lunes, agosto 16, 2010

Carontte - As Grey As They Said (2010)

Hace ya unos buenos meses, se dio una triste noticia entre la mayoría de las que nos han asaltado este año: Isis se separaba. Una de las bandas cumbres del ahora conocido como Post-Metal, moldeándola y dándole la forma que ahora tiene, siendo una de las más importantes del género junto con los por siempre aclamados Neurosis y Cult Of Luna. Una triste noticia que, como ya dije en su momento, te deja con dos opciones: o soñar con que algún día decidan regresar, o disfrutar de los discos que nos han brindado de la talla de Panopticon, Oceanic y Celestial.

Ayer, recordé una tercera opción, quizás mejor que las dos anteriores según como se mire: disfrutar de los nuevos grupos que van surgiendo y que mantienen la esencia de dicha banda. Y Carontte es una de esas bandas. Y tampoco hay que irse muy lejos, pues esta banda se encuentra afincada en el pueblo de Badalona (Cataluña, España). Formados en 2008, este quinteto de músicos prodigiosos e inquietos se dieron a conocer con su trabajo La Tormenta, el cual ya mostraba cómo se las gastaban estos chicos.

Hoy, 2010, lanzan As Grey As They Said en Febrero, su primer disco, un disco sólido y que muestra su amor y pasión por Isis y el Post-Rock propio de Red Sparowes (a quienes han teloneado en su gira por España) y Mogwai. Melodías preciosas compaginadas en un sonido metálico pesado, muy pesado, y que te transportará allá donde la mente no puede alcanzar si no es acompañada por música como ésta.

Para empezar, el disco arranca con Grey, con esas piezas melódicas muy propias de unos Red Sparowes del Every Red Heart Shines Towards The Sun que se ven entrecortadas por esos alaridos de desesperación de Xavi, y que dan paso a Stainless, donde ya podemos empezar a notar la influencia clara y directa de Isis. Como si fuera una especie de Panopticon II, no vas a poder evitar el pensar en este disco cuando empiece a sonar ese pasaje tan estratosférico y la voz más suave. Y si no me creéis, escucharos este tema, luego Wills Dissolve de Isis, y volved a escuchar este tema. Veréis la enorme similitud que albergan.

Pasamos a From Red Horizons, con un toque más Post-Rock, relajado y ciertamente alegre, nuevamente propio de la otra cara de Isis que es Red Sparowes, e incluso alguna reminiscencia de Mono. Vuelven a dar el pistoletazo con When The Sky Is Burning / When The World Is Falling Down, con ese pequeño toque rockero de los 70 a principio de tema que queda en un mero detalle cuando empiezan a subir de decibelios y a marcar el ritmo con un riff aniquilador bajo los gritos de rabia contenida de Xavi, y donde más se nota la presencia del bajo. Pequeñas notas solitarias de guitarra acompañadas de los platillos de la batería dan un toque mucho más melódico al tema que nuevamente se va acrecentando y subiendo como si de una marea complicada se tratase.

Llega Forthcoming, uno de los mejores temas que encierra este disco, con ese pasaje que empieza desde el principio sobrecogedor acompañado de la batería que estalla en un ritmo marcado (como dicta el género) y unas atmósferas espectaculares que vuelven a hacernos pensar en Isis e incluso en unos Cult Of Luna más relajados, pero igualmente rudos. Unos riffs que te harán estremecer de gusto y dolor a la misma vez, demoledores y cautivadores en mismas dosis.

Weak hace más uso del Post-Rock, de los pequeños y armoniosos pasajes, de atmósferas evocadoras de lugares de aire puro y limpio, de estructuras ensoñadoras de momentos dulces de nuestra infancia, de un sonido esotérico que te hará levitar del suelo y viajar. Un tema de música cristalina, donde se hace más claro la presencia de Red Sparowes como influencia en esta canción.

Y, finalmente, llegamos a la firma indiscutible de este disco: The Foreign, donde, como si el final de los días fuera hoy y sus vidas dependieran de ello, se muestran mucho más rápidos, más enérgicos y más furiosos, tanto en la parte instrumental como en la parte vocal, destacando esos riffs de bajo tan gigantescos y esos pequeños ramalazos Stoner que presentan en salvadas ocasiones. Un tema digno para cerrar un disco como éste.

