jueves, diciembre 02, 2010

Urfaust - Der Freiwillige Bettler (2010)

Hacía mucho que quería dedicarle una entrada a esta banda, pero nunca veía el momento. Sin embargo, hace cosa de unos días descubro que lanzan disco nuevo, y ha resultado la excusa perfecta para dedicarle la mención que se merecen. Si hay algo en esta vida que defina mejor que un funeral (aparte del Funeral Doom en general, claro está), es esta gente, pues su música es prácticamente un ritual en el que nos harán transitar por lugares sombríos y oscuros, una procesión del Diablo en toda regla.

Urfaust nace en 2003 en la fría penumbra de los Países Bajos de la mano de Willem, más conocido como IX, y no tardan en darse a conocer con sus dos primeros trabajos, Geist Ist Teufel y Verräterischer, Nichtswürdiger Geist, lanzados en 2004 y 2005 respectivamente. El zafiro y el rubí del Black Metal ambiental, donde la increíble atmósfera que desprendían (con cierta influencia de bandas como Xasthur) eran propias y dignas de rituales y sacrificios paganos clandestinos propios de la época medieval, unos cánticos de la Muerte que invitaban a adentrarnos en un mundo de auténtica desolación, aderezado con unos toques neoclásicos y orquestales de pura sinfonía negra que amarraban los nudos de tal compleja red.

Pues bien, no hace mucho que la banda ha lanzado su nuevo trabajo, Der Freiwillige Bettler, donde mantienen el organismo que conforma semejante criatura ante la que nos enfrentamos. Como si de una enfermedad se tratara, poco a poco nos irá invadiendo hasta que no podamos deshacernos de él que no sea de otra manera que muriendo. Porque Urfaust penetrará en tu mente y se adueñará de todos tus pensamientos hasta el punto en que sólo podrás estar postrado frente a la música de estos pastores de La Muerte. Si hay algo en lo que siempre ha destacado la banda, es en no tener que esforzar la voz para lograr una voz de ultratumba y aún así imponer ante todo. Porque IX prescinde simplemente de su voz cansada y dolorida para transmitir ese sentimiento de absoluta soledad y desconcierto, sin apenas adentrarla en el ámbito blacker. Un punto para este señor, que demuestra que no es necesario tener que esputar sangre por la boca para resultar magistralmente perturbador.

Podría quedarme con un tema del disco, pero me es sumamente imposible. Para empezar, Vom Gesicht Und Rätsel ya es de por sí una pieza fundamental en el rompecabezas que compone este disco, con un trote lento, pesado, como si de un caballo moribundo se tratara, pero con ese aspecto que ya he mencionado antes. El tema homónimo, Der Freiwillige Bettler, es posiblemente el tema más ritual de todos, sólo superado por la magistral Der Mensch, Die Kleine Narrenwelt, que te dejará sin aliento y sin aire con esas atmósferas opresoras acompañadas de la voz imponente de IX que parece que de un momento a otro va a estallar en un estado de locura. Y a pesar de todo esto, la banda se atreve a pisar el acelerador en temas como Das Kind Mit Dem Spiegel y Ein Leeres Zauberspiel.

Nuevamente este dúo muestra quiénes mandan en esto del Black Metal atmosférico y por qué son tan respetados dentro del ámbito en el que corren. Posiblemente uno de los mejores discos del género de este año, y que nos llega algo tarde. Pero, como con todo, más vale tarde que nunca.



Puntuación: 10/10

miércoles, diciembre 01, 2010

I Hate Sally - Don't Worry Lady (2006)

Hay cosas que pueden llegar a transmitir mucho más que cualquier género que está concebido para ello. Cosas que transmiten más sentimientos que el Doom, el Post-Rock y el Post-Metal, y cosas que resultan mucho más fieras y rabiosas que el propio Death y el Black. Y pensaréis que con esto que digo me estoy burlando de alguien, y más si os digo que un género como el Emocore es el responsable de ello, el equilibrio perfecto entre potencia y feeling. Pues siento deciros que es así, pues dependiendo de la banda podemos encontrarnos cosas que jamás habríamos pensado que llegaríamos a encontrar, y mucho menos a escuchar.

