martes, agosto 31, 2010

Antimatter - Planetary Confinement (2005)

¿Quién no conoce a Anathema a estas alturas de la vida? Una de las bandas más grandes de la historia del Metal y el Rock hasta nuestros días, pasando del Death/Doom más infernal al Rock progresivo más melódico jamás visto, pilares del Rock y Metal gótico junto con otros como Paradise Lost o Type O Negative... Siempre ha sido una banda que me ha llenado, de una manera u otra. Su música, sus letras, penetran en tu piel y atraviesan tu alma como espada forjada se tratase. Muchos han sido los que han pasado por esta banda, y muchos las que la han dejado. Uno de los miembros más conocidos de ésta es sin duda Duncan Patterson, antiguo bajista de la banda, y uno de los principales compositores de ésta, facturando auténticos discos de culto como The Silent Enigma y la maravillosa Alternative 4.

Allá por 1998, todo eso quedó atrás, Duncan Patterson abandonaba la banda y se centraba en un nuevo proyecto único: Antimatter. Explotando su faceta más ambiental de Anathema, Duncan crea la banda junto con Mick Moss y comienza a moldear dicha faceta, jugando con elementos del Trip Hop y el gótico que se hacen evidentes en sus dos primeras obras, Saviour y Lights Out.

Sin embargo, en 2005 lanzan su tercer disco, Planetary Confinement, suponiendo un cambio no sólo en el sonido, sino en la banda en sí, ya que sería el último trabajo de Duncan Patterson antes de volver a correr libre y dejar la banda a manos de Mick Moss. Y no sólo hablo de éste por este punto de inflexión, sino porque es un disco que me transmite emociones que ni siquiera los propios Anathema llegan a alcanzar de transmitirme. Planetary Confinement es un viaje hacia la desolación y la tristeza, un frondoso lago de melodías únicas que demuestran el poder compositivo de Duncan. Pero no sólo eso, Mick Moss también demuestra su poderío en cuanto a composición, y es que la peculiaridad de este disco se encuentra en que fue creado a medias... entre Inglaterra e Irlanda. Así es, la mitad de las canciones que encierra Planetary Confinement fueron compuestas por Mick Moss en Inglaterra, mientras que la otra mitad fueron creadas por Duncan Patterson en Irlanda (excepto Mr. White), terminando en una amalgama de los temas que se hace bastante evidente por una cosa: la voz. Y es que el disco ha sido creado y elegido los temas de manera que se alternen los temas de Mick Moss en donde hace acto de su voz dulce y melancólica con los temas creados por Duncan que son reconocibles por la voz femenina de Amélie Festa. Sin embargo, tanto unos como otros tienen algo en común, y lo que supone el cambio de sonido del disco de sus predecesores: la acústica, y es que todos los temas están más centrados en la composición acústica, haciendo de esta manera unos Anathema pero mucho más suavizados.

Por supuesto en la instrumentación también es notoria el cambio en la composición de unos y otros, y mientras que en los temas de Mick Moss predominan las melodías realizadas por violines (hermosas, por cierto), las de Duncan Patterson se basan más en los pianos y los teclados, en las atmósferas esotéricas, y en el uso de otros instrumentos poco usuales en ellos como el djembe (o tam-tam de toda la vida) que se puede escuchar en Line Of Fire por ejemplo.

Temas como The Weight Of The World, Legions o la increíble Eternity Part 24 que roza el Dark Ambient con esas atmósferas tan siniestras, te harán sucumbir y mecer cual niño en la cuna, hará que te preguntes por qué estás aquí, y cuando termine, te sentirás desorientado, como si hubieras despertado de un sueño extraño, en el cual has descubierto la esencia de la vida. Un disco que te hará vivir una experiencia casi extra-sensorial, como si de un fenómeno se tratase. Eso es Antimatter, y eso es el poder de alguien como Duncan cuando se junta con músicos prestigiosos.



Puntuación: 9'75/10

lunes, agosto 30, 2010

Gallhammer - Ill Innocence (2007)

La mayoría de los que visitan este blog supongo que sabrán lo que es un power trio. Son aquellas bandas formadas por exclusivamente tres miembros, normalmente una batería, un bajo y una guitarra. Los hay famosos que han estado ahí desde siempre (Motörhead), y los hay nuevos bastante curiosos e interesantes (los ya mencionados aquí My Own Private Alaska formado por una voz, un piano y una batería). Pero si hay un power trio que destaca tanto por sus miembros como por su música, ése es Gallhammer.

