martes, agosto 24, 2010

Heaven In Her Arms - Paraselene (2010)

A veces, es muy difícil encontrar un disco que te llene desde la primera escucha. Ya no es sólo el hecho de que lo hagan bien y te gusten, sino que te transmitan sentimientos y haga que el aire que hay a tu alrededor se vuelva denso y pesado hasta el punto de poder cortarlo con un cuchillo. Pero es posible, y lo último de esta gente lo ha logrado.

Heaven In Her Arms es una de esas bandas realmente tenebrosas que de alguna manera u otra llegan a lo más profundo de tu corazón. Directamente desde Japón, si hay una banda a la que le deben mucho el sonido que practican es, indudablemente, Envy. Y es que ese Screamo aferrado a las melodías propias del Post-Rock sólo pueden venir de lo que empezaron a hacer los pioneros del género con su último disco hasta la fecha, Insomniac Doze. Así se mostraba en su disco debut Erosion Of The Black Speckle. Sin embargo, con este Paraselene, la banda ha conseguido desquitarse del sonido que los relacionaban con sus congéneres japoneses y obtener un sonido propio dentro de este estilo tan peculiar.

Aunque las influencias de Envy sigan estando patentes (la voz screamo es jodidamente parecida a la de ellos), podemos notar un nuevo rumbo en la banda, consiguiendo unos efectos y un sonido que ni siquiera éstos han logrado llegar. Siendo mucho más oscuro, tenebroso, y llegando incluso a surfear sobre el Drone, Heaven In Her Arms sacan un disco que es una estaca directa a nuestro pecho, capaz de hacernos sangrar y sufrir. Atmósferas esotéricas, violines y demás, pero sobre todo sentimiento, mucho sentimiento, es lo que nos vamos a encontrar en Paraselene.

Ya haciendo especial atención a 46x con un sonido propio del Post-Metal, muy profundo, donde una guitarra rasga notas al son de una atmósfera opresora y la voz desgarrante de fondo, estalla en Anamnesis Of Critical, donde la influencia de Envy se hace más clara, con una fuerza, garra y rabia sin igual, que te desmembrará a medida que avanza entre riff y cambio de ritmo, hasta que hacen un tiempo muerto abrupto para dar paso a unas melodías empalagosas propias del Post-Rock, haciendo que la voz pase de la anterior irritante y esquizofrénica a una dulce, suave y melodiosa que te impregnará de su feeling hasta caer rendido a éste, que nuevamente volverá a destrozarse la garganta de buena manera.

Entonces pasamos a Morbidity Of White Pomegranate, que desprende un sonido completamente Drone, como si de unos Sunn O))) se trataran. Sublime, y sublime es también esa atmósfera que logra una de las guitarras tan fantasmagórica, que se va entremezclando con la voz y ese sonido in crescendo anclado entre el Post-Rock y el Post-Metal.

Y entonces llegamos al punto en el que la banda empieza a jugar con las atmósferas y los pasajes de la mano de Jade Vine. Casi a modo de interludio, este tema presenta un ambiente muy siniestro, con esa voz entrecortándose como si de una grabación realizada en lo más recóndito de un lugar olvidado se tratara, casi un susurro, una psicofonía. Y la cosa se acentúa con Echoic Cold Wrist, que no os miento si os digo que la atmósfera de este tema puede hacerte recordar a la música de juegos como Resident Evil o Parasite Eve, un sonido propio de películas de terror, ya veréis, ya... Cabe destacar los continuos cambios de ritmo de la batería, que hacen del tema mucho más ameno.

Cambiamos de tercio y pasamos a Halcyon, el cual continúa el sonido del anterior tema, volviéndose nuevamente más Envy que nunca, con un ritmo más animado, tanto en la voz como en los instrumentos, sobre todo en la batería, y que dará paso a mitad de tema a una melodía de guitarra preciosista única.

Butterfly In Right Helicoid son más de 10 minutos de armoniosa melodía que pueden hacerte recordar a bandas como Red Sparowes, un sonido astral que no tardará en detonar en un éxtasis sonoro con el ritmo desenfrenado de la batería, la voz sangrante y el impacto de las guitarras y el bajo dispuestos a destrozarte internamente.

