lunes, noviembre 08, 2010

Deathspell Omega - Paracletus (2010)

Este mes se está convirtiendo en toda una avalancha de nuevos lanzamientos de grupos gordos. De no ser por el blog de Spreading Neurotoxins, uno no conseguiría pillarse en el momento justo la mayoría de las reliquias que están saliendo actualmente. Si queréis conseguir ese disco que tanto estáis esperando antes que nadie, no dudéis entrar en este blog, imprescindible.

Hoy, sin ir más lejos, ha subido ni nada más ni nada menos que lo nuevo de una de esas bandas que conspiran desde las sombras, una de esas bandas que permanece presente ante todos de una manera que da hasta miedo. Cual dios oscuro, vuelven a la carga una de las bandas que más han dado de qué hablar en estos últimos años dentro del mundo del Black Metal: Deathspell Omega. Desde la querida Francia, su particular visión y manera de realizar Black Metal les ha propiciado hacerse un nombre dentro de la escena oscura del género, pariendo auténticas obras de la talla de Si Monumentum Requires, Circumspice y Fas - Ite, Maledicti, In Ignem Aeternum, donde las progresiones que hacen muestra y gala esta banda les han llevado a ganarse la etiqueta particular de "Orthodox Black Metal" y que te hace, u odiarlos, o amarlos.

Paracletus no es menos, y poco a poco se va apoderando de tu cuerpo y mente cual virus se extiende y recorre tus venas inundando tu corriente sanguíneo. Básicamente podemos decir lo siguiente: es 100% Deathspell Omega. Los pasajes tan característicos de esta banda siguen estando presentes, nada en ellos ha cambiado, mantienen su filosofía acerca de cómo hacer Black Metal. Desde partes de puro blast-beat a otros más sinuosos y esotéricos nos trasladarán al lugar más recóndito de nuestra mente a base de unos riffazos que te quitarán el hipo y las ganas de vivir a partes iguales, pues después de esto no creo que haya nada más. Y puede sonar a exageración, pero cuando escuchas temas del tamaño de Abscission o Phosphene, te darás cuenta de por qué son tan aclamados hoy en día. Lamentos acompañando a las letras recitadas por Mikko Aspa (batería de Fleshpress y todo un personaje según algunos) arraigados en esos tránsitos harán que acabes enganchándote al disco una y otra vez cual droga. Y eso es lo mejor de este disco, pues con las escuchas va ganando cada vez más y más puntos a su favor hasta reventar el planeta.

Dearth, Malconfort, Apokatastasis Pantôn... es sólo un ejemplo de lo que alberga Paracletus, que no tiene nada que envidiar a sus anteriores trabajos, mirándolos fijamente a los ojos, compaginando temas cortos y directos con otros más largos y elaborados que hacen de éste el equilibrio perfecto.

Esto es Deathspell Omega. No encontrarás nada parecido a esto, y si así fuera, dudo de que siguieras vivo para poder verlo.



Puntuación: 9/10

domingo, noviembre 07, 2010

Rudra - Brahmavidya: Transcendental I (2009)

Hoy es un día bastante tranquilo, como buen domingo que es. Un día de ésos que sientan perfectamente para descansar, tomarte un respiro, dedicarte tu propio tiempo... Y es por ello que para hacer la tarde un poco más amena sin acabar cayendo rendido frente al cansancio, he decidido dedicarle la entrada del día a este disco que llevaba desde hace cierto tiempo queriendo escucharlo, debido a la atracción que me daba.

Y así ha sido, nada mejor que esta música que viene de perlas para la ocasión, para sumergirte en antiguas civilizaciones de ciudades abandonadas y majestuosas. Rudra es una banda proveniente de Singapur, lugar donde podemos encontrarnos a titanes de la talla de los grindcoretas Wormrot. Con varios años a sus espaldas, y mostrando una evolución en su música que ha concluído en un Black/Death Metal muy cercano al que hacen sus compatriotas Melechesh, mezclando temas y partes de pura bestialidad sonora con tránsitos y pasajes propio de tribus de generaciones pasadas arraigadas en la pura jungla. Viniendo su nombre de la deidad de las destrucción de Shiva en el hinduísmo, Rudra basa su música y tema en las vedás, textos sánscritos de los textos sagrados del hinduísmo.