Gallhammer se forma en 2003 en Japón (ah, bella Japón...) cuando Vivian Slaughter decide crear una banda con unas atmósferas y un sonido opresor a la altura de los Hellhammer (no es de extrañar que el nombre de la banda provenga de ésta). Pronto recluta a Mika Penetrator y Risa Reaper y empiezan a trabajar. Como veis, un power trio de chicas, lo cual supone toda una sorpresa ya que pocas son las bandas de Metal extremo formada exclusivamente por chicas, ya sabéis que el sector femenino suele ser más reacio a la música más bestia del Metal. La banda se esforzó desde el primer instante, ya que ninguna de ellas tenía la experiencia suficiente en sus instrumentos, ya que todas habían sido anteriormente vocalistas. Esto se puede notar en sus primeras demos, bastante simples en cuanto a composición. Sin embargo, fueron aprendiendo rápidamente, y al año siguiente ya tendrían su primer disco, Gloomy Lights, que mostraba ya de por sí una gran calidad.

Esto propició al sector underground y a que todo el mundo pusiera los ojos en ellas, hasta el punto de que acabaron firmando nada menos que para Peaceville Records. Así, y tras varios años después, lanzan su segundo disco, Ill Innocence.

Gallhammer no es sólo una banda que destaque por su formación, también destaca por el peculiar sonido que presenta. Mostrándose seguidoras de bandas que van desde Celtic Frost hasta Amebix, la música del grupo se aúna en un Black Metal fusionado con el Doom y con mucha influencia del Crust, logrando así un sonido variado y obteniendo una personalidad en éste que las hace bastante diferentes y reconocibles del resto de bandas. Así pues, podemos pasar del Doom Metal más oscuro en At The Onset Of The Age Of Despair, para dar paso a un Black ciertamente thrashero en Speed Of Blood, o cambiar a un tema puramente crustie del tipo de Blind My Eyes (riffazos de órdago asegurados, y un tema curioso a la par de gracioso por la segunda voz de ardilla que acompaña a la más rasposa y estridente), o incluso encontrarnos todos estos elementos entremezclados en un mismo tema, como en Ripper In The Gloom, que pasa del Doom más melancólico al Crust más rabioso en cuestión de minutos.

Aquí cada una de las tres componentes del grupo tienen el mismo protagonismo, ninguna se queda en segundo plano como buen banda de power trio que es. Para empezar, las voces. Cada una de ellas aporta su propia voz, con un timbre diferente del otro, lo cual se hace bastante notorio en temas como los antes citados Blind My Eyes y Ripper In The Gloom. La guitarra se encarga de los riffs más asesinos que nos encontraremos en el disco, mientras que el bajo hace una labor gloriosa en los temas más Doom, donde se hace mucho más patente su sonido. Finalmente, la batería termina añadiendo el último ingrediente con su ritmo. Es bastante increíble el pensar de que una banda inexperimentada en los instrumentos en sus comienzos acabe sacando algo tan gordo, pero 4 años son 4 años, y en ese tiempo se puede aprender y mucho. Si a todo esto añadimos el sonido tan guarro que muestra, y que ha sido masterizado y tejido por nada menos que Nocturno Culto de Darkthrone, podemos estar seguros de que este disco no defraudará a nadie.

Una banda única en su especie, que no podrás despegarte durante mucho tiempo una vez los escuches por primera vez. Benditos power trios.



Puntuación: 9/10

domingo, agosto 29, 2010

Cephalic Carnage - Misled By Certainty (2010)

Si hay una cosa en la que destaca Internet y que lo hace realmente increíble, es en ver cómo se filtra la mayoría de material nuevo, ya sea música, cine o cualquier cosa, incluso antes de que éste salga a la calle oficialmente. Éste es el caso de lo nuevo de Cephalic Carnage, Misled By Certainty, el cual llevo esperando como agua de Mayo y que a sólo unos pocos días de su lanzamiento ya he podido disfrutar. Y vaya que si lo he disfrutado...

Supongo que no es necesario hablar de Cephalic Carnage. Una de las mejores bandas del panorama extremo del Metal, así de sencillo. Auto-etiquetados a sí mismos como "Hydrogrind", estos estadounidenses comenzaron como una banda Grindcore más como cualquier otra, incluyendo elementos del Death. Su evolución fue clara, llegando a la cima con esa pedazo de joya que es Anomalies, que presentaba una mutación asombrosa, mezclando el Death/Grind con técnica y progresismo en un resultado más que satisfactorio. La cosa continuó con Xenosapien, en donde se volvían a centrar más en partir el lomo como nadie que en indagar y experimentar con los diversos elementos que solían tocar, aunque no desaparecieran éstos.