Y entonces llegamos al que posiblemente sea el tema más triste jamás creado en la historia (y mira que hay temas y temas): Veritas. Con un sonido apagado, no tardará en dar paso a un violín que prácticamente llora, junto con otras melodía que recuerdan increíblemente a A Warm Room de los Envy. Un tema que si no tienes cuidado, puede destrozarte literalmente.

Un disco impactante, que logra que Heaven In Her Arms encuentre finalmente el sonido que buscaba. A partir de hoy, la palabra "dolor" cobrará un nuevo sentido.



Puntuación: 10/10

lunes, agosto 23, 2010

Madder Mortem - Desiderata (2006)

La vida es como la Danza de la Muerte. Todos bailamos alrededor de ésta, da igual de dónde procedas, lo que eres o tu situación, todos caeremos rendidos ante los brazos de La Muerte, y bailaremos con ella por los siglos de los siglos. Y estoy seguro de que si la Danza de la Muerte tuviera su forma física y literal, la música que acompañaría a éste sería la de Madder Mortem.

Madder Mortem nace en la fría Noruega, concretamente en Oslo, allá por 1993 a partir de las cenizas de Mistery Tribe, el cual pasa a llamarse a la banda que son ahora. Si hay algo por lo que ha destacado esta banda siempre, es por su toque personal del Gothic Metal. Lejos de los grupos Gothic Metal del palo de Nightwish y cía, todos apegados de mala manera al Power Metal más épico (sic) y llevadero, Madder Mortem intenta llevar el sonido gótico a terrenos más oscuros, opresores, lentos...

Y es así como nos encontramos con un Gothic Metal muy denso, aferrado con uñas y garras al Metal progresivo, a lo que se conoce como Dark Metal, y también al Doom Metal, pero sobre todo al Metal progresivo, así que podemos esperarnos unos cambios de ritmo bastante bien encajados y enganchantes, un sonido crudo y muy pesado, como si te estuviera cayendo un piano sobre la cabeza una y otra vez, y pequeñas melodías que acompañan a una música única en su género.

Desiderata es posiblemente el disco más crudo, más violento y directo a la cara. La densidad sonora de este disco es tal que si no estás bien sujeto a la silla es posible que salgas despedido por los aires cual muñeco de pruebas de choque de coches. Lanzado bajo el aclamado sello de Peaceville Records (Katatonia, Akercocke, My Dying Bride, etc etc), nos encontraremos ante un disco que no va a dejarnos ni un respiro siquiera. Como ya he dicho, el sonido se presenta denso, pesado y violento, pero también compaginado con pasajes tranquilos y melancólicos, todo ello aderezado con la increíble voz de Agnete M. Kirkevaag, celestial e increíble que también se atreve con algunos screams y agudos (prueba de ello es el tema Changeling, donde también nos encontraremos reseñas incluso del Death Metal).

Si hay una cosa que podéis estar seguro de que no vais a sufrir con Desiderata, es aburrimiento, y es que todos los temas son tan variados que es imposible quedarse dormido. Ya sea los riffs cercanos al Thrash que presentan en Plague On This Island, como en la mala hostia que desprenden en M For Malice o el toque Dark, con pasajes y ambientes oscuros y opresores del Cold Stone, podéis estar seguros de que no os aburriréis. Pero oh amigos, si hay un tema a destacar de este disco, ése es sin duda el que deja la firma final del disco: Hangman, con ese toque gótico y celestial que nos harán recordar a las canciones alemanas de antaño de los años 40, en donde dichas canciones intentaban rescatar un poco de tranquilidad y cordura en un mundo gobernado por las guerras, el caos y el dolor. Todo ello bajo la dulce e impresionante voz de Agnete que estalla en un sonido desesperante y lleno de sufrimiento que hará vibrar todas tus neuronas y dejarte sin aliento al final de ésta.

La recta final de un trayecto que cada vez se hace más y más corto. Bailemos la Danza de la Muerte, pues.