Tan gris como el propio color, y tan emotivo como el propio sentimiento pueda ser. Está claro, Isis ha dejado un antes y un después en la historia de la música, le pese a quien le pese. Y doy gracias a ello, porque de no ser así, ahora mismo no estaría escribiendo estas letras, y mucho menos estaría disfrutando de esta joya.



Puntuación: 9'75/10

domingo, agosto 15, 2010

Ion Dissonance - Cursed (2010)

Dios, vaya nochecita la de ayer. Nunca me he destrozado tanto como esta noche, creo que literalmente no tengo ningún hueso en su sitio. Ha sido un desfase total, una locura monumental en la que no paraban de ponerme un temazo tras otro, y que prácticamente me ha hecho dejar la columna vertebral hecha polvo. Y cansancio, mucho cansancio. No sé cómo puedo escribir estas líneas ahora mismo.

Para que os hagáis una idea de lo que he sufrido ayer, hoy voy a comentar un disco que llevo enganchado a él desde hace un par de días. Después de haberme dejado descompuesto en su momento con Solace y Minus The Herd, los canadienses Ion Dissonance vuelven a la carga con su nuevo impacto sonoro, Cursed. Quienes conozcan a la banda, sabrán cuáles son sus intenciones: despellejarte vivo, con un ejercicio de Mathcore bestial y violento. En un mundo en donde todas las bandas empiezan a buscar desesperadamente un nuevo sonido que les evite caer en el sonido, Ion Dissonance sigue repartiendo hostias como panes en su línea, con un sonido capaz de oprimirte y aplastarte la caja torácica si te descuidas.

Aquí no hay lugar para un respiro, Cursed es una muestra de cómo hacer retumbar las paredes de tu casa y dar por saco a los vecinos de mala manera, porque si hay una cosa en la que destaca Ion Dissonance, es en ese sonido ensordecedor tan peculiar y característico que tiene, capaz de vibrar tu cabeza hasta derretirte el cerebelo. Una batería que no parará de pegar dobles bombos haciendo que tu cráneo retumbe como si fuese un camión cargado de explosivos caminando por una carretera vieja y desgastada, esa técnica propia de unos PsyOpus, casi absurda, y esos breakdowns que suelen gastarse en varios momentos, propios del Deathcore más cazurro y rabioso, es lo último que escucharás antes de caer rendido ante tal bomba atómica.

Si eso aún no te convence y no te hace chorrear babas a mares, preocúpate de no salir despedido por los aires cuando escuches auténticos bombardeos como The More Things Change The More They Stay The Same, This Is The Last Time I Repeat Myself (con la colaboración de nada menos que Alex Erian de Despised Icon), la esquizofrenia que desprende They'll Never Know (atentos a los más de 3 minutos finales, puro Noise), o la que más me ha impactado, Pallor, el primer tema de toda su discografía en la que presentan voces limpias, y un progresivo espeluznante (se nota que lo último de The Dillinger Escape Plan ha marcado).

Mantén tu cabeza bien protegida, porque esta gente viene dispuesta a reventártela a base de brutalidad sonora. ¿Estás listo?



Puntuación: 9'5/10

sábado, agosto 14, 2010

Howler Toad - Lickin' The Toad (2009)

Noche tranquila, un pantano frondoso y calmado. De repente, el canto de los sapos irrumpe el silencio supremo de la noche en una sucesión de sonidos que inundan todo el basto lugar, hasta que se adueñan de éste a base de croar como posesos. Agarras uno de ellos, y sin saber por qué, decides lamerlo. Y es entonces cuando todo empieza a dar vueltas sobre sí mismo en una especie de agujero negro, pero multicolor. El sapo tiene alguna especie de alucinógeno que te hace flotar y volar hacia el infinito (y más allá).

Y así es como comienza Howler Toad, con una fuerza y ganas de marcha tremenda. Y es que esta gente hará vibrar tu cuerpo y cerebro de una manera que jamás habrías imaginado. Formado en Barcelona después de mucho tocar, componer, y cerveza aquí y allá, Marc R. y Cristóbal deciden formar una banda que traiga el sonido desértico y ochentero propio del Stoner Rock a nuestras tierras españolas. Y es así como nace Howler Toad, buscando más miembros con el que completar la formación, realizando conciertos y demás.