Pues bien, parece que con este Misled By Certainty, la banda vuelve a acercarse al sonido que lograron en Anomalies, logrando nuevamente un hit directo a la cara que volverá a ponerlos en boca de todo el mundo. Y es que lo han vuelto a hacer, han vuelto a hacer gala de una complejidad compositiva única anclada a un sonido destructor del tamaño de un mamut. Diversos elementos, registros y sobre todo la variedad que presentan entre tema y tema hacen del disco un auténtico indispensable de la banda (porque ya sabéis, en la variedad está el gusto). La técnica y el progresismo pasmosas que desprenden aunados en el Death y el Grindcore más potente, acompañados de la increíble y poderosa voz de Lenzig con diversos timbres que juegan en el campo de los growls acompañados de los screams de Nick e incluso retornando a las voces limpias en más de una ocasión (When I Arrive). Si a esto le unimos la producción nuevamente a cargo de Dave Otero, y de la interestelar colaboración de Ross Dolan (Immolation) a las voces en Abraxas Of Filth, podemos estar seguros de encontrarnos ante un disco redondo.

Desde los cañonazos como The Incorregible Flame, Warbots A.M., Raped By An Orb (brutal tema en donde da la sensación de estar escuchando al mismísimo Dave Rotten), pasando por los toques jazzeros de Ohrwurm o la increíble progresión y el sonido tan propio de unos Mastodon o Baroness en Repangaea, donde nos encontraremos de todo, desde saxofones a pianos en un tema jodidamente relajado e increíble, contando con algunos temas de puro Grindcore como Pure Horses, todo bajo el particular toque de humor, drogas y demás de la banda, nos dejarán muestra y constancia del alcance de la situación que muestra Misled By Certainty.

Un disco que vuelve a colocar a la banda en su lugar, demostrando de lo capaces que pueden ser si se lo proponen. Y esperemos que ese puesto lo sigan manteniendo por muchos años más. Y todo esto antes de su lanzamiento...



Puntuación: 9'5/10

sábado, agosto 28, 2010

Antigua & Barbuda - Try Future (2009)

Hay veces que uno no sabe qué elegir para guiarse y escuchar algo de música nueva: blogs, Last.FM, foros... pero siempre habrá algo que te impresione de alguna manera u otra, siempre encontrarás algo que te llamará la atención. También se puede dar el caso contrario, que sea eso lo que te encuentre a ti. Hace poco, un amigo compartió conmigo algunos temas por Spotify, exactamente 3, uno de los míticos Black Flag, y otros que nunca había oído mencionar: Antigua & Barbuda. El nombre me resultó bastante peculiar, le di una escucha... y me quedé simplemente petrificado, me encontraba ante toda una maravilla. Y no la había descubierto yo, me descubrió esta a mí, a través de este amigo que os comento. Y he aquí que me hallo dispuesto a mostraros a aquellos quienes no los conozcan a un grupo simplemente increíble.

Lo primero es lo primero, esta banda no va a dejar indiferente a nadie, y es que el sonido de estos patriotas españoles es tan extraño, que necesitarás más de una escucha para poder asimilarlo en todo su esplendor. Antigua & Barbuda se forma en Pamplona, Navarra, en el año 2004. Originalmente llamados Qwer, lanzan bajo este nombre su primer EP, Ombligo Chronicles. Años más tarde, y con el nombre que mantienen ahora, lanzan su siguiente EP La Pirámide Invertida, para un año después presentarnos esta colosal obra maesta: Try Future.

Antigua & Barbuda es una banda muuuuy difícil de clasificar. Sentando las bases, podríamos decir que la banda se apoya en el Rock progresivo. Pero es que a éste le añaden tantos elementos diversos e influencias de varios géneros, que logran moldear algo nunca escuchado antes, al menos para mí. Desde el Post-Hardcore, hasta pasando por el Black Metal (sí, lo que leéis), jugando con algunas atmósferas logradas por unos sintetizadores que le dan un toque muy Electrónico e incluso Trip-Hop al asunto. Un monstruo abominable y atrayente a la misma vez, capaz de mantenerte pegado a la silla durante todo el trayecto que supone Try Future.