Brahmavidya: Transcendental I es el último disco de la banda, y que supone el segundo capítulo de la trilogía basada en la filosofía india, denominada Brahmavidya. El disco es lanzado el anterior 2009, y supone una reforzación del sonido particular de esta gente que llevan actualmente aparte de lo anteriormente dicho. Como ya he mencionado, su música se aproxima bastante a la de Melechesh, pero también puede uno notar elementos propios de los Nile, no sólo en la manera de llevar su música. Bajo el sello Trinity Records, el disco presume de una duración que se alarga hasta la hora (principal inconveniente del disco), con temas de cierta duración, comprendidos entre los 6 minutos aproximadamente, pero con una variedad de elementos y ritmos que te hará escucharlo una y otra vez para poder apreciarlos todos con total atención. Y estoy seguro de que no podréis captar toda su esencia hasta transcurrido cierto tiempo, pues el disco es toda una apisonadora que amenaza con aplastar nuestras cabezas, pasando del sonido crudo y directo a pasajes y música tradicional del hinduísmo.

Es bastante peliagudo tratar el disco tema por tema, pero te darás cuenta de a qué intenta referirse uno cuando escuches temas como Ravens Of Paradise, Amrtasyaputra, Hymns For The Blazing Chariot o Not The Seen But The Seer, capaces de demostrar de qué pastizal están hechos estos tíos.

Un disco cargado de personalidad y espiritualismo y que demuestra una vez más mi teoría de que en los países que menos destacan, suelen hacer bastante ruido con bandas como ésta. Encuentra tu propio yo dentro de estos colosos del hinduísmo.



Puntuación: 8'5/10

viernes, noviembre 05, 2010

Underoath - Ø (Disambiguation) (2010)

Mucho hacía que no volvía a reencontrarme con esta banda. Underoath es una de esas bandas que conforman una cierta etapa de mi vida, que recuerdo con cierta nostalgia. De las primeras bandas del Metalcore/Post-Hardcore moderno que me adentraron en este nuevo sonido, los estadounidenses comenzaron con pie fuerte con un sonido mucho más aproximado al Deathcore. Sin embargo, a medida que los años transcurrían y la formación sufría continuos cambios, la banda empezó a adentrarse en terrenos más suaves, pero igualmente contundentes, con un Metalcore muy primitivo anclado a influencias claras y concisas del Post-Hardcore y el Screamo.

Ciertas joyas nos han dejado a lo largo del tiempo, como The Changing Of Times, o su último Lost In The Sound Of Separation, y discos que han pasado sin pena ni gloria por nuestros oídos como Define The Great Line. Ahora, lanzan su nuevo disco, sin Aaron Gillespie y con la incorporación de nada menos que Daniel Davison, batería de los enormérrimos Norma Jean. Nuevamente bajo Solid State y Tooth & Nail, y contando nuevamente con el productor Matt Goldman el cual es partícipe habitual de los trabajos de la banda, Underoath vuelven nuevamente a la carga.

Y al principio, con las primeras escuchas uno piensa que el disco resulta uno más del montón. Y lo cierto es que es así (en cierto modo), pero hay que decir que la banda ha cogido un nuevo rumbo en su sonido, no tan exacerbado, pero notable para darse cuenta de ello. Recogiendo un poco de la siembra de sus primeros discos Post-Hardcore, y añadiéndoles el sonido crudo de su anterior trabajo, logran de esta manera un disco marca de la casa. A todo esto podemos decir que introducen estructuras nuevas en su composición, sonidos que rozan incluso el Post-Metal, pero todo bajo la condensación sonora propia del Metalcore/Post-Hardcore tan característico de la banda.

Influencias de bandas como Deftones son claras y patentes en temas como Paper Lung, incluso algunos temas recuerdan ciertamente a The Devil Wears Prada, pero con un toque mucho más serio. En este nuevo trabajo, la banda vuelve a atreverse con pasajes esotéricos propios de la Electrónica y el Trip-Hop. Muestra de ello es el tema Driftwood, que actúa a modo de interludio para dar paso a A Divine Eradication, tema que nos acerca más a su anterior Lost In The Sound Of Separation.

A primera escucha, es posible que uno no llegue a percatarse de todo el disco, y es que hay que darle las debidas escuchas para poder apreciar todos los elementos que conjugan éste. Desde In Division hasta In Completion, todos los temas presentan de alguna manera un espíritu propio que lo hace distinguible del resto de temas, y esto se va haciendo cada vez más visible con el transcurrir de éste. Elementos de bandas como los ya mencionados Deftones o incluso de Rosetta en Who Will Guard The Guardians que te harán dar la sensación de estar escuchando a una nueva banda de Post-Metal es lo que hace que, como si encendiéramos una hoguera, el fuego comience débil para poco a poco ir extendiéndose hasta una llama avivada.