Es el caso del que vengo a hablaros a continuación, y que me lleva una semana en vilo sin poder dejar de exprimir y saborear semejante maravilla con el corazón encogido y las pupilas dilatadas cual drogadicto compulsivo. Hablo de I Hate Sally, un grupo proveniente de Canadá, concretamente Ontario, y que me ha impresionado desde la primera escucha. Como si de una maldición se tratase, y bajo una portada simple, Don't Worry Lady esconde un auténtico gigante dormido, esperando a que lo despertemos para que lance un grito de guerra y se incorpore a la tierra. Una de las cosas que más me impresionó de esta banda al indagar en ellos, es que estaba compuesta por ex-miembros de The Chariot, ya sabéis, la banda de Hardcore/Noisecore formada por el ex-vocalista de Norma Jean, Josh Scogin. Y como si todo fuera una interconexión entre todas las bandas, I Hate Sally muestra un Screamo/Emocore con muchos tintes propios del Noisecore que te harán sacudirte contra todos sitios, pues lo de esta gente es un auténtico torbellino amenazando con destruir tu casa.

Pero si hay algo en lo que realmente destaca la banda, es en esa pequeña diablilla llamada Dee Prescott, una auténtica niña esquizofrénica dispuesta a destrozar tus tímpanos a base de ampliar los decibelios con una increíble voz alocada hasta la saciedad y que te hará desear destruirlo todo a tu paso. Ya no sólo en la voz, sus actuaciones en directo son dignas de mención, una auténtica locura donde esta mujer no para en ningún instante, pequeña pero matona, vaya.

Don't Worry Lady es la metamorfosis de la Mariposa de la Muerte, que dentro de su capullo oscuro, florece un ser aberrante y hermoso a la misma vez, que puede estamparte contra la pared, como apiadarse de ti en cuestión de segundos. Y es que la gran mayoría de los temas son pura adrenalina para el cuerpo, que recorrerá tus venas y te hará lanzarte contra la pista (o donde estés) a base de hostias contra todo. ¿Dudas de ello? Baja un poco más y reproduce Hannah Hannah, y sabrás a lo que me refiero, un auténtico bombardeo que comienza con una apacible brisa distorsionada que dará paso a una sucesión de ataques que supondrán el caos absoluto en tu mente, un tema que no me imagino lo que organizaría si fuera tratado en alguna discoteca llena de hardcoretas furiosos. Y por si fuera poco, termina con ese toque completamente Sludge que te hará fregar todas tus babas a tu alrededor.

Y si no es Hannah Hannah, también lo pueden ser Martha Served o Bathsheba Of Seven, cargados de tensión acumulada en los nervios, pero I Hate Sally también sabe tratarle a las melodías. Y qué melodías, madre del amor hermoso, cuando se acerca Iseah'Rife uno se encuentra con la misma energía característica de la banda, pero que se entrecorta bruscamente para dar paso a un tránsito solitario y desolador que te dejará con los ojos como platos y la boca abierta frente a la pantalla de tu ordenador, seguido de Iseah'Cancer que refuerza esa atmósfera demoledora de la banda. Lo demás es, simplemente, pura necesidad para el cuerpo.

Una banda simplemente aplastante, demoledora, y que tristemente murió hace cosa de dos años ya. No te dejes llevar por las apariencias, no te dejes llevar por los prejuicios estúpidos llevado hacia estos géneros (basados en cero argumentos), si piensas que no puede haber mejor equilibrio entre el sentimiento musical y la actitud, escucha Don't Worry Lady y piénsalo dos veces.



Puntuación: 10/10

martes, noviembre 30, 2010

Quest For Fire - Lights From Paradise (2010)

Y finalmente terminó, la época de exámenes ha pasado para mí hoy, ya puedo volver a respirar profundamente. Y después de un día ajetreado, lo mejor es pasar una tarde relajada, y para poder amenizar y hacer del resto del día un día agradable, nada como escuchar algo relajado para liberar tensiones. Y qué mejor que esta pequeña joyita que nos viene directamente desde Toronto (Canadá).

Quest For Fire es una banda que ha empezado a llamar la atención de los curiosos del Stoner por su peculiar manera de tratar los sonidos desérticos, hasta el punto de ser reclutados para el Roadburn 2011, algo digno de mención y consideración. Con su disco homónimo, lanzado en 2009, muestran un aire de auténtica psicodelia que los abarcan en terrenos incluso propios del Space Rock, lo cual hacen que uno no sepa en qué punto del planeta se hayan (o se haya uno). Temas largos, densos, de unas estructuras poco simples y un sonido relajante a más no poder, respirando fuertemente del Rock de antaño e incluso de ciertas partes propias del Pop de los 70's u 80's.