Comenzando con una intro esotérica, como si de un tránsito a través de un agujero de gusano se tratara, comienza el disco directamente con el tema homónimo Try Future, que va mostrando constantes cambios de ritmo, mientras la voz que por momentos recuerda a la de Cedric pero cargado de ácido hasta las cejas. Aquí es donde empezamos a notar esa pequeña influencia del Post-Hardcore y el Black Metal, pero de manera que suene fresco y personal, no en un cliché repetitivo de dichos géneros. Cerrando con una atmósfera completamente electrónica, pasamos de éste a Cave Dweller, con un sonido muy grueso, propio del Post-Metal e incluso del Sludge, y que se va condensando en un torbellino de riffs, cambios de ritmo y demás que no dejarán darte siquiera un respiro, lanzándote despedido por los aires ante tal muralla sonora.

Zombie Bural se presenta como un tema instrumental, sin voces, y con ambientes y pasajes desconcertantes y oscuros entremezclados con una base de pura electrónica que se cubre con varias capas de atmósferas, y que dan paso a Embers, uno de los mejores temas del disco y donde se hace totalmente clara la influencia del Black Metal, sobre todo al principio con ese ritmo rápido y machacante de la batería propio del género. En esta ocasión, la voz se ve acompañada por otra más estridente y rasgada, pero sin llegar a la exageración. De repente, todo ese impacto que supone el tema se corta abruptamente para dar paso a una entonación de sintetizador propia de una iglesia, y que da nuevamente paso a otro estallido sonoro, y que cierra con una melodía nuevamente inquietante.

Pasamos a Traitor. Su sonido se condensa en riffs mucho más marcados, sin dejar de lado ese sonido tan peculiar que presenta la banda. Un tema que te hará subir y bajar como si estuvieras recorriendo montañas a la velocidad del sonido. De repente, la voz se vuelve más rasposa, propia del Hardcore, mientras las melodías se amontonan cual copos de nieve en el suelo.

Science Parade comienza con un sonido propio de la época medieval, que anuncia la marcha final de algo que ha firmado su propia muerte. Más cercano al Post-Metal, Science Parade muestra un cuerpo incluso mayor que todos los anteriores temas nombrados, donde la cantidad de pasajes y texturas es tal, que puede que nos resulte imposible para una banda como ésta, y que está hecha por auténticos expertos profesionales de la música.

Y finalmente llegamos a la meta con The Next World Master Will Carry My Blood, el cual presenta un ritmo y riffs más propios del Hardcore, acelerados, capaces de cortar cual hoja de espada, y que va desacelerando a medida que avanza el tema.

Un disco único, nuevo, innovador, sobre todo por esa producción que le otorga ese sonido tan extraño, pero que presenta una pega: las voces, que no se consiguen apreciar del todo al verse engullidas por el sonido del resto de instrumentos, siendo un pequeño punto en su contra. Pero, por todo lo demás, está claro que nos encontramos ante algo poco usual, y más todavía en nuestras fronteras.

Puntuación: 9'25/10

viernes, agosto 27, 2010

Dishammer - Vintage Addiction (2008)

Perversiones, muerte, rebelión y ganas de armarla... eso es lo que nos encontraremos en uno de los mejores discos que ha parido nuestra tierra natal. Un disco aclamado tanto por el público más underground de aquí, como fuera de nuestras fronteras. Y por supuesto un blog como éste no sería un blog si no se comenta semejante maravilla, así que aquí estoy, dispuesto a destripar esta joya de la misma manera que me destripa a mí cada vez que lo escucho.

Dishammer no es una banda nueva, al menos en cuanto a sus miembros se puede decir. Formado por nada menos que Jose Dopico (Machetazo), Iñaki (Looking For An Answer, Moho), Raúl (Moho) y Víctor (Disnation), podemos estar seguros de que no se trata de una banda de inexpertos. De esta manera, se garantiza un disco donde la maestría y el buen hacer se huele por los cuatro costados. Y así es con Vintage Addiction, disco debut de la banda después de una demo, y que demuestra de lo que pueden ser capaces semejante combo como éste.

Lo que uno se encontrará en Vintage Addiction se puede resumir en dos palabras: mala leche. Pero si queremos ser más específicos, el resultado es un Crustcore con algún ritmillo D-Beat en varias ocasiones e influencias claras del Black Metal (sobre todo a la voz) y del Thrash Metal. Dicha ecuación se resuelve en un disco jodidamente sucio, gracias a esa producción tan guarra que le da ese toque tan exquisitamente cerdo, un sonido asesino, como si de un maníaco flacucho armado con un cuchillo se tratara dando trotes mientras se abalanza hacia ti, abriéndote en canal y observando cómo tus tripas van cayendo fuera de su cavidad.