Y aún a pesar de ello no llega a alcanzar el nivel que otros discos de la banda han parido. Porque, sabiendo que esto es un nuevo transcurso de la banda, lejos está del sonido de antaño (ignorando su etapa Deathcore). Pero una cosa no podemos negar, y es que la banda no se ha estancado en un único sonido en ningún momento, sabiendo evolucionar continuamente en cada uno de sus lanzamientos, lo que les propicia la habilidad de poder seguir sobreviviendo en el mundo del Core, el cual cada vez parece estancarse más en una especie de auto-plagio a sí mismo continuo, una moneda que tienen que pagar las generaciones venideras del estilo.

Un cambio en los aires de la banda, un renacer de ésta. Porque Underoath significa evolución.



Puntuación: 7'75/10

jueves, noviembre 04, 2010

Agalloch - Marrow Of The Spirit (2010)

Y finalmente, llegó. Tenía pensado dedicarle la entrada este día a otro grupo, pero nada más ver que ya se ha filtrado esto, no he dudado ni un segundo en agenciarme con él. Porque estamos hablando de algo más allá de la razón humana, algo que se nos escapa de nuestras manos, debido a su perfección. Hablo de lo nuevo de Agalloch, que tras hacernos esperar mordiéndonos las uñas día tras día, finalmente se ha filtrado mucho antes de lo que yo me imaginaba (su salida está prevista para el 23 de Noviembre).

Siendo una de las bandas que más me transmiten, y de ser referencia anteriormente en el blog, Agalloch supone uno de esos grupos que son algo más que eso. Son una identidad, con personalidad, cuerpo, vida y alma propia que trascienden hacia un concepto de la música simplemente inalcanzable. Y puede resultar una exageración, pero me apuesto mi vida a que ningún grupo en la actualidad puede hacerle sombra a esta gente, aún acercándose a lo que predican estos estadounidenses, siendo influencia clara y concisa de otras bandas.

Mucho ha llovido desde que la banda nos brindara aquella obra de indiscutible calidad llamada Pale Folklore, con una muestra del mejor Metal atmosférico y progresivo aunado en el Folk Metal y más aún en el Neofolk, y de su evolución a un sonido cada vez más ambiental con sus consecuentes The Mantle y Ashes Against The Grain, donde su sonido se volvía cada vez más sombrío y más cercano al Black, sin dejar de lado la asombrosa muestra del sonido propio del susurro de los bosques. Y con este Marrow Of The Spirit parece que han querido abarcar ambas sendas que dejaron con su disco debut y sus dos siguientes. Nuevamente nos encontramos ante una música tan esotérica que sólo puedes tumbarte y viajar con la mente. Con esos pasajes tan llenos de sentimiento, esas voces tan rasgadas acompañadas de otras más limpias y melancólicas, uno sólo puede arrodillarse nuevamente ante estos maestros.

Me es imposible describir con todo lujo de detalles el disco, no sólo porque le haya dado ya dos escuchas, sino por la complejidad de la que hacen gala esta gente. Comenzando con el sonido de un arroyo acompañado de suaves y dulces notas de guitarra en They Escaped The Weight Of Darkness a modo de introducción, dan rienda suelta a una explosión de sonidos nada más comenzar Into The Painted Grey, donde podemos encontrar atisbos de todo lo anteriormente hecho por estos chicos. Increíbles solos, riffs cargados de emoción y atmósferas que te encogerán el corazón son la base una vez más en este disco y este tema, que vuelve a repetirse con total maestría en The Watcher's Monolith, canción llamada directamente a ser una de las mejores de la banda debido a la cantidad de etapas que presenta el tema, eclipsado en cierta medida por la expansión sonora de Black Late Nidstang, más de 17 minutos donde la nada se convierte en todo, simple y llanamente.

Reforzado por Ghosts Of The Midwinter Fires, el disco cierra con To Drown, con un comienzo sencillamente espectacular y que te mantendrá con las orejas en vilo durante todo el trayecto de éste hasta su cierre, con los riffs más sentimentales de todo el disco.

Perpetrado por la maravillosa discográfica Profound Lore Records que sabe captar las bandas más personales y emotivas del panorama metalero, Agalloch vuelve a retumbar los cimientos de la tierra con esta nueva erupción volcánica de lava fría emanada del Infierno más gélido, al igual que hace temblar mi top 10 del 2010 que cada vez me resulta más peliagudo crear.