Lo primero es lo primero: esta gente es lo más enganchante que podrás haber escuchado en toda tu vida. Desde el primer momento, desde el primer tema, desde el primer riff, no vais a poder evitar el sacudir la cabeza y bailar como loco por todo el lugar. Y es que Howler Toad tiene un don para sacar auténticos riffazos de órdago 100% bailables como pocos, todo ello junto con la hipnótica y majestuosa voz de Carlos que te hará llevar hacia otro mundo. Las influencias están muy claras: Stoner Rock a la vieja usanza, pero hecho con una elegancia y un buen hacer que es imposible no romperte las rodillas contra el suelo rendido ante estos pantanosos músicos. Kyuss, Fu Manchu, Nebula, Orange Goblin... son sólo una de las pocas influencias que mencionan.

Lickin' The Toad es su disco debut auto-producido, y lo cierto es que se las han arreglado muy bien con la producción, logrando un sonido muy ochentero, pero rudo a la misma vez, donde ningún instrumento o voz desmesura durante toda su duración. Un sonido muy tabernoso, ideal para lo que tocan, sin duda.

Ya con Going Down te haces una idea de por dónde van los tiros de esta gente, con ese riffazo que te hará buscar la mandíbula por tu habitación, ese comienzo tan jodidamente enganchante de Homeless Hero, ese toque totalmente Kyuss de Put My Head Into, o Space Motherfuckers, uno de sus temas más conocidos y que te hará sentir que estás matando marcianos con el Space Invaders como un enano.

Y por si fuera poco, la banda nos ofrece el disco gratuítamente a través de su MySpace, así que no tienes excusa para no escucharlo. Desde aquí podrás obtenerlo:


Vamos, es hora de lamer sapos al ritmo de Howler Toad.

Puntuación: 9'5/10

viernes, agosto 13, 2010

Omega Massif - Geisterstadt (2007)

Agh, vaya mierda de día amigos. Resulta que en estos días de repente ha surgido un golpe de calor tremendo, no tanto como el que sufrí el año pasado, pero sí tremendo. 40ºC se ha registrado en la capital, y más todavía yendo hacia el sur. Increíble, y por si fuera poco, Internet parece ir más lento que de costumbre, me imagino que por sobrecalentamiento de la centralita gracias al calor que estamos padeciendo o algo.

Así que para olvidarme un poco del calor (cosa imposible) y de todo, me he puesto mi reproductor a toda hostia y he recordado este increíble disco que en su momento me hizo pasar muy buenos momentos. Quizás porque su música ha formado parte de una etapa de mi vida o algo, pero lo cierto es que volver a escuchar esta joya me hace sentir muy a gusto. Y no es para menos, porque esta gente es capaz de jugar con tus sentimientos y exprimirlos cual naranja. Omega Massif nace en la más profunda Alemania allá por 2005. No tardarían en lanzar su demo Kalt, que ya dejaba entrever lo que proponía esta gente en su música: un Post-Metal pesado, muy pesado, que te aplastará irremediablemente como si toda la fuerza de la gravedad se hubiera multiplicado por 1000 en un punto en concreto, pero unido a un sentimiento increíblemente atrapante.

Dos años después, lanzan en 2007 Geisterstadt, y os aseguro que es lo más increíble que habréis escuchado nunca en la vida. Con unas influencias muy claras de bandas como Cult Of Luna o Neurosis, Omega Massif lleva su música a terrenos propios, aunando el poder sonoro con una melancolía propia de un poeta enamorado. Una de las cosas por las que destaca la banda es por la ausencia de voces. Ni falta que le hacen, ya que seréis testigos de unos riffs demoledores apoyados en unos pasajes propios de alguien que está sufriendo una experiencia cercana a la muerte, una muerte dulce e indolora.

Si aún con eso no te convence la cosa, deja que su primer tema In Der Mine te lo muestre, y te lleve a un mundo desolador y único que te hará desear no salir nunca de él, un País del Nunca Jamás en donde nunca dejarás de ser feliz. Y después de quedarte claro lo que vas a encontrarte en este disco, deja que seas acompañado por temas como Nebelwand, Arcanum y Exodus, y disfruta del viaje.

Podría seguir extendiéndome, pero qué coño, no voy a seguir mareando la perdiz, no. Voy a dejar que ustedes mismos escuchen y juzguen. Abrochaos los cinturones y estad listos para entrar en el mundo de Omega Massif.



