordo en las guitarras se van facturando poco a poco. Chonyidt 45 es posiblemente la bomba atómica del disco, donde presentan taaaaantos elementos en toda esta música del fin del mundo en sus casi 22 minutos de duración, que podría tomarme esta vida y quizás alguna que otra para poder describir todo lo aquí presente. Lo que sí está claro es que el concepto de "ocultismo" se define al 100% en este tema, pues toda la psicodelia, esos toques rituales del comienzo, y en definitiva, todo ese rito de la muerte propio de tribus indígenas son acentuados al límite en este tema, donde ni un solo minuto te dejará tranquilo en cualquiera momento. Y ya por último, Sol'Yata, donde el puro Drone ambiental se desata en este tema para dar esa atmósfera oscura y tenebrosa que caracteriza perfectamente a la banda, y que se rompe completamente en los últimos minutos cuando hacen acto de presencia las guitarras y la batería para encerrarte en su tortura eterna.

Toda una oda al ocultismo y a la buena música capaz de adentrarte en su mundo gris y negro y no dejarte escapar de él por los siglos de los siglos. Transmitir lo que tus palabras dicen a través de los armónicos es algo que muy pocas bandas llegan a hacer a día de hoy, y ciertamente, se agradece.



Puntuación: 10/10

viernes, junio 17, 2011

Valborg - Barbarian (2011)

Hace cosa de un año aproximadamente, hablé acerca de una banda procedente de Alemania bastante curiosa e inusual, practicando un estilo que embarcaba elementos del Death Metal y el Rock dentro del auge progresivo. Su nombre era Island, y estaba formada por miembros de la banda que hoy lidera la entrada de hoy. Lejos de querer tomarse un descanso, y habiendo lanzado trabajos en los años anteriores sin pararse a recuperar el aliento, Valborg vuelve con un nuevo retoño bajo el brazo, que ha visto la luz entre la oscuridad y el dolor. Su nombre: Barbarian.

Dejando claro que el plato preferido de estos chicos es el progresivo, Valborg desfila entre elementos como el Death y el Doom Metal, bañados en una elegancia y a la vez en un manto de odio que conjugan en todos y cada uno de los segundos que dura Barbarian. Tras una intro breve y que deja bien claro lo que nos vamos a encontrar, el disco arranca con Astral Kingdom, perfecta carta de presentación en donde sacan a relucir su arsenal e ir abriendo fuego contra nuestros sentidos con una amalgama de riffs pesados, marcados y sobre todo efectivos que inundarán tu conciencia, apoderándose completamente de tu subconsciente para acto seguido enterrarte vivo con su potencial oculto. Las voces, que viajan en varios tonos, registros y timbres, procuran que el disco sea rico y variado y no caiga en la monotonía. A partir de Battlefield Of Souls, empezamos a notar la primera influencia clara y evidente: el sonido que grabó a fuego lento Celtic Frost con su monumental Monotheist. Este aspecto se nota claramente, y se refuerza enormemente en Exterminator, donde los recitales de la banda acompañando los golpes destructivos de guitarra dejan patente la influencia de Thomas Gabriel y compañía en el sonido de Barbarian.

Continuando con el viaje, Amethystine Skies refuerza el lado Doom de la banda con un pal de tuercas y unos solos minimalistas, lentos y oprimidos cual alma condenada. Y con todo ello, la mejor manera que puede terminar el disco es con un tema que cambia completamente la travesía de Barbarian, y que se deposita en Samantha Alive (previo a otro tema), en donde desatan su poder progresivo y cambian completamente el rumbo para presentar un tema que bien podría ser material de los Dream Theater perfectamente.

Un lujo de trabajo, que tiene tras de sí a unos excelentes músicos desconocidos para gran parte de la humanidad por desgracia, pero que seguirán ofreciendo minutos grandiosos por mucho tiempo.



Puntuación: 9/10

jueves, junio 09, 2011

Whitehorse - Progression (2011)

Bueno, el camino continúa, y después de un día muy "saturado" como el de ayer, hay que retomar, mantener la esencia de este sepulcro olvidado en la eternidad. Y para que os hagáis una idea de lo saturado que me encontraba el pasado día, este disco es un claro ejemplo de ello, pues aquí encontraréis lo que toda mente perturbada alberga en su interior: pura distorsión de la realidad. Whitehorse no son nuevos en toda esta escena. Al menos desde 2005 llevan lanzando material suficiente como para destruir la cordura de más de uno, pues, en toda una oda a la enfermedad psíquica y al colapso cerebral, practican un Sludge dronerizado denso y perturbador, propio de bandas ya extintas como los Otesanek.

Pero mientras que éstos basaban su música en el puro Drone y la simplicidad total buscando la tensión y la locura en los gritos y guturales provenientes de la oscuridad, Whitehorse se afianza más en los resquicios del Sludge y el Doom Metal, procurando dar más ritmo a las guitarras y la batería, sin salirse de la línea que define este sonido, eso sí. Progression es el claro ejemplo de ello, y que tras su aplastante disco homónimo que nos dejaron en 2011, mantienen los esquemas que los dieron a conocer. Un disco que encierra maestría absoluta dentro de lo más sencillo que se puede hacer... "sencillo" en cierto sentido, pues cualquiera tampoco puede llegar a realizar lo que hacen estos tíos.

Comenzando con Mechanical Disintegration que se desarrolla con un peculiar sonido de fondo que marca una pauta de ritmo durante todo el transcurso de éste, estos australianos van desarrollando una muralla sonora que ni el mismísimo Hulk sería capaz de tirar abajo, con un sonido que te hará pensar en unos Weedeater ciclados y desacelerados hasta límites insospechables. Tras ello, continúa con el tema homónimo que da nombre al disco, Progression, en el cual abre un mayor arsenal de riffs que van conjugando mientras pequeños gritos de agonía apagados se dejan presenciar en toda esta destrucción. Pasando a Remains Unknown, es posiblemente el tema que más recuerde a algunos a Otesanek, por eso de los gritos agónicos y los guturales en la lejanía mientras las guitarras van rasgando notas que resquebrajan todo a su paso y la batería con unos golpes de platillos que parecen estalactitas cayendo del techo en toda regla, pero con momentos más rítmicos (entiéndase "rítmicos" en la naturaleza del Doom-Drone, claro está). Tras un tema más acortado que acude al nombre de Control, Annihilate, pasamos al último tramo, titulado Time Worn Regression, que se apoya en un riff simple pero muy efectivo, que irá inundando tu mente hasta entrar en tu memoria y grabarla a fuego lento, con cierto deje Stoner dentro de tanta condensidad sonora.

Un auténtico y monumental maremoto que amenaza con destruir todos tus sentidos, que caerá encima tuya sin posibilidad alguna de resguardecerte, y que te dejará flotando a la deriva en todo su transcurso. Acabarás ahogándote en este mar de sonidos oscuros expansivos, y con una sonrisa en la boca.



Puntuación: 9'75/10