Puntuación: 9'75/10

domingo, agosto 22, 2010

Caldera - Mist Through Your Consciousness (2008)

Hoy es un día en el que no deseo complicarme demasiado la vida. Un domingo es un domingo, y está para descansar y tomarse un respiro, disfrutar de alguna película, de algún videojuego, de algún disco... y hoy es un día en el que he decidido desempolvar este disco y disfrutarlo.

Volviendo de nuevo a la remota Francia para buscar algo de calidad, uno se encuentra con estos apasionados de la música que tocan por simple amor a ésta. Caldera se forma en 2001, y tras varias demos lanzan su disco debut Mist Through Your Consciousness en 2008. Lo que nos encontraremos en esta banda es un sonido bastante personal, influenciado por géneros como el Sludge, Doom, Stoner e incluso Post-Metal. Aquí no nos encontraremos voces, Caldera es puramente instrumental. Con un sonido más serio que el entrecejo de Chuck Norris, Mist Through Your Consciousness es un disco perfecto para una tarde de domingo como la que tenemos hoy aquí, para relajarse, para dejarse llevar.

Con unas composiciones no tan rebuscadas, pero efectivas, podemos encontrarnos con temas como el implacable Coast Redwood que da pie a comienzo de este disco, con un in crescendo en toda regla; Wollemia, con ese paso del Stoner al Post-Metal grandioso y un trabajo al bajo (toma rima) glorioso; F.I.R, con unos riffs jodidamente motivadores y enganchantes, o la última Dawn Redwood, que presenta mayor influencia del Post-Metal para el cierre de un disco espléndido y maravilloso que te irá atrapando cada vez más con cada escucha.

Caldera, demostrando una vez más, la excelente escena de Francia, y haciendo del domingo más ameno.



Puntuación: 8'75/10

viernes, agosto 20, 2010

Nydvind - Sworn To The Elders (2010)

Bosques profundos, cascadas, animales salvajes... una leyenda que encierra estos lugares callados y respetados, historias y ritos paganos. Y de esta manera, se presenta lo nuevo de estos franceses. Ya Cthulhu nos ha mostrado lo mejor del Viking y el Metal pagano con lo nuevo de Galar y Aiumeen Basoa respectivamente. Hoy, os muestro el que puede ser el tercer mejor disco de 2010 en cuanto a estos derroteros: Sworn To The Elders.

Para ello, hay que cruzar Los Pirineos hacia Francia, concretamente París. Aquí, surge una pequeña banda formada por miembros de Bran Barr que empieza a mutar y a convertirse en lo que es hoy en día. Con un perfecto ejercicio de Black Metal pagano con ciertos elementos del Viking Metal, Nydvind lanza en 2003 su primer disco, Eternal Winter Domain, el cual mostraba una gran calidad. 7 años han tenido que pasar para que la banda finalmente lance su nuevo trabajo, bajo el sello de Trollzorn Records, especializado en el Folk y el Viking principalmente.

Quizás Sworn To The Elders pueda sonar a un disco cualquiera, pero presenta una fórmula que lo hace bastante distinto del resto de discos. En primer lugar, una composición soberbia y variable, en donde un mismo tema puede presentar riffs de puro Black y auténticos pasajes acústicos, pasando por los ritmos y cánticos propios del Viking e incluso Folk Metal. Un disco que no precisa del esfuerzo del oyente para poder asimilarlo, Sworn To The Elders entra y es disfrutable a la primera.

Comenzando con una intro que te sumerge en los bastos montes de la Francia más profunda, y con el sonido de una trompeta vikinga que augura una batalla campal, comienza con un Son Of Fire de riffs potentísimos y afilados como cuchillos, una voz completamente blacker que se va compaginando con cantos paganos, y que se vuelve a manifestar en To Enter The Realm Of The Ravenlord. Ya a partir del tema homónimo del disco, Sworn To The Elders, empezamos a encontrarnos piezas acústicas aunadas en riffs de puro Black y donde se hace cada vez más patente la presencia del bajo, que puede percibirse con total claridad y en armonía con el resto de instrumentos. Incluso cuando se centran más en lo acústico pueden hacernos recordar a unos Agalloch del Pale Folklore.