Puntuación: 10/10

jueves, agosto 12, 2010

Impetuous Ritual - Relentless Execution Of Ceremonial Excrescence (2009)

Ocultismo, oscuridad, rituales... son palabras que pueden atraer a las mentes más perversas de este planeta. Un mundo interesante para aquellos quienes son movidos por lo esotérico, lo misterioso, lo intrigante y, sobre todo, lo extremo. "Extremo" en el sentido de "experiencias cercanas a la muerte" (eso dicen...).

Hay un juego que siempre me ha cautivado. Algunos quizás conozcan Clive Barker's Undying, un FPS (First Person-Shooter) en donde las experiencias extra-sensoriales, el propio ocultismo, las visiones y los sacrificios se encontraban encerrados en la historia de una familia maldita a cuyo único hermano vivo Jeremiah Covenant debemos ayudar (anda que también... con ese apellido, normal que estén malditos). Un juego cuya historia fue creada completamente por el escritor Clive Barker, quien no tiene nada que envidiarle a gente como Stephen King o Lovecraft en cuanto a relatos oscuros.

Pues bien, esta gente, Impetuous Ritual, podría ser la música ideal para acompañar a un juego como el de Clive Barker's Undying. ¿Creéis que el Death Metal no puede sonar oscuro? Eso es que no habéis escuchado a esta banda. Formada en Australia, país que cada vez presenta una escena más cojonuda llegando a ponerse a la altura de otras como Francia o Japón, Impetuous Ritual es lo más cerrado y oscuro que puedas haber escuchado en toda tu vida, un auténtico ejemplo de cómo hacer un Metal rápido con una atmósfera agobiante, muy agobiante.

Bajo el implacable sello de Profound Lore, Impetuous Ritual lanza su debut Relentless Execution Of Ceremonial Excrescence, en donde hacen alarde de un Death Metal muy apegado al Black y al Doom, y un sonido que te puede hacer recordar a los también prestigiosos Teitanblood. Pero quizás Impetuous Ritual va por otro camino, con sus propios riffs y cambios de ritmo cuanto menos curiosos. Y lo que realmente destaca del disco (y de la banda) es la producción que presenta, propia de las demos más recónditas del Black Metal, un sonido jodidamente cavernoso y que te hará recordar, más que a Teitanblood, a otra banda que misteriosamente suena igual, de Australia y que, fíjate tú, también están en el sello de Profound Lore: Portal. Y todo cobra sentido cuando descubrimos que los dos miembros que forman Impetuous Ritual son precisamente el bajista y batería respectivamente de los antes mencionados.

Quizás este hecho hace que el disco pierda un poco su esencia, ya que es prácticamente igual a lo que suelen hacer en Portal. Sin embargo, es tan jodidamente maravillosa la atmósfera aplastante de Relentless Execution Of Ceremonial Excrescence, que es imposible no decir que es un disco majestuoso. Y también es cierto que este proyecto no suena tan técnico como pueda ser en Portal. Y si no, esperad a escuchar el comienzo con Elegy, opresor y que te hará sentir que estás en lo más profundo de una caverna deshabitada, con ese sonido tan sucio, y que continuará con todos los temas siguientes hasta alcanzar Dirge, con esa transición tan espectacular, con esas campanadas de iglesia que van dándose alguna que otra vez, mientras la batería te taladra el cerebro hasta hacerte entrar en coma con sus poderosos blast-beats. Sufrirás con Coalescence Of Entropy, gritarás de dolor con Destitution, y pedirás clemencia con Ritual Of The Crypt.

Casi 40 minutos que te sabrán a poco. Nunca estar en una cueva fue tan agobiante y atrapante a la misma vez.



Puntuación: 9/10

miércoles, agosto 11, 2010

Devil Sold His Soul - A Fragile Hope (2007)

Vida... la vida es algo valioso para uno, pero insignificante para el todo. Mientras que la vida es lo más importante que tenemos de ésta propia, para algo tan grande como el planeta o el universo es algo mísero e ínfimo, sin ningún valor e importancia. Puedes morir y suponer una pérdida importante para tus seres más allegados, pero para el resto del mundo sólo supones una muerte más. Y es aquí cuando se distingue lo propio de lo ajeno, todo lo que es de uno es sagrado, pero lo demás supone una mierda, no te interesa. E incluso puede que lo propio sea tan extremo que ni siquiera te importe aquellos quienes tanto han confiado en ti. El humano es así, tiende a la auto-destrucción por naturaleza. Una realidad, macabra, pero una realidad.