Oda a la mejor música de todos los tiempos.



Puntuación: 10/10

miércoles, noviembre 03, 2010

The Ocean - Anthropocentric (2010)

The Ocean es una de esas bandas que han dado mucho de qué hablar en estos últimos años. Comenzando con un Post-Metal pesado y directo, con varias reminiscencias propias del Metalcore, nos cautivaría en 2007 regalándonos esa obra maestra que supone Precambrian, donde el Post-Metal más personal, variado, equilibrado y único hacían de uno de los mejores discos que ha parido el género.

Parecía que la senda de los alemanes estaba marcada, ése sería el camino que llevaría la banda a partir de entonces... hasta que en este año que aún nos acoge, lanzan su nuevo disco, Heliocentric, que supone un nuevo cambio en la banda... bastante inesperado. Una bajada en la expansión sonora característica de la banda brutal, con demasiado elemento progresivo que no llega a cuajar del todo para la mayoría de los oyentes habituales de la banda, entre los que yo me incluyo, llegando incluso a rozar el Metal alternativo pero sin efecto, con demasiada incorporación de piano y saxofón. El resultado es una gran decepción para sus seguidores.

Pero, para sorpresa de propios y extraños, parece que la banda tenía todo planeado desde un principio. Y es que a tan sólo 6 días de su lanzamiento, ya puede uno agenciarse con lo que podríamos decir la continuación de Heliocentric, la otra cara de la moneda: Anthropocentric. Pues, todo lo que le falta a su predecesor, lo tiene este nuevo disco, así que podríamos decir que cada uno está enfocado a una visión distinta de la banda. Mucho más próximo a Precambrian, Anthropocentric recoge los elementos más arrolladores de la banda, si bien muestra algún resquicio de su antónimo. Y no sólo eso, también muestra elementos nunca antes vistos en la banda, desde influencias como Deftones o Mastodon (seguro que más de uno me rebatirá esto, no sería extraño) hasta del Stoner en el tema Sewers Of The Soul, con ese ritmo tan propio del género y ese pedazo de solazo rockero. No sé si es que últimamente siento el Stoner en todos lados, pero esa es la primera impresión que a simple escucha le puede dar a uno.

El sonido característico de su obra magna se hace patente desde el primer instante con el tema homónimo Anthropocentric, aderezado con los sonidos más calmados y melancólicos de Heliocentric, que se puede notar sobre todo en la trilogía que conforma The Grand Inquisitor. Tampoco se le puede quitar el mérito a temas como She Was The Universe, con un gran ejercicio de Post-Metal en toda su cabida y esplendor. Elementos como violines también hacen acto de presencia en este disco, pero no resultan tan cargantes como podía ser en su hermano bastardo.

El único inconveniente que podemos encontrar en el disco es la espina que supone Heliocentric y que hace escuchar este disco con cierta duda (y hasta cierto punto con resquemor), lo que puede hacer que uno no pueda apreciar el disco en todas sus facetas.

Finalmente podemos decir que todo había sido una falsa alarma, y que la banda sigue manteniendo su faceta inspiradora y eficaz dentro de este género que cada vez se muestra más saturado (como con todo, vaya). Anthropocentric le devuelve a la banda el mérito que le había quitado Heliocentric meses atrás.



Puntuación: 8'5/10

martes, noviembre 02, 2010

Electric Wizard - Black Masses (2010)

Y, finalmente, el día llegó, el día que muchos esperábamos, el día en que el cielo se cubriría de nubes. Pero no de nubes cualquiera, sino de nubes emanadas de las drogas que son la fuente de inspiración de una de las bandas más grandes del Stoner/Doom Metal actual. Sí amigos, estoy hablando de Electric Wizard y de su vuelta a los pantanos que suponen su estudio para deleitarnos con una nueva dosis del Doom más fumeta jamás creado. Considerados por algunos como los Black Sabbath actuales, la banda liderada por Jus Oborn hace un giro inesperado en su nuevo Black Masses.

Comenzando por su portada ganándose el título a portada más horrible del 2010, supone un cambio en el esquema típico de los ingleses, sin dejar de lado su rollo más yonkarra, claro está. Comenzando por la voz del propio Jus, el cambio es notable, con un registro mucho más diferente del que presentaba antes, perdiendo parte del feeling que desprendía y atraía con el legendario Dopethrone y en cierta medida Witchcult Today.