Casi media hora de mala fostia lleno de temazos como el primer Smoke Of Death y la increíble y cabalgadora Pain In The Ass, pasando por temas como Age Of Disgrace, Werewolves On Wheels (imagino que haciendo mención a la película setentera de mismo nombre), terminando en el último tema homónimo con un sonido muy punkarra que recuerda por momentos a los abuelos Discharge. La voz de Jose deja patente la esencia de este disco, sucio, carrasposo, cual viejo hasta el culo de alcohol y cigarrillos que incluso por momentos puede recordar a la de Jeff Walker (Carcass), grandes ritmos marcados por Iñaki y Raúl en el bajo y la guitarra respectivamente, acompañando la batería a manos de Raúl que le da la guinda necesaria al sonido. Como ya dije antes, el ritmo puede pasar del Crust en algunos temas a otros más propios del D-Beat (como en el caso de Blessed With Catalepsy).

Hora de desfasarla al completo con una de las mejores bandas del panorama nacional actual. Mujeres desnudas de voluptuosos pechos te esperan al ritmo más guarro que podrás haber escuchado jamás. Simplemente déjate llevar.



Puntuación: 9'25/10

jueves, agosto 26, 2010

At The Drive-In - Relationship Of Command (2000)

Parece que en estos días me ha venido la nostalgia. Ayer fue con Acid Bath y su muestra de crudeza. Hoy le doy la vuelta a la tortilla y cocino con esta obra maestra indiscutible que también me ha acompañado inconscientemente en mi vida. Ya dije en su momento que hablaría de esta banda, y lo prometido es deuda, así que aquí estamos.

Poco puedo decir sobre At The Drive-In que no haya dicho ya en su anterior entrada de The Mars Volta. Todo aquello en lo que se vean involucrados Omar Rodríguez-López y Cedric Bixler-Zavala es objeto de mi admiración (bueno... no todo), y éste es sin duda uno de sus proyectos de obra magna, la piedra angular que dio lugar a todo lo que vendría a posteriori. Formados en Texas, la banda destacaba por sus directos, algo que se puede comprobar tranquilamente en cualquier directo de ellos subido a Youtube. Pura energía, ganas de desfasarla y volverse completamente locos. Tras dos álbums de estudio y algunos EP's, At The Drive-In lanza su tercer, último, mejor y más conocido disco de ellos: Relationship Of Command, que le darían el nombre y la reputación que se merecían hasta su disolución.

Producido por nada menos que Ross Robinson, y con la colaboración de Iggy Pop en los coros de temas como Enfilade y Rolodex Propaganda, Relationship Of Command es una representación clara y exacta de la juventud: enérgica, animada, despierta y con ganas de disfrutar de la vida. Y es que todos los temas incitan a disfrutar de ello de una manera u otra. Canciones marchosas y con ritmo entremezcladas con otras mucho más lentas, relajadas, es lo que uno se encontrará en este disco de absoluto 10 rotundo. No es de extrañar que uno acabe moviendo el cuerpo con temas como Arcarsenal, la gloriosa y archi-conocida One Armed Scissor (esto sí es pura energía, chicos), o sumiéndose en la más absoluta tranquilidad con Invalid Litter Dept. o Quarantined. Absoluto Post-Hardcore de la época con alguna pequeña reminiscencia del Indie que te hará subir paredes y escalar edificios como si de un absoluto Spiderman te trataras. El absoluto feeling que desprende la poderosa de Cedric acompañado de ese dúo de guitarras compuesto por Omar y Jim Ward, sin menospreciar el trabajo a la batería de Tony Hajjar y al bajo de Paul Hinojos, indispensables también para obtener el sonido que caracteriza a esta banda. Pequeños pasajes electrónicos realizados mediante teclados y sintetizadores aportan la guinda final a éste Relationship Of Command que se convierte en uno de los mejores discos de la historia, tanto para el público de calle como para la prensa especializada. Y no es para menos.

Un disco que pasará a la posteridad, y una banda que quedará encerrada en lo más profundo de nuestros corazones, haciéndonos estallar todos esos sentimientos que una vez desprendimos con esta gente cuando volvamos a darle al Play. Esta gente me puede, mucho, y siempre me acompañarán allá donde vaya. Ay, qué nostálgico estoy...