Quizás ese sentimiento es lo que uno llegue a sentir cuando escucha por primera vez A Fragile Hope. Un disco donde el odio ajeno se hace evidente en su música. Devil Sold His Soul proviene del núcleo de Reino Unido: Londres, y es en éste donde empieza a desarrollarse y a crecer una banda con un sonido propio, personal, único. Naciendo cual fénix a partir de las cenizas de Mashumodo, banda pionera de la escena Post-Hardcore del país, la banda muestra una influencia propia de géneros como el Post-Hardcore, el progresivo y el Ambient que dan resultado a un sonido melancólico y opresor a partes iguales, donde los sentimientos más profundos del ser humano salen a la superficie para mostrarse ante nosotros. A Fragile Hope es el disco debut que editan después de su EP Darkness Prevails, y que muestra el dolor y la desesperación de una banda que necesita liberar sus tensiones de alguna manera u otra.

Lanzado bajo el sello Eyesofsound (que han lanzado discos de bandas como Rinoa, Yakuza o nuestros compatriotas Hybrid), A Fragile Hope comienza con In The Absense Of Light como interludio, con unas suaves melodías de sintetizador que dan paso a As The Storm Unfolds, muestra de rabia y furia aunadas en las voces melódicas propias del Post-Hardcore, y de un sonido muy próximo al Post-Metal, con unas progresiones flipantes como pocas.

Llega The Starting, que comienza con una dulce y suave melodía acompañada del ritmo marcado de la batería que no tardará en dar una explosión sonora con la voz desgarradora de Ed Gibbs, para volver de nuevo a la calma como olas que golpean la costa de una playa. Y pasado la mitad de tema, comenzará a sonar unas melodías que presumiblemente pueden recordar a unos Cult Of Luna acaramelados.

Sirens Chant arranca con mucha más fuerza y ritmo que sus temas predecesores, que volverá a refugiarse en un sonido más ambiental nuevamente, un sonido celestial que dará paso a At The End Of The Tunnel, que muestra un sonido más rudo, con un riff de guitarra demoledor a mitad de éste que nuevamente nos puede hacer recordar a Cult Of Luna cuando también se cabrean.

Between Two Words comienza tal y como acaba At The End Of The Tunnel, dejándonos solos ante unas melodías y atmósferas que nos harán sumergir en un estado de trance del que no podremos salir. Ni querremos, porque la grandiosidad que muestra este tema es tal, que desearemos escucharla una y otra vez en un bucle infinito y círculo vicioso del que difícilmente podremos salir.

Pero hay que seguir adelante, y es entonces cuando llega Awaiting The Flood, que nuevamente arrancar con más rítmico y un riff de guitarra siniestro y oscuro, que se va acelerando y acrecentando por momentos, todo bajo la supervisión de la voz, que sigue desatando una mala hostia sin igual, y que termina en un ruido, ruido que pasa a la calma con Dawn Of The First Day, con unas piezas acústicas muy melancólicas, y que como ya casi podemos estar acostumbrados, rompe con toda la banda dando su mayor esplendor de un sonido más Post-Hardcore que de costumbre, pero con una melodía y lentitud sin parangón, que tranquilamente podría recordar a otros veteranos de esto: Envy.

La luz comienza a divisarse al final del túnel, y esto se hace evidente con la llegada de The Coroner, que continuando la melodía del anterior tema, nuevamente con un toque totalmente Post-Metal, y que termina con Hope, última parada del trayecto, y que da el broche de oro con una progresión, melodía y sentimiento pasmosa y que simplemente te permite hacer una reverencia ante tal majestuosidad de disco.

Una sensación desoladora queda después de haber escuchado A Fragile Hope, una sensación que te hace cuestionar la importancia de tu vida. Todo lo que puedes concluir es una cosa: que le den al universo, tu vida es más grande que el propio cosmos.



Puntuación: 9'25/10

martes, agosto 10, 2010

Suma - Ashes (2010)

En estos días me he notado más aburrido que nunca. Lo cierto es que cuando te pasas el verano encerrado en tu casa sin nada mejor que hacer, puede resultar mortal para la salud mental, ya que eso de "qué bien se está sin hacer nada" puede tener sentido hasta cierto punto, en el que "no hacer nada" se hace también aburrido de por sí a la larga. Y cuando intentas hacer cualquier cosa con tal de entretenerte en un arranque de desesperación, acabas literalmente agotado.