El resto del disco es pura belleza, desde la majestuosa Upon The Throne Of North hasta la rapidísima Icewinds Unleashed que te hará sentir envuelto en una batalla de escudos y espadas, terminando con la orgásmica The Godless, con sus subidas y bajadas de tono y tensión como si de un cardiograma se tratase.

Un gran disco, sin duda, uno de los mejores de este año en cuanto a Metal pagano se refiere (véase como Black, Viking o Folk). Adentraros en el bosque.



Puntuación: 9'25/10

jueves, agosto 19, 2010

Triptykon - Eparistera Daimones (2010)

Supongo que la mayoría de nosotros recordaremos lo que supuso en su momento el último disco de Celtic Frost: Monotheist. Un disco aclamado por muchos, repudiado por otros. Después del hostiazo que supuso Cold Lake con ese sonido propio del Glam Metal y esas pintas que se gastaron, volvieron a recuperar un poco el rumbo con Vanity/Nemesis. Pero es con Monotheist con el que llegaron a alcanzar de nuevo la cima con un disco tan jodidamente oscuro que ríete tú de cualquier banda de Black Metal ambiental o Doom. Mientras que para muchos resultó una joya de la banda que pasaría a la posteridad y un acierto de ésta, otros tantos se mostraron en desacuerdo esperando un regreso de la banda a sus orígenes. Tristemente ya no sabremos qué rumbo habrían cogido, ya que después de este, la banda volvería a disolverse.

Thomas Fischer, quien sería por aquel entonces uno de los miembros originales de la banda, se había dado cuenta de que habían obtenido el sonido que él buscaba, pero tras la desaparición del grupo se vio obligado a tener que buscar otra vía para seguir explotando ese sonido. Y es entonces cuando nace Triptykon nada más dejar Celtic Frost, coge a algunos miembros como V. Santura (actual guitarrista de Dark Fortress y con el que ya contaría en los directos de su anterior banda durante la gira de Monotheist), Reed St. Mark a la batería (quien no tardaría en ser suplantado por Norman Lonhard de Fear My Thoughts) y Vanja Slajh, y bajo el sello creado por Celtic Frost, Prowling Death Records, graban a mediados del 2009 lo que es hoy su disco debut, Eparistera Daimones, producido por el propio Fischer para obtener ese sonido desolador con el que atrapó a muchos.

Y como ya he dicho, Triptykon es el comienzo de lo que terminó Celtic Frost. Siendo de alguna manera un Monotheist II, Eparistera Daimones mantiene lo que ya nos enseñó Thomas Fischer en su anterior trabajo, un disco lleno de oscuridad, dolor y miedo el cual se asenta principalmente en los sonidos más crudos del Black y el Doom Metal, y con varios tintes asimilables del Thrash, Death e incluso del Avant-Garde Metal. Denso, oscuro, un dios tenebroso y negro que te adentrará en sus entrañas, devorándote y convirtiéndote en carne picada. Por supuesto, el disco presenta un pequeño toque propio que hace que tampoco resulte una copia descarada de lo último de Celtic Frost, elementos que nunca se vieron en Monotheist, que se van dislumbrando a medida que avanza Eparistera Daimones y que le dan un cierto toque de personalidad al disco dentro de un sonido bastante personal de por sí.

Para empezar, el disco arranca con Goetia, tema de 11 minutos aproximadamente que ya de por sí te deja con los huevos a la altura del cuello. Y es que ese comienzo tan funeral que recuerda a A Dying God Coming Into Human Flesh te hará soltar una gota fría, mientras tu cuerpo se eriza, para dar paso a un riff rápido y asesino con un doble bombo a la batería y, finalmente y lo que más espera uno, escuchar esa voz imponente de Thomas Fischer predigando. Con esos estribillos que recuerdan mucho a los de Ground, y esos solos impactantes, aportarán la guinda a un tema gordo que nos predice lo que nos encontraremos en este disco y lo que viene a continuación.

Y así, de esa manera, llega Abyss Within My Soul, más animado, con ese ritmo propio de una avanzadilla de un ejército, y con esas atmósferas tan fúnebres y esos pequeños solos que adornan al tema, mientras empieza a hacerse patente los recitales de V. Santura a las voces, y la voz tan jodidamente agonizante, asquerosa y a la vez enganchante de Fischer que cada vez nos deja más con la cara blanca.