Con este Lights From Paradise, Quest For Fire amplían su repertorio de temas y se adentran un poco más en los riffs de aire caliente y dunas desérticas, pero sin dejar de lado en ningún momento ese ambiente de buenrollismo fumeta que los caracteriza. Con un sonido quizás más próximo a Black Mountain (con los que han dado algún que otro concierto, dicho sea de paso) estos canadienses muestran que, si quieren, pueden hacer lo que le salgan de los cojones, que lo harán bien. Y como de buen LSD se tratara, este disco irá enganchándote cada vez más y más hasta caer en estado de sobredosis. Las influencias del Rock setentero se hacen mucho más evidentes en este disco, además de ciertos elementos poperos en la composición de algunos temas y de las voces principalmente.

Comenzando con The Greatest Hits By God, máximo exponente del Rock psicodélico y con unos violines que le confieren a este tema de un poder sentimental sin igual, rápidamente pasamos a terrenos más desérticos con Set Out Alone y Strange Vacation, y que a medida que avanza el disco, se va haciendo más clarividente la presencia de Black Mountain en la música de esta gente. Psychic Seasons es otro de esos temas muy a destacar, ideal para surcar la estepa densidad del vasto desierto de Arizona montado en una ranchera con una radio cochambrosa que aún funciona a pesar del malpesar de los años.

Un gran disco, que te transportará hacia un mundo de absoluto ensueño. Quest For Fire tiene todas las de ganar en Roadburn 2011, quizás logre desbancar a algún que otro grande del género. Si la tarde es triste, alégratelo con lo nuevo de estos chicos.



Puntuación: 9'25/10

lunes, noviembre 29, 2010

Infer - Sede Vacante Aeternum (2010)

Imagina por un momento que todo de repente se convierte en un caos, que el orden que ha estructurado durante cientos de años a la humanidad se desmoronara en cuestión de horas y todo a tu alrededor se convierte en un absoluto infierno. Con el temporal que se ha avecinado hace poco desde ayer que se lleva anunciando casi podría decirse que es así la cosa aquí en Canarias. Y un servidor, alojado en su humilde hogar, no puede más que sentirse a gusto entre todo este desorden. ¿Y qué puede resultar mejor para acompañar este momento? Pues este increíble combo que llevo degustando desde hace días y que me ha parecido magníficamente increíble.

Infer es una banda que se asienta en uno de los países de los que menos te esperarías a esta gente: Eslovaquia, donde su escena es bastante pasable, salvo casos como éste. Y es que, a base de un Black/Death aplastante y conciso, han ido ganando una reputación dentro de su país, y prácticamente un poco fuera de sus fronteras. Con miembros de la banda Phantasma al frente, Infer lanza en 2005 su disco debut In Cold Being, el cual recibe unas muy buenas críticas que le ayudan a realzarse un poco más junto con sus conciertos. 2008 es la fecha elegida para su segundo disco Anti-Human, el cual vuelve a centrar las miradas de los fans del Metal extremo del país en ellos. Y este año, en Julio, lanzan finalmente su nuevo trabajo, Sede Vacante Aeternum.

Y es que nunca habréis escuchado algo tan colosal como esto, capaz de dejar en bragas cortas a más de un grupo. Con un sonido muy próximo al Pestapokalypse VI de los dioses Belphegor, Infer muestran una brutalidad y oscuridad que ya desearían volver a recuperar más de un sabueso del género. Con su propio toque, unas voces bastante personales dentro de lo suyo y, en definitiva, una maestría a la altura de pocos, convierten a Sede Vacante Aeternum en el mejor disco de su género del año. Y no es para menos, no hay más que escuchar temas del tamaño de The Day After The Fall, Abort The Holy o Salvation para percatarse del nivel al que están estos eslovacos. Una batería acojonante, unos riffs de guitarra que peligran la salud de nuestras cervicales, y unas voces capaz de dejarte los huevos de corbata.