Puntuación: 10/10

miércoles, agosto 25, 2010

Acid Bath - When The Kite String Pops (1994)

Hoy, amigos, voy a hablaros de un disco ("¿de veras?"), un disco que significa pasado, presente y futuro para mí. Y es que es uno de esos discos que te acompañan en la vida inconscientemente, de ésos que te evocan buenos recuerdos, y que da igual cuánto tiempo pase, siempre te volverá a cautivar y a atrapar. Para ello, hay que viajar hacia atrás, más de una década, casi dos, para llegar hasta este disco y comprenderlo.

En un tiempo en el que parecía haberse inventado todo en el mundo del Metal, y el cual empezaba a dislumbrarse lo que sería posteriormente la decadencia de dicho género en algunos aspectos, varios avispados empezaron a sacar un sonido propio, sucio, a partir de los elementos del Hardcore y el Doom Metal: es así como dio al nacimiento del Sludge. Grupos como Eyehategod, Grief y Iron Monkey empezaron a mostrar un nuevo camino que, aún sin estar del todo claro, parecía apuntar maneras en el sector underground. Pero incluso dentro de ese sonido tan cerrado, lento, pero a la misma vez fiero, había una banda que destacaba por su propia manera, brillo y luz: ellos eran Acid Bath.

Formado en Louisiana, Estados Unidos, en 1991 bajo el nombre de Golgotha, casi a la misma vez que sus congéneres Grief, puede uno estar seguro de que esta banda era original incluso en la originalidad que suponía por aquel entonces el Sludge. Y soy capaz de decir (y con los ojos vendados esperando a mi inminente fusilación) que estaban muy por encima de los propios Eyehategod. Y es que la música de Acid Bath era mucho más fiera, directa, sin tapujos y sin rodeos. Iban a lo que iban, iban a comerse el mundo, y así lo hicieron.

Tras algunas demos, lanzan en 1994 su disco debut, y una de las piedras angulares, no sólo de la banda o del Sludge, sino del Metal en general. Y es que este disco es tan grande, que creo que no se puede comparar con otra cosa. Está muy por encima de todo, incapaz de poder ser superado por nadie. Así de claro y conciso soy diciéndolo. Y la razón de ello, y la de por qué a pesar de ser una banda de Sludge se diferencia tanto del resto de bandas del género, es que se mantienen apegados a muchos otros estilos, ya sean Stoner, Death Metal o incluso sureño. Como leéis. No es extraño pensar en ello cuando escuchas temas como What Color Is Death, donde se hace bastante notoria la influencia del Death Metal. Salta a la escucha. Y es precisamente por esta razón por la que es imposible aburrirse con este disco. Sus continuos cambios de ritmo, de matices, de riffs, harán mantenerte bien pegado al reproductor y no despegarte de éste en ningún momento.

El disco en sí también es bastante curioso. Para empezar, el art-work del disco fue creado por nada menos que John Wayne Gacy, más conocido como Pogo o El Payaso Asesino, asesino en serie de Estados Unidos cuya obsesión en sus pinturas realizadas durante su encierro eran los payasos (de hecho se puede ver su firma en la portada). Inquietante cuanto menos. Por otra parte, When The Kite Strin Pops fue producido por el propio Spike Cassidy, guitarrista de D.R.I.

En cuanto al cuerpo del disco en sí, podríamos decir que tiene una cierta transición, comenzando con las fuertes influencias del Stoner y el sonido sureño en los primeros temas, llegando a recordar incluso a Kyuss por momentos (recordemos que por entonces los papis del Stoner ya habían sacado sus 3 primeros discos, así que la influencia está clara). A partir de Dr. Seuss Is Dead ya se empieza a visualizar el sonido crudo y cavernoso propio del Death, con algunos riffs muy sucios que pueden recordar a Incantation. Todo esto bajo la gran capa que conforma el Sludge de entonces, y os puedo decir que todos y cada uno de los temas valen por su propio peso en oro, desde el Blue hasta Cassie Eats Cockroaches, pasando por Dope Fiend, God Machine, o el increíble trío compuesto por Jezebel, Scream Of The Butterfly y Dr. Seuss Is Dead. Y aún detrás de toda esta muralla sonora, podemos encontrarnos temas más tranquilos, relajados. A Scream Of The Butterfly me remito, o a la colosal The Bones Of Baby Dolls.

Un señor discazo, y una señor banda que tristemente hoy en día se encuentra disuelta. Lástima, pero es mejor mantener así el legado que han dejado a ver cómo van decayendo cual tubería que se oxida con el paso del tiempo, que habría sido lo más probable. Un disco que supone un antes y un después en mi vida.



Puntuación: 10/10