Con In Shrouds Decayed lo más probable es que se te caigan los pantalones y no te dé tiempo a volver a ponértelos. Porque es quizás uno de los temas más sombríos del disco, que se va acrecentando progresivamente y volviéndose cada vez más y más furioso, tanto en la parte instrumental como por parte de la voz de Fischer, y donde nos veremos por primera vez acompañado de una voz femenina.

Tras el interludio de Shrine con una atmósfera muy psicodélica como si estuviéramos pasando por un umbral de almas perdidas, y con un toque erótico que ni el de las películas porno, pasamos a A Thousand Lies, un claro homenaje a los principios de Celtic Frost con ese ritmo tan thrashero y oscuro a la misma vez, con pequeños elementos distinguibles del Death Metal y los gritos de locura de Fischer que nos dejan la piel de gallina.

Pasamos a Descendant, nuevamente con un sonido denso y pesado que nos hará recordar muy cercanamente a otro clásico en la actualidad que es Os Abysmi Vel Daath, otro tema que posiblemente será recordado por su densa oscuridad, con esas notas casi provenientes de un gélido infierno, y que termina con un riffazo thrashero que nadie se esperaba en ningún momento y que te da un puñetazo en la mandíbula.

De Descendant pasamos a Myopic Empire, con un sonido jodidamente cavernoso, y unos riffs muy simples, pero efectivos, muy efectivos, que se entrecortan a mitad de tema con la voz femenina que vuelve a surgir tras el In Shrouds Decayed y un piano muy melancólico, consiguiendo un toque Avant-Garde gótico espectacular, y que se continúa en My Pain, con pasajes y melodías hermosas y la atrapante voz femenina, un sonido muy celestial y a la vez bastante siniestro, y que nos hará pasar a la recta final.

Y así, llegamos al final de este grandioso disco con The Prolonging, casi 20 minutos de la mayor manifestación de la banda en una transición pasmosa entre ambientes, pasajes, riffs y demás, que van cambiando continuamente, pasando de la atmósfera más sobrecogedora, al riff más enfermizo y aplastante.

EL disco, así de sencillo. Thomas ha vuelto a hacerme retroceder en el tiempo al año en que disfruté con Monotheist y que marcó un antes y un después no sólo en su música y en la música en general, sino en mi vida (y hablo de hace 4 años, qué cosas). Celtic Frost no se crea ni se destruye, simplemente se transforma.



Puntuación: 10/10

martes, agosto 17, 2010

The Sword - Warp Riders (2010)

Joder, la verdad es que he de ser sincero, no me esperaba lo nuevo de estos jefes tan pronto subido a la red. Y es que ya puede uno agenciarse a través del basto océano del Internet lo nuevo de la que posiblemente sea una de las mejores bandas y más reconocidas del Stoner/Doom Metal actual con antelación a su salida (24 de este mes, atentos a las tiendas). The Sword vuelve a dislumbrarnos con un disco que es directamente una bofetada en la cara para mantenernos despiertos y activos a la vez, porque deslumbra caña y buen hacer a partes iguales.

Nuevamente bajo el sello de Kemado Records, y con una magnífica portada que viene como anillo al dedo a lo que nos encontraremos aquí, Warp Riders es un disco de absoluta grandeza, que te hará despegarte de la silla y animarte el día. Porque si hay una cosa en la que destaca esta banda, es en la facilidad que tienen para sacar unos riffs rimbombantes y que enganchantes a más no poder, y en este disco nos encontraremos eso y mucho más.