La cosa no queda ahí, puesto que la composición de los temas muestra ciertas variaciones, con mayor presencia del Stoner ya de por sí. Prueba de ello es el primer tema Black Mass, con un regusto a Kyuss que transpira por todos los poros. A pesar de estas pequeñas diferencias (mas bien diría "características") del disco, Black Masses acaba atrapándote cual viuda negra en su telaraña perfectamente creada. Y no es de extrañar, Electric Wizard siempre ha tenido esa extraña y peculiar especialidad de ser difíciles de digerir en principio y acabar atrayéndote.

Desde la ya archiconocida Venus In Furs, con ese comienzo demencial propio de una película de terror ochentera, hasta la última Crypt Of Drugula, pura dosis de psicodelia y sonido pantanoso en un tema instrumental capaz de cortarte la respiración y dejarte seco en cuestión de segundos, pasando por temas gordos cual Jabba como Satyr IX o Turn Off Your Mind son el plato aliciente para un menú de riffs densos hasta el infinito.

A pesar de los elementos que difieren a Black Masses del resto de su discografía, es un disco del que no podrás despegarte durante cierto tiempo, el cual irá enganchándote cual cocaína con cada dosis que te suministres. Joder, es Electric Wizard, es como tu madre o tu padre: da igual si cambian, seguirás amándolos igualmente.



Puntuación: 9/10

lunes, noviembre 01, 2010

Bison B.C. - Dark Ages (2010)

2010 está llegando a su recta final. A tan sólo 2 meses de su despedida definitiva, ha sido un año muy aproximado a su predecesor en cuanto a música se refiere, con gran cantidad de discos que pasarán a la posteridad. Y a pesar de ello, aún quedan algunos todavía por llegar.

Esto me hace pensar en la ola de discos de bandas del nuevo Sludge que han ido saliendo en este año, afianzados en mayor medida al Hardcore y al Stoner. Tenemos lo nuevo de Black Tusk, tenemos lo nuevo de Kylesa... y tenemos lo nuevo de Bison B.C. Esta banda se forma en 2006 en Vancouver, Canadá. Cercanos a la escena Stoner/Doom estadounidense, estos chicos llaman la atención rápidamente con su gran ejecución del Sludge más propio de Kylesa y Baroness, afianzado en el Stoner y en unos riffs del potencial de una estampida de búfalos. Tal es así, que no tardarían en ser el punto de mira de la discográfica Metal Blade Records, facturando bajo ellos Quiet Earth. Hoy, vuelven a la carga con su nuevo disco, Dark Ages, que hará las delicias de los amantes del sonido más gordo.

Dark Ages comprende una sucesión de riffazos capaces de noquearte en cuestión de segundos. Las influencias de bandas como Kylesa están patentes, merced sobre todo a una voz muy próxima a la de Phillip Cope de los de Georgia, mezcladas con momentos de puro growl que dejarán tu habitación convertida en una auténtica zona de guerra. Pero la cosa no queda ahí, porque a partir de la asesinante Two-Day Booze nos percataremos de otra influencia muy clara y que nos vendrá a la mente a la primera escucha: High On Fire. Y no sólo por algunos registros que alcanza la voz (que es lo de menos aquí), sino por esos riffs tan desérticos y a la vez densos y amenazantes. La cosa se realza con sus dos posteriores temas, sobre todo Wendigo Pt.3 (Let Him Burn), lleno de reminiscencias claras de la banda de Matt Pike.

Pero no sólo de estos temas vive Dark Ages. Nada más comenzar ya tenemos la majestuosa Stressed Elephant, con unos riffs directos cual puñetazos a la cara y con un regusto Stoner que te hará relamerte, terminando con unas notas de guitarra completamente evocadoras de los desiertos más calurosos del planeta. A éste le acompaña Fear Cave, donde el sonido se endurece más de por sí, y Melody, This Is For You, donde los continuos cambios de ritmo nos garantizará que no nos aburriremos para nada. El resto es una sucesión de riffs enganchantes y solos de puro Rock sudoroso y cálidos, como Die Of Devotion, o Take The Next Exit, que llega a presentar por momentos algún riff muy a lo Slayer que asusta.

Un disco que no tiene nada que envidiarle a los grandes del género, y que te pasará por encima cual todoterreno con cada escucha que le des. Y cada pasada, será mucho mejor, hasta quebrarte completamente los huesos. Auténtico coloso que te brindará los mejores minutos de tu vida.



Puntuación: 9'25/10