Pero entonces llegan con su instrumental Recollection VII, con una marcha imperial y un riff que acabará contigo en cuestión de segundos, seguido de la fulminante Disease Man, 100% Belphegor en los riffs y esa intro acojonante que te dejará con la piel de gallina, para terminar con un cántico celestial de una voz femenina que te dejará con los ojos como platos. Y por si fuera poco, cierran el disco con un cover de Der Tod Wuotans de Burzum con el que sólo puedo arrodillarme y quitarme el sombrero, unos de los mejores covers que haya escuchado jamás en la vida.

Quién iba a decirme que de un país como éste iba a salir esta monstruosidad de disco. La tormenta que tenemos por aquí no es más que una brisa comparado con lo que tengo ante mis ojos (y mis orejas).



Puntuación: 9'75/10

domingo, noviembre 28, 2010

Wolvhammer - Black Marketeers Of World War III (2010)

Ya va quedando menos para que un servidor acabe con la época de dolor y sufrimiento que suponen los exámenes. Y aún así, he tenido oportunidad de mantener el blog en su actualización actual, algo de lo que me asombro. No sé si tomármelo como un "sé dedicarle su tiempo a cada cosa" o "soy un popurrí a la hora de planificar las cosas", pero lo cierto es que me siento bastante bien de haber logrado mantener un cierto equilibrio entre tiempo de estudio y de ocio.

Y centrándonos ahora en lo que nos concierne, es hora de hablar de un disco del que me había hablado un buen amigo mío y que me había recomendado encarecidamente. La verdad es que no ha sido hasta hoy que le he dado la escucha a esto, pero ciertamente me ha impresionado de forma grata. Wolvhammer es una banda formada en Minneapolis, Minnesota (Estados Unidos) en 2008. Tras algún trabajo en forma de demo y EP, la banda lanza bajo el sello Init Records su disco debut que aquí tenemos presente. Y como si Ramesses se hubiera codeado con unos Darkthrone punkies (o incluso Impaled Nazarene, todo depende de con qué cristal se mire la bola), se presentan y hacen hueco con un Sludge muy blacker bastante convincente y efectivo.

Posiblemente una banda que más se asemeje a lo que hacen estos chicos es a los ya nombrados en otra ocasión Coffinworm. Sin embargo, la música de Wolvhammer es mucho más directa, sin titubeos, y es que junto a la amalgama de pesadumbre propia del Sludge se añade un Black mucho más punkarra y rabioso, propio de Darkthrone u otras bandas parecidas (se me vienen a la cabeza Ayat, pero sin resultar tan cafres como éstos). Das Kult es un buen ejemplo de ello, donde además se puede incluso notar ciertos resquicios del Crust más cerdo y maloliente (estos calificativos son toda una honra para el género, más que un desprecio).

Quizás esto sea lo que más le da vida a Black Marketeers Of World War III: su variedad de temas, en donde podemos pasar del Black más denso y oscuro o punkie al Sludge más pantanoso y agobiante, tentando a uno a la muerte. No es de extrañar que a la segunda escucha uno ya esté acostumbrado y empezando a corear temas del tamaño de Call To Assimilate, Witchery Artillery o alucinando con la apocalíptica Snaketongues y las suicidas A Cancer Of Purity y Monolith. Temas sublimes que logran el equilibrio perfecto en un disco que, como el azúcar, engancha y no podrás dejar de saborearlo una, y otra, y otra vez.

Acojonante amigos, es lo que se nos presenta ante nuestros oídos. Una auténtica prisión sonora de la que no podremos escapar nunca. Esta entrada va especialmente dedicada a mi descubridor de esta gente, Ismael, que sé que me estás leyendo ahora mismo, capullín.



Puntuación: 9'5/10

sábado, noviembre 27, 2010

God Dethroned - Under The Sign Of The Iron Cross (2010)

Hay grupos que nunca cambian, que el tiempo no pasa para ellos, que a pesar de que el mundo evoluciona y la música, entre otras muchas cosas, lo hacen con ello, esos seres venidos del inframundo seguirán ahí dando guerra con sus principios. God Dethroned es uno de ellos, y a tan sólo un año de su anterior y fulminante Passiondale, los chicos de Países Bajos lanzan su nuevo trabajo, Under The Sign Of The Iron Cross.