Pero bueno, siempre encuentra uno un hueco en su tiempo para algo que le entretenga. Y ahora mismo posiblemente ese "algo" es este disco que vengo a comentar hoy. Suma no es una banda novata, a decir verdad. Formados en 2001, llevan ya sus buenos años de experiencia en el estudio y los escenarios, sobre todo esto último que algunos afirman tener un directo arrasador como nube de hongo de una bomba atómica. Y me lo creo, pues lo que uno puede encontrarse en esta gente es un sonido simplemente monstruoso, que se expande y se extiende cual tormenta y que deja tras su paso destrucción y caos. Un sonido post-apocalíptico, de un mundo que no tiene futuro ni esperanza.

Haciendo gala de un sonido gordo como un Jabba, Ashes es un disco que viene con una preparación soberbia, no sólo instrumentalmente por parte de la banda, sino por el cuidado que se le ha tenido a manos de Billy Anderson (productor de bandas tan importantes como Eyehategod, Sleep o Fantômas), y con un art-work a cargo de Stephen Kasner (prestigioso ilustrador que ya se ha encargado de algunas portadas de Sunn O))), con ese toque abstracto tan suyo). Aparte de todo ello, Ashes muestra un ejercicio de Stoner/Doom al más puro estilo Sleep soberbio, prueba de ello es Headwound, llevado a un nivel superior en cuanto a sonido y crudeza, con la voz hipnótica de Jovan que casi suena como una psicofonía que viene y va entre tremenda muralla sonora.

Pero, oh, no creas que la cosa acaba ahí, no. Esto es sólo el principio, la carta de presentación, pues cuando empiece el tema homónimo Ashes, te darás cuenta de que Suma va por otro camino alejado del que ya recorrieron en su día Sleep. Y es que al sonido grueso, hay que añadirle unas distorsiones propias del Drone, que es con la que muestran su faceta más Sunn O))), aunada en pequeñas piezas y notas de guitarra que rasgan en la soledad de una manera pasmosa. Un sonido muy misterioso, que volverá a vibrar nuevamente con la entrada de la voz que parece hablarte a través de la niebla. Implacable.

Y si aún no te has podido recuperar de lo que ha resultado este bombardeo, prepárate para lo que viene a continuación: Orissa. Ya de por sí el título impone (Orissa es un estado al este de la India que destaca por su historia vinculada a las guerras). Ya preparándose con una atmósfera psicodélica pantanosa que proviene de la nada y que se va extendiendo cual virus, con unos golpes de batería que se hacen dueños supremos del tema, y una sonoridad que va en aumento con el paso del tiempo, aquí es posiblemente donde Suma se muestra más Drone que nunca.

Pero obviando la maestría de la que hacen gala en este tema (ya veréis ya, si no se os pone la piel de gallina, no sois humanos), vamos a dar paso a Justice, que junto con un sonido ensordecedor propio de una batalla campal, vuelve a asentarse en el sonido más Stoner/Doom del primer Headwound, volviendo nuevamente la voz de Jovan a la palestra, y que cierra con un sonido propio de una catástrofe sucedida no hace mucho, con el ruido propio de una radio mal sintonizada, y con un extracto de llamada telefónica.

Y, finalmente, llegamos a War On Drugs, que no puede hacer más mérito a lo que nos encontraremos en éste, con un comienzo propio del de una batalla campal, y que asalta con unos golpes continuos de batería y unos riffs de guitarra mastodónticos propios de una estampida de rinocerontes, pero lenta, pausada, marcada, y que va desacelerando por momentos, poco a poco, con esas distorsiones capaces de dejarte sin aire ni aliento, hasta pasar casi completamente a puro Drone ambiental en un sonido, como ya dije, post-apocalíptico, y que augura el final de todo, un final que te hará sentirte repentinamente a 500 metros bajo agua en una nave subacuática.

Y al final, la calma.

Lo dicho, un disco tremendamente desolador que te dejará con la boca seca mientras intentas asimilar todo lo escuchado. Y sé que no podrás, así que te verás casi en la obligación de volver a escuchar Ashes para saber qué ha pasado en éste.



Puntuación: 9/10