Es posible que el sonido de The Sword haya variado un poco respecto a sus anteriores trabajos, aferrándose más al Stoner y al Heavy Metal y sacrificando apenas un poco el sonido pesado del Doom, pero eso no quita que sigan sonando como si estuvieras intentando mantener un mamut con tus manos en con todo su peso. Claro ejemplo de ello es el primer y colosal tema Acheron/Unleashing The Orb, tema instrumental que te va alzando hacia los cielos para acto seguido estrellarte contra la tierra en una bola de fuego con un enorme ejercicio de Stoner denso y pesado propio de lo último de High On Fire. Por otra parte, hay una cosa que os puedo garantizar: ningún tema sobra, ni uno. Todos destacan por sí mismos, todos igual de enganchantes. Por ejemplo, no podrás evitar sentirte perseguido por indios furiosos con Arrows In The Dark con ese ritmo tan cabalgante, los dos temas de The Chronomancer, destacando el segundo, Nemesis, o la increíble Lawless Lands, con ese sonido tan Kyuss que tiene, pero llevado al propio estilo de la banda. Ni hablar tiene de la también instrumental Astraea's Dream, perfecta para una carrera de coches a través de un cañón.

Quizás el disco presente una pequeña y a la vez destacable pega: la voz, y es que aparte de haber cambiado un poco la tonalidad de ésta en J.D. Cronise, se presenta como una voz bastante genérica, típica del género, sin llamar demasiado la atención, por no hablar de que hay momentos en que da la sensación de que no se aprecia el sonido de éste en el disco, pasando generalmente a un segundo plano. Pero es lo de menos cuando se ve compensado por la excelente instrumentación.

Un disco grandioso, enorme, y que junto con esa producción tan ochentera que tiene, te hará volver a dicha época en un viaje hacia atrás en el tiempo hacia la época de los forasteros y las tabernas de mala muerte que te enganchará y te dejará atrapado en dicha etapa. Hora de preparar el cuello, esta gente viene directamente a hacer que lo pierdas a base de headbanging.



Puntuación: 9'75/10

Island - Island (2010)

Que me encontraba ante un disco redondo, estaba claro, había algo en él que me decía que así lo sería. Que iba a ser más grande de lo que yo me esperaba, eso sí que no estaba claro porque, como ya he dicho, no me lo esperaba. Atrayéndome enormemente por la portada (ilustración llamada Man With Cattle creado por Zeng Mi), me encuentro ante un disco que resuma elegancia por los cuatro costados.

Island no es una banda novata cualquiera, no. Formada en 2003 al norte de Alemania, el grupo se crea a partir de todos y cada uno de los miembros de Valborg, banda de Death Metal progresivo interesante y que tiene esa pequeña joya que es Glorification Of Pain. Después de dos EP's, un recopilatorio e incontables demos, la banda lanza su primer álbum en sí, bajo el mismo título de la banda, lanzado bajo Vendlus Records (quienes ya editaron en su momento el majestuoso Diadem Of 12 Stars de Wolves In The Throne Room) y masterizado por Tom Kvalsvoll (ex-Nocturnal Breed).

¿Y qué nos vamos a encontrar en Island? Muy sencillo, un sonido noble y celestial asentado en un Death Metal con mucha influencia del Rock progresivo, con pasajes frondosos, voces limpias, piezas acústicas y cosas interesantes como la presencia de contrabajo en esta obra. Como si de unos Opeth en gracia se trataran, estos alemanes nos harán entrar en un lugar profundo del que muy difícilmente podremos salir, mas que nada porque no querremos salir de éste.

Para que sirva de precedente, Jukai es el primer tema con el que arranca este disco, diez minutos de soberbia musical en donde una vastísima composición hará gala de varios pasajes que nos irá haciendo adentrar cada vez más en el bosque que conforma Island. Y como si Mikael Akerfeldt y sus chicos irrumpieran en los instrumentos, la influencia de Opeth se va haciendo cada vez más notoria. Esto se dislumbra fácilmente con temas como Waterside y Nadir, que nos harán recordar al Morningrise o al Still Life de los suecos. Por supuesto, y al igual que sus congéneres suecos, Island tiene sus ramalazos propios del Death. Prueba de ello es Origin, que muestra una furia y fiereza sin igual y esos graves de Florian Toyka que harían enorgullecer al propio Mikael. Finalmente el disco cierra con Sol, tema más que digno para cerrar una maravilla como ésta, sobre todo con ese final cristalino.

Un señor discazo digno para una tarde fría y nublosa. Mientras esperas por lo próximo de Opeth, vete relamiéndote con este disco. No te defraudará.



Puntuación: 8'75/10