Como primer dato a lo nuevo de estos gigantes, Under The Sign Of The Iron Cross es el primer disco en el que debuta Danny Tunker en la banda, el cual es guitarrista actual de Prostitute Disfigurement. Con ello, la banda vuelve a estar nuevamente en equilibrio, y listos para descargar todo su cargador sobre nosotros. Como segundo dato, el nuevo disco es, quizás, el más centrado en las guerras de todos los discos que han lanzado la banda. No hay más que mirar la portada del disco, y el título de sus canciones y las letras que contienen, como si de unos Hail Of Bullets blackenizados se trataran.

¿Y qué nos encontraremos en Under The Sign Of The Iron Cross? Pues básicamente lo que siempre han sabido hacer God Dethroned: hacer ruido. No creo que sea necesario hablar de la banda en sí, pero quien nunca los haya escuchado, God Dethroned se caracteriza por un Death Metal con mucha influencia del Black (llámelo Black/Death, llámelo Blackened Death Metal, a gusto del consumidor...) tomando el relevo del Death Metal old-school de bandas como Bolt Thrower, y dejándonos con auténticas joyas como Bloody Blasphemy o The Toxic Touch. Pero centrándonos en el disco, su sonido está mucho más aproximado al de su anterior Passiondale, algo normal teniendo en cuenta el tiempo de diferencia que hay entre un disco y otro. Porque además de la bestialidad y de riffazos de órdago que te dejarán lleno como el propio Storm Of Steel (juro por lo más sagrado que este tema te va a dejar noqueado al primer round), la banda vuelve a atreverse con unas melodías increíbles en temas como el homónimo y On Fields Of Death & Desolation.

En definitiva, un señor discazo, no voy a taladraros la cabeza y dejaré que ellos lo hagan por mí. Da gusto ver que bandas como ésta siguen al pie del cañón, sin cambiar ni un ápice de su método para ofrecernos algo salvaje y contundente.



Puntuación: 8'75/10

viernes, noviembre 26, 2010

Remembrance - Fall, Obsidian Night (2010)

Hacía mucho que no volvía a nombrar la palabra "Funeral Doom" en mi blog. Y después de pensar mucho sobre cuál sería el privilegiado de ocupar el puesto del día de hoy, finalmente me he decantado por lo nuevo de estos franceses (para variar). Palabras como "dolor" y "desesperación" son las que mejor definen a esta banda, formada por miembros de Lethian Dreams, también embarcados en el Doom Metal.

Remembrance es una banda que se caracteriza por su peculiar Funeral Doom en donde priman las voces melancólicas femeninas y las piezas melódicas de sintetizadores que le dan un toque muy depresivo a la música que realizan estos franceses. Ya lo demostraron en sus anteriores trabajos, sobre todo Silencing The Moments..., y a pesar de que Fall, Obsidian Night sea casi una continuación de su predecesor, no se puede negar la capacidad de esta gente de oprimir tu corazón hasta hacerlo cenizas.

Por supuesto, no deja de primar las voces funerales propias del género, y es que, de no existir esos elementos que difieren a Remembrance del resto de bandas, podríamos hablar tranquilamente de un nuevo disco de los grandes Evoken. Pero lejos de querer ser una vulgar imitación, la banda presenta unos esquemas propios, empezando, cómo no, por la endulzada voz de Carline Van Ross y de sus increíbles piezas melódicas y sinfónicas a manos del su teclado, que confieren, como ya he dicho antes, a su música de una capa de tristeza que hace de éste incluso agradable para los oídos, pese a que el Funeral Doom sea más difícil de digerir que tragarse una pastilla de 3Kg.

Poco se puede decir pese a lo ya dicho que no se sepa ya de la banda. Quienes hayan escuchado sus anteriores trabajos, sabrán por dónde van los tiros de estos chicos. Como si Draconian pasara a slow-motion (que ya es decir...), en Fall, Obsidian Night encontraremos temas que nos harán recordar irremediablemente a Silencing The Moments..., como Ageless Fever y The Omen. Sin embargo, hay algún tema con momentos ciertamente curiosos dentro de la banda, como Stone Mirrors, donde la voz femenina parece venir acompañada y con más ritmo y agudeza que la voz apagada con la que nos tiene habituados a escuchar.

Hablar del resto del disco es como explicar lo obvio y evidente, así que animo a todos aquellos que acaparen sus orejas hacia el sonido dulce y a la vez opresivo de Remembrance. Cuando la desolación forma parte del día a día, sólo nos quedan cosas como ésta.



Puntuación: 